sábado, 17 de enero de 2009

JUDAISMO,SIONISMO Y ISRAEL







EL PODER JUDIO EN OCCIDENTE Y EN ORIENTE

(Por Norberto Ceresole)



¿EL TERRORISMO JUDÍO CONTRA LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA?


"La misma historia de siempre: atacar y huir tratando de engañar al mundo"
Israel: Sacred Terrorism, en Arabs News, 8 de marzo de 1980.

"No debemos demonizar al Islam ni al mundo árabe... Se trata al Islam de una forma muy diferente que al cristianismo o al judaísmo. Años y años de prejuicios hacen que, por ejemplo, hablar de terrorismo judío nos deje indiferentes y que, sin embargo, sea habitual comparar a los musulmanes con el mal. Hay mucha pereza intelectual y mucha ignorancia en todo eso. Hemos aceptado como axioma las ideas de Samuel Huntington y el "choque entre las civilizaciones... Huntington busca enemigos como sea porque se arrastra la necesidad ideológica de magnificar la superioridad de Occidente sobre el mundo"
Edward Said, al Corriere della Sera, de Milán, el 10 de agosto de 1998

"Sólo treinta minutos después de que estallara la bomba, ya circulaban rumores de que habían sido los islamistas... El FBI se está introduciendo en nuestros barrios (musulmanes), llama a la gente (musulmana) a sus trabajos y los cita para interrogarlos... Eso nos está haciendo mucho daño, está creando mala sangre y falsas especulaciones... Sé que hay cierto resentimiento contra nosotros, los musulmanes, pero estoy seguro que los habitantes de Kenia tienen la suficiente madurez para superar esa afección, que es un virus inducido desde el exterior".
Marian Hens, La comunidad musulmana de Kenia en el punto de mira, en El Mundo, Madrid, 13 de agosto de 1998.

"Israel está llevando a toda la región hacia la violencia, la anarquía, la guerra y la destrucción"
Declaraciones de Yasir Arafat en Sudáfrica, el 12 de agosto de 1998.

"El rublo se debe devaluar de un 15 a un 25% por debajo de su nivel actual"
George Soros, en el Financial Times, el 13 de agosto de 1998


Introducción

Desde hace cuatro años vengo analizando los llamados "Atentados de Buenos Aires". Esos atentados fueron dos explosiones en las que murieron más de cien personas y quedaron heridas varios cientos más. La primera explosión se produjo en el interior de la embajada de Israel, en 1992, y la segunda en la Asociación Mutual Israelita en la Argentina (AMIA), en pleno centro de Buenos Aires, en 1994. Hasta el momento, la justicia argentina, apoyada por los servicios israelíes (Mossad) y norteamericanos (FBI) no ha encontrado una sola prueba que pueda señalar a un sólo culpable. Lo curioso es que, al igual que en Nairobi cuatro años después, a la media hora de producirse la explosión en la AMIA de Buenos Aires, comenzaron a circular los primeros rumores acusando a los "islamistas" de ser los "verdaderos terroristas".
El resultado de mis investigaciones anteriores lo he objetivado en cuatro libros (más de mil cien (1.100) páginas, en total) ya editados en España y en numerosos artículos ya aparecidos en el semanario Amanecer, de Madrid. Los cuatro libros anteriores son: Terrorismo fundamentalista judío (1996), El nacional judaísmo (1997), España y los judíos (1998), y La falsificación de la realidad (1998).
Por todo ese trabajo de investigación ya realizado, y en un sentido muy concreto, para mí, los atentados ocurridos en África oriental son como una película ya vista. Es un mismo esquema operativo en el cual sólo cambian los objetivos y los escenarios. Pero no los actores principales.
Los manuales aconsejan distinguir, en toda acción de terrorismo encubierto, por lo menos tres niveles: planificación, ejecución y selección de "víctimas propiciatorias" (las víctimas propiamente dichas del atentado, muertos y heridos nativos, es un "costo" político al que normalmente se lo subestima igualándolo a cero). En toda buena operación de terrorismo encubierto, la víctima propiciatoria (el "culpable" diseñado por los planificadores) es escogido de antemano: forma parte de la planificación misma. Una operación de terrorismo encubierto técnicamente perfecta es aquella en la que se logra identificar "culpable" con "enemigo" (en este caso se ha logrado plenamente: el "terrorismo islámico" es el enemigo de Israel y no de Occidente). Esta es una cuestión que no debe perderse de vista en ningún momento, debe ser recordada en cada paso, a medida en que nos internemos en el laberinto.
Lo que más llama la atención de los sucesos de Kenia y Tanzania es la celeridad con que se identifica a los autores de los atentados ("víctima", en el proceso de planificación): "Sólo treinta minutos después de que estallara la bomba ya circulaban rumores - en Nairobi - de que habían sido los islamistas"; luego al "ingeniero" ¿palestino? (que es detenido el mismo día en Paquistán); de inmediato la identificación de la "organización autora de los atentados" (que lleva el insólito nombre de: Frente Islámico Mundial por la Guerra Santa contra Judíos y Cruzados) y, con la celeridad del rayo, los primeros bombardeos americanos sobre Afganistán y Sudán. Naturalmente, la organización "autora de los atentados" es mencionada el mismo día de las explosiones, como responsable de las mismas. Pareciera que el FBI no tiene investigadores, sino videntes. Debe ser también una absoluta casualidad que los bombardeos americanos se hayan producido en el exacto momento en que la institución presidencial en los Estados Unidos de América estaba ya prácticamente vaciada de legitimidad ("caso" Lewinsky).




El caso es que los ataques de "represalias" norteamericanas no estuvo fundamentado en ninguna prueba concluyente contra la "culpabilidad" de las "organizaciones islámicas" supuestamente agredidas por los misiles de la flota de la primera potencia mundial. Un día después del ataque norteamericano, el Director del FBI abandonó Kenia con las manos vacías: "Muchas, muchas personas, en diversos lugares del mundo, pudieron haber estado implicadas en estos atentados" (Fuente: CNN). The Washington Post (22 de agosto, 1998) fue aún más lejos en esa dirección: "El presidente Clinton y altos funcionarios del gobierno hablaron de 'evidencias convincentes' para justificar el ataque con misiles... pero no proporcionaron nueva información para dar sustancia a sus aseveraciones... De hecho, antes de los ataques con misiles del jueves, los funcionarios norteamericanos jamás consiguieron una acusación contra Bin Laden y sólo lo habían ligado, circunstancialmente, a un intento de bombardear tropas norteamericanas en Yemen, en 1992, a ataques contra tropas norteamericanas en Somalía en 1993, y a la voladura de un camión que mató cinco soldados norteamericanos en Araba Saudita, en 1995... Clinton fue mucho más lejos ligando a Bin Laden con otros sangrientos ataques en los cuales su directa participación nunca fue públicamente establecida... Más allá de esto, altos funcionarios de Defensa se negaron a describir ninguna evidencia específica por la que hubieran decidido los ataques misilísticos...".
Independientemente de que el propio "culpable", Bin Laden, negó su participación en los hechos de África, cualquier lector normal puede preguntarse, con toda lógica: ¿El lanzamiento de los misiles norteamericanos no habrá sido un exigencia israelí, luego de haber montado el atentado encubierto?

Nuestra hipótesis de trabajo

Los atentados terroristas de Kenia y Tanzania son parte de un proceso, mucho más largo y complejo, tendente a la conquista del poder desde dentro de los Estados Unidos de América. Para realizar ese complot se produce la alianza de dos grupos: los fundamentalistas evangélicos norteamericanos (Ver Anexos 1 y 2 ) y los fundamentalistas judíos israelíes.
Las operaciones del lobby judío instalado dentro de los EUA siguen el curso ya utilizado exitosamente con Londres en los comienzos de la "segunda guerra mundial": los sionistas, en ese momento hegemónicos dentro del judaísmo, se adaptan a, y se identifican con la "política de equilibrio" británica sobre el continente europeo, que exigía la eliminación del potencial militar alemán. Y desde esa adaptación casi simbiótica organizan el cerco y la destrucción de Alemania. Esa destrucción fue considerada por los sionistas como el paso necesario e imprescindible para la posterior fundación del Estado de Israel.




La conquista evangélico-judía del poder dentro de los EUA se produce hoy en día desde la simbiosis no del "equilibrio" británico, sino desde la "seguridad" e infalibilidad (ver parte tercera de este libro: El Estado Homogéneo Universal) que anhela el Imperio norteamericano y, por arrastre, el proyecto occidental de construcción del Estado Homogéneo Universal. Se trata de una alianza elaborada desde la ecuación "paz versus seguridad" del señor Netanyahu.
La destrucción final de Alemania (es decir, el origen de la llamada "segunda guerra mundial") fue una gran operación judía (en ese momento, sionista) que se realizó desde tres frentes simultáneamente: desde Gran Bretaña, desde los EUA y desde la URSS. Judíos "burgueses" y judíos "revolucionarios" unen sus esfuerzos en lo que sería la culminación de la "inclusión" judía en Occidente que comienza en los mismos albores de la Modernidad. En 1939 la víctima fue una Polonia católica, antisemita y conservadora, quien fue impulsada por Londres, París y Washington para operar contra Alemania. Se decía que el ejército polaco resistiría nueve meses (con el apoyo británico y francés que nunca se produjo) los embates de la Wehrmacht, y que en ese lapso los generales alemanes darían un golpe de Estado contra Hitler.
Hoy el Estado de Israel, gobernado por "fundamentalistas", está en condiciones de cooptar el poder global de Washington porque, desde un comienzo, existió una afinidad "ideológica" esencial entre el evangelismo norteamericano "fundador" y las primeras corrientes de inmigrantes judíos que llegan a la América del Norte. Tal simbiosis teológica y estratégica no se manifestó nunca ni con tanta plenitud ni contundencia en Europa, ni siquiera durante la primera fase de expansión del capitalismo, primero, ni, después, a partir de la Revolución Francesa (el gran acceso de los judíos europeos a la Modernidad). Para el poder judío, hoy, no es suficiente disponer de una altísima cuota de ministros ("secretarios"), asesores especiales, senadores y representantes dentro del sistema de poder norteamericano. Una cuota de poder racial (en definición de Huntington) escandalosamente alta si la relacionamos con el total de ciudadanos judío-norteamericanos. La futura guerra intercivilizaciones exige mucho más que eso. Ya no es suficiente el enorme poder del lobby. Ahora es necesario cooptar el poder, ser parte del poder de la primera potencia mundial. Esta operación es exigida por la lógica de los acontecimientos que se avecinan: La guerra de 1999.

LOS ATENTADOS TERRORISTAS DE ÁFRICA ORIENTAL

Marco histórico y geo-religioso

Los atentados terroristas del África oriental son sólo un episodio, corto y relativamente poco importante, de un largo proceso de descabezamiento del poder político norteamericano. Ese "golpe de Estado" previsto tiene por objeto no un simple cambio de gobierno en los EUA, sino un cambio de sistema, tal como se explica en los anexos correspondientes en la Primera Parte de este trabajo. Dentro de la planificación de ese "golpe de Estado" esos atentados en el este de África tienen a su vez como fin básico demostrar las fallas que la potencia rectora del "mundo occidental" manifiesta en torno a los problemas de seguridad. En definitiva tienen por objetivo principal demostrar la validez de la hipótesis del señor Netanyahu: seguridad versus paz. En ese sentido representan acontecimientos esenciales en el proceso de planificación de la "próxima guerra".
La especificidad de estas dos operaciones encubiertas es la selección de los blancos (norteamericanos, y no israelíes) y la configuración histórico-religiosa de ambos teatros de operaciones. La selección de los blancos - dos embajadas norteamericanas - ha sido una decisión crucial. Las inevitables represalias de la potencia agredida agudizaría aún más la crisis entre ella y el mundo árabe-musulmán en su conjunto. De ella sólo saldría un único beneficiado: el Estado judío. Que fue lo que realmente sucedió luego del bombardeo del 20 de agosto. La ruptura entre los Estados Unidos de América y el mundo musulmán se produce en el punto menos esperado: con los talibanes, sus antiguos potegidos, y con Paquistán y Arabia Saudita, sus antiguos aliados.
La configuración geopolítica e histórico-religiosa de Kenia y Tanzania es otro elemento a considerar. Ambos son países ribereños del Océano Índico. Durante la larga época premusulmana, sus costas fueron visitadas durante siglos por las flotas árabes y persas y, sucesivamente, colonizadas por los árabes. A partir del nacimiento y de la expansión del islam toda la parte septentrional del África oriental se islamiza, en gran parte debido a las corrientes inmigratorias árabes. Kenia y Tanzania son, en un estricto sentido geográfico, naciones de origen musulmán y árabe. El primer "choque de civilizaciones" con Occidente se produce en los comienzos del siglo XIV: es el choque entre portugueses y otomanos. (Fuente: Hervé Coutau-Bégarie, Géostratégie de L´Océan Indien, Fondation pour les études de défense national, París 1993).
Pero cuando el Imperio Otomano comienza su decline ante las puertas de Viena, la expansión musulmana hacia el Índico se detiene y comienza la conquista de África por Occidente. Fue en ese punto de inflexión de la historia universal cuando se cree poder llegar a definir un concepto geopolítico crucial: a los musulmanes la tierra, a los cristianos el mar (Andrew C. Hess, The evolution of de Ottoman seaborne empire in the age of the oceanic discoveries, en American Historical Review, diciembre de 1970). La costa oriental africana fue ocupada por Inglaterra - potencia marítima por excelencia - porque era la otra ribera de la costa occidental de la India. Actualmente los musulmanes - chiítas, sunnitas y bahawitas, representan el 10% de la población en Kenia, y el 30% en Tanzania.

Los acontecimientos actuales

Cualquiera que haya analizado con cierto detalle la evolución de las relaciones entre el gobierno Demócrata norteamericano y el Estado de Israel en los últimos tiempos, estará en condiciones de conocer con absoluta certidumbre un hecho básico: dentro del fundamentalismo judío (en especial dentro de los "colonos") fue creciendo un odio cada vez más fuerte hacia la Administración Demócrata encabezada por el presidente Clinton. En el plano de la política interior de los Estados Unidos, esa hostilidad se canaliza hacia una alianza política - y, tal vez, estratégica - con el fundamentalismo evangélico norteamericano, los "sionistas cristianos", a quienes, más adelante, describiremos (Anexo 1: EE.UU. Del terrorismo secular al terrorismo "teológico". Sobre el fundamentalismo evangélico-calvinista).
Durante, pongamos por ejemplo, el último año, decenas de manifestaciones en Israel, en especial las organizadas por los colonos israelíes judío-norteamericanos, se convertían, sencillamente, en manifestaciones antinorteamericanas, y más específicamente, en manifestaciones anti-Clinton. La Administración Demócrata norteamericana es percibida por esos sectores fundamentalistas judíos como el enemigo principal de sus proyectos racistas y expansivos. Este es un hecho que cualquier lector de periódicos occidentales puede verificar, leyendo simplemente los despachos de los corresponsales en la región del Oriente Medio.
Parte de ese odio se manifestó en un creciente empeoramiento de las relaciones entre ambos gobiernos. Durante los últimos 50 años, incluyendo el tiempo de la invasión al Líbano (1982), nunca fueron tan malas las relaciones entre los gobiernos de Israel y de los EUA. Ese es el elemento que define, mejor que ningún otro parámetro, al período actual, signado por el "fracaso" del Plan de Paz.

Ese sentimiento antinorteamericano (más específicamente: anti-washingtoniano [Gobierno Federal. Ver, Anexo 1: relaciones entre el fundamentalismo evangélico norteamericano y el gobierno federal]) - que en los últimos tiempos han asumido los colonos israelíes - que en gran parte son de origen norteamericano - no es algo nuevo en Israel. Allí existe, desde hace muchos años, una doctrina, elaborada básicamente por el ejército, que sostiene que "... las potencias occidentales son nuestro principal enemigo, y que el único modo de disuadirlas es por las acciones directas que las aterroricen... (Shimon) Peres comparte esa misma ideología; desea atemorizar a Occidente para que apoye los objetivos de Israel..." (Moshe Sharett, Diario, [Yoman Ishi - Diario Personal]. Ver Anexo 3).
Esa doctrina fue elaborada ya en los años cincuenta, y practicada a través de innumerables actos de "terrorismo encubierto", en especial contra "objetivos occidentales" ubicados en Egipto. Luego vuelve a cobrar vida en los años ochenta (Líbano). Ver Anexo 3: Diario de Moshe Sharett.
Actualmente resucita bajo una forma encubierta: "Aunque la responsabilidad por los dos atentados de bomba en Africa Oriental no ha sido todavía establecida, fuentes de la inteligencia israelí están convencidas de que extremistas islámicos están detrás de los atentados y que seguirán atacando blancos americanos -e israelíes- aparentemente desprotegidos... Es habitual que los grupos extremistas islámicos empleen nuevos nombres para sus grupos con el fin de obstruir las investigaciones... Mientras los grupos pueden ser diferentes -algunas veces incluso sin conocerse entre sí o sin tener un mando o un centro de control común- lo que sí tienen en común es la ideología. A las alas centristas y moderadas del Islam les resulta difícil controlar a los grupos extremistas, sea en Argelia donde el asesinato masivo de mujeres y niños está siendo conducido en nombre del Islam, o sea en los atentados sobre edificios americanos como p.e. en Arabia Saudí donde murieron muchos civiles locales. Los atentados en Africa oriental se planificaron obviamente fuera de la región. El empleo de cientos de kilogramos de explosivos es un indicio para la planificación a largo plazo y no corrresponde a una acción improvisada en respuesta a un acontecimiento concreto" (Haaretz, 9 de Agosto).




Ahora la lucha contra la "dictadura" del gobierno federal norteamericano es, además, un objetivo compartido entre el fundamentalismo judío y los sectores evangélicos más extremos dentro de los mismos EUA. Esta fue una de las grandes coincidencias entre Netanyahu y el senador Gingrich. En base ella se organizó el caso Lewinsky contra Clinton, el enemigo (coyuntural) común (Anexo 1).
Para demostrar su inocencia ante el mundo, allí estuvieron los esforzados "socorristas" israelíes rescatando víctimas de entre los escombros. Afortunadamente los "socorristas" israelíes que llegaron a Kenia, para "investigar" una cuestión que afectaba directamente a la superpotencia, fueron expulsados del lugar de la explosión por los infantes de marina norteamericanos, que controlaron rápidamente la zona. Esos mismos "socorristas", cuatro años antes, habían llegado a Buenos Aires, (donde también media hora después de la segunda explosión circularon las primeras acusaciones contra Hezbollah e Irán) para dejar el lugar del atentado lleno de falsas pruebas.
En esta ocasión el Jesusalem Post puso el grito en cielo y denunció la expulsión de los agentes israelíes en términos muy duros contra los marines (en: Kenya: Israel aiding blast probe, 11 de agosto): "Agentes de los servicios de inteligencia israelíes están involucrados en las investigaciones sobre los atentados de bombas de las embajadas USA en Kenia y Tanzania, según comunicó el Canal 1 (TV israelí) anoche citando a un oficial militar de Kenia. Este reportaje fue publicado después de que el primer ministro Benjamín Netanyahu había ofrecido los servicios del Mossad y de otras agencias de inteligencia para seguir el rastro de los terroristas. El oficial keniano dijo que los servicios de inteligencia británicos están también en Kenia para ayudar en las investigaciones... El equipo israelí tiene el control sobre las operaciones de rescate y sobre otros equipos de rescate franceses y de voluntarios locales. Pero mientras los kenianos elogiaron el trabajo del equipo israelí, los marines USA han sido criticados, según se informa, por obstruir posiblemente los trabajos de rescate. Un miembro del equipo de rescate israelí dijo a The New York Post que oficiales americanos suspendieron la búsqueda de supervivientes en el interior de la embajada el sábado al anochecer. Otro oficial israelí dijo que tuvo que pelear con los americanos para obtener el permiso de colocar reflectores en lo alto de la embajada destruida para iluminar (el escenario de) la búsqueda ininterrumpida. La embajadora de EE.UU., Prudence Bushnell, herida leve en el atentado, dijo que debía existir un "malentendido" en la edición de ayer de The New York Post. Los marines estaban tratando de proteger el emplazamiento que podría proporcionar pruebas sobre el atentado del viernes. 'Parece que estamos intentando impedir el paso a la gente, pero estamos intentando mantener el emplazamiento intacto', dijo" (Jerusalem Post, 11 de agosto)
Pocas horas después de que Mónica Lewinsky declarara formalmente ante el fiscal especial sobre sus relaciones especiales con el presidente, lo que puede significar el inicio en firme de su destitución (el Poder Ejecutivo norteamericano ya está, como mínimo, deslegitimado), estallan las bombas en las capitales de Kenia y Tanzania. El significado estratégico - y, aun, filosófico - que se le pretende dar a ambos atentados, se orienta a favorecer netamente la postura del señor Netanyahu, basada desde siempre en la dicotomía seguridad versus paz. Los atentados "demuestran" - en especial ante la opinión pública norteamericana, que es el verdadero target de las acciones terroristas- la prioridad absoluta que debe tener la "seguridad" por sobre la paz (y la devolución de territorios). Es decir, confirman la estrategia de la coalición Likud. Además, coyunturalmente, castiga a un presidente (norteamericano), odiado desde hace mucho tiempo por el fundamentalismo judío (y los evangélicos protestantes fundamentalistas norteamericanos: los "sionistas cristianos"), porque había cometido por lo menos tres pecados capitales: sugerir el reconocimiento del futuro Estado palestino, oponerse a la anexión judía de Jerusalén y proponer un acercamiento con la República Islámica de Irán.
En ese sentido meramente coyuntural, los atentados en África oriental no pueden sino acelerar la caída del presidente Clinton (que no tomó en cuenta - y allí están los atentados para demostrarlo - los problemas de seguridad). Es por ello que el 20 de agosto Clinton ordenó bombardear dos países "sospechosos": también para intentar recuperar el poder perdido en su propio Estado y en su propia sociedad. El Financial Times del 10 de agosto señala este "problema de seguridad": los atentados de África "... plantean grandes amenazas para el presidente Bill Clinton. No sólo tiene que explicar el fallo del aparato de seguridad más sofisticado del mundo y de su red de inteligencia, también tiene que preparar a la nación para lo que podría ser un largo y arduo proceso para llevar a los responsables ante la justicia. Los antecedentes norteamericanos en determinar responsabilidades por actos terroristas han sido escasos... La política norteamericana sobre actos terroristas en el pasado... en buscar conexiones con un Estado, con Irán y Libia como principales sospechosos. Pero Libia se ha mantenido al margen en los últimos años e Irán... está estrechando sus lazos con los EE.UU. Washington actúa correctamente al moverse con cautela e insinuando que la investigación podría durar años. También sería bueno abstenerse de especular públicamente sobre los posibles sospechosos". El Financial Times no olvida recordar, al final de la nota, la presencia de Europa: "EE.UU. necesita el apoyo de sus aliados al enfrentarse a la amenaza terrorista. Esto es importante ahora que se toman decisiones delicadas en temas como las relaciones con Irán..."




El día 11 de julio de 1998 (menos de un mes antes de las explosiones africanas), todos los corresponsales occidentales en Oriente Medio difundieron una noticia que el gobierno libanés confirmó, luego, oficialmente: había sido descubierta en el Líbano una red de espionaje israelí, integrada por 77 ciudadanos libaneses, que tenía por objetivo principal destruir - por medio de un "atentado terrorista" - la embajada de Estados Unidos en Beirut. Luego, al igual que había sucedido en Buenos Aires unos años antes, se acusaría a Hezbollah de haber realizado el atentado. Un desertor del Ejército del Sur del Líbano desbarata la operación. Nada nuevo: terrorismo encubierto. Todos los estudiosos de la política exterior israelí conocen esa estrategia. "Es la misma historia de siempre: atacar y huir tratando de engañar al mundo" (Livia Rokach, El terrorismo de Estado israelí: un análisis de los Diarios de Moshe Sharett en Israel´s Sacred Terrorism, Arab News, 8 de marzo de 1980. Anexo 3).
En este caso, para engañar al mundo luego del fracaso libanés, había que generar a un "culpable" creíble.
La primera tentativa se orientó hacia Irak. Aunque no sea un Estado islámico es, al menos, un Estado árabe. La "venganza de Sadam" sigue siendo una imagen convincente y terrorífica. Pocos meses antes, estando Netanyahu de visita en los EUA, no se pudieron concretar los bombardeos sobre Irak, poseedor de "armas de destrucción masiva" con capacidad "para destruir tres veces al planeta tierra". Hasta ese punto se habían deteriorado las relaciones entre los gobiernos de Washington y de Tel Aviv. Pero ahora, dos días antes de las explosiones del África oriental, los inspectores de las Naciones Unidas se retiraron intempestivamente de Bagdad, luego de adoptar una postura insultante - claramente provocadora - para la dignidad de Irak. Se dice que ese gobierno pretendía impedir la continuidad de las inspecciones (que ya casi habían terminado: obviamente no había armas de "destrucción masiva" en Irak). Ante el extraño hecho consumado el gobierno de Sadam se queda atónito: faltaba muy poco para finalizar la inspección que levantaría el embargo. No podían impedir las inspecciones porque los inspectores, simplemente, ya se habían marchado (afortunadamente existe una película difundida por la televisión iraquí que es absolutamente clarificadora sobre este episodio).
El segundo intento consistió en relacionar los atentados africanos con anteriores operaciones contra tropas norteamericanas de guarnición en Arabia Saudí: en los sagrados lugares. Para ello se inventa una organización inexistente: Frente Internacional Islámico para la Lucha contra Israel y los Cruzados. Hasta el nombre es ridículo e ilógico. Ridículo: porque intenta implicar forzadamente a Europa occidental [los "Cruzados"]; ilógico: porque no se comparecen los conceptos "internacional" e "islámico" [pertenecen a dos épocas distintas dentro del siglo XX: la comunista "internacional" y la poscomunista]. Personalmente no tengo dudas de que fue inventado por el propio Instituto para los Estudios de Contraterrorismo de Tel Aviv. Es esa institución la que difunde en Occidente la imagen de ese Frente Internacional Islámico y Anticruzada (una forma burda de implicar al cristianismo contra el Islam): "una organización que extiende sus tentáculos desde el desierto de Nubia, en África, hasta Afganistán".
Algunos grupos en Israel están particularmente interesados en señalar la naturaleza anónima e internacional del "nuevo terrorismo", dado que no hubo ni habrá reivindicación del atentado; lo que en teoría va contra toda lógica política: "Está claro que el terrorismo internacional e indiscriminado no está muerto, pero, como un virus maligno, parece que ha pasado por un proceso de mutación. A las organizaciones terroristas ya no les interesa identificarse reivindicando la responsabilidad de sus crímenes... porque han vuelto a la sombra. Y al igual que los terroristas que cometieron el atentado por bomba contra la embajada de Israel en Buenos Aires, los que atentaron contra las embajadas USA en Africa se han convertido en (terroristas) indiscriminadamente internacionales..." (Jerusalem Post, 9 de agosto de 1998). La guerra mundial contra el "terrorismo islámico" está servida: "El rastrear a terroristas es ahora una prioridad internacional y los americanos merecen pleno apoyo y colaboración internacional en la caza (de los terroritas). Ciudadanos de practicamente todos los países han sido asesinados por terroristas y quedan pocos países que hacen todavía concesiones por una motivación "ideológica" de estos crímenes. Por lo tanto, si se comparte el sufrimiento, la responsabilidad de atrapar a terroristas de cualquier índole debe compartirse doblemente" (JP, ibídem.)
La "conexión saudí" es señalada explícitamente por un periódico inglés de clara tendencia pro-israelí, The Independent. En su edición del 12 de agosto Robert Fisk escribe: "La clave de la identidad y los motivos que inspiraron a las personas que atentaron contra las embajadas de Estados Unidos en Nairobi y Dar es Salaam se encuentra en las profundidades de la nación que los estadounidenses consideran su principal aliado en el Golfo Pérsico: Arabia Saudí. El ataque... reflejó la furia creciente de miles de saudíes - incluidos algunos miembros de la familia real - contra la continua presencia militar y política de EUA en la tierra que alberga dos de los más importantes santuarios del islam: La Meca y Medina... No fue una casualidad que las bombas explotasen... coincidiendo con el octavo aniversario de la llegada de las primeras tropas de EE.UU. a Arabia Saudía, en 1990..."
El Jerusalem Post (JP), a su vez, recuerda el anterior atentado contra tropas norteamericanas realizado en territorio saudí: "Las susceptibles autoridades saudíes, ante el temor que las investigaciones podrían revelar alguna conexión políticamente embarazosa con un Estado de la región, obstruyeron constantemente las investigaciones y negaron el acceso de oficiales USA a los sospechosos clave. Este comportamiento fue particularmente irritante, ya que los saudíes son aliados de los americanos y dependen en mucho de la protección americana contra amenazas regionales como desde Irak o Irán..." (JP, Ibídem).

La tercera hipótesis fue desarrollada por "analistas" argentinos al servicio del Estado judío, que quiere implicar a Irán a toda costa, en los atentados de Buenos Aires. Para estos cipayos los autores de los atentados africanos son miembros de "... la internacional islamista, (que es el) ala dura del poder iraní que intenta por todos los medios 'frenar' el acercamiento a Occidente del nuevo presidente iraní (más) una combinación de varios actores en la que intervendrían algunos sectores disidentes del grupo chiita proiraní Hezbollah, teledirigido por Irán y Siria. El contexto interior iraní se hace obvio por la cruda batalla que libran en Teherán los renovadores de Jatamí y el ala conservadora fiel a los valores del Ayatolah Jomeini" (en Página 12, Buenos Aires, 10 de agosto de 1998). Como de costumbre, se construye una gran imagen falsa a partir de algunos elementos ciertos. Como por ejemplo la disidencia de Hezbollah. Pero naturalmente no se aclara que el "grupo de Baalbek" no tiene ninguna capacidad de acción más allá del Valle de La Bekaa, en el Líbano.
De esa hipótesis, al parecer fecunda, se han derivado luego otras, como la que expone el Foreign Report de Londres, el 13 de agosto. Los "guardianes de la Revolución" iraníes habrían actuado en coordinación con las fuerzas del saudí Ussana Ben Laden, supuestamente exiliado nada menos que en el Afganistán talibán. Conviene recordar que los talibanes, en su origen, fueron una creación de la CIA contra las tropas soviéticas que habían invadido Afganistán. Esto parece olvidarlo hoy en día la diplomacia rusa, que señala a Afganistán como el centro del "terrorismo islámico internacional". Pero ya sabemos cuál es la posición - hegemónica - que tienen los judíos en la Rusia pos-soviética. A través de los talibanes queda metido en la olla, donde se cocina este nauseabundo guiso de acusaciones, el Paquistán musulmán, flamante miembro del club atómico. Se hace difícil imaginar cómo los iraníes pueden negociar con elementos que mantienen secuestrados a 11 de sus diplomáticos en territorio afgano recientemente conquistado por las fuerzas talibanes. Por otra parte los iraníes, al igual que antiguamente los soviéticos, siempre han denunciado la conexión norteamericana e israelí dentro de la alianza talibán-paquistaní.
Sólo una semana después de las explosiones en África oriental el Quinto Ejército iraní - los Guardianes de la Revolución - comenzó unas maniobras militares en la frontera con Afganistán, en prevención ante el posible ingreso de "narcotraficantes" (el opio fue y es la moneda de cambio entre grupos "talibanes" y los servicios norteamericanos e israelíes). Al comenzar esas maniobras el vicepresidente del parlamento iraní sostuvo: "Estados Unidos quiere provocar un clima tenso en las fronteras orientales de Irán con el objeto de atentar contra la imagen del Islam y de ampliar su dominio sobre la región y sus recursos petrolíferos" (Fuente: AFP, 16 de agosto de 1998). Por su parte el general Assadi, vicecomandante del ejército señaló a la misma fuente: "La elección del lugar de las maniobras se hizo por las dificultades creadas por lo talibanes en la frontera".
Toda la historia del terrorismo judío hacia el exterior - operaciones encubiertas - nos señala una sola y única constante: la utilización de personal operativo nativo. Judíos egipcios en Egipto, "cristianos" en el Líbano, "lumpen islámicos" en Argelia. Las operaciones de África oriental no iban a ser distintas ¿Dónde encontrar mejor mano de obra nativa que en Afganistán? De allí ya han surgido muchas "fuerzas operativas", como el GIA argelino.
Para aumentar la confusión de los pobres ciudadanos occidentales, que deben trabajar todos los días de su vida en empresas con "productividad creciente", el movimiento "islámico-terrorista" por excelencia, Hezbollah, la pesadilla de Israel, condenó duramente los atentados africanos, calificándolos de "criminales". El Sheik Fadlallah consideró que todo este teatro es un montaje sionista-norteamericano. "Es inaceptable para un musulmán matar o herir a un gran número de personas inocentes, cualesquiera que sean las circunstancias. Las acusaciones contra los árabes tienen por objetivo arraigar en el espíritu del hombre occidental y en la opinión pública mundial que ser árabe y musulmán es sinónimo de terrorista" (L'Orient-Le jour, Beirut, 13 de agosto).



Una lectura atenta de la prensa israelí durante los primeros días pos-atentados permite entrever una estrategia largamente preconcebida, siempre dentro de la línea del "choque de civilizaciones". Haaretz, el 9 de agosto, llama a una guerra contra el Islam. Ahora que el "agredido" es el propio Estados Unidos - y no ya sólo Israel- , Occidente debe elaborar un programa "activo y ofensivo", algo muy diferente al perfeccionamiento de simples mecanismos de defensa y de intercambio de Inteligencia. Un programa activo contra el terrorismo (islámico) es ahora necesario. Estados Unidos debe asumir un liderazgo que corre el riesgo de perder [En palabras de Joseph S. Nye, citadas por Huntington, "la potencia norteamericana se ha convertido en el ‘poder blando’ que atrae, en vez del poder duro que obliga"]. Un día después el mismo medio "liberal" publica una nota editorial: Terrorism without borders. Todo el mundo debe participar en esta cruzada contra los "zelotes islámicos" [extraña combinación de conceptos: "zelotes" = judíos terroristas antirromanos - según definición de Flavio Josefo - de la época del Segundo Templo], incluidos los gobiernos árabes "moderados". Un objetivo secundario pero importante, para Israel, es que, durante todo el tiempo que dure la crisis internacional desatada por los atentados de África, podrá continuar oprimiendo al pueblo palestino, cada vez más carente de protección por parte de su "autoridad nacional": durante todo este período las autoridades israelíes continuaron confiscando tierras palestinas para ampliar los asentamientos de los "colonos". Según informó Al Quds, el 13 de agosto. "¿El pueblo palestino tiene derecho a tener un Estado propio?". La respuesta de Isaac Levi, líder del Partido Nacional Religioso de Israel fue clara y fulminante: "Nunca han tenido un Estado" (en El Mundo, Madrid, 14 de agosto).
Pero volvamos a Haaretz (9 de Agosto)."Los atentados en Africa oriental este fin de semana se planificaron obviamente fuera de la región. El empleo de cientos de kilogramos de explosivo es un indicio para la planificación a largo plazo y no corresponde a una acción improvisada en respuesta a un acontecimiento concreto. Los Estados Unidos se enfrentan ahora al problema de tener que tomar la ofensiva contra los terroristas...Lo que es necesario es un programa agresivo para luchar activamente contra los terroristas y sus líderes. Pero los Estados Unidos necesitan jugar un fuerte papel de liderazgo internacional y por ahora Washington lo tiene difícil desempeñar tal liderazgo como lo han demostrado con su respuesta a la carrera de armamento nuclear entre la India y Pakistán, o en la prueba de fuerza con Sadam Husein hace unos meses, o con la omisión de prevenir que Irán y Corea del Norte desarrollen misiles de largo alcance. En Arabia Saudí, por ejemplo, los Estados Unidos no han obrado con el rigor suficiente frente al gobierno saudí cuando solicitaron la colaboración de Riad en la investigación del atentado con bomba contra unas dependencias USA".
La Inteligencia israelí comprende perfectamente que el poder norteamericano en el mundo se encuentra en una fase "decadente". Que el enorme poder material de los EUA no se traduce en voluntad política. Que es el momento en que "países pequeños", como Israel, bien instalados en el interior de la política norteamericana y con una continuidad teológico-estratégica muy fuerte, comiencen a realizar "la conquista del imperio", desde "adentro" y desde "afuera". Para Arnold Toynbee ello sería un camino natural dentro del proceso universal de las "crisis de las civilizaciones". Por el momento el lobby judío norteamericano verá incrementado su poder con los 1.250 que le aportará la banca suiza, luego de la exitosa operación de chantaje realizada a partir de la religión del holocausto.
Recopilando toda la información histórica de que disponemos (relativa al comportamiento internacional del Estado de Israel) podríamos interpretar - en buena lógica - que las agresiones sufridas por dos delegaciones diplomáticas periféricas de la superpotencia, ha correspondido a un objetivo estratégico destinado a comprometer directamente a un futuro gobierno en Washington (recordemos la coincidencia con las próximas elecciones legislativas en los EUA, en las que se espera un importante avance Republicano) en una campaña militar contra los enemigos regionales del Estado judío; mejor dicho, contra quien el Estado judío percibe como sus enemigos regionales y religiosos.



De las operaciones ideológicas previas se encargarán -como siempre- las jaurías de escribas desparramadas por Occidente: tarea fácil luego de tantos años de histeria antimusulmana. El camino se está despejando para La guerra de 1999, largamente anunciada por el Estado Mayor Israelí. Tal guerra no será más que la destrucción -utilizando para ello armas nucleares- de los centros vitales del mundo árabe-musulmán: Teherán, Damasco, Bagdad, Beirut y, tal vez, El Cairo y Riad. Ahora, después de los salvajes atentados africanos, se justifica la destrucción hasta la raíz del odiado "terrorismo islámico"; ahora es preciso destruir los refugios de los que provocan la destrucción y la muerte irracional en nombre de Allah. Sólo un proyecto de tal envergadura puede justificar asumir - para los grupos operativos judío-israelíes que cometieron los atentados en África oriental - un riesgo tan alto: la posibilidad de que se descubra, por una vez, a los verdaderos culpables.
Hay algunos - pocos - signos esperanzadores. El 10 de agosto el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan señaló en Lisboa la conveniencia de organizar una cumbre internacional contra el terrorismo; pudo fundamentar esa propuesta en infinitos antecedentes existentes sobre el tema, pero lo hizo señalando que esa cumbre había sido solicitada por los países islámicos reunidos en diciembre de 1997 en Teherán, en la VIII Conferencia Islámica. En un momento de máxima histeria antiislamista, Kofi Annam, uno de los diplomáticos más astutos de la historia de Naciones Unidas, cometió, al parecer, su primera "torpeza": hacer referencia a la VIII Conferencia Islámica como elemento moderador de crisis internacionales. Un día después "aclaró" su posición: "No está entre mis proyectos actuales convocar una conferencia sobre el terrorismo mundial… Lo que yo he dicho es que estuve presente en la reunión de la Organización de la Conferencia Islámica en Teherán en la que los jefes de Estado presentes condenaron el terrorismo y sugirieron que podría ser el momento de promover una conferencia mundial sobre esta cuestión. Lo que dije también es que posiblemente deberíamos tener en cuenta esa propuesta".
Y así llegamos al punto más importante de esta cuestión: la situación interior de la sociedad norteamericana y sus reflejos sobre su sistema de poder exterior. Si tomamos en cuenta algunos parámetros estructurales que esa sociedad presenta en este fin de siglo, los atentados en África pueden producir algo más que una crisis política interior en los EUA. Sus repercusiones podrían generar una verdadera fractura etno-cultural en la sociedad norteamericana, un conglomerado de grupos humanos todos ellos étnica y culturalmente minoritarios. Las recientes olas inmigratorias en las últimas dos décadas han modificado drásticamente la composición cultural, religiosa y étnica de los Estados Unidos. Los blancos europeos serán dentro de poco sólo algo más de la mitad de la población. Dentro de ese grupo étnico los más afectados serán los blancos anglo-protestantes. Lo que señala que el propio lobby judío se verá arrastrado a la baja cuantitativa, lo que podrá afectar tambeén a su poder decisional, que actualmente es enorme. Pero el 14% de la población negra norteamericana incluirá, posiblemente, a la mayor comunidad musulmana del Occidente-central (EUA+Europa Atlántica). Hoy, ya, la Nación - negra - del Islam es la mayor comunidad musulmana en Occidente. Y la que presenta un perfil ideológico más firmemente antijudío (Ver: Nation of Islam, www.noi.og. Una visión proisraelí del poder negro musulmán norteamericano la ofrece Gilles Kepel, en su libro Al Oeste de Alá, Paidós, Barcelona, 1996).
Estos cambios estructurales se producen en un ambiente donde predomina la ideología llamada del "multiculturalismo y la diversidad" activamente promovida por la Administración Clinton y sistemáticamente rechazada por el fundamentalismo evangélico-calvinista, quien acusa a la actual Administración de ser la responsable de haber fragmentado a la política exterior de la superpotencia. En efecto, el "interés nacional" se ha dividido y subdividido en innumerables "intereses étnicos" (Huntington), enfrentados entre sí. Son los lobbies de las diferentes minorías nacionales los que, en última instancia, definen la política de Washington hacia el "mundo exterior". "Para la comprensión de la política exterior de los EUA es necesario estudiar no los intereses del Estado en un mundo de Estados en competencia, sino más bien el juego de intereses económicos y étnicos en la política interior del país. La política exterior, en el sentido de acciones conscientemente designadas para fomentar los intereses de EUA como una entidad colectiva en relación con entidades colectivas semejantes, está lenta pero inexorablemente desapareciendo" (Samuel P. Huntington, Intereses nacionales y unidad nacional, Foreign Affaires-Política Exterior, Vol.XII, Nº61, p.177).
Dentro de este contexto es preciso reflexionar sobre las dos bombas que en el África oriental afectaron, a nivel físico, "intereses norteamericanos". Los efectos explosivos de esas detonaciones pueden ser más devastadores dentro de una sociedad norteamericana - que ha perdido identidad de manera rápida y contundente a nivel étnico y cultural- que sobre los mismos edificios de las embajadas de una superpotencia blanda, ubicados en lejanos puntos del planeta.

Dado el estado de fragmentación en que se encuentra el sistema decisional exterior, tampoco habría que descartar la existencia de una convergencia de intereses externos e internos, similar - aunque en escala menor, naturalmente - a los acontecimientos que permitieron a la escuadra japonesa, en diciembre de 1941, bombardear la base de Pearl Harbour. Sólo esa acción, que fue consentida y alentada por los más altos mandos militares y políticos de un gobierno universalista-demócrata (ello ya está admitido por la práctica totalidad de la literatura histórica académica norteamericana), venció las resistencias sociales aislacionistas y posibilitó la entrada de los EUA en la segunda guerra mundial. Pero aquellos eran otros tiempos: los Estados Unidos representaban plenamente el papel de una potencia imperialista joven y dura (Ver Anexo 2: EE.UU.: capacidad de globalización y voluntad "aislacionista". De la estrategia de "contención" a la estrategia de "expansión").
Todo indica que estamos viviendo una época de la historia del mundo en la cual un grupo humano específico, dotado de una ideología mesiánica y de una arraigada conciencia de superioridad respecto del resto de los mortales, parece decidido a la conquista del mundo, y no sólo de los Estados Unidos de América. Ese grupo humano no sólo se lanza al abordaje de bancos europeos - suizos y alemanes, por el momento; sobre todo, desde su bunker de Nueva York, la capital judía del Hemisferio Occidental, la mafia financiera judía devalúa monedas y hunde y saquea naciones en todo el mundo, desde Indonesia hasta Rusia, pasando por Hispanoamérica. Sus "economistas académicos" diseñaron el "proyecto global": la gran mentira que destruye pueblos y continentes enteros. Estos atracadores planetarios están atrincherados detrás de un Mito, el del "Holocausto". Él es su única "fuerza moral".
LA "CONEXIÓN ARGENTINA": LOS ATENTADOS DE BUENOS AIRES
Existe un vínculo estrecho y directo que une a los atentados de África con los de Buenos Aires. Toda la prensa internacional e israelí lo ha señalado con fuerza y rotundidad.
Personalmente vengo trabajando en el estudio de esos atentados desde el mismo día en que se produjo el segundo de ellos, desde el 18 de julio de 1994. En mi último libro sintetizo los resultados de esa investigación de cuatro años. La edición española de La falsificación de la realidad, la Argentina en el espacio geopolítico del terrorismo judío, fue presentada en la Feria del Libro de Madrid a comienzos de junio de 1998, por Ediciones Libertarias, de Madrid (1).
A nivel personal he pagado un alto costo, porque mis investigaciones no coinciden con lo "políticamente correcto": un conjunto de parámetros intelectuales que hoy actúan como gendarmería del pensamiento en el mundo entero. Pero yo sigo pensando "a la antigua". Sigo creyendo firmemente que un intelectual tiene un deber prioritario de lealtad para con su patria y para con su pueblo. Y que esa lealtad es algo muy distinto a la estupidez del "compromiso". Sigo pensando como Martin Heidegger: "Sé por la experiencia y la historia humanas que todo lo esencial y grande sólo ha podido surgir cuando el hombre tenía una patria y estaba arraigado en una tradición".
A partir de los "atentados de Buenos Aires" los patriotas argentinos hemos sido expulsados a la clandestinidad por la ocupación judía de los aparatos del Estado y por el proceso de distorsión cultural que esas mismas organizaciones judías lograron establecer sobre el conjunto de la sociedad argentina. Yo mismo, por razones de seguridad, no puedo vivir en la Argentina. Hacia fines de 1996 tuve que optar por un segundo exilio (el primero me fue impuesto porque luché hasta el final contra la llamada "dictadura militar"). Había recibido numerosas amenazas de muerte realizadas, ¡qué duda cabe! por la "conexión interna judía-fundamentalista". En cuanto a la "justicia" argentina, un sólo ejemplo: poco tiempo antes de salir del país mi abogado tuvo que interponer nada menos que dos recursos de habeas corpus preventivo, en un mismo día. Sólo el gobierno, en mi caso personal, mantuvo una actitud respetuosa. Lo peor fue que muchos amigos "de toda la vida", algunos de ellos judíos, me pidieron que ni siquiera los llamara, nunca más, por teléfono. Por haber publicado un libro -mi libro número 25- con las conclusiones de una investigación que cumplía con todos los requisitos académicos, las organizaciones judías trazaron en torno a mi persona un verdadero cordón sanitario que destruyó el conjunto de mis actividades sociales y profesionales. Ni durante los peores momentos de la dictadura militar (primer exilio) sufrí semejante asedio. Tuve que recurrir a un segundo exilio, para salvar la vida. Así están las cosas en la República Argentina. Y en otros muchos lugares del mundo occidental.
Esa ocupación judía de un país se puede medir por un complejo entramado jurídico-legal que le otorga a los judíos en la Argentina no sólo el status de ciudadanos de primera clase (una minoría étnica que está por encima del resto de los ciudadanos): la legislación argentina actual ha asumido - de hecho y de derecho - la naturaleza "diferencial" que los judíos se atribuyen a sí mismos, en tanto "pueblo elegido". Esa ocupación, ya realizada por un grupo étnico que en esencia no es argentino - porque reivindica y privilegia su Ser Judío y, por lo tanto, el principio de la "doble lealtad", que significa lealtad prioritaria al Estado judío -, tiene manifestaciones múltiples, como la existencia comprobada de grupos paramilitares judíos armados que responden directamente ante la Inteligencia del Estado judío (2).
Muchos lectores españoles opinaron que La falsificación de la realidad es un libro "demasiado duro", "demasiado directo". Yo estaría de acuerdo con ellos si el origen de ese libro no hubiese sido una investigación sobre un asesinato colectivo, pues eso fueron ambos atentados de Buenos Aires.
Hubo, entonces, en el origen de ese libro, dos investigaciones sobre un asesinato colectivo. Una de ellas fue la oficial, la otra, la mía, la que se expone en el libro. Entre ambas investigaciones hay una enorme diferencia. La investigación oficial es un balbuceo político, un laberinto jurídico y, finalmente, un callejón sin salida. Incumplió con lo fundamental: sólo "aportó" sospechas y difamaciones, pero ni un sola prueba. La investigación que se desarrolla en este libro brinda lo que puede esperarse de él: una explicación lógica y coherente sobre uno de los más importantes asesinatos colectivos realizados en Occidente desde la última posguerra (naturalmente antes de que ocurriera la explosión de Nairobi). Y señala: las pruebas serán "liberadas" cuando la crisis del Estado de Israel llegue a su plenitud.
La investigación contenida en ese libro presenta al único culpable posible dentro de un contexto lógico-histórico: a las organizaciones terroristas judías que hoy co-participan del poder en el Estado de Israel. La investigación oficial nunca estuvo en condiciones de desmentir - y hoy menos que nunca - esta conclusión. En ningún momento dispuso de un contexto explicativo coherente sobre los atentados de Buenos Aires. Esas organizaciones judías fueron las que asesinaron a Isaac Rabin. Las que ejecutan atentados a todo lo largo y lo ancho del mundo (para luego adjudicárselos al "terrorismo islámico"). Son las bandas que agreden e intimidan a los intelectuales occidentales que dudan sobre los Mitos judíos. Son las mismas organizaciones que se han burlado descaradamente de Occidente negándose a cumplir - pública y explícitamente - con los Acuerdos de Oslo. Representan a la fracción nacionalista judía - hoy hegemónioca - que niega el universalismo judío. Esas organizaciones están asimismo preparando un golpe de Estado contra la cúpula de la Administración Demócrata en los EUA.. Representan al judaísmo nacionalista que vuelve a la versión primitiva, tribal y sangrienta de Yahveh (a una interpretación real-literal del Antiguo Testamento). Son, en definitiva, el componente dominante de la actual estructura teológica y estratégica del mismo Estado judío.
El resto de mi libro anterior no es más que una historia de los Mitos judíos que encajan absolutamente con la ficción que se pretendió construir en torno a los atentados de Buenos Aires, que son vistos en ese libro bajo la óptica de una doble acción delictiva: la realización de los atentados - propiamente dichos - y la inmediata intención de adjudicárselos al conjunto de la sociedad argentina (a la que se califica de "antisemita"), que fue totalmente ajena a los mismos. En esa doble operación criminal, las organizaciones que representan a los judíos radicados en la Argentina se comportaron, en un estricto sentido, como extranjeros-enemigos. Los Mitos judíos que son expuestos en ese libro constituyen una historia de la que han surgido y de la que se nutren las organizaciones que llevaron a cabo las matanzas de Buenos Aires, y la inculpación automática de la sociedad argentina en ellas. Esas organizaciones se han autodesignado "elegidas". Allí donde estén, son "superiores" a las "gentes de la tierra". Por lo tanto no hay "dureza" en este libro, sino radicalidad, en el sentido en que Karl Marx, un judío racionalista, definía este concepto: llegar hasta la raíz del problema.



Judaísmo y globalización: el caso argentino

La ocupación judía del Estado argentino fue un proceso paralelo a la destrucción de la sociedad argentina, que se produce a partir de la "globalización" de su economía.
Históricamente, Argentina tuvo Estado de Bienestar mucho antes que en el Occidente de pos-guerra se inventara ese concepto. Hoy, el 20% del segmento social más pobre, los habitantes de las áreas periféricas dentro del propio territorio nacional, más de siete millones de personas (Untermenshen, o "cabecitas negras"), tiene un ingreso mensual de apenas 62 dólares, es decir, esos sectores etno-territoriales registran ingresos más bajos que los más bajos del mundo: Bangladesh y Nepal (Fuente: Encuesta permanente de hogares y distribución nacional del ingreso. Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, Buenos Aires, 1998).
Esos 7.224.986 argentinos, de un total de 35 millones, son los habitantes de las regiones de escaso "interés económico" o de "segunda velocidad". Son los habitantes "negros" del Noreste, de Noroeste y de la Patagonia argentina. En los conglomerados suburbanos que cercan a las grandes metrópolis, en esas enormes manchas de mugre, la situación es algo mejor: el ingreso medio de los más pobres es de 70 dólares mensuales. Entre 1974 y 1996 se produce un cambio espectacular en la distribución interna del ingreso:
30% más pobre 10% más rico

1974 11,2% 28,2%
1996 8,2% 37,1%

Es rigurosamente cierto que no hay un solo judío pobre hoy en la Argentina posperonista, en la Argentina "antisemita" de la propaganda judía, en la cual los ingresos de los ricos (blancos) son 23 veces superiores a los ingresos de los pobres ("negros"). Como ya sabrá el lector de mi libro anterior, estamos hablando de etno-pobreza y de etno-riqueza (Capítulo 4), que surgen ambas en etno-territorios con "velocidades" económicas muy distintas entre sí. También en este plano la alianza entre las organizaciones judías y las multinacionales llevó a cabo una obra devastadora.

Los hechos recientes

Muchos acontecimientos de suma importancia se produjeron desde la aparición de la primera edición española de ese libro, en los comienzos de junio de 1998, hasta el cuarto aniversario del segundo de los atentados, "conmemorado" el 18 de julio de 1998. El primero de ellos es que, al cumplirse el cuarto aniversario del segundo de los atentados (AMIA, 1994), la investigación judicial "… no logró constituir un argumento coherente que explique el atentado" (Informe del American Jewish Committee correspondiente a 1998). Para algunos grupos judíos residentes en la Argentina (una fracción del lobby judío-argentino llamada "Memoria Activa") esa investigación es "… un desorden lleno de agujeros, una cáscara vacía" (Fuente: Página 12, Buenos Aires, 19 de julio de 1998). El Virrey Judío en Buenos Aires, el embajador de Israel Isaac Avirán, puso, como de costumbre, su grano de odio y de desprecio hacia "las gentes de la tierra", en sus acostumbradas intervenciones dentro de la "política interior" de la Colonia "Argentina": "Si hacemos un cálculo aritmético, no tenemos nada: tenemos cuatro años y cero culpables" (Fuente: Clarín Digital, 18 de julio de 1998). Otro acontecimiento ocurrido con posterioridad a la edición española de este libro es el "cambio estratégico" realizado por Estados Unidos y la Unión Europea, respecto de la República Islámica de Irán. Sobre él publiqué dos trabajos en el semanario Amanecer, de Madrid. Ambos textos son presentados en el Anexo Documental 3 y 4 de este trabajo.




Los atentados de Jerusalén: una reproducción de los de Buenos Aires
El siguiente hecho que vamos a mencionar tiene una importancia capital dentro del tema de los atentados terroristas de Buenos Aires y, como todo este caso de terrorismo, una estrecha y directa relación con los sucesos de Oriente Medio, ya que está ubicado dentro del "tiempo" y del "espacio" que se menciona en el Capítulo 1 de mi libro. Tuve apenas la oportunidad de señalarlo, muy rápidamente, en las ediciones española y árabe.
Pero primero una "introducción" a cargo del Virrey Avirán.
El 16 de julio de 1998, el embajador de Israel en Argentina - Isaac Avirán - fue invitado, por primera vez, por la embajada de Egipto en Buenos Aires, para participar en la recepción recordatoria de la fiesta nacional del otrora orgulloso país de los faraones. Pero eso no fue lo más importante. Por encima de las caras de estupor y desagrado de la mayoría de los embajadores de los otros países árabes presentes, resaltaron las declaraciones a la prensa del señor Isaac Avirán: "Arafat tiene un doble discurso. En inglés, para Occidente, manifiesta un interés por la paz que no expresa en árabe para los palestinos. El tiene el poder para controlar el terrorismo pero no sólo no lo hace: a veces empuja sus acciones". En el escenario en que se encontraba, esa frase tuvo la obvia intención de acusar a la ANP de ser la responsable de los atentados terroristas de Buenos Aires de 1962 y de 1964.





-¿Usted cree realmente que Arafat maneja el terrorismo palestino?
-Sí
-Los últimos atentados ocurrieron en pleno corazón de Jerusalén occidental, un área bajo el control exclusivo de la seguridad israelí.
-Es cierto, hubo fallas en la seguridad israelí. Es difícil tener todo bajo control, cuando en Israel trabajan 150.000 palestinos. Pero los terroristas palestinos que detiene Arafat salen de la cárcel dos días después.
-¿Usted considera que el primer ministro Netanyahu es hoy el gobernante adecuado para Israel?
-Es el hombre que ganó legítimamente las elecciones. El debe gobernar. Le digo más: si hoy hubiera elecciones (en Israel) yo creo que vuelve a ganarlas Netanyahu (Fuente: La Nación, Buenos Aires, 17 de julio de 1998). Isaac Avirán es miembro del Partido Laborista Israelí. En Argentina se comporta como un Virrey del poder judío destinado a la más miserable de las colonias.
La pregunta del periodista sobre los atentados de Jerusalén, que el Virrey Avirán endosa a los Palestinos de la OLP-ANP hace al núcleo de una cuestión específica.
Como el lector podrá leer en el Capítulo 1 de mi libro ("Los atentados de Buenos Aires fueron el producto de la infiltración del terrorismo fundamentalista judío en el servicio de contraespionaje israelí - Shin Beth") yo analizo esos atentados dentro del espacio-tiempo de la crisis del Oriente Medio, porque sostengo que la Argentina, al igual que luego Kenia y Tanzania, fue un mero teatro de operaciones. Para datar el "tiempo" de esos atentados (ya que su "espacio" estuvo siempre muy alejado de la Argentina) señalo el comienzo de la Conferencia de Madrid y el asesinato de Isaac Rabin. Dentro de ese tiempo se producen los atentados de Buenos Aires.
Sin embargo hay que entender que el asesinato de Rabin fue el prólogo necesario del acceso al poder de la coalición Likud. Netanyahu no hubiese accedido al poder si no fuese porque se había eliminado al último líder laborista con capacidad para ejercer el mando en un país en crisis: Israel. Pero no bastó el asesinato de Rabin. Fueron necesarias otras acciones posteriores para demostrar a los electores israelíes la validez de la ecuación "seguridad versus territorio". Lo que "demuestra" la validez de la opción son los dos atentados a la bomba realizados en Jerusalén, en julio y septiembre de 1997.
En la nota 27 de la página 105 de mi libro (edición española) recojo una información periodística valiosísima, un informe enviado por Lino Ventosinos, que en esa época era corresponsal de El País, de Madrid, en Jerusalén, el 7 de septiembre de 1997. Reproduzco ese texto:
"En un inesperado giro de los acontecimientos, y mientras la sociedad israelí lamenta aún las muertes de las víctimas del atentado de la calle Ben Yehuda en Jerusalén, la Autoridad Palestina (AP), que preside Yasir Arafat, aseguró ayer que los autores de la acción son extremistas israelíes y acusó al gobierno de Benjamín Netanyahu de ocultar informaciones que lo prueban. Un inusual comunicado de AP asegura que "la dirección palestina confirma que la operación terrorista contra civiles israelíes en Jerusalén no fue llevada por palestinos". El gobierno de Arafat afirma tajantemente que dispone de pruebas israelíes que establecen la responsabilidad de radicales judíos en el triple "atentado suicida"…, e indica que los autores del atentado "vinieron del extranjero". La nota señala también que en los preparativos para el atentado "fueron ayudados por los grupos radicales israelíes que asesinaron a Isaac Rabin. La AP dice que el gobierno israelí tiene la información exacta sobre la identidad de los autores. El Gobierno palestino acusa a Israel de ocultar esa información y "otros detalles sobre quienes han dirigido, perpetrado y ayudado" en el atentado del pasado jueves".

En el mes de enero de 1998 tomo contacto con la Oficina de Representación Diplomática de la Autoridad Palestina en París. Le planteo la cuestión a mis amigos allí. Necesito mantener una conversación con algún responsable oficial de la Inteligencia palestina sobre esos atentados de Jerusalén, para ubicarlos, si ello fuese lógicamente posible, dentro del "tiempo-espacio" de los atentados de Buenos Aires. La respuesta a mi pedido fue positiva, pero el contacto recién se pudo establecer hacia mediados de junio, en la misma capital francesa, cuando la edición española de este libro ya había sido impresa.
El oficial de Inteligencia Palestino me dio a leer algunos documentos oficiales de su organismo, pero antes me había advertido:
-Puedes leerlos, pero no copiarlos. No podemos permitirnos el lujo de hacerlos públicos en un momento políticamente tan frágil para nosotros.
-¿Puedo hacer referencia a esta reunión?
- Sí, porque no sabes ni mi verdadero nombre ni mi verdadero cargo. Por lo tanto es tu responsabilidad la que está en juego y no la nuestra.
Estuve leyendo toda la tarde, en una modesta habitación de hotel, documentos de la inteligencia palestina redactados en idioma inglés. Recuerdo con absoluta claridad que todos ellos, desde distintos ángulos, hacían referencia y demostraban con hechos la responsabilidad directa del Shin Beth en ambos atentados de Jerusalén. Para la Autoridad Palestina no había dudas: sólo que aún no podían hacer público una acusación por una cuestión de oportunidad política.
Por lo tanto lo que yo quería que fuese una investigación se vio finalmente reducido a una historia muy corta, la que acabo de relatar. Su resultado coincidía absolutamente con el punto de partida, con las coordenadas iniciales que dio Lino Ventosinos en su artículo. Tuve entonces un nuevo cierre para mi "espacio-tiempo" de los atentados de Buenos Aires.
No iba a ser el último. El mismo día en que se realiza la reunión de compromiso exigida por el Departamento de Estado de los EUA entre israelíes y palestinos, el 19 de julio de 1998, la seguridad israelí "frustra" otro "atentado" en Jerusalén. La ANP señaló rápidamente a los fundamentalistas judíos como responsables de ese "atentado" no consumado.

Del "holocausto" argentino a "Nuremberg II"

Desde el inicio de la "Operación de guerra psicológica pos-atentados" (tema que se desarrolla en el Capítulo 3 del libro) existió un claro paralelismo entre el intento por inculpar al "terrorismo islámico" y la idea de instalar en la opinión pública occidental la infundada convicción de que la dictadura militar argentina (1976-1983) había practicado un "holocausto" a escala "sudaca" (este tema se trata en el Capítulo 2 del libro: Del "holocausto" argentino al "terrorismo islámico").
Ambas imágenes, la del terrorismo islámico y la del "holocausto" sudaca no podían sino ir en paralelo, aunque en progresiva convergencia, ya que lo que el judaísmo internacional (organizaciones judías internacionales) trataba de probar era y es la existencia de una "conexión" entre ambas situaciones. Los atentados de Buenos Aires se habrían producido porque hubo una conexión entre el "terrorismo islámico" (Irán) y los "nazis" indígenas, todos ellos residuos de una dictadura militar autora de un (relativamente modesto) "holocausto".
Se ha insistido mucho y desde todos los ángulos en esa falsa y estúpida "conexión". Recientemente un rabino de Nueva York, la capital judía del hemisferio occidental, volvió a recordar la "continuidad existente entre lo que ocurrió durante el gobierno militar" y los atentados "antijudíos" de Buenos Aires (3).
Lograr fijar esa "conexión" en la "conciencia occidental" es, entonces, una cuestión absolutamente vital en el proceso de guerra psicológica orientada a travestizar los atentados de Buenos Aires. Para ello se recurre a un elemento altamente simbólico: al llamado juicio "Nuremberg II". Porque la única posibilidad de llevar hasta sus últimas consecuencias la tesis de la conexión islámico-nazi sería "demostrando" que en la Argentina de los años 60/70 había habido no una guerra originariamente declarada por las organizaciones guerrilleras irregulares, sino una vulgar matanza de "justos e inocentes" practicada despiadadamente (sin causa justificada, en apariencia; por puro sadismo, tal vez) por los militares establecidos, a los que apoyó, sin duda, el grueso de la sociedad argentina, incluidas las organizaciones judías locales (e internacionales).

En este punto fue el propio Fidel Castro quien, inesperadamente, se encargó de poner los puntos sobre las íes. En un discurso de increíble cinismo, y en pleno proceso de maquillaje político, dijo lo que ya muchos sabíamos: que Cuba, contra la opinión soviética, había exportado la revolución a toda América, exceptuando México ¿Es que México era el santuario de la justicia social? Nada de eso: México era el único Estado hispanoamericano que mantenía buenas relaciones con Cuba. "En el único lugar donde no intentamos promover la revolución fue en México. En el resto, sin excepción, lo intentamos". Yo ruego al lector que lea con atención, en el Capítulo 2 de este libro, las páginas que dedico a intentar definir la naturaleza de la "guerra sucia" en la Argentina. Y que luego las compare con el discurso de Fidel Castro, algunos de cuyos párrafos reproduce Clarín Digital, el 4 de julio de 1998.
La guerrilla - hablemos sólo de la Argentina- fue - antes que nada -, y según Fidel Castro, una decisión política y estratégica cooptada en La Habana. Eso lo sabíamos y lo asumíamos en toda su dramaticidad todos aquellos que viajábamos a la capital de la Isla. Durante muchos años hubo un pacto de silencio para no hablar del tema, para no perjudicar a la "revolución". Recién en 1996 yo publico en mi investigación Subversión, contrasubversión y disolución del poder (Buenos Aires, CEAM) las reflexiones que reproduzco en el presente libro (Capítulo 2, pgs. 114-125).
El análisis de esta "confesión" del "líder máximo" es muy sencillo.
La guerrilla - siempre en la Argentina -, "mentalizada" y "logistizada" por el Departamento de América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (comandante Piñeiro) declara la guerra al "sistema". Para ello emplea métodos terroristas (Ver: Norberto Ceresole: Nación y Revolución. Argentina: los años setenta, Puntosur, Buenos Aires 1988). Las agresiones terroristas de la guerrilla están orientadas principalmente hacia el ejército y las fuerzas armadas en general: "el brazo armado de la burguesía". Las estructuras militares reaccionan, se defienden y… "se exceden". El Terrorismo de Estado es tan evidente como el terrorismo teledirigido desde La Habana. Unos defendíamos a un modelo socialista decadente y ya moribundo; otros defendieron a un sistema capitalista explotador y arrogante, que en la actualidad está provocando la ruina de la Nación Argentina. Perdimos todos. No hubo ni "buenos" ni "malos". Por lo demás, la insularidad de la revolución cubana no tenía otra alternativa estratégica que la exportación de conflictos de baja intensidad. No era - para La Habana- sólo un problema ideológico sino, repetimos, estratégico. Era la única posibilidad para romper con el aislamiento a que había sido sometida la revolución. Durante años México y la España franquista fueron los dos únicos accesos occidentales a la Isla. Exportar la revolución era, para Cuba una cuestión de supervivencia. Es todo muy simple desde la perspectiva del tiempo.
A partir de estas declaraciones de Fidel Castro nadie debe llamarse a engaño. La operación montada por las organizaciones judías destinada a demostrar el "holocausto" argentino ya no tienen ningún fundamento. Las operaciones guerrilla-contraguerrilla en la Argentina no fueron una lucha entre "justos e inocentes bien intencionados" contra "perversos nazis nativos" (extraños "nazis" que disponían de asesores y armamentos israelíes: ¡todos juntos contra el comunismo!). Por ello las organizaciones de los "derechos humanos" argentinas son hoy cómplices de una conspiración judía contra la Nación Argentina.





Esas organizaciones judías internacionales logran - con la complicidad de los que defienden, veinte años más tarde, los "derechos humanos" en la Argentina - instalar en Alemania un juicio a los "militares argentinos" llamado "Nuremberg II" [Como es el caso de muchos españoles "ilustres": se dieron cuenta de una situación apenas dos décadas más tarde. En aquellos momentos nadie en España se hizo cargo de la situación. Y menos aún el PSOE gobernante. Quien parece que aprendió algo sobre "guerra sucia"]. El simbolismo judío es algo fascinante. Logra fijar en la "conciencia occidental" hechos absolutamente distintos y distantes, en base al capital acumulado a partir del Mito del Holocausto.

La operación en Alemania (y en toda Europa) es conducida por el Consejo Ecuménico de las Iglesias (origen, también, de la "guerrilla" chiapeña en México, único país al que Cuba no le había "declarado la guerra" en décadas anteriores (Fidel dixit), fundado en Amsterdam inmediatamente después de la "Liberación" europea, el 27 de agosto de 1948. Durante años estuvo dirigido por el pastor protestante y masónico Carson Blake, y fue fuertemente apoyada, desde su creación, por el cardenal católico Cushing, de Boston, íntimo amigo de la familia Kennedy.
Ahora es precisamente "Prensa Ecuménica" quien señala que la "… investigación alemana (sobre los "nazis criollos" de la Argentina) posee un valor especial, porque desde los juicios contra los criminales de guerra nazis, hace más de 50 años, Nuremberg tiene un significado simbólico en cuanto a la aclaración y sanción de crímenes políticos cometidos durante la dictadura nazi". Muchos pretenden ver en "Nuremberg II" un paso importante en la instalación de la llamada Corte Criminal Internacional (CCI), ese proyecto globalista que le daría un golpe de muerte a las soberanías nacionales en el mundo entero. Sin embargo ni Estados Unidos ni Israel apoyan el proyecto. "Sólo podemos expresar nuestra indignación por ver cómo se incluyó la colonización (judía de Palestina) en el mismo nivel que los crímenes de guerra más odiosos", declaró el portavoz del ministerio de asuntos exteriores judío el 19 de julio de 1998. Para la política nacionalista del Estado judío - quien durante un tiempo, y sobre esta cuestión, se manejará con independencia del conjunto de las organizaciones judías internacionales que sustentan a ese mismo Estado en Occidente - la aceptación de que la colonización judía de Palestina es un crimen equiparable al Auschwitz que ellos sacralizaron, "… no refleja la realidad jurídica internacional y constituye un nuevo intento de los países árabes y de sus asociados para transformar esa Corte Criminal Internacional en una herramienta política destinada a condenar a Israel".
El problema de las organizaciones judías residentes en la Argentina - que no son más que un apéndice de las organizaciones judías internacionales, dada la "universalidad del judaísmo" [La "universalidad del judaísmo" fue lo que sustentó durante más de un siglo la "solidaridad internacional del proletariado" y, luego, la "universalidad del comunismo" soviético. En ambos casos funcionó con exactitud milimétrica el principio de la "doble lealtad"] - es que no podrán sostener su "famosa" conexión por mucho tiempo, ya que ella, simplemente, además de nunca haber existido, es una construcción contra natura (personalmente conocí - en todo el mundo - a (neo)nazis protestantes [calvinistas y luteranos], católicos [y judíos], a árabes laico-nacionalistas, pero nunca a un nazi o neonazi musulmán; ni puedo imaginar siquiera a un nazi chiíta, dada la naturaleza del Islam y la estructura esencialmente progresista (en la estricta definición occidental de ese concepto) del pensamiento del Ayatolá Jomeini) (Ver: Apéndice 4, Chiísmo y catolicismo, nota sobre las Obras del Ayatollah Jomeini).
Por el contrario, la realización de atentados terroristas es un hecho habitual en la historia del Estado de Israel, y una práctica cotidiana de las organizaciones judías en el mundo. En ambos casos esas acciones se realizan bajo dos modalidades distintas: el sabotaje y la intimidación. Normalmente el Estado de Israel practica el sabotaje, es decir, acciones terroristas disfrazadas que tienen por objeto acusar a un tercero ¡Al mejor estilo de Buenos Aires! En el Diario de Moshe Sharett que cito extensamente en el libro se puede encontrar el origen de esta metodología que nace a poco de ser fundado el Estado de Israel. Decenas de atentados en los últimos años fueron atribuidos a terceros: en Egipto (Luxor), en Argelia (GIA), en el cementerio judío de París, etc., etc.
Inversamente, las organizaciones judías dislocadas en Occidente practican el terrorismo bajo la forma de intimidación. Para no hablar de mis experiencias personales en ese sentido, podemos ver lo que sucede en la mismísima París (Robert Faurisson: Milicias judías: más de quince años de terrorismo en Francia, en Archive Faurisson, www.abbc.net/aaargh/fran/archFaur/) y en otros muchos lugares del mundo.



La Argentina, agredida y ocupada por las organizaciones judías que sustentan, y son sustentadas, por el Estado de Israel
Bajo la protección del Jewish Community Relations Council of New York (JCRC), entre el 20 y 21 de julio de 1998 se dijeron las mayores atrocidades contra el honor de la Nación Argentina, usando como vehículo feroces críticas contra el actual gobierno (al fin de cuentas, elegido por decisión democrática y mayoritaria del pueblo argentino). No viene al caso reproducirlas textualmente. Ello ya ha sido hecho, con toda amplitud, por Clarín, La Nación y, sobre todo Página 12, todos ellos diarios de Buenos Aires, en sus ediciones correspondientes a las fechas antes citadas. Sólo un ejemplo. Una tal señora Harriet Mandel, interrogada por Página 12 sobre si aún confiaba en la justicia argentina dijo: "¿Quién sabe? Cosas extraordinarias pasan todos los días. El hombre pisó la luna, por ejemplo. Aunque tal vez sea más fácil que el hombre aterrice en la luna que se haga justicia en la Argentina, -suspiró".
El presidente argentino, Carlos Menem, se encuentra en la peor de las posiciones imaginables: enemistado con Irán y viviseccionado por los judíos. En el poco tiempo que, en apariencia, le queda, sólo tiene dos caminos. Ambos tendrán enormes costos que tendrá que afrontar según sea la opción que elija. Iniciar un proceso de acercamiento con Irán, con el mundo musulmán y árabe en general; o extraviarse definitivamente por el camino de la mentira, formalizando la ruptura con ese mundo y aceptando, hasta el último tornillo, las "recomendaciones" de las Organizaciones Judías. Con el agravante de que la comunidad argentina rechaza esta última opción. Ella parece estar adquiriendo, por fin, conciencia de sí.
La primera opción es, aún, posible. Su costo será altísimo: soportar la ira de esas Organizaciones. Pero en primer lugar está la conciencia popular argentina. Luego, ese es un camino que ya están recorriendo la Unión Europea y la propia administración Demócrata en los EUA. Ellos serían los "parachoques" del presidente. La otra opción tiene un costo aún más alto: no tiene retorno. Las organizaciones judías nunca aceptarán al "sirio" Carlos Menem. Hace mucho tiempo que han decretado su "desaparición".
La caída del menemismo significará, en principio, un avance avasallador de la ofensiva del lobby judío. No porque el menemismo se hubiese opuesto a ella, sino porque sus eventuales reemplazante han manifestado reiteradamente su voluntad de plegarse aún más íntimamente a la voluntad judía. Muchos de los "presidenciables" argentinos, como el señor De la Rúa, descendiente de marranos portugueses, son orgánicos de la judería. Toda la "oposición democrática" al menemismo está plagada de esos políticos "orgánicos".
El motivo por el cual las investigaciones judiciales sobre los atentados de Buenos Aires se encuentran en un callejón sin salida - y allí seguirán hasta que estalle una crisis múltiple en el Oriente Medio, único camino para "liberar" información - es muy simple: por razones claramente políticas se optó desde un principio por la hipótesis de trabajo más inverosímil. Desde un primer momento se buscó no a los autores de los atentados sino a los enemigos del Estado judío, que siempre fueron dos cosas muy distintas. Esa búsqueda sólo pretendió demostrar algo que necesitaba, desde el punto de visto estratégico, el Estado de Israel y el sistema de organizaciones judías que lo sustentan en el mundo occidental. Ante la burla internacional pública que el Estado de Israel hace del "Acuerdo de Paz", ese Estado y esas organizaciones judías necesitaban perentoriamente un nuevo conflicto, un conflicto intercivilizaciones, un choque entre el Occidente "judeo-cristiano" y el mundo islámico. Ese gran nuevo conflicto absorbería el anterior (el del Medio Oriente, propiamente dicho).
El segundo de los atentados (AMIA, 1994) estuvo también diseñado para contribuir al "choque de civilizaciones". Sólo en ese aspecto habría que separarlo del primero (Embajada de Israel, 1992). La implosión de la Embajada de Israel fue, sin la menor duda, un puro ajuste de cuentas entre facciones opuestas dentro del servicio de contraespionaje israelí; una fractura antagónica entre dos concepciones irreconciliables en torno a cómo administrar el "Plan de Paz" que comenzaba a rodar en esos tiempos. Recordemos que esa bomba implosiona en momentos en que estaba reunida en la Embajada de Israel en Buenos Aires la plana mayor del Shin Beth. Naturalmente esa reunión había sido planificada - en Tel Aviv - con prolongada anticipación. El grupo se encontraba analizando cuestiones de seguridad relativas a instalaciones israelíes en toda el área iberoamericana (lamentablemente, esas personas habían salido a almorzar fuera del edificio en el preciso instante de la deflagración, que produjo muchas víctimas inocentes).

La hipótesis más razonable, la más cercana al sentido común y la emergente de un análisis lógico (por qué no decirlo: científico) de todos los factores confluyentes en esos atentados, hubiese indicado la necesidad de partir del contexto internacional dentro del cual ellos se producen. En un país como la Argentina, en el cual nunca se habían registrado ese tipo de operaciones contra ningún grupo étnico de todos los que integraban su modelo demográfico, el traslado de la hipótesis del interior ("conexión local") al exterior (crisis interna en la sociedad israelí) hubiese sido un acto, como mínimo, sensato. En todo caso una hipótesis alternativa que ningún científico social podría descartar a priori.
La hipótesis de la "conexión local" - que en definitiva gira en torno a la supuesta existencia de un coche-bomba (el "arma del crimen") - debió haber sido rechazada, asimismo, para el caso del segundo de los atentados, ya que la superficie en la que se había producido la explosión quedó, durante muchos días, de forma exclusiva, en poder de una brigada de la seguridad israelí y, por lo tanto, se convirtió en un terreno excluido para cualquier investigador argentino. Las supuestas pruebas encontradas por los israelíes en ese territorio ocupado, y que señalan la existencia de un fantasmal "coche-bomba", bien pudieron ser "plantadas" por ellos mismos. Esta es una posibilidad razonable que nadie debería excluir "en principio". Pero a falta de otras pruebas se convierte en una sombra que, como mínimo, oscurece cualquier conclusión basada exclusivamente - como es el caso - en tales "pruebas".
Pero la hipótesis relativa a la necesidad de trabajar a partir de una determinada situación internacional localizada en un punto del planeta muy alejado de la Argentina, estuvo excluida desde un comienzo, por los motivos ya señalados, referidos a las necesidades estratégicas del Estado judío. Además hubo un factor agravante: existía una necesidad específica de las organizaciones judías operativas en la Argentina de agraviar a la comunidad argentina. De quitarle legitimidad y valores a todo lo argentino. De anular la argentinidad. De manifestar, en definitiva, de una manera súbita y, de ser posible, mortal, el antiargentinismo genético del judaísmo en la Argentina.
Esta férrea determinación del lobby judío residente en la Argentina no es algo nuevo. Existe desde sus mismos comienzos organizativos hacia mediados de los años 40. Pero ahora se manifiesta con particular intensidad. En esta coyuntura su objetivo específico no es tanto la "culpabilidad iraní", sino la destrucción de la "conexión local de los atentados" (rabino Rolando Matalón, en Nueva York, el 20 de julio de 1998). Se insiste en que el gobierno menemista es "cobarde", porque "la protege". Ese gobierno - recordemos, legítimo - es presentado como el Ersatz (la "sustitución") de esa "conexión local": "Denuncio al gobierno argentino por absolverse a sí mismo de investigar a todos los que están involucrados en este crimen… Denuncio al presidente de la Argentina, al señor Menem, que continúa con la larga tradición de enterrar la historia" (Rolando Matalón). He aquí otra vez al peronismo (del que el señor Menem se ha desvinculado hace una década) como el "lado malo de la Argentina": como la proyección sudamericana del nazismo. Y si el nazismo es el "mal absoluto" sólo quedan en pie los judíos, el núcleo de hierro del "lado bueno de la Argentina y del mundo". En última instancia se trata de vaciar a la Argentina.
Es necesario enfrentar esta falsa disyuntiva que presenta el judaísmo entre el lado "malo" y el lado "bueno" del mundo. Hasta ahora los intelectuales de todos los movimientos nacionalistas y populares en todo el "tercer mundo" - y no sólo en la Argentina - se limitaban a proclamar su "inocencia" rasgándose las vestiduras y exclamando, casi siempre con una fuerte dosis de patetismo: "Nosotros no somos nazis". En todos los casos fue una actitud estúpida, pero sobre todo inútil. Todos creíamos - en aquellos tiempos - que la Unión Soviética era el "lado bueno" del mundo. Sin embargo la acusación de los "buenos-buenos" volvía una y otra vez. En este libro propongo la actitud contraria. Si nosotros y nuestros movimientos hemos luchado sinceramente toda nuestra vida por la dignidad de nuestros pueblos; si en esa lucha cayeron miles de compañeros honestos, inteligentes y valerosos, pero que no tuvieron tiempo material para analizar los fundamentos de la estrategia por la cual dieron su vida; si nosotros mismos somos igual que ellos sólo que, por casualidad tal vez, aún estamos vivos y con una capacidad de análisis muy sensibilizada tanto por los conocimientos cuanto por la experiencia vivida; si todo eso es cierto porque es nuestra vida-vivida (y no lo que hoy se les cuenta a los adolescentes sobre lo que "fue nuestra vida"); y aún se nos acusa de "nazis", lo que corresponde es llegar hasta las últimas consecuencias en la investigación sobre la naturaleza del nacional socialismo y sobre el papel jugado por Alemania antes y durante la llamada "segunda guerra mundial". Lo contrario sería aceptar la peor de las humillaciones, la más condenable de las deserciones, la cobardía más infame: aceptar que nuestra vida no fue lo que fue nuestra vida. En mi caso el inicio de esa investigación está condensada en el Epílogo de este libro. Yo fui el primer sorprendido: ni el "lado bueno" ni el "lado malo" del mundo están donde los judíos dicen que están.
De haber tenido éxito esta operación de vaciamiento, en una época de "globalidad", es decir, en un tiempo histórico signado por la anulación de los valores singulares en general (en beneficio de la "universalidad" judía), la Argentina hubiese quedado completamente inerte. Hubiese sido convertida en "tierra de nadie" como ya, en parte, lo es, por una acumulación de factores entre los cuales la cuestión judía es sólo uno de ellos.

Sin embargo podemos visionar el fracaso del complot. Sólo una mínima parte de la comunidad judía en la Argentina concurrió a los distintos actos organizados por distintas organizaciones judías (que mantienen un conflicto entre sí similar al que actualmente fractura a la propia sociedad israelí) en recordación del cuarto aniversario del atentado a la AMIA. Al mayor de esos actos sólo concurrió (aproximadamente) 0,5 de cada 100 judíos residentes en el país, la inmensa mayoría de ellos co-propietarios de la ciudad "autónoma" de Buenos Aires. Y, por supuesto, ningún no-judío estuvo allí presente excepto, naturalmente, algunos políticos "democráticos" - orgánicos a la judería - y miembros de organizaciones de "derechos humanos", que son parte del complot, desde el primer día, ya que su trabajo, desde hace mucho tiempo, se planifica y se financia desde la Jerusalén ocupada. Es por ello que para las organizaciones de "derechos humanos" argentinas los derechos humanos palestinos - y, árabes y/o musulmanes, en general - simplemente no existen. Es por eso que nunca se los menciona.
La "sociedad" argentina no participa en los ritos judíos. Los considera - con toda razón, ritos extranjeros. Los rechaza. Tal vez esa "sociedad" esté en vías de transformarse en "comunidad". Es decir en un agrupamiento humano que evoluciona de un "contrato" - que se hereda de la "revolución de mayo", que no fue más que un subproducto de la "revolución francesa" - a un "destino común", con conciencia de su pasado y de su futuro. A juzgar por su actitud hacia las acusaciones y las intromisiones judías, la comunidad argentina es ya una entidad histórica con capacidad para distinguir un "nosotros" de un "ellos": evoluciona, por primera vez, hacia un saber vivir a partir de separar a sus extranjeros-enemigos.
El conflicto interior ya está planteado y es irresoluble, excepto por la derrota o expulsión de una de las partes. Han sido tan terribles y tan inmerecidos los agravios sufridos por la comunidad argentina por parte de las organizaciones judías ("nacionales" e internacionales) - y de muchos judíos en particular - que la cohabitación entre ambas (comunidad nacional y "organizaciones" internacionales) es impensable de cara al futuro. Alguien se tendrá que ir - algún día - del territorio aún hoy llamado Argentina. Y esos serán sus extranjeros genéticos (Ver Anexos 3 y 4).





ANEXO 1

DEL TERRORISMO SECULAR AL TERRORISMO "TEOLOGICO"

Sobre el fundamentalismo evangélico/calvinista

En los Estados Unidos de Norteamérica el fenómeno socio/cultural contemporáneo más importante es la emergencia de distintas modalidades de un fundamentalismo de raíz evangélico/calvinista. La plena vigencia de esta realidad tiene múltiples manifestaciones, aunque en esencia todas ellas buscan como objetivo central restaurar el poder de los Estados Unidos en el mundo. Esta es la clave para entender el significado de la alianza entre el fundamentalismo evangélico norteamericano y el fundamentalismo judío israelí, más allá de su clara convergencia teológica. Los primeros buscan re-encontrar una perdida voluntad de poder. Para ello proponen un retorno a los fundamentos religiosos "americanos". Los fundamentalistas judíos, en cambio, buscan controlar para sí la enorme capacidad norteamericana, dotándola de una nueva voluntad.
En el plano político/económico resultan obvias las relaciones entre fundamentalismo evangélico/calvinista y aislacionismo estratégico, porque la alternativa terrorista dentro de los Estados Unidos (Oklahoma), producida en función de factores absolutamente endógenos, es una situación en su totalidad indesligable del crecimiento político del ala más extrema del "republicanismo" norteamericano. La eclosión de un terrorismo endógeno de raíz fundamentalista en la tradición del evangelismo calvinista no pudo haberse manifestado - bajo ninguna circunstancia - antes de que se lograra esa hegemonía (no tanto política cuanto cultural) "conservadora", que es una expresión profunda de la sociedad norteamericana.
"Sólo los Estados Unidos pueden dirigir al mundo. Estados Unidos sigue siendo la única civilización global y universal en la historia de la humanidad. En menos de 300 años nuestro sistema de democracia representativa, libertades individuales, libertades personales y empresa libre ha puesto los cimientos del mayor boom económico de la historia. Nuestro sistema de valores es imitado en el mundo entero. Nuestra tecnología ha revolucionado la forma de vida de la humanidad y ha sido la principal fuerza impulsora de la globalización ... La revolución política y cultural que está ahora en proceso en Estados Unidos - marcada por la llegada de un nuevo Congreso republicano a Washington - está encaminada, por encima de todo, a acabar con la decadencia de nuestro sistema mediante la renovación del compromiso con los valores y principios que han hecho que la civilización norteamericana sea única en el mundo". Senador Newt Gingrich, Los Estados Unidos y los desafíos de nuestro tiempo.
Son muy pocos los analistas del sistema político norteamericano que relacionan el retorno masivo del "conservadurismo republicano" a los más importantes resortes de poder de ese país, con el largo y profundo proceso de transformaciones culturales y religiosas que vienen experimentando las bases blancas anglo-protestantes de la sociedad norteamericana en, por lo menos, las últimas dos décadas, y a ambas situaciones con el inicio de un conflicto civil (racial, económico, social y teológico) de grandes proporciones.

La clave de la nueva situación que se avecina puede ser graficada a partir de la imagen del iceberg: las escaramuzas que vemos en la superficie de la política norteamericana no son más que reflejos, efectos casi secundarios de "...un movimiento de fondo que ha llevado a ciertas capas de la sociedad estadounidense a formular en categorías evangélicas o fundamentalistas el rechazo a los 'valores seculares', que consideran dominantes y nefastos, y el anhelo de un cambio profundo de la ética social" (Gilles Kepel, La revancha de Dios).
A diferencia de lo ocurrido en la "era Reagan" (que, vista a la distancia, puede ser definida como una simple alteración de la política económica) lo que hoy se propone la nueva dirigencia evangélico/republicana es refundar lo que ellos llaman la civilización (norte)americana. El programa que contiene los objetivos políticos inmediatos del partido Republicano está contenido en un texto sugestivamente titulado Contrato con América. Tal "Contrato" se basa fundamentalmente en:
* La reducción al máximo del aparato del Estado;
* la supresión de casi todos los programas sociales;
* la rebaja de los impuestos a los sectores superiores de la pirámide social;
* el endurecimiento de la acción contra la delincuencia;
* el impulso decisivo a los valores religiosos tradicionales (oración obligatoria en las escuelas);
* la restricción casi absoluta de todo tipo de "ayuda exterior";
* El endurecimiento de la política hacia Rusia y el aceleramiento de la entrada en una OTAN norteamericanizada de los países de la Europa Central;
* La redefinición del rol de los Estados Unidos en la ONU (los eventuales "cascos azules" norteamericanos no actuarán nunca bajo la conducción de ningún general extranjero), etc.
Se trata sólo de medidas de corto plazo muchas de las cuales ya han sido adoptadas por el Partido Demócrata- ya que los principales dirigentes políticos y religiosos que avalan el Contrato previeron un tiempo mayor, que ya está llegando a su fin, para derrotar a las "élites progresistas, esa pequeña facción de liberales contraculturales que están aterrorizados ante esta gran oportunidad de renovar la civilización americana" (Gingrich se refiere sin duda alguna a la Administración Clinton, impulsora del "multiculturalismo").

La búsqueda de la nueva identidad norteamericana pasa hoy por un retorno decidido al individualismo y al calvinismo radical, con raíces en el valor del colono, en la confianza en el poder del individuo, en la fe sobre un sueño de éxito en una tierra de promisión. Esta última interpretación, que es genéricamente correcta, no logra sin embargo abarcar la diferenciada intensidad del nuevo movimiento que se avecina, luego de la caída de Clinton.
El nuevo conservadurismo norteamericano no es más que la expresión política superficial de un movimiento religioso y cultural profundo orientado a enterrar la "mentalidad liberal" y el "humanismo secular". Por debajo de los movimientos políticos están los movimientos religiosos y culturales que, por primera vez, son los que impulsan a los primeros. Por eso son tan importantes algunas cuestiones como la del rezo en las escuelas. A partir de allí los movimientos evangelizadores de base esperan lograr una nueva articulación entre la familia y la sociedad civil, impugnando la política educativa "sin Dios" que impulsa el Estado secular liberal.
Los activistas más destacados del movimiento tras la fachada política son los evangélicos, que han realizado en las últimas décadas una práctica social y educativa de gran significación en la sociedad norteamericana. Hacia los finales de los años 60 "...esa práctica se ejercía en diferentes niveles, de la parroquia a la constitución de redes nacionales que se valen de los grandes medios -primero la radio y la prensa, luego la televisión- para difundir un mensaje de resocialización, de reconstitución de comunidades creyentes que, más tarde, de mediados de los 70 en adelante, apuntará a la transformación política de América por medio de la recristianización". (Gilles Kepel, op.cit).
Las profundas modificaciones que se están introduciendo en la composición étnica de la población del espacio norteamericano de la civilización occidental es un factor que afecta decididamente al decline de esa civilización -entendiéndola a partir de su proyecto fundacional. Entre 1980 y 2050 la población blanca descenderá del 80 al 52,8%: es decir se convertirá sólo en la "primera minoría" racial.
Estamos en presencia de un gran cisma espiritual que fue señalado por Toynbee como causa básica de la crisis de las civilizaciones : "...es el signo inequívoco de una ruptura espiritual que hiere las almas de los individuos pertenecientes a una sociedad en proceso de desintegración. En las expresiones sociales de esa desintegración, subyacen las crisis personales de conducta, creencia y vida, que son la verdadera esencia y origen de las manifestaciones visibles del colapso social" (Toynbee, El Estudio de la Historia).
No es en absoluto una casualidad que el terrorismo en los Estados Unidos de Norteamérica, ya definido como endógeno, fundamentalista, conservador y aislacionista, que se manifiesta en contra de las grandes megalópolis "internacionalizadas" (en verdad, multirraciales, con altos crecimientos en la tasa demográfica) de ese mismo país, eclosione en los espacios tradicionales de la "América profunda". La estructura ideológica del terrorismo fundamentalista norteamericano responde con absoluta exactitud al modelo que expone David Rapoport (en: Terrorismo sagrado): "La tarea fundamental es deshacerse del enemigo interno porque, sin apóstatas, los enemigos externos son impotentes".
En este caso el Enemigo Interno Nº1 es un Estado Federal "globalizado". Ese Estado Federal -cosmopolita y multirracial (o poliétnico y multicultural)-, dada la evolución actual de su base económica/productiva no tiene otra alternativa que erradicar "los elementos fundacionales de los Estados Unidos" en función de la globalización internacionalista. Allí aparecen los "guerreros de la tradición", quienes representan "el período fundacional" (de la nación norteamericana) en el cual Dios (en su versión original calvinista y, luego, evangélica) estaba en contacto directo con la comunidad de los colonos/peregrinos. Nótese el paralelismo con el pensamiento de los colonos judíos fundamentalistas, que proviene de dos lecturas similares del Antiguo Testamento.
Esa internacionalización es la vía que llevará al Planeta, de una guerra civil occidental, a una guerra global intercivilizaciones. El funcionamiento del sistema internacional de las últimas décadas y sus proyecciones más probables pueden ser periodizados de acuerdo a la siguiente secuencia: Guerra fría, período de incertidumbre, paz fría (situación actual), guerra civil mundial o guerra global intercivilizaciones.
Antes hemos utilizado ex-profeso la palabra "tradición", porque la misma tiene un correlato causal con la estructura económico/productiva - asimismo "tradicional" en la doble dimensión agro e industrial - de la cual emergen estos grupos paramilitares, quienes se diferencian del terrorismo secular anterior porque sólo están legitimados por una determinada interpretación que hacen ellos mismos de su propio pasado, de su "período fundacional". El "viejo" terrorismo secular, en cambio "describe y evalúa un conjunto de tácticas diferentes, que funcionarán según lo indiquen la historia y la razón" (Rapoport, op.cit.).

Decadencia de la "civilización norteamericana": embriaguez de victoria. Exceso de ambición. Una sociedad idolizada.
Para explicar en términos culturales lo que hoy está sucediendo en el interior del Imperio transcribiremos un fragmento de un magno tratado de verdadera ciencia económica, que encierra una visión estratégica universal y atemporal: "Os quejáis de la agresión de enemigos externos. Mas si el enemigo externo cesara de hostigar, ¿serían realmente capaces los romanos de vivir en paz con los romanos? Si el peligro exterior de invasión por parte de bárbaros armados pudiera ser conjurado ¿no quedaríamos expuestos a una agresión civil, más feroz y pesada, en el frente interior, en forma de calumnias e injurias infligidas por los poderosos a sus más débiles conciudadanos? Os quejáis de las malas cosechas y de las hambres, pero las peores hambres no se deben a la sequía, sino a la rapacidad, y la más flagrante miseria nace del lucro excesivo y del aumento de precios en el mercado del trigo. Os quejáis de que las nubes no vierten su lluvia en el cielo, e ignoráis los graneros que dejan de verter su cereal en la tierra. Os quejáis del descenso de la producción y pasáis por alto el fallo en la distribución a quienes lo necesitan de lo que en la actualidad se produce. Denunciáis la plaga y la pestilencia, mientras que, en realidad, el efecto de tales calamidades es sacar a la luz o hacer comprender los crímenes de los seres humanos..." (San Cipriano, Ad Demetrianum, citado por Toynbee, en El Estudio de la Historia).
"Las civilizaciones han hallado la muerte no por causa del asalto de un agente externo e incontrolable, sino por sus propias manos (Toynbee, op.cit.). En el siglo IV un obispo cristiano occidental llegó a la misma conclusión: "El enemigo se halla dentro de vosotros; la causa de vuestro error radica en vosotros. Os digo que se encierra sólo en vosotros" (Ambrosio, Hexameron I).



Toynbee expone un proceso universal que conduce al "colapso de las civilizaciones". Simplificándolo brutalmente, ese "mecanismo" macrohistórico funciona de la siguiente manera. En principio la catástrofe se origina en la "facultad de mimesis" y finaliza con la "amnesis de la creatividad". Una sociedad caracterizada por la producción de "máquinas" (que son cada vez menos "mecánicas") convierte a las relaciones sociales en un "mecanismo", y comienza a implementar respuestas "mecánicas" a problemas nuevos. Queda erradicada la iniciativa, es decir aquello que llevó a esa sociedad a la cúspide del poder. La sociedad se mimetiza con la máquina que ella misma ha construido. "El ritmo mecánico constituye el noventa por ciento de un organismo (socio/histórico), y está subordinado al resto, a fin de que ese otro diez por ciento de energía pueda concentrarse en la evolución creadora. Si dicho ritmo se extiende a la totalidad (socio/histórica) ésta se degrada hasta la monstruosidad de un autómata. La diferencia entre un noventa por ciento y un ciento por ciento de mecanización es toda la diferencia en el mundo. Y precisamente se trata de una diferencia entre una sociedad en crecimiento y una sociedad estancada... Una pérdida de la autodecisión es el criterio último del hundimiento, pues es la inversa del criterio de crecimiento" (Toynbee).
Cuando una civilización olvida que su rol es de creación y no de destrucción se genera un campo para que actúe "la envidia de los dioses". Según Herodoto: "No permite Dios que nadie se encumbre en su competencia". Pero en verdad se trata de una sociedad estancada que se destruye a sí misma. A partir del "olvido" de la creatividad, que se origina en la "embriaguez de la victoria" y en una "ambición excesiva" comienza el proceso terminal, consistente en la "idolización de un yo efímero": "La idolatría puede definirse como una adoración intelectual y moralmente ciega de la parte en lugar del todo, de la criatura en vez del Creador, del tiempo y no de la eternidad" (Toynbee). No sólo las sociedades modernas idolizan a ciertas instituciones y a ciertas metodologías de pensamiento (democracia/ciencia, p.e.). "Un caso clásico en el que idolizar una institución condujo a una civilización entera al desastre, viene dado por el engreimiento de la cristiandad ortodoxa, que se consideraba como un espectro del Imperio Romano. Esta antigua institución cumplió su función histórica y completó su ciclo natural de vida antes de que la sociedad cristiana ortodoxa llevara a cabo su fatal intento de resucitarla" (Toynbee).
El punto final, en el que se encuentra actualmente la "civilización norteamericana", es la idolización de una tecnología y de una técnica militar efímera. "Antes del día fatal en que desafía a los ejércitos de Israel, Goliat ha cosechado tan rotundas victorias con su maciza lanza y su impenetrable armadura, que ya no puede concebir ningún otro armamento, y se considera invencible" (Toynbee).





ANEXO 2

ESTADOS UNIDOS: CAPACIDAD DE GLOBALIZACIÓN Y VOLUNTAD "AISLACIONISTA". DE LA ESTRATEGIA DE "CONTENCIÓN" A LA ESTRATEGIA DE "EXPANSIÓN"

El primer Asesor de seguridad nacional del presidente norteamericano, Anthony Lake, expresó -durante la última semana de setiembre de 1993- el primer esbozo público y explícito de la concepción estratégica globalista.
Según Lake, esta concepción fue elaborada con el objeto de sustituir la estrategia de contención dominante durante la guerra fría. "La estrategia continuadora de la doctrina de contención debe ser de expansión -expansión de la comunidad libre de democracias de mercado del mundo" (Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la John Hopkins University).
Lake presentó los principales lineamientos dentro de los cuales el gobierno norteamericano escogerá sus opciones de política internacional. "Para ser exitosa una estrategia de expansión debe presentar distinciones y establecer prioridades". La nueva estrategia se desarrollará principalmente sobre cuatro prioridades.
La primera prioridad de la "estrategia de expansión", "debe ser el fortalecimiento de un núcleo conformado por las grandes democracias de mercado del mundo, así como los vínculos existentes entre ellas, revalorizando el sentido de sus intereses comunes". "El estancamiento económico y sus consecuencias políticas limitan una capacidad de acción decisiva de las grandes potencias democráticas en sus múltiples desafíos comunes, desde el GATT hasta Bosnia".
La segunda prioridad de la "estrategia de expansión" es ayudar a la democracia y a la economía de mercado a expandirse y sobrevivir en lugares como Rusia, Europa Oriental y otras regiones ex/comunistas, "donde tenemos las mayores preocupaciones de seguridad y donde podemos tomar la mayor ganancia. La meta es la transformación de países que en otro momento fueron amenazas, en socios económicos y diplomáticos".
Tercera prioridad: "Minimizar la capacidad de acción de Estados de fuera del círculo de la democracia y del mercado libre". Se procurará "aislar a esos Estados, en términos militares, diplomáticos, económicos y tecnológicos".
Cuarta prioridad: "Intervenciones humanitarias". Debe existir la decisión de intervenir. Vivimos en una época en la cual existen menos restricciones que en la época de la bipolaridad para intervenir en países extranjeros. Las intervenciones se justifican en la resolución de problemas de seguridad nacional.
El dato fundamental, que caracteriza a la actual interacción de EEUU con el mundo, es la inexistencia de una voluntad acorde con los principios antes enunciados. Ello significa, en términos políticos, más "reacción" que "acción", más "control de crisis" que "manejo de crisis"; ello sugiere, en última instancia, ir detrás de los acontecimientos y no delante de ellos.
La lógica del poder - esto es, la de una política exterior global que pretenda mantenerse en la cúspide de las decisiones mundiales -, inevitablemente implica detentar la vanguardia y no la retaguardia en el devenir de los hechos. Significa necesariamente "estar" en el mundo. En ello se debate hoy, como en su origen, la "república-imperial": la tensión entre aislacionismo y globalismo vuelve al centro de la escena.




Lo cierto es que hoy es impensable un liderazgo mundial sin una activa, clara y decidida participación, que asuma oportunidades y riesgos. La república-imperial, so pena de desmoronarse, no puede ya replegarse. Pero la tendencia al aislacionismo es muy fuerte, y el globalismo activo - base de toda política exterior de cualquier nación que pretenda detentar el rango de superpotencia - se encuentra hondamente fracturado.
El "destino manifiesto" de la nación estadounidense, y su labor "civilizatoria" - imposición de sus patrones fundacionales -, se ven hoy desorientados en la actual situación mundial. Las indecisiones, la ausencia de coherencia y de definición ante potenciales y actuales problemas y conflictos, se tornan día a día más graves. Los acontecimientos internacionales a los cuales se ha enfrentado EEUU, muestran no sólo su desconcierto y confusión, sino también la ausencia de una política exterior cabal y la falta de una elaboración estratégica no convencional acorde a los actuales tiempos, para dirimir acontecimientos y retomar el pretendido liderazgo.
Desde el punto de vista de sus "capacidades", los EEUU están en condiciones de desarrollar una política exterior auténticamente global, esto es, de proyectar poder en busca del logro de ciertos patrones de equilibrio que le den gobernabilidad al sistema. Pero, desde el punto de vista de sus "voluntades" - y éste es el factor decisivo -, los EEUU se encuentran fuertemente inclinados hacia el "aislacionismo", por varias y diferentes cuestiones, lo cual impide el desarrollo de una política exterior "activa", convencida y convincente.
La sociedad norteamericana está polarizada (como lo estuvo y lo está, en otro nivel y circunstancia, la francesa [y gran parte de la europea] en torno a Maastricht). Esa polarización implica una fractura de la sociedad prácticamente en sectores iguales y antagónicos. No es casual que en todos los últimos grandes referendums producidos en los países capitalistas centrales, en los que la cuestión de fondo estaba siempre referida a la relación nación/mundo, en todos los casos las sociedades se escindieron en un empate casi simétrico. En los últimos tiempos esta situación va cambiando sólo en un sentido. Hacia fines de 1997 el 80% de los alemanes estaba contra el "proyecto de moneda única"; sin embargo la casi totalidad de la clase política dirigente de ese país, a excepción de los movimientos nacionalistas, lo apoyaba casi sin fisuras.
El resultado final de esta disociación - hacia el mediano y largo plazo - es el de restar total operatividad a cualquier decisión que se adopte, porque la misma - cualquiera ella sea - carece de la fuerza social interior necesaria para respaldarla en el largo plazo dentro de un entorno crecientemente desfavorable. Surgen así políticas carentes de convicción (voluntad) porque son políticas que surgen del disenso. Esto es, de la polarización interior.

Las grandes decisiones exitosas de la política exterior norteamericana tuvieron siempre un fuerte respaldo social interior. Por el contrario, sus grandes fracasos siempre se originaron en fallas y fisuras localizadas dentro de la sociedad norteamericana. Los dos grandes ejemplos, de una y otra situación, siguen siendo: la entrada norteamericana en la IIGM (luego de Pearl Harbour) y la derrota de sus ejércitos en Vietnam.
La administración Clinton parece agudizar y llevar al límite esta disociación-polarización, este divorcio entre capacidades y voluntades. La inexistencia de "voluntad" y apoyo en la opinión pública norteamericana hacia una política exterior activa, que normalmente obliga a descuidar los problemas domésticos, no permite que la clase dirigente asuma sin complejos ni temores de censura, el papel dinámico en el escenario mundial para estar a la altura de los acontecimientos.
La ausencia de voluntad y convicción por parte de la opinión pública, está condicionada por los costos que tal liderazgo y tal política exterior requerirían a su nación, en un mundo tan incierto y conflictivo. Ello, no sólo por factores externos (¿Por qué intervenir y morir en guerras ajenas?), sino también por factores internos que tienen que ver con una nueva definición del concepto de seguridad nacional de la cual la opinión pública es consciente: seguridad nacional es hoy, una economía fuerte que revierta la situación de los EEUU como principal deudor mundial, así como el deterioro en los niveles de vida ejemplificados por la creciente marginalidad, por el deterioro de los seguros sociales, médicos, etc.; casi todos hechos percibidos por el electorado norteamericano como consecuencia de la "cruzada" estadounidense llevada a cabo años atrás contra el comunismo. Por estos y otros factores, la cohesión y la voluntad interna para ejercer un fuerte liderazgo en la escena mundial, no existen. Una política exterior creíble, cabal y efectiva, debe estar apoyada en la convicción de utilizar el poder en caso de ser necesario. Pero ¿qué es el poder sino la sumatoria de capacidades y voluntades?

La ruptura del orden bipolar

La segunda causa del desconcierto norteamericano y de la ausencia de una política exterior coherente y activa (más allá de los intereses específicos del lobby judío-norteamericano, y de otros intereses organizados étnicos específicos, como el polaco, el saudí, el irlandés o el armenio), que no sólo se dedica a reaccionar ante problemas y conflictos, debemos buscarla en la honda incomprensión del nuevo escenario internacional y la consecuente carencia de estrategias no convencionales.
En los últimos cincuenta años, EEUU definió "intereses" a partir de "amenazas"; esto es, militarizó su política exterior. La ex Unión Soviética se convirtió en el objetivo político-militar de la política exterior norteamericana. El orden bipolar redujo amenazas y simplificó, no sólo la definición de intereses, sino también la "vida misma", a la vez que unificaba voluntades internas - opinión pública - y externas - mundo occidental.
Los EEUU siguen hoy definiendo intereses a partir de amenazas. Pero quien define la amenaza principal no es la sociedad americana en su conjunto, sino, principalmente, el lobby judío de la "costa este". Lo cierto es que hoy, con innumerables e inciertas amenazas y riesgos, no pueden ya seguir definiéndose intereses, puesto que ha cambiado la naturaleza misma de las relaciones entre aquellos y las actuales "amenazas". Los riesgos y las amenazas de hoy no pueden ya "sólo" militarizarse, ya que atañen más que nunca a nuevas definiciones del concepto de seguridad nacional. No significa esto descartar postulados del "realismo" político, ni que el poder deje de ser el factor central de la política internacional, sino y por el contrario, significa que el poder adquiere hoy formas mucho más variadas que las de la simple fuerza militar.
El equívoco en la aplicación por parte de los EEUU de la vía militar en Somalía o en Haití, en Panamá o Irak, por sobre la salida política negociada, recuerda en buena medida - salvando coyunturas - el episodio de Vietnam. No alcanza muchas veces con ser el "más fuerte" para vencer. Y ello es especialmente cierto en esta fase de total hegemonía del lobby judío-norteamericano. Su extraordinaria potencia aparente es su gran debilidad, ya que la política exterior de este imperio sui generis depende de la viabilidad de un micro-Estado: el de Israel. No hay ninguna analogía posible con Roma. La ausencia de claridad estratégica es, sin dudas, el mayor enemigo actual de la misma nación norteamericana.
Desorientado, y al comprobar que su poder panóptico no resulta efectivo en conflictos tan concretos como cercanos - Haití, por ejemplo, - EEUU se siente acechado por potencias "renovantes" o "Estados transgresores" - aquellos que pretenden modificar el status quo como única vía de mejorar posicionamientos -; esta situación obliga permanentemente a los Estados Unidos a definir hasta dónde está dispuesto a correr riesgos y comprometer recursos, en la determinación del nuevo mapa de poder de la pos-guerra fría.
Pero, en tal enfrentamiento, los EEUU se encuentran en situación de orfandad estratégica. De los elementos claves conformantes de toda estrategia - capacidades, objetivos, conceptos y voluntades - los EEUU poseen sólo, hoy, sin cuestionamientos, el primero de ellos. No obstante, tales "capacidades" norteamericanas se encuentran en declive merced no sólo al fortalecimiento de las capacidades y voluntades de actores secundarios, fundamentalmente los llamados "transgresores", sino también debido al deterioro de la misma situación interna estadounidense.
Agravando tal cuadro de orfandad estatégica, la confusión y el desconcierto norteamericano se profundiza al comprobarse la ineficacia de sus maniobras disuasivas, otrora exitosas. Ello no podía ser de otra forma, puesto que uno de los elementos centrales de la disuasión, es la proyección hacia terceros actores de la determinación propia. Pero ¿cómo puede existir determinación cuando se carece de la voluntad para la acción, cuando es un grupo concreto (lobby interno), y no "la Nación", quien define toda la política externa (e interna)?
Independientemente de los factores enunciados, los EEUU "desconocen" el mundo, debido a la "superioridad moral" que se autoadjudican. Ella es una herencia inequívoca de la lectura con ojos calvinistas del Antiguo Testamento o Biblia Hebrea. Esta superioridad, devenida en mandato moral destinado a enderezar el mundo (Tribunal de Nuremberg), en base a su misión civilizatoria enmarcada en la promoción de determinados valores - democracia, libre mercado, derechos humanos - alcanzó su cenit en la fundamentación de lo que se dio en llamar "el fin de la historia".
Pero la defensa y promoción de valores, sólo fue, es y será tenida en cuenta, después de que se hallan asegurado los intereses históricos vitales estadounidenses: seguridad, estabilidad y hegemonía. En tal caso, no sólo serán respetados aquellos valores sino, y también, utilizados con convicción y sin escrúpulos en la justificación de acciones "non sanctas". En este aspecto, EEUU sólo buscó siempre la Pax y no la Paz. Su política en Oriente Medio, encauzada por el lobby judío-americano, es la mejor demostración concreta de esta verdad genérica.

Hegel, Haushofer y Spengler

Así como en la Fenomenología del Espíritu, Hegel piensa a Napoleón, a su Imperio y al Estado Homogéneo Universal, el Polo Euroasiático fue profetizado por Oswald Spengler y el general profesor Karl Haushofer. El distanciamiento respecto de Europa y el resurgir del aislacionismo, son cuestiones que habían sido señaladas por el general Haushofer hace ya siete décadas. Haushofer imaginó exactamente un teatro altamente conflictivo, dentro de "una gigantesca tempestad". De hecho Haushofer aconsejó, a los dirigentes alemanes de la época, favorecer todos los factores que tiendan a profundizar la tradicional vocación norteamericana por el aislacionismo. Cuanto más grande sea la distancia entre ambas márgenes del Atlántico, mayor será la seguridad de los pueblos del corazón terrestre (Heartland).

El acortamiento de la distancia entre ambas orillas de la Cuenca del Atlántico significa que los Estados Unidos deciden unir su suerte a la del Imperio Británico (Haushofer,1925). Ello representa una situación de alto riesgo tanto para la Isla Mundial (Eurasia) como para el Satélite de la Isla Mundial (EUA). En 1930 Haushofer escribió estas proféticas palabras: "Nos enfrentamos hoy con un tipo de grandes potencias totalmente diferentes. Sólo un síntoma permanece sin alteración: la voluntad de poder y de expansión. Una estabilización de poderes en equilibrio no ofrece una solución final. Allí donde falta la voluntad de poder, el concepto de gran potencia carece de sentido, incluso cuando haya nacido en grandes espacios". Haushofer estaba convencido de que, en última instancia, los Estados Unidos retirarán de la mesa de juego su apuesta original por la dominación mundial, centrada en la lucha contra los nuevos imperios emergentes en el espacio euroasiático.

ANEXO 3

EL TERRORISMO DE ESTADO ISRAELÍ:

UN ANÁLISIS DE LOS DIARIOS DE MOSHE SHARETT

Muchas veces los acontecimientos recientes nos hacen olvidar la historia o los orígenes del fenómeno que estamos estudiando. Las acciones de terrorismo emprendidas en los últimos tiempos por el Estado de Israel contra otros Estados, forman parte en realidad de la naturaleza del Estado judío, y no de coyunturas más o menos pasajeras.
La lectura de los 8 volúmenes del Diario de Moshe Sharett, uno de los principales dirigentes fundadores del movimiento sionista, una de las primeras "palomas" del sionismo, tiene la virtud de darle al fenómeno del terrorismo de Estado israelí una dimensión histórica de muy largo plazo. A lo largo de toda su historia el ejército y los servicios de inteligencia del Estado judío han organizado "operaciones de aniquilación" y acciones terroristas de todo tipo, dentro de casi todos los países, incluidos los europeos. La soberanía de los "otros" Estados nunca fue un problema para los agentes secretos del "pueblo elegido".
Los diarios de Moshe Sharett se publicaron originalmente en hebreo, y luego se hizo una primera traducción al inglés. A comienzos de los años 80 la Association of Arab-American University Graduates, en base a los diarios de Sharett, publicó Israel's Sacred Terrorism, que es la versión que utilizamos nosotros en este trabajo.
La extrema importancia que presentan a los ojos de un investigador esos Diarios de Moshe Sharett es que se trata de las "memorias secretas" de una "paloma", que cuando se entera que un grupo de comandos israelíes prepara una acción punitiva contra Jordania, protesta en voz baja y sin salirse de los estrechos ámbitos del gabinete ministerial.





En octubre de 1953 un grupo armado israelí asesinó a 66 aldeanos árabes en Qibya, Jordania. Mientras una parte del grupo comando dinamitaba las casas habitadas, la otra ametrallaba sus puertas para impedir que sus ocupantes árabes huyeran. Sharett se encuentra ante el dilema típico de la paloma: ansioso por condenar la atrocidad, no se decide a acusar de ese acto al verdadero culpable: el ejército israelí. Escribe en su Diario:
Condené el asunto Qibya, que nos ha expuesto frente a todo el mundo como una pandilla sanguinaria capaz del asesinato masivo y a la que no le importa que sus acciones puedan conducir a la guerra... Ben Gurión insistió en excluir del comunicado oficial toda mención a la responsabilidad del ejército...
Lentamente Sharett va comprendiendo que esos actos de terrorismo basados en acciones de destrucción sobre los países árabes vecinos, eran en realidad operaciones perfectamente planificados por un estado mayor, civil y militar, que las concebía como la mejor forma de generar un estado de guerra permanente con los vecinos árabes de Israel. El mantenimiento de ese estado de guerra permanente había sido visto por ese estado mayor como la mejor forma de asegurar la expansión de las fronteras del Estado de Israel, al mismo tiempo que sus palomas clamaban ante el mundo la desprotección de un pequeño grupo de judíos rodeados por masas de árabes hostiles.
Comienzan así, desde muy temprano, los llamados "incidentes autoprovocados". Todas las acciones de represalias tomadas por Israel contra acciones del "terrorismo árabe" tenían por objeto la realización final de la expansión territorial. Ello le hace pensar a Sharett -y así lo consigna en su diario- que ese "terrorismo árabe" en muchos casos no fué más que provocaciones organizadas por el mismo ejército israelí.
El 14/4/54 anota en su Diario:
Existe un plan israelí de represalias que será puesto en práctica con un programa establecido: su objetivo es lograr una firme escalada de la tensión en el área, para producir una guerra...
El 5/3/55 después de informarse sobre una acción de "represalia" del ejército en territorio jordano, en la que mueren degollados cinco beduinos, escribe:
Esto se tomará como prueba concluyente de que hemos decidido pasar a una ofensiva sanguinaria general en todos los frentes: ayer Gaza, hoy Jordania, mañana Siria, etc. Pediré al gabinete que a los asesinos se los juzgue como a criminales... El fenómeno que ha prevalecido en nosotros por años y años es el de la insensibilidad a las malas acciones, a la corrupción moral... Para nosotros una mala acción en sí misma no es nada serio; sólo despertamos a ella si está relacionada con una crisis o una consecuencia grave: la pérdida de una posición, la pérdida de poder o de influencia. No tenemos un enfoque moral de los problemas morales... Una vez, los soldados israelíes asesinaron a un grupo de árabes por razones de venganza ciega... la conclusión es que la sangre de los árabes se puede derramar libremente... Todo esto altera el sentido de justicia y de honestidad, hace que el Estado (de Israel) aparezca ante los ojos del mundo como un Estado salvaje que no reconoce los principios de justicia tal como han sido establecidos y aceptados por la sociedad contemporánea.
En el mes de julio de 1954 la inteligencia militar israelí da comienzo a una campaña de sabotajes en Egipto con el objetivo de crear el caos en esa sociedad y preparar la invasión militar a la zona del canal. Los comandos estaban formados por judíos egipcios dirigidos por oficiales de la inteligencia militar de Israel. Los atentados debían tener como objetivos instalaciones occidentales en Egipto, y debían dar la impresión de que existía un terrorismo árabe tan fuerte como para provocar la intervención occidental en ese país.

Entre el 2 y el 27 de julio de 1954, mientras se realizaban las negociaciones entre El Cairo y Londres sobre la zona del Canal, centros culturales ingleses, edificios públicos egipcios, oficinas norteamericanas y otras instalaciones occidentales fueron objeto de atentados con bombas, al mismo tiempo que las sospechas sobre los autores se desviaban hacia la Hermandad Musulmana.
Sharett, sabiendo lo que sucedía, escribe en su Diario el 14/1/55:
Nunca hubiese imaginado que podríamos llegar a un estado tan terrible de relaciones envenenadas, el desencadenamiento de los más bajos instintos de odio y venganza y de engaño mutuo... Doy vueltas como un loco, horrorizado y perdido, completamente impotente... ¿Qué debo hacer? ¿Qué debo hacer...
El 25/1/55 vuelve a escribir:
Dayan desea secuestrar aviones y raptar oficiales árabes en los trenes, desea mano libre para asesinar al presidente sirio. Lavon sugirió la ocupación de la franja de Gaza... Suya es la doctrina de que las potencias occidentales son nuestro principal enemigo y que el único modo de disuadirlas es por acciones directas que las aterroricen... Peres comparte la misma ideología; desea atemorizar a Occidente para que apoye los objetivos de Israel...
Mientras el Egipto de Nasser solicitaba conversaciones de paz a través de delegados norteamericanos, los israelíes preparan la guerra de anexión.
Nota del Diario correspondiente al 27/2/55:
Ben Gurión llegó a mi oficina acompañado por el jefe de estado mayor que tenía las manos ocupadas con mapas enrrollados... Propuso atacar una base del ejército egipcio a la entrada de la ciudad de Gaza... Instruí a las embajadas que trabajaran para condenar a Egipto y no para defenderlo... Ahora se tendrá la impresión general de que mientras nos lamentamos por nuestro aislamiento y los peligros para nuestra seguridad, en realidad somos agresores sanguinarios que aspiramos a perpretar masacres masivas...
En efecto, ese ataque de "legítima defensa" de Israel a Egipto en Gaza enfría la política de Nasser de acercamiento para firmar un acuerdo de paz con Israel.
Todo la memoria de Sharett es una repetición de lo mismo, en todos los frente durante la época en que le tocó actuar: el terrorismo de Estado practicado por ese país estuvo siempre orientado a la expansión territorial y a lograr condiciones abrumadoras de superioridad para establecer niveles de "seguridad" totalmente desproporcionados respecto de la seguridad de los países árabes.
Durante toda su vida Moshe Sharett -una "paloma" sionista- había supuesto que la supervivencia de Israel sería imposible sin el apoyo de Occidente, pero que la "moralidad" occidental nunca le permitiría apoyar al Estado judío "que se comporta de acuerdo a las leyes de la jungla" y "eleva el terrorismo al nivel de un principio sagrado". Al prominente líder del Mapai, David Hacohen, que se declaró convencido de que los israelíes "debían comportarse en Medio Oriente como si fuesen locos" para aterrorizar a los árabes y chantajear a Occidente, le contestó: Si nos comportamos como locos seremos tratados como tales: se nos internará en un manicomio y se nos aislará del mundo.
Moshe Sharett estaba equivocado: la moral occidental fue la exacta medida de la moral israelí. El terrorismo de Estado israelí es una de las constantes aceptadas de la política internacional en estos tiempos de "nuevo orden mundial".




ANEXO 4

UN GIRO INESPERADO


18 de julio de 1998. (cuarto aniversario de la implosión en la AMIA de Buenos Aires)
Publicado en Amanecer, Madrid, 17 de julio de 1998
"Desde hace cuatro años nos dicen que la semana próxima habrá novedades decisivas, pero nunca pasa nada. Es una vergüenza".
Laura Ginsberg, esposa de una de las víctimas del atentado
(Fuente: Página 12, Buenos Aires, 13 de julio de 1998)
A partir del giro dado por la política exterior norteamericana en relación con Irán, las "investigaciones" judiciales que se realizan en la Argentina respecto de los dos grandes atentados "antijudíos" (en verdad intra-judíos) han experimentado un cambio espectacular. Progresivamente la culpabilidad" de Irán se fue diluyendo hasta el punto de que ya se acepta el hecho de "…que no hay pruebas. Lo cierto es que en este momento sólo hay indicios, una historia que deja una enorme cantidad de dudas y han transcurrido nada menos que 48 meses (desde el segundo de los atentados)" (Fuente: Página 12, Buenos Aires, 12 de julio de 1998).
El único procesado ("chivo expiatorio") podría ser un vendedor de autos robados-usados, que está ilegalmente detenido desde hace años (sin acusación en firme) sospechoso de ser "partícipe secundario" del segundo de los atentados. Se da por supuesto de que en ese atentado se usó un "coche bomba", pero ello nunca ha sido en absoluto demostrado. A los otros cuatro encarcelados (también aún ilegalmente detenidos, porque no existen acusaciones concretas contra ellos), ex oficiales de la policía de la provincia de Buenos Aires, tampoco se les pudo probar ninguna conexión en relación con el mismo atentado. La estúpida e irracional "pista" que señalaba una supuesta "conexión interna" (un grupo de "nazis" nativos a las órdenes del "terrorismo islámico") se derrite como un cubo de hielo en pleno verano.
En definitiva, todos los intentos por sustraer el atentado de los verdaderos sucesos de política internacional que los enmarcó desde un comienzo, resultaron vanos: ni el "terrorismo islámico" ni los "nazis locales" aparecen por ningún lado. ¿Será porque los más importantes servicios de inteligencia del Occidente judeo-cristiano, el Mossad incluído, son irrecuperablemente estúpidos? ¿O, más bien, porque hasta ahora siguieron una pista falsa, piadosamente implantada desde un comienzo por los aparatos de seguridad del Estado de Israel?
A partir del momento en que el presidente Clinton, pocos días antes del famoso partido de fútbol Irán-EUA (mediados de junio de 1998), solicita al gobierno de Teherán una progresiva normalización de relaciones, la investigación de la "justicia independiente" del gobierno cipayo que hoy asola la Argentina frena sus ímpetus originales. La nueva estrategia de Washington había sido percibida, con una velocidad cercana a la de la luz, por el personal de servicio nativo residente en la Argentina: el gobierno de Buenos Aires recomienda -ahora- calma y "…evitar una ruptura total con Teherán" (Galeano demora el pedido de captura de Rabbani, por Gerardo Young, en Clarín, Buenos Aires, 5 de julio de 1998).
[Agregado el 12 de agosto de 1998] En este punto aparece el famoso "Informe" del FBI, que en esencia no es más que un re-frito de la masa inorgánica de informaciones que se acumulan en el expediente del juez Galeano, cuyo máximo interés es encontrar evidencias contra Irán. El "Informe" fue de tan escaso interés que el propio ministro del Interior argentino, el judío Carlos Corach lo descartó, el mismo 10 de agosto de 1998, como evidencia judicial: "No hay afirmaciones terminantes que prueben la participación de Irán en los atentados",dijo.
A partir de allí la investigación da un giro copernicano, ¡y queda empantanada en otra enorme cantidad de contradicciones insalvables! El señor Telledín, traficante de autos usados-robados, va a ser, aparentemente (ya que contra los cuatro policías no existe ninguna prueba consistente) el único acusado como "cómplice del atentado". Pero: ¿Cómplice de quién? ¿De un terrorismo iraní cuya inexistencia, en principio, ya fue decretada por la propia administración norteamericana que fundamenta su permanencia electoral en el voto de los judíos "progresistas" de la Costa Este?
Desde un comienzo la "investigación" del inefable Galeano fue algo que repugnaba a la razón, y que sólo se podía sustentar en una "opinión pública", nacional e internacional, totalmente oprimida por la acción de los media que proclamaban a los gritos, y todos los días, la culpabilidad universal del "terrorismo islámico". Por esa vía de la pura histeria se logró, provisoriamente, el objetivo buscado por el Estado de Israel: separar los atentados terroristas de Buenos Aires del proceso de crisis interna que enfrenta, desde el comienzo del ex "Plan de Paz", a dos bandos irreconciliables que fracturan tanto a la sociedad israelí como al poder judío en el mundo. Se logró, provisoriamente, desviar la atención nacional e internacional de la guerra a muerte que está teniendo lugar entre esos dos bandos judíos irreconciliables (por el momento la víctima más notoria de esa guerra - si es que se puede llamar víctima a un ex-verdugo - ha sido el general Rabin).

El giro que realiza la Administración Clinton es, también, producto de esa guerra civil intrajudía, con enormes consecuencias sobre la política interior norteamericana. Ese giro estratégico, ese intento por revertir las alianzas, está enmarcado por acontecimientos capitales que se suceden en el escenario internacional y sus respectivas proyecciones en el plano de la política interior de los Estados Unidos. No sólo la guerra civil judía influye en ese intento norteamericano por revertir las alianzas. Otros factores conexos están presentes:
*La creciente importancia geopolítica y económica de Irán en el mundo islámico (reforzada a partir de la VIII Conferencia) sumado a su enorme "valor de posición" en la geografía regional, al papel moderador que ha jugado hasta hora en todos los conflictos de zona (p.e. Afganistán), y a la progresiva coincidencia de objetivos entre el gobierno islámico iraní , EUA y Europa en los Balcanes (Kosovo).
*La desestabilización global provocada por las explosiones nucleares ario-védicas, impropiamente definidas en Occidente como "bomba hindú", y a las evidentes conexiones tecnológicas (aunque tal vez no, aún, estratégicas) entre Delhi y Tel Aviv. El único país musulmán aceptado como interlocutor por el nacionalismo hindú actualmente gobernante( El Bharatiya Janata Party (BJP) y su núcleo duro ideologizador, el Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), u Organización Nacional de Voluntarios) en la India es el Irán, que tiene una larguísima historia pre-islámica ario-pérsica.
*Al rotundo fracaso del "Plan de Paz" en Oriente Medio (negativa israelí a devolver a sus primitivos poseedores las "tierras sagradas" yahavíticas).
*A la alianza teológica y política ya consumada entre el fundamentalismo judío y el "sionismo evangélico" norteamericano (Partido Republicano), lo que supuso una intromisión sin precedentes de un gobernante extranjero (el mismísimo Primer Ministro de la "pequeña" Israel) en la política interior de los EUA (potencia "imperial").
Todos estos problemas, evidentemente, superan la capacidad analítica de los cipayos argentinos y, por supuesto, no rozan siquiera la extrema posición periférica que ocupa la Argentina en el mundo, pero que sin embargo provocan enormes destrozos en los países vecinos amigos de la Argentina (4).
Pero allí están, afectando la irracionalidad de una investigación judicial que desde un principio pretendió mantenerse alejada de los aspectos sobresalientes de la realidad mundial, pero que no pudo despegarse de una histeria antimusulmana que ahora se está disipando -muy lentamente- en Occidente. Ya no es un buen negocio alinearse automáticamente a la política exterior del Estado Judío (5).
Si los funcionarios de los Servicios de Inteligencia de la Argentina fuesen un poco menos ignorantes, si al menos tuviesen un mínimo de conocimientos de teología y de historia de las religiones, hubiesen rechazado desde un comienzo la versión judía sobre la "culpabilidad" iraní en los "atentados de Buenos Aires". Las raíces abrahámicas del monoteísmo musulmán, que el chiísmo (en especial) subraya sistemáticamente, hacen radicalmente imposible que tales atentados "antijudíos" pudiesen haberse cometido en nombre del Islam.




En el Corán se dice, en varias Suras, que el Antiguo Testamento o Biblia Judía (y protestante), o Torah, ha sido falsificado por los escribas hebreos. El Corán denuncia la falsificación de un libro que se ha convertido en el fundamento teológico e ideológico de un Estado criminal, el Estado de Israel. Mi opinión, que sólo puede ser válida dentro del marco de lo sociológico, es que no es posible aceptar ese libro en tanto "libro sagrado". La "historia" de Israel que relata el Antiguo Testamento es, en un sentido estricto, una historieta. No es una historia sino una mitología, como siempre fue entendido por el catolicismo tradicional. La crítica al judaísmo actual debe incluir al Antiguo Testamento. Debe partir de la Torah. Es decir, debe partir de una definición de judaísmo que se atenga a la realidad: él es un hecho totalizador y totalitario: teológico, racial, económico, histórico y estratégico.
Sin embargo, existe en el Islam chiíta un fuerte y definido énfasis, una tal vez excesiva ideologización orientada a señalar su matriz abrahámica. Es decir, en resaltar la confluencia teológica antes que la divergencia política y estratégica con el judaísmo, al que se insiste en definir como "monoteísmo fundador". Me pregunto si esta ideologización de una cuestión teológica no estará en la raíz de muchas distorsiones estratégicas, y en la base de una convicción cultural instalada en el Islam, en tanto ideología política orientada a la "coexistencia" antes que al conflicto. Podría ser que los cambios que se están registrando actualmente en la política exterior de Irán estuviesen asimismo motivados por una cosmovisión teológica que privilegia su origen abrahámico, debilitando al mismo tiempo otro tipo de consideraciones.



Percibo una debilidad estratégica visible que se podría derivar de una teologización de la política. Sociológicamente no puede existir acción política independiente (de una clase, raza, nación o agrupación religiosa o política) sin que previamente exista una total diferenciación ideológica respecto del sistema de pensamiento del cual se nutre el enemigo. A partir de esta definición, que por supuesto puede ser discutible, intentaré señalar la debilidad estratégica de origen teológico (que -me parece- existe en el Islam chiíta) a partir de un diálogo que mantuve en julio de 1996 con el Sheik Mohammad Hasan al-Amin, en el Sur del Líbano.
Primero el escenario. Sur del Líbano, al este del antiguo puerto fenicio cananeo de Saida (Sidón). Para llegar hasta la residencia del Sheik tuvimos que utilizar pequeñas carreteras comarcales sin saber muchas veces de qué lado de la frontera estábamos. Las explosiones de la artillería pesada israelí se sucedían a un ritmo regular, como acompasando el calor perezoso de aquella tarde de verano. Cuando finalmente nos sentamos alrededor de una mesa, en el patio exterior de la vivienda del Sheik, que está ubicada en el punto más alto de una colina, pudimos ver, hacia el sur, la frontera que separa el Líbano de la "zona de seguridad" impuesta por Israel. Las explosiones y los correspondientes temblores de tierra -cuya intensidad indicaba que se estaba usando munición de 155 mm- se sucedían al mismo ritmo regular, sólo que ahora mucho más cerca.
-NC. ¿Nos disparan a nosotros?
-SMHA. No, en absoluto, disparan al azar. Esto ocurre todos los días y lo hacen con el objeto de mantener aterrorizada a la población.
-NC. Eso es una perversidad digna de Josué, el profeta militar judío.
-SMHA. No es un problema de los judíos, sino de los sionistas. Nosotros los musulmanes reconocemos al judaísmo y a sus profetas, pero rechazamos al sionismo. Además, como dice el Corán, el Antiguo Testamento fue adulterado por los escribas hebreos.
-NC. ¿Pero cómo pueden ustedes combatir a un enemigo con el cual se reconocen unidos por un mismo origen religioso?
-SMHA. Nosotros combatimos al sionismo. El objetivo militar es liberar a nuestras tierras libanesas, no expulsarlos de Palestina. Estamos preparados para convivir pacíficamente con los judíos una vez que hayamos derrotado la criminalidad del sionismo.

Y así sucesivamente. Esta visión no tiene en cuenta la creciente imbricación entre el sionismo y el judaísmo nacional-religioso: el actual fenómeno del nacionalismo judío mesiánico. Al subrayar con insistencia la continuidad teológica que existe entre el judaísmo y el Islam, se incapacita a este último para alcanzar la fuerza totalizadora que se origina en la percepción absolutamente diferenciada que los judíos tienen de sí mismos.
Despierta mi curiosidad esta creciente voluntad de rescatar la "continuidad teológica", cuando son bien conocidas las severas críticas que el profeta Mahoma, hacia el final de su vida terrenal, les hace a los judíos, en el plano social, político y económico. La cuestión central es que el judaísmo se percibe a sí mismo no sólo como un hecho religioso fundacional (padre del monoteísmo), sino como un hecho racial, nacional y social, al mismo tiempo.
El Islam reúne muchos elementos para convertirse en el núcleo cultural de un proceso de liberación (de la raza árabe y otras etnias musulmanas contiguas, como la persa y la turca), respecto del hecho judío más trascendente de toda la historia: el espacio geopolítico actualmente dominado por el Estado de Israel. Pero carece de la fractura teológica que existe entre el cristianismo tradicional (hoy resistente ante una jerarquía romana crecientemente judaizada) y el judaísmo. Esa fractura teológica está corporizada en la figura de Jesucristo. Las palabras de Jesús constituyen una ruptura total con la tradición judía. El misterio de Jesús no debe ser considerado como una tentativa de reformar el judaísmo desde una supuesta secta judía (la de los cristianos): Jesús aporta un elemento absolutamente diferente que no puede ser reconciliado con el judaísmo. Jesús revela un Dios que es esencialmente distinto a Yahvé, al Dios nacional judío que nos muestra el Antiguo Testamento. El hijo de Dios y la Virgen María han sido y volverán a ser la frontera infranqueable entre judaísmo y cristianismo. Yo no veo que esa frontera teológica exista en el Islam, que privilegia la continuidad con el monoteísmo fundador.
En definitiva: la estrategia islámica contra Israel no es una "estrategia total", no está basada en una concepción de "guerra total": es decir, de guerra teológica (religiosa). Excluye a priori y absolutamente acciones terroristas como las que asolaron en Buenos Aires, un lugar desconocido muy alejado del teatro de operaciones del Oriente Medio, a dos instituciones judías. En ese sentido la estrategia del Islam chiíta es esencialmente diferente a la estrategia del judaísmo contra "el resto del mundo", contra el mundo musulmán chiíta y sus propios judíos "traidores" o asimilados a la sociedad gentil.

Esa estrategia defensiva limitada se materializa en un misil de alcance intermedio que no lleva carga nuclear. Es un arma básicamente concebida como "capacidad de respuesta" ("segundo golpe", en el lenguaje de la "guerra fría") ante el enorme potencial nucleo-misilístico israelí.
La estrategia limitada del Estado iraní está precisamente limitada por consideraciones de tipo teológico. Los judíos, así como los cristianos y los pueblos que creen en Dios y en el Último Día son considerados por el Islam en su conjunto Gentes del Libro. Entiendo que eso es una consideración de tipo doctrinal que tiene una serie de consecuencias en el terreno legislativo, como puede ser la posibilidad de casarse con sus mujeres. Las Gentes del Libro son un grupo especial de los denominados en árabe: kufar, es decir que entran en la categoría de aquellos creyentes que no reconocen al Dios único, o a alguno de sus profetas, o a la Resurrección o al Juicio Final. Para el Islam, los kufar se clasifican en dos categorías: kufar dimmí y kufar harbí. Kufar dimmí, de manera muy resumida, es aquel que no mantiene una actitud hostil hacia los musulmanes y kufar harbí es el que manifiesta una actitud hostil hacia los musulmanes.
Es evidente que la actitud del Islam respecto a cada una de estas categorías es diferente, aunque responde a un mismo principio: el de no ser agresores (estrategia limitada defensiva). El kufar dimmí puede convivir con los musulmanes y en territorio islámico y tiene derecho a ser defendido por el Estado islámico en caso de ser atacado por sus enemigos, etc. En cambio, frente al kufar harbí, los musulmanes tienen el derecho de defenderse si son atacados o de acudir en ayuda de los oprimidos por ellos. Clarificar esta posición, hoy, en Occidente, atenazado por una "propaganda de guerra" en la cual Huntington no actúa como su único, ni siquiera como su principal exponente, es un acto temerario: significa la expulsión automática del campo de lo "políticamente correcto".
Los musulmanes en general, al igual que la cúpula romana del catolicismo institucional actual, considera al judaísmo como el origen de las religiones monoteístas, es decir, como el producto de un mensaje divino revelado a través de uno de los profetas de Dios. En rigor de verdad, ese es el mensaje de Dios mismo. El hecho de que su mensaje haya sido desvirtuado posteriormente y que sea utilizado por un sector o varios sectores o por la práctica totalidad de los judíos de una manera perversa, no anula la importancia del mensaje mismo. El reconocimiento explícito de ese hecho por los musulmanes contribuye a reforzar la idea central de la unidad transcendente de las religiones y, en definitiva, de la existencia de un solo Dios (Tauhíd).
Ese tipo de consideraciones naturalmente no impide en absoluto a los musulmanes defenderse y defender a los oprimidos frente a la agresión de los desviados, se llamen a sí mismos judíos, cristianos, ateos o, también, musulmanes: Si dos grupos de creyentes combaten unos contra otros ¡reconciliadles! Y, si uno de ellos oprime a otro ¡Combatid contra el opresor hasta reducirle a la obediencia de Allah! Y, cuando sea reducido ¡Reconciliadles de acuerdo con la justicia y sed equitativos! Dios ama a los que observan la equidad. Corán, Sura 49: aleya 9 (en la traducción de Julio Cortés).
No es lícito afirmar que el mundo musulmán esté desprevenido frente a la maldad de los judíos: Juro que encontrarás que los peores enemigos de aquellos que creen son los judíos y los idólatras. Corán, 5:82. Pero: Ciertamente, aquellos que creen y aquellos de los judíos y los cristianos y los sabeos que crean en Dios y en el Último Día y obren rectamente, tendrán su recompensa junto a su Señor y no habrán de temer y no estarán tristes. Corán, 2:62.
Se supone, entonces, que de la meditación de todas las enseñanzas del Corán y de los hadices, sobre los judíos y sobre el resto de la creación, sobre las verdades metafísicas y sobre las experiencias de la historia, surge la estrategia y la táctica de la comunidad musulmana. Una comunidad de la que Dios ha dicho: Sois la mejor comunidad humana que jamás se haya suscitado: Ordenáis lo que está bien, prohibís lo que está mal y creéis en Dios. Si la Gente de Libro creyera, mejor les iría. Hay entre ellos creyentes, pero la mayoría son perversos. Corán, 3:110.
Esta última cita es significativa porque señala un hecho político de suma trascendencia: importantes sectores (pero aún minoritarios, institucionalmente hablando) de la comunidad musulmana internacional son los que constituyen hoy la verdadera resistencia contra la opresión judía. Sin embargo, hay que subrayar la palabra "resistencia", ya que ella señala el núcleo de una estrategia defensiva limitada y, en ese sentido, esencialmente distinta a la estrategia total y totalizadora del judaísmo. Desde hace 1400 años existe infinitamente menos enemistad entre las comunidades judías huéspedes de las sociedades y los Estados musulmanes, que entre ellas y los Estados y sociedades cristianos.

ANEXO 5
CAMPAÑA DE CERCO Y ANIQUILAMIENTO CONTRA IRAN. CARTA ABIERTA A MIS AMIGOS IRANÍES

Publicado en Amanecer, de Madrid , del 29 de mayo de1998

Queridos Hermanos:

La decisión que podría adoptar el gobierno de mi país referente a la ruptura de relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán, es una alternativa que llena de vergüenza a la gran mayoría del pueblo argentino. En especial porque esa decisión vendría acompañada por una grave acusación contra un ciudadano iraní, el Sheik Mohsen Rabbani, antiguo agregado cultural de la Embajada de Irán en Buenos Aires.
No es posible justificar de ninguna manera el curso de acción asumido por el gobierno argentino. Todos los habitantes de mi patria saben que esa decisión está en vías de ser adoptada por la fuerte presión que sobre un gobierno débil y miserable mantienen los Estados Unidos de América e Israel. La posición del gobierno argentino no puede ser justificada porque, precisamente, y desde sus orígenes, ese gobierno proclamó públicamente el alineamiento total y absoluto, el "alineamiento automático", con la política de Washington, que está determinada hasta en sus más íntimos detalles por el lobby judío-norteamericano.
Fue esa política de alineamiento automático, también definida como de "relaciones carnales", la que impuso sobre el pueblo argentino, y especialmente sobre sus sectores más humildes, una opresión económica y una miseria nunca vista en la historia de mi país. Fue esa política de "relaciones carnales" la que impulsó un proceso de desnacionalización económica total; la que esclavizó a la población de un "país rico" que hoy tiene hambre, la que ha implantado la prostitución generalizada, como "forma de vida", y la creciente fractura territorial de mi Patria. Fue esa alineación automática con la lobby judío quien destruyó la moral y los valores humanos y religiosos del pueblo argentino. Fue esa misma política la que impuso la indefensión total de la Argentina: destruyendo sus fuerzas armadas y su infraestructura productiva, científica y tecnológica. Mientras el pueblo argentino se encuentra hoy en el colapso histórico, la totalidad de su clase política - y no solamente el partido del gobierno -, y de la clase dirigente en general, está corrompida hasta el tuétano, no sabiendo hacer otra cosa que inclinarse servilmente ante los dictados del lobby judío-norteamericano.
Es ese proyecto adoptado por la totalidad de la "clase dirigente" argentina el que actualmente impulsa hacia la ruptura de relaciones diplomáticas con la RI de Irán, y hacia la infundada acusación contra el Sheik Rabbani. El pretexto de la ruptura pretende fundamentarse en la sospecha, nunca confirmada documentalmente, de que personal diplomático iraní y miembros de la Resistencia Nacional Libanesa Hezbollah participaron en los "atentados de Buenos Aires". Los llamados - por el juez argentino a cargo de la causa, sistemáticamente manipulado por la Embajada de Israel -, "testigos", no son más que opositores violentos al actual régimen de Teherán y agentes activos de servicios de inteligencia occidentales. Naturalmente, ninguno de ellos estuvo, siquiera remotamente, ni en el tiempo ni en el espacio, en las proximidades de los hechos. Todos dicen que escucharon decir que "A" dijo que "B" y que por lo tanto "C"... Esta anormalidad jurídica llevó a decir al juez francés Jean Louis Bruguiere, experto en terrorismo "antiislámico y antiárabe": "La acusación (del gobierno argentino) contra Irán me parece que tiene un objetivo político más que técnico. Considero un peligro el terrorismo islámico, pero hay que ser más prudentes en este tipo de acusaciones" (en Buenos Aires, a Clarín, 18 de mayo de 1998) (6).





Lo que en verdad está en la base de la acusación es un hecho de naturaleza estratégica: la voluntad de Israel y de los Estados Unidos de Norteamérica de internacionalizar el conflicto contra Irán. Argentina es sólo un pequeño eslabón dentro de la larga cadena de decisiones ya adoptadas. Esa voluntad estratégica está incorporada, desde su mismo origen, a las "investigaciones" judiciales realizadas en Buenos Aires. En otras palabras: esas "investigaciones" se acomodaron total e integralmente a una voluntad estratégica previamente diseñada.
Desde 1994 yo he escrito varios libros intentado demostrar que aquellas acciones terroristas (los "atentados de Buenos Aires") fueron cometidas por grupos judíos que actuaron y actúan contra el Plan de Paz en Oriente Medio. Las de Buenos Aires fueron típicas acciones de judíos cometidas contra otros judíos ("guerra" -expansión territorial- contra "paz", en Oriente Medio). Sobre esos dos atentados de Buenos Aires la Inteligencia israelí ha montado una verdadera guerra psicológica, en todo Occidente. En una primera fase, desviando toda sospecha sobre los grupos terroristas judíos que en aquellos momentos conspiraban contra el gobierno laborista de Issac Rabin, a quien finalmente asesinaron. La segunda fase fue acusar a Irán y a Hezbollah de haber sido los responsables de esos atentados. Esta fase se desarrolla, hasta el día de hoy, dentro de un marco cultural de histeria antimusulmana instalado en Occidente.
El control del judaísmo sobre Occidente es la causa primera del conflicto que se pretende crear entre el Islam y Occidente. Es por ello que la "cuestión judía" afecta no solamente al Islam sino al mundo entero. Es el judaísmo quien pretende racionalizar una división irreversible entre los hombres a escala planetaria, entre los "elegidos" y los "humillados", entre los amos y los esclavos. Es el judaísmo quien pretende constituirse en el núcleo ideológico del capitalismo globalizante, que es la forma de dominación más inhumana que haya existido jamás a lo largo de la historia universal. Los intentos que en estos tiempos realizan los EUA e Israel en el sentido de pretender internacionalizar las agresiones contra Irán, son secundados, principalmente, por miserables gobiernos secundarios y dependientes, totalmente subordinados a la estrategia judío-norteamericana. Entre esos gobiernos se encuentra, desgraciadamente, el de mi propio país, Argentina.
La actual irano-fobia del gobierno argentino no expresa en absoluto el sentimiento del pueblo de mi patria. Sólo mide, con total precisión, el grado extremo de control que han logrado los intereses judíos y norteamericanos sobre la estructura de poder que hoy asola a mi país. Contra ese control y contra esa dependencia estamos luchando actualmente. Es la misma lucha por la cual la sociedad argentina recobrará su dignidad usurpada, y la patria de los argentinos su soberanía vendida.
Desde el punto de vista de la política internacional, todo ese proceso debe ser entendido sólo como un segmento de una estrategia antiiraní más amplia, que denominaremos "cerco y aniquilación". Esta estrategia es el origen de los ataques de los distintos sectores del lobby judío que opera en la Argentina y que se produjeron a diario, durante los últimos cuatro años, contra la República Islámica de Irán, el movimiento Hezbollah y los propios intereses nacionales del pueblo argentino. El objetivo final de la ruptura diplomática prevista por el lobby judío-norteamericano es que el gobierno argentino pueda presentar -inmediatamente después-, ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, una denuncia contra Irán, considerándose "país agredido". Es por ello que el gobierno de Irán no debería subestimar los "mensajes" provenientes de los distintos grupos sociales y políticos manipulados por el lobby judío de Buenos Aires. No estamos enfrentados a una mera disputa entre dos Estados (Argentina versus Irán) como algunos pretenden hacernos creer, sino a una fase, a un elemento integrante de un proceso global de "cerco y aniquilamiento" a la República Islámica de Irán (7).

El lobby judío en la Argentina

Hoy podemos analizar, con total claridad, la crisis existente dentro de la comunidad y del lobby judío en la Argentina. Esas sectas están profundamente divididas entre sí (existen por lo menos tres grupos antagónicos) por líneas de fractura que van desde los negocios hasta las diferentes percepciones culturales y teológicas ya instaladas en Israel y en la totalidad de la judería occidental. Esas líneas de fractura también producen distintas interpretaciones sobre las circunstancias concretas que provocaron los atentados de Buenos Aires.
La crisis intrajudía en la Argentina se deriva de las fracturas que afectan a la propia sociedad israelí (8), y a las luchas violentas que allí se producen, aunque ninguno de esos grupos judíos puede explicitar que los verdaderos autores de los atentados terroristas de Buenos Aires fueron los mismos judíos -nacional-mesiánicos y fundamentalistas- que luchan abiertamente por el poder en Israel y en todas las juderías del mundo (9).
Creo que las actividades antiiraníes y antilibanesas de la comunidad judía, y los acontecimientos que se suceden dentro del lobby judío que opera en la Argentina, no son lo suficientemente entendidos en Teherán. Existe una extrema pasividad por parte del gobierno iraní al respecto. Las acusaciones antiiraníes que provienen de los distintos sectores del lobby judío en la Argentina, no son cuestiones que se originan dentro de un gobierno sometido y dependiente - el argentino - que tiene un poder decisional insignificante en el mundo. Con absoluta seguridad el gobierno argentino es sólo el peón de una estrategia global israelí, decididamente nacional-mesiánica, expansiva y fundamentalista, que en todo momento está potenciada por y desde Washington. Reducir los sucesos a un conflicto intrascendente entre Teherán y Buenos Aires no es sólo minimizar el problema. Es algo mucho peor aún: es adoptar un análisis estratégico profundamente equivocado.
Para el gobierno argentino la obediencia a Israel significa poder mantener su política de "relaciones carnales", es decir de esclavitud en su dimensión más patológica, respecto de los Estados Unidos de América. El motor de toda esa estrategia es el lobby judío-norteamericano (en sus dos versiones: la fundamentalista-evangélica y la liberal-laica) y su hermano menor: el lobby judío en la Argentina. En este escenario no hay sólo dos actores, Irán y Argentina sino muchos más: Israel, los lobbies judío-norteamericanos, el gobierno de los Estados Unidos de América, Irán y, finalmente, un actor secundario: el gobierno argentino, profundamente afectado por su "propio" lobby judío.
Es posible constatar la existencia de tres sectas en conflicto dentro de ese lobby judío en la Argentina. Como ustedes recordarán, el "coche-bomba" fue una de las imágenes más publicitadas desde un primer momento (en ambos atentados, pero especialmente en el segundo), que tuvo por objeto señalar la presencia del "terrorismo islámico" en Buenos Aires, utilizando técnicas muy conocidas de guerra psicológica. Ahora existen por lo menos dos versiones radicalmente distintas dentro del propio lobby respecto del famoso "coche-bomba". Una de ellas niega incluso que haya existido un "coche-bomba" en el segundo de los atentados (AMIA, 1994). Esta versión fue elaborada por la secta judía más ligada al gobierno argentino del señor Menem y, por lo tanto, más alejada de la Embajada de Israel: "La teoría del coche-bomba es insostenible. Sólo se encontró un 7% del presunto vehículo, cuando el promedio de atentados explosivos con vehículos es del 35 al 40 %. Además los peritajes indicaron que los pedazos de chapa hallados no fueron sometidos a temperaturas superiores a las del proceso de pintura" (Página 12, Buenos Aires, 26 de abril de 1998).
Otra de las sectas afirma que existió un coche-bomba en el atentado de 1994, pero que las pruebas de su existencia fueron aportadas por la unidad del "ejército israelí" que investigó en exclusiva el lugar de la explosión, como si ese pequeño espacio de la ciudad de Buenos Aires fuese territorio bajo soberanía israelí: "Los informes técnicos prueban la existencia del coche-bomba, del que se identificó una enorme cantidad de piezas encontradas en el lugar del hecho, muchas de ellas por la brigada israelí de 'socorristas' (en realidad era un grupo de inteligencia operativa del Shin Beth). El motor apareció en la dirección que teóricamente había indicado el jefe de esa brigada (de inteligencia israelí)" (Página 12, Buenos Aires, 26 de abril de 1998).
Finalmente, la tercera secta, la más radical-fundamentalista, ataca violentamente a las dos anteriores, y pide una investigación transnacional sobre los atentados. Responsabiliza al gobierno de Carlos Menem de "obstaculizar las investigaciones" y está íntimamente ligada a los dos partidos opositores popularmente conocidos como "sinagogas democráticas": el llamado Partido Radical y el FREPASO (Página 12, Buenos Aires, 27 de abril de 1998).
Pero en el punto en que todos los grupos judíos coinciden es en el de señalar la "culpabilidad" de Irán y, por supuesto, la de su "brazo ejecutor", Hezbollah. En ese sentido el mando lo sigue manteniendo el propio embajador de Israel, Isaac Avirán, que se comporta como un arrogante virrey del imperio en una "provincia" periférica y subalterna llamada Argentina: "No nos cabe ninguna duda de que Irán es el país ideólogo de los atentados. No nos cabe ninguna duda de que Hezbollah hizo los atentados" (Clarín, Sábado 25 de abril de 1998).





Cerco y aniquilamiento

Israel ha diseñado, hace ya mucho tiempo, una estrategia de "cerco y aniquilamiento" respecto de la República Islámica de Irán. Es esa estrategia la que enmarca todas las "investigaciones" que se realizan en la Argentina sobre los dos atentados terroristas, el de 1992 y el de 1994. Israel no necesita ni mucho menos desea encontrar a los verdaderos culpables -que son sus propios judíos terroristas- sino señalar a quien el Estado judío mesiánico actual percibe como sus enemigos principales: Irán y Hezbollah.
Tal estrategia global está fundamentada en un principio elemental: Israel no puede tolerar la hipótesis de un sistema defensivo iraní basado en armas y vectores de lanzamiento que puedan afectar decisivamente a cualquier punto de su territorio e, incluso, a la totalidad de su territorio. Israel no puede aceptar esta posibilidad ni siquiera como hipótesis, ya que el costo de una defensa eficaz -mantenimiento de una hipotética capacidad de "segundo golpe"- contra un tal sistema de armas, sería absolutamente destructivo para la economía israelí, y totalmente disociador para la sociedad y el Estado judíos. Esa hipótesis - y no ya la realidad que pueda existir detrás de ella - es presentada como una conspiración contra la famosa supervivencia de Israel. Tal es la percepción que expresan, incluso públicamente, todos los dirigentes israelíes en la actualidad.
Naturalmente desconozco si Irán dispone o no de esas armas que no necesariamente deben ser "atómicas", según una errónea definición popular. De lo que sí estoy convencido es que si Irán no hace un esfuerzo serio por acceder a ellas en el más breve plazo, estaría cometiendo simplemente un acto de suicidio. Estamos hablando de una hipótesis - la existencia de un Irán con capacidad nuclear y misilística - que Israel ya ha logrado instalar dentro del sistema de poder norteamericano, a través sus lobbies judíos. A partir de esa instalación, todos los Estados vasallos de los EUA actúan en la maniobra de "cerco" contra Irán. Contrastando fuertemente con la política adoptada por la Unión Europea. En ese plano - como Estado vasallo - encuentra su lugar el gobierno de Buenos Aires, que acepta el dominio judío sobre la sociedad argentina con el único objetivo de mantener sus "relaciones carnales" con los Estados Unidos de América, que ya está asimismo totalmente controlado por su propio lobby judío, que defino en mi libro como "el gobierno mundial".
La totalidad de las instituciones que conforman el gobierno argentino en la actualidad - y en un futuro políticamente previsible - son - y serán - simples marionetas de una estrategia global, a la que ni siquiera logran percibir plenamente ni en toda su magnitud. Es esa misma estrategia la que atenta contra los intereses del pueblo argentino y pervierte la idea de Patria que muchos argentinos aún sostenemos como proyecto nacional. Para mí es absolutamente claro que la recuperación de la soberanía y de la dignidad nacionales de la Argentina pasan por la destrucción de la estrategia global que sirve únicamente a los intereses de un Estado judío que, cada día que pasa, es más abiertamente terrorista y fundamentalista (nacional-mesiánico), como bien sabemos por los testimonios cotidianos que nos ofrecen nuestros hermanos palestinos.



Contraestrategia iraní

Desde Europa no se percibe que exista una contraestrategia iraní diseñada en correspondencia a la escala monumental que posee la amenaza judío-norteamericana. En mi opinión el gobierno de Teherán sigue subestimando muchos de los elementos concretos y puntuales que integran esa amenaza elaborada por los judíos de Israel y por los sionistas -judíos y evangélicos- que ejercen el poder en los Estados Unidos de América. El único movimiento sionista no judío existente en el mundo está localizado en el fundamentalismo protestante (evangélico-calvinista) de los EUA. Ese movimiento fundamentalista cristiano es el principal aliado actual del gobierno israelí. Está en el fondo de todos los complots anti-Clinton, quien, sin embargo continúa siendo apoyado por la fracción laica-sionista (Costa Este) del lobby judío-norteamericano.
Las acusaciones antiiraníes que se originan todos los días y en escala creciente en todos los niveles de la judería argentina son parte orgánica de esa estrategia. Si el gobierno de Teherán sigue ignorándolas, la amenaza judío-norteamericana puede llegar a concretarse en un tiempo histórico muy corto. No olvidemos que la validez de los "Acuerdos de Oslo" expira en agosto de 1999. Luego vendrá la declaración unilateral de la independencia del Estado Palestino y las consiguientes represalias israelíes: un escenario de crisis de dimensiones finales desconocidas, ya que por primera vez habrá una proyección de ese duelo dentro del Estado y de la sociedad norteamericanas. Dentro de ese escenario, concretar la amenaza querrá decir: desencadenar una guerra de agresión contra Irán, contra el "cerebro" del "terrorismo islámico". Y esa guerra de agresión, naturalmente, no podría tener sino una dimensión nuclear, que actuará con un "escudo de protección" convencional -aero/naval- proporcionado por EUA.

Chiísmo y catolicismo

En este punto sería interesante señalar un cierto paralelismo entre el chiísmo y el llamado catolicismo "preconciliar" o tradicional. Cuando en Occidente se menciona a lo "preconciliar", en esta época, se sobreentiende que se hace referencia al Concilio Vaticano II, origen del "catolicismo progresista" y gran puerta de entrada de los judíos al "mundo occidental", similar a la ofrecida por el protestantismo en el siglo XVI (más por Calvino que por Lutero). El cristianismo tradicional, o "tradicionalista", también entendido como elemento resistente, es hoy asimismo una minoría dentro del mundo católico. Pero sin embargo plantea la irreconciabilidad teológica con el judaísmo. A pesar de ser una minoría -aunque no deberíamos olvidarnos de las Iglesias cristiano-orientales- está en la base de fenómenos políticos nuevos en Europa, como es el caso del FN en Francia. Asimismo desde la antigua matriz protestante (luterana) alemana, desde el mismo núcleo de la Mitteleuropa, emergen hoy nuevos movimientos de resistencia popular y nacional (nacionalismo alemán) a los que será necesario prestar una creciente atención en los próximos tiempos. También desde el Extremo Oriente ruso soplan vientos de cambio en la misma dirección.
Pero sin duda alguna Irán hoy es el centro de la resistencia contra la hegemonía agresora y agresiva del judaísmo, por la sencilla razón de que -también- es el target principal de la estrategia de "cerco y aniquilación". El gran cambio se produce a partir de la la gran revolución islámica del Ayatolá Jomeini (10).
Es a partir de allí que una de las ramas del Islam -y no todo el Islam- adopta ante el Estado judío una posición de enemistad política y sociológica -lo que no tiene por qué afectar a ningún principio teológico- mucho más firme. Esa posición es de inmediato combatida -guerra mediante- por un Estado árabe que, in extremis, siempre recurre a la protección del Islam. En lo fundamental es el chiísmo - revolución islámica mediante - quien reemplaza con decisión y eficacia la anterior etapa laica de la resistencia árabe contra el invasor.
El fracaso de esa resistencia laica fue manifiesto, y no sólo en el mundo árabe. La fractura del mundo bipolar no hace más que acelerar esa mezcla de derrota asumida y traición a los principios de subsistencia más elementales. Hoy vemos a la dirigencia de la OLP, apoyada por gran parte del mundo musulmán, dando su batalla desde el lobby palestino de Washington con el aparente apoyo de un presidente que tambaleó con "escándalos sexuales" preparados y potenciados por el lobby evangélico judío-norteamericano. Este nuevo "campo de batalla" -el Estado y la sociedad norteamericanos- es una cuestión que no debe ser subestimada en ningún caso. De una manera muy concreta se está trasladando (proyectando) parte del conflicto del Oriente Medio al interior de los Estados Unidos de América. Tal vez el próximo asesinato presidencial en la superpotencia se origine en esos conflictos proyectados desde la Periferia. Siempre la Periferia actuó sobre el Centro de la misma manera. Todos los imperios han caído por ese tipo de mecanismos, y no sólo el Romano ya cristianizado por un Profeta de lengua aramea que había nacido en la periférica Palestina.
Sin embargo, muchos de nosotros desearíamos que la contraestrategia iraní estuviese más orientada a desmantelar puntualmente -en todos los casos y caso por caso- la estrategia de guerra, de "cerco y aniquilación" (eufemísticamente: "doble contención") ideada por Israel y apoyada por EUA. No solamente a resistir ante ella. Desmantelar una estrategia quiere decir desmontar todas las piezas que la componen, y destruirlas una a una.

Estrategia limitada

El gobierno argentino, para empezar, es un gobierno "cipayo". Saben ustedes que la palabra "cipayo" es una castellanización del persa "sipahi": que era la denominación de las tropas indias que defendían a la corona británica, en todo el mundo, durante los tiempos del imperio. En su famosa novela sobre el frente del oeste en la Primera Guerra Mundial, Tempestades de Acero, Ernst Jünger, entonces un joven y heroico oficial alemán, relata un combate entre alemanes y sipahis muy cerca de Cambrai, en el norte de Francia. Junger saca importantes conclusiones sobre ese choque, relativas al futuro de Alemania.
Fiel a esa vocación, el gobierno del señor Menem actúa exactamente igual a cómo lo hace el señor Arafat y su ANP: no de cara a Israel sino de cara a Washington. De cara a las decisiones imperativas que allí toman los lobbies judío-norteamericanos: el fundamentalista-evangelista que apoya a Netanyahu, y el laico-liberal de la Costa Este que apoya a Clinton.

Ambos lobbies se mueven dentro de la dialéctica "hermano-enemigo" que hoy sacude los cimientos de la sociedad israelí. Cuando la señora Hillary Clinton habló, hace pocos días, de la posibilidad de reconocer un futuro Estado palestino, evidentemente estaba devolviendo el golpe: estaba enfrentando el complot (montado por Israel y un sector del lobby judío norteamericano) que había estallado en torno de una pareja formada por su marido y una figura femenina perteneciente a una familia del establishment judío-norteamericano. La declaración de la señora Clinton generó una importante respuesta de ese sector de ese lobby. La administración Clinton recibió fuertes embates del lobby judío-evangélico. Newt Gingrich, presidente de la cámara de representantes y líder de la oposición, acusó al presidente Clinton de estar extorsionando a Israel, y 81 senadores (de un total de 100) dijeron, en una carta conjunta al presidente, que debía permitirse a Israel usar sus propios criterios en cuestiones de seguridad. Más de la mitad de los 435 miembros de la cámara de representantes firmaron otra carta con el mismo contenido. Otro sector de los judíos norteamericanos apoyó al presidente Clinton. Pero los dos sectores enfrentados del lobby, el mayoritario "evangélico" y el minoritario laico, apoyan las demandas de "seguridad" israelíes, a partir de las cuales Netanyahu esconde el proyecto de expansión territorial de los colonos. Para algo han asesinado al general Rabin, que, sin embargo, fue el líder israelí que más asentamientos aprobó en toda la historia del Estado judío. Dentro de este esquema hay que analizar el proyecto "unilateral" del gobierno del señor Menem de romper relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán.
Si la cuestión se pudiera reducir a una simple disputa bilateral no habría ningún problema. Las decisiones que pueda tomar un Estado períferico carecen de importancia en todo sentido. Pero es evidente que no estamos ante un caso de mera bilateralidad. Argentina es socio junior de la OTAN y un Estado anti-terrorista modélico, según la opinión del Departamento de Estado (11).
Por lo tanto la idea de romper relaciones con Irán no se ha elaborado en Buenos Aires, sino en Washington, con el beneplácito de ambos lobbies judíos en EUA. A partir de allí será necesario considerar esa decisión, y la larga historia de agresiones que la antecede, como un mero segmento de una estrategia global de internacionalizar un conflicto contra la RI de Irán. A partir de este momento el mundo entero tendrá un "leading case" (denuncia de Argentina a Irán como "país agresor" en el Consejo de Seguridad de las NU) que será modélico en la estrategia de cerco y aniquilamiento.
Esta perspectiva global a la que nos introduce el "ejemplo argentino" no fue, en su momento, percibida por el gobierno de Teherán. No haber interceptado esa política en su momento fue un error muy grave; no hacerlo ahora es aún peor. Se están dejando las puertas abiertas para la continuidad de la estretegia global de cerco y aniquilamiento. Con la humillación agravante de que un ciudadano iraní completamente inocente, mi amigo Mohsen Rabbani, puede tener un pedido de captura internacional, vía INTERPOL, como si se tratase de un peligroso delincuente internacional. En innumerables oportunidades y circunstancias yo he señalado esa debilidad estructural, y no para beneficio exclusivo de Irán, sino pensando siempre en el destino aciago de mi propia Patria, que ha sido conquistada desde dentro por un grupo humano perverso que aspira a desatar una nueva guerra mundial, de "supervivencia" para el Estado de Israel.




La estrategia limitada de Irán se traduce -como ya hemos señalado para el caso argentino- en una extrema pasividad ante situaciones muy agresivas que se suceden en el mundo occidental, y en la Periferia de Occidente, que incluyen naturalmente acciones contra la propia República Islámica de Irán. Simplemente, el Estado iraní no re-acciona adecuadamente contra esas agresiones. No incorpora las resistencias locales que se originan contra esas agresiones dentro de una estrategia más amplia, necesariamente global. La lucha contra el Estado judío no puede quedar localizada y geográficamente aislada en el llamado Oriente Medio.
En mi anterior libro El nacional-judaísmo pretendí demostrar que el sionismo ha sufrido una metamorfosis tan radical en los último años que prácticamente hoy ha devenido en "otra cosa": en un mesianismo nacionalista-religioso. La clásica dicotomía entre judaísmo religioso y sionismo laico es una ecuación que pertenece al pasado. Yo llego a esta conclusión a partir de estudiar casos concretos de terrorismo judío que se suceden en lugares muy remotos, en la extrema periferia del mundo occidental.
Todas las religiones sufren distintas ideologizaciones a lo largo de la historia. Este es un proceso sociológico perfectamente comprensible y bien comprendido por algunos historiadores. No hay alteraciones teológicas importantes pero sí sucesivas adaptaciones políticas. Yo he estudiado muchas ideologizaciones sufridas por el cristianismo a lo largo de 2.000 años, y algunas de las experimentadas por el judaísmo. Conozco menos la historia musulmana. Hoy sería deseable ver una ideologización islámica que no enfatizara tanto sus raíces abrahámicas cuanto sus diferencias políticas y estratégicas con el judaísmo. Ello no representa, creo, ninguna alteración teológica substancial para el Islam en su conjunto ¿No es acaso el propio chiísmo una ideologización dentro del Islam?
Vengo analizando el escenario de conflicto del Mediterráneo Oriental y del Asia Central desde hace algunos años. En 1996 publiqué un libro donde ya señalaba el problema: Terrorismo fundamentalista judío, nuevos escenarios de conflictos (Libertarias-Prodhufi, Madrid). Un año después la misma editorial lanzó al mercado de lengua española otra investigación, donde traté de definir la naturaleza del judaísmo contemporáneo: El nacional-judaísmo, un mesianismo post-sionista. Es en este libro donde además desarrollo, mucho antes que otros analistas en Occidente, la hipótesis de la guerra civil judía (conflicto intra-judío). A finales del mismo año de 1997 aparece otro trabajo mío enfocando la misma cuestión desde otro ángulo: España y los judíos, expulsión, inquisición, holocausto, 1492-1997 (Amanecer, Madrid). Actualmente estoy finalizando un nuevo libro, el actual, que fui redactando sobre el terreno en Oriente Medio y zonas contiguas, con el cual espero completar todo un ciclo de investigaciones sobre el terrorismo judío.
Dentro del terreno que me compete, este libro que ahora sale tiene precisamente el objetivo de contribuir a destruir uno de los elementos de la estrategia global judío-norteamericana, impulsando un proceso de dignificación del pueblo y de la nación argentinas. De recuperación de la soberanía nacional argentina. Es mi forma de participar en este conflicto codo a codo con mis hermanos árabes y persas, al lado de los humillados contra los arrogantes de este mundo.

Me despido de ustedes con un fuerte abrazo fraternal.
Norberto Ceresole
Madrid, 25 de mayo de 1998.

Notas

1.- El libro está en venta en todas las librería de España. Desde fuera de España se puede solicitar en: Ediciones Libertarias, c/ Bravo Murillo 37, 1º D; 28015 Madrid; Tel. 915 933393; Fax. 915 941696; E-Mail: libertarias@ran.es. La edición en lengua árabe será presentada en Beirut a fines de agosto de 1998. Será distribuida simultáneamente en cinco países: Siria, Líbano, Egipto, Kuwait y Arabia Saudí. Un equipo de lingüistas de la Radio y Televisión iraní lo está traduciendo actualmente al parsi. Un equipo de colaboradores del Instituto de Investigaciones Geopolíticas de Madrid está trabajando actualmente en la traducción del libro a los idiomas alemán, francés e inglés.
2.- Recordemos, p.e., el atentado contra un diplomático iraní en 1996. Éste fue baleado a plena luz del día en una de las avenidas más transitadas de Buenos Aires y salvó milagrosamente su vida. Para la Policía argentina se trató de un mero hecho delictivo. No existieron explicaciones diplomáticas por parte argentina. A partir de ese hecho, que se vino a sumar a una larga cadena de acusaciones y agresiones de todo tipo, Irán endurece el diálogo con la Argentina. Dos años después, en un acto judío realizado en Buenos Aires, un periodista de un diario ("La Nación"), que no puede ser definido, obviamente, como "antisemita" informa: "Más de 200 policías garantizaron la seguridad del acto… Estuvieron apoyados por perros entrenados de la Brigada de Explosivos, que husmeaban entre los bolsos de invitados y reporteros gráficos. A estos efectivos se sumaron otros jóvenes de civil y malos modos que se decían afectados a la seguridad del acto. Algunos de ellos, que no hablaban en español, se encargaban de identificar a los periodistas y dificultaban su desplazamiento entre el público" (Fuente: La Nación del 18 de julio de 1998). Esos jóvenes llegados de Israel, que ni siquiera se toman el trabajo de aprender el idioma del país (lo que nos demuestra hasta qué punto ha llegado la ocupación judía de la Argentina, ya que ni siquiera practican las reglas básicas del ocultamiento) son un calco psicológico de Ygal Amir, asesino del general Rabin. En Buenos Aires y otras ciudades de Argentina se ocultan en las escuelas rabínico-militares administradas por los grupos fundamentalistas judíos. Son ellos la verdadera "conexión local" del terrorismo fundamentalista judío.
3..-Rolando Matalon, de origen argentino, es el rabino de la sinagoga Bnai Jeshrun, de Nueva York (Fuente: Página 12 del 20 de julio de 1998).
4.- Carta abierta a un amigo paraguayo: Todos los patriotas hispanoamericanos hemos visto con alegría la reciente victoria electoral del histórico Partido Colorado. Tanto esa victoria del pueblo y de la nación paraguaya, como la actitud de las fuerzas internas y externas que a ella se opusieron con toda energía, nos permiten realizar algunas reflexiones sobre el futuro de Paraguay y de la región en su conjunto. Desde hace mucho tiempo se viene desarrollando desde Buenos Aires lo que algunos califican como "política antiterrorista" regional. Esa política, que se origina en las presiones norteamericanas e israelíes sobre el gobierno del señor Carlos Menem, comienzan con las pseudo investigaciones que se vienen desarrollando sobre los llamados "atentados de Buenos Aires". Sobre esos atentados he escrito un último libro: La falsificación de la realidad: La Argentina en el espacio geopolítico del terrorismo judío, editado en España, que es el que le envío adjunto a esta carta. Como usted podrá leer en ese trabajo, yo sostengo y trato de fundamentar documentalmente que esos atentados fueron producidos por agentes totalmente distintos a los que señala el lobby judío-argentino y, oficialmente, el gobierno de Buenos Aires. Desgraciadamente aún no he tenido el tiempo ni la información necesaria para desarrollar mi investigación hacia la llamada zona de la Triple Frontera. Sin embargo mis sospechas se orientan hacia lo que creo se está convirtiendo en una maniobra de cerco y asfixia en torno a la República del Paraguay. Una nueva maniobra implementada por los porteños de Buenos Aires -ahora, por los judeo-porteños de Buenos Aires- contra el pueblo y la nación paraguaya. Paraguay podría llegar a convertirse en los próximos tiempos en la limpia conciencia popular dentro de un agresivo mar de hipocresía política, de entreguismo económico y de destrucción social, cultural y moral. Es decir que Paraguay va en vías de transformarse en algo que debe ser defendido por el patriotismo hispanoamericano. Yo me permito señalar una conexión directa y total entre esta nueva ofensiva antiparaguaya del gobierno porteño y los "atentados de Buenos Aires". Hay un hilo conductor entre esos atentados y el proyecto de crear una fuerza regional "antiterrorista" a partir de la falsa hipótesis de que en la zona de la Triple Frontera (una zona de extraordina prosperidad económica en la quiere meter mano el salvífico "capital transnacional"), existen agazapados grupos islámicos (Hezbollah) dispuestos a atentar contra la "seguridad" de los Estados de la región. Además sé por experiencia propia que los trabajadores libaneses inmigrantes constituyen uno de los grupos humanos más laboriosos y mejor cualificados del mundo entero. En la Argentina se sigue hablando de Hezbollah como si fuese un grupo terrorista marginal, cuando en realidad fue el partido político más votado en las últimas elecciones libanesas (junio de 1998).Todo este cuadro de situación se traducirá en una política de asfixia contra Paraguay y, muy especialmente, contra el nuevo Paraguay nacionalista y democrático que el pueblo guaraní acaba de elegir en las urnas. Tengo pensado desagregar, próximamente, desde el mismo Paraguay, la hipótesis original de mi último libro: que los atentados de Buenos Aires fueron obra de una fracción fundamentalista del judaísmo israelí... etc.
5.-El Prof. Prof. Dr. Dr. Sigfredo Hillers, constitucionalista y titular de la Cátedra de Derecho Político de la Universidad Complutense de Madrid, me envió las siguientes reflexiones: Amigo Ceresole: Muchas gracias por la transmisión de su "carta abierta a mis amigos iraníes"... El tema tiene su precedente en los casos de entrega de pretendidos "criminales de guerra" de origen alemán (croata, etc.), pero residentes en Argentina desde años, por no hablar de los casos en que, después de leves protestas diplomáticas, se toleró la flagrante vulneración de su soberanía como Estado, presuntamente libre e independiente, al llevarse secretamente y a la fuerza (rapto) de territorio "soberano" argentino a una persona determinada, para "procesarla" y ejecutarla públicamente en el país que había violado tales derechos de soberanía de Argentina. La lógica jurídica termina siempre por imponerse. Cuando se realiza impunemente un acto anti-jurídico, sienta un grave precedente... La violación de estas normas elementales de derecho internacional, se convierten -por via de la impunidad y/o consentimiento o tolerancia-, en "derecho consuetudinario" a escala internacional o al menos en las relaciones bilaterales internacionales (Madrid, 22 de mayo de 1998).
6.- El contraterrorista y antiislámico Jean Luis Bruguiere recordó seguramente en Buenos Aires el fracaso político final del montaje judicial realizado en Alemania ("cooperación" entre un juzgado de Berlín y el Mossad) en torno al "Caso Mikonos":
-"¿Usted comparte la tesis de Estados Unidos y de Israel, quienes adjudican a Irán el rol de usina del terrorismo?
-"Como especialista en el tema, yo sería más prudente en esta cuestión tan terminante. La acusación a Irán me parece que tiene un objetivo más político que técnico... Hay que ser prudentes en las acusaciones, porque a veces son demasiado políticas" (Clarín, 18/5/92).

7.- Uno de los testigos iraníes de la acusación en el "Caso Mikonos" declaró ante el juez argentino Juan José Galeano que: "La decisión de cometer el atentado contra la sede de la AMIA, destruída en julio de 1994, se tomó en Teherán dos años antes de esa fecha, durante una reunión en el ministerio de Seguridad iraní, en la que participó el actual jefe de Inteligencia de ese país, Alí Fallahian, a raíz de que la Argentina acababa de comunicarle a ese Estado que no continuaría con la transferencia de tecnología nuclear". La Nación, Buenos Aires, 16 de mayo de 1998. Daría la impresión de que el Estado iraní es visceralmente peligroso: ataca con bombas a todos aquellos que no cumplen sus contratos comerciales. Personalmente conozco muy bien la naturaleza de aquel contrato "nuclear": se trató de la venta de vulgares repuestos y componentes para usinas experimentales. En ningún caso fue una "transferencia tecnológica" con capacidad para producir "armas de destrucción masiva". Es decir, fue demasiado poca cosa, en verdad, aun para el "salvaje terrorismo islámico", para justificar semejante atentado terrorista. La pretensión del juez argentino Juan José Galeano de "ajustar" las investigaciones sobre los atentados de Buenos Aires al "modelo" del "Caso Mikonos" (Berlín, 17 de septiembre de 1992) revela, una vez más, no sólo su incompetencia profesional, sino sobre todo su desconocimiento casi total sobre cuestiones de política internacional. El "modelo Mikonos" es otro callejón sin salida. Hace mucho tiempo que no sólo Alemania (el Estado alemán) sino todos los Estados de la UE han superado el impacto que, en su momento, produjo el montaje judicial del "caso Mikonos". Actualmente las relaciones -de todo tipo- entre la Unión Europea e Irán son decididamente primaverales.
8.- "«La paz empieza en casa. Sólo una nación en paz consigo misma, en su propia casa, puede hacer la paz con los pueblos que la rodean. Una nación dividida, partida y ocupada por culturas de enfrentamientos invita a los enemigos del exterior a presionar y atacar. ¿Es esto lo que necesitamos?, ¿guerra de culturas?», se preguntaba esta misma semana el primer ministro ante un compacto auditorio compuesto por militantes y dirigentes de su partido, el Likud. El conflicto entre judíos laicos y ultrarreligiosos no es nuevo. Israel vive desde hace años sumido en un permanente choque entre quienes propugnan el acatamiento a ultranza de todas las reglas y preceptos religiosos y los laicos y progresistas, enraizados en el espíritu de los fundadores del mismo Estado, que reclaman una Constitución en la que se establezca la libertad de conciencia y se asegure la separación entre religión y política. La situación ahora se ve agravada por el crecimiento y mayor protagonismo político del sector ultrarreligioso, uno de los apoyos de Benjamín Netanyahu. Las últimas encuestas aseguran que el 80% de los universitarios de Tel Aviv temen el estallido de un conflicto abierto entre las comunidades laicas y las religiosas. Según los mismos sondeos, el 63% de la población afirma vivir bajo la presión religiosa de una minoría. El 16% de la población israelí habla ya de un peligro de guerra civil". Fuente: Ferran Sales, corresponsal de El País en Jerusalén, Madrid, 10 de mayo de 1998.
9.- "Un sondeo publicado en Israel días antes del «Rosh Hashana», el Año Nuevo judío, dejaba bien claro cuáles son las fundamentales preocupaciones de los ciudadanos de este país que ahora cumple 50 años de azarosa vida. De los encuestados, sólo el 30 por ciento citó como principal amenaza contra el Estado hebreo el conflicto árabe-israelí. El 60 por ciento, en cambio, situó en su primera línea del frente a las crecientes diferencias y divisiones entre la derecha y la izquierda políticas (entendidas en este caso por una concepción más o menos nacionalista); entre los religiosos y los laicos; entre los sefardíes y los asquenazis (judíos procedentes de España y de Europa central y del este, respectivamente). El sondeo iba incluso más allá y dejaba un amargo sabor de boca ante el futuro inminente: el 80 por ciento de los encuestados no creía improbable que, tarde o temprano, se llegue a un enfrentamiento violento en Israel entre unos y otros; entre judíos. «Esa es, en efecto, la pregunta que se plantea Israel a sus cincuenta años: ¿Qué clase de sociedad, qué clase de Estado queremos?». Ibraham Diskin, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Hebrea, no tiene la respuesta pero confiesa que de no comenzar un diálogo sincero, abierto, tolerante y urgente entre los diversos sectores que componen dicha sociedad se puede llegar a una situación límite. «Quizás consigamos mantener nuestra aparente unidad interna mientras no consigamos una verdadera paz con los árabes, pero de no afrontar esta realidad es muy posible que la próxima guerra que tenga lugar en la región sea entre judíos y no con los árabes», vaticina pesimista. Para el también politólogo Daniel Ben Simon, la sociedad israelí es «una sociedad tribal, en la que cada sector, cada tribu, lucha por sus intereses y prioridades particulares en detrimento de la colectividad nacional. Esas divisiones, hoy tan palpables, estallaron a raíz del asesinato en noviembre de 1995 de Isaac Rabin pero ahí estaban. No han surgido de la nada»". Fuente: ABC, Madrid, 29 de abril de 1998.
10.- Estoy leyendo actualmente los diez volúmenes de las obras del Imam Jomeini, editados en idioma inglés por el Institute for Compilation and Publication of Imam Khomeini, de Teherán. El pensamiento del Imam Jomeini presenta un interés político muy especial, ya que resuelve la vieja contradicción entre "Revolución" y "Restauración" que ha atenazado a Occidente desde la Modernidad. Muchos de mis amigos europeos e hispanoamericanos actúan hoy en día como "revolucionarios", pero se definen a sí mismos como "restauradores" o "conservadores". El Imam Jomeini demuestra que una verdadera Revolución es posible (entendida como una acción efectiva de los humillados [oprimidos] contra los arrogantes [opresores]) conservando la tradición (la protección cultural que necesita el hombre individual para no convertirse en un "chip" dentro de un mercado [mundial]), es decir, sin caer en la patética realidad del "hombre desnudo" que ha generado, precisamente, la Modernidad. El oprimido puede "liberarse" (un concepto, sin duda, de raíz bíblica [Antiguo Testamento]) sin fracturar su entorno religioso, cultural y, aun, nacional. De tal manera que no es necesario recurrir a la Restauración -defensa de un sistema anterior tradicional pero más injusto que el que genera la Revolución- para preservar los valores que la Modernidad pretendió destruir para siempre, instaurando -como proyecto- un "gobierno mundial": el fin de la historia.





11.- "El Departamento de Estado de los Estados Unidos difundió un informe anual sobre terrorismo. Señaló que 'el Hezbollah libanés, con apoyo de Irán, sigue siendo el principal sospechoso' de los atentados, y respaldó la política del Gobierno en la lucha antiterrorista. Apoyo de los EE.UU. al gobierno (argentino) en su política antiterrorista... El Gobierno recibió de los Estados Unidos una señal de respaldo acerca de la política de combate al terrorismo. En un informe oficial del Departamento de Estado, Washington enfatizó que Irán 'sigue siendo el principal sospechoso' en los atentados contra la Embajada de Israel (1992) y contra la AMIA (1994), cometidos en Buenos Aires". "Muy cerca del presidente Carlos Menem se respira cierta euforia por el elogio norteamericano. El Informe anual del Departamento de Estado, que se titula Pautas de Terrorismo Global de 1997, expresó el respaldo implícito de ese país a la actuación oficial y a la investigación del juez federal Juan José Galeano, que instruye la causa de la AMIA". "Con más claridad, respaldó al Gobierno por su voluntad política para combatir los focos de terrorismo en la triple frontera (la Argentina, Brasil y Paraguay), centro de asentamientos del fundamentalismo islámico. En la Casa Rosada se interpreta que el informe supone el logro político más visible del alineamiento automático entre nuestro país y la Casa Blanca, la 'alianza estratégica'. Según la Embajada norteamericana en Buenos Aires, el del Departamento de Estado es un 'documento positivo para la Argentina'. Una fuente diplomática dijo ayer a La Nación que 'se refleja que la Argentina y los Estados Unidos trabajan en plena cooperación contra el terrorismo'". "El documento trajo aire fresco al Gobierno...el Departamento de Estado enfatizó que el 'ministro del Interior, Carlos Corach, impulsó vigorosamente la aplicación de controles fronterizos más estrictos e incrementó la cooperación entre los servicios locales encargados de hacer cumplir la ley en la región trifronteriza (triple frontera)'". "En la definición más contundente, añadió que, 'en 1997, la Argentina siguió adoptando una función predominante en lo que respecta a promover la cooperación contraterrorista en la región'. La difusión del documento coincide con la inminente llegada a nuestro país, del director del FBI, Louis Freeh, quien se reunirá con Menem, con Corach y con el juez Galeano, entre otros. Durante la gira, podrían conocerse avances cruciales en la causa de Galeano que comprenderían a los dos atentados antijudíos y que comprometerían seriamente a Irán". "La venida de Freeh es la muestra de la afinada sintonía entre nuestro país y Washington, además de una respuesta al permanente reclamo del Congreso Judío Mundial". "Estamos muy satisfechos de que se reconozca el avance y el esfuerzo nuestro en este asunto", señaló a La Nación un allegado a Corach". Fuente: La Nación, Buenos Aires, 6 de mayo de 1998. La nota está firmada por Mariano Obarrio, un conocido miembro de Opus Dei en la Argentina. Tres días después, el 9 de mayo de 1998, el mismo medio y el mismo periodista editan un reportaje al ministro del Interior, el judío Carlos Corach, donde se anuncia la ruptura de relaciones diplomáticas antes señalada. Y se agrega: "El juez federal Juan José Galeano estaría dispuesto a ordenar en los próximos días la captura internacional de Mohser Rabbani, quien se desempeñó como agregado cultural en la embajada de Irán en la Argentina. Galeano también le pediría a Interpol que detenga a otros funcionarios iraníes. La decisión, que en la Casa Rosada esperan de un momento a otro, fue adoptada entre Galeano y sus colaboradores luego de escuchar en Alemania la declaración que prestó un testigo de identidad reservada, conocido como 'C'. Ese hombre fue otrora el tercero en la jerarquía del servicio de inteligencia iraní -su identidad e integridad son protegidas por el gobierno alemán-, y conoce a fondo el funcionamiento de esa estructura. Galeano y los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, según una fuente cercana a la causa, escucharon de su boca una revelación fundamental: la Embajada de Irán en la Argentina es la central de inteligencia iraní para todas las divisiones de América Latina. El hombre también sostuvo que Rabbani es el 'enlace' de Irán con la inteligencia de la región y confirmó que tenía capacidad operativa para activar o despertar células dormidas que existen en Buenos Aires. El testigo 'C' precisó, además, que Irán se vale de personas de su propia nacionalidad o de libaneses para cumplir sus fines. Desde un primer momento, a partir de la declaración de Manoucher Moatamer, que involucró a la delegación iraní en nuestro país en la planificación del atentado, las investigaciones se orientaron hacia esa dirección. Pero, ahora, el testimonio de 'C', que es considerado mucho más sólido que Moatamer, confirma que ese es el rumbo correcto". Fuente: La Nación, Buenos Aires, 9 de mayo de 1998. Una semana después de la visita de Freeh llegó a Buenos Aires otro destacado judío, nada menos que el secretario de Defensa de los EUA, Williams Cohen. Cohen llegó a Buenos Aires con el objetivo explícito de explicarle a Carlos Menem la maldad intrínseca del "terrorismo islámico". Asimismo impulsará un proyecto de "defensa continental contra el terrosimo", del cual Paraguay (y, en otro plano, Colombia) serán las principales víctimas]..




GEOPOLÍTICA DEL CONFLICTO EN EL MEDITERRÁNEO ORIENTAL Y EL ASIA CENTRAL


1. EL MEDITERRÁNEO ORIENTAL

"Decididamente, se debe entender que los israelíes... se pondrán de espaldas a la pared y lucharán -con todos los considerables medios a su disposición- si perciben una amenaza intolerable para su seguridad. En el mejor de los casos, los restos radioactivos quedarán en Líbano, en Siria, o en ambos países"
Moshe Sharett, Diario, 1980.

Las derrotas de Israel

En el campo militar, los últimos tiempos han sido fatídicos para Israel. Estuvieron marcados por grandes catástrofes: la caída de dos helicópteros de transporte que se desplazaba hacia Beirut con 70 comandos a bordo, con el objetivo de destruir la conducción de Hezbollah; el fracaso de varias expediciones punitivas contra el sur del Líbano; la detención de los dos agentes del Mossad en Amman, con el subsiguiente terremoto político, el desbaratamiento de la célula terrorista en el Líbano, y otra serie de fracasos menos publicitados.
Un tal proceso de derrotas militares se ha producido sin que, desde la parte árabe, actuara ningún ejército poderoso, provisto con divisiones blindadas y baterías misilísticas. Los nuevos "ejércitos árabes" son movimientos populares de resistencia y, en especial, movimientos populares-islámicos de resistencia, como es el caso relevante de Hezbollah. Esa resistencia árabe, islámica y popular, es sólo una de las caras del conflicto. Simultánea y correlativamente, y por primera vez en la historia del Estado judío, la guerra tiene otra cara, que es la fractura interna de la sociedad israelí.





Como uno de la reflejos de esa fractura, el sistema político israelí -y, con él, la judería mundial- ha entrado en una fase de "doble poder". Siempre el "doble poder" o el "poder paralelo" ha sido la antesala de las guerras civiles y, en su caso, de las revoluciones. La sociedad y el conjunto de las instituciones israelíes se están seccionando en dos mitades casi iguales, pero opuestas entre sí de manera creciente. Cada una de esas facciones busca su propia "representación política" (Netanyahu versus Weismann). Esa fractura social, institucional y, en definitiva, teológica, provoca una progresiva licuación del poder que empuja al Estado judío hacia la parálisis y el aislamiento internacional, y a las juderías en cada país a una impotencia creciente. Por primera vez desde el final de la segunda guerra el judaísmo sale del plano de lo sagrado y queda empantanado en la historia. Es por ello que día a día el Mito del Holocauto cobra cada vez más importancia como Mito Fundador o Fundamentador. La transparencia cada vez más evidente de las vísceras del Estado judío no deja alternativa: su única justificación histórica no puede ser sino un Mito de dimensiones faraónicas, valga la contradicción.
Estos son sólo dos de los núcleos del conflicto, a partir de los cuales se pueden explicar las derrotas militares recientes y, asimismo, preveer algunos hechos futuros. Siempre se dijo que la primera guerra perdida por Israel, sería su última guerra. Esa "última guerra" será, muy probablemente, una guerra civil. Israel está hoy donde nunca había estado antes el Estado judío: entre el desgaste socialmente intolerable de una "guerra exterior" interminable (en Líbano, en Palestina y rodeada de un mundo árabe cuyas sociedades le son mucho más hostiles que muchos de sus gobiernos), y una guerra civil, la "última guerra de los judíos".
Ahora nos estamos acercando al punto en el cual en la historia del mundo occidental y del "mundo antiguo" se puede producir un cambio de escenario, pivotanto precisamente sobre la "cuestión judía". Sólo la crisis crónica de los Estados y sociedades árabes, su extrema decadencia o "cansancio histórico", la sistemática traición de sus dirigencias, posterga una definición largamente anunciada.
Cualquiera sea la dirección que tome la crisis: guerra civil en el Estado de Israel, guerra civil en el mundo árabe, guerra árabe-israelí, expulsión demográfica de los palestinos de Cisjordania (limpieza étnica) o, lo más probable, una compleja combinación entre todas ellas, estamos llegando a un "punto de no retorno" a partir del cual todos los Mitos sobre los que se construyó el Estado de Israel caerán inexorablemente.
Caerán de la misma manera que como fueron construidos: a partir de haber acumulado ese Estado un enorme poder regional y de ser asimismo parte constitutiva de un diseño teológico-imperial global que se consolida hacia el final de la larga guerra civil europea de treinta años (1914-1945). Será un punto de no retorno porque en el escenario existe armamento de destrucción masiva: armas nucleares y armas bioquímicas; pero sobre todo porque existe una acumulación insoportable de humillación racial orientada exclusivamente hacia los indígenas.
Pues esa hostilidad de los indígenas (de los árabes en general y de los palestinos en particular) no pudo ser ahogada en sangre a pesar de la sistemática claudicación de las dirigencias árabes. Se manifestó desde un principio bajo la forma de una lucha aparentemente destinada al fracaso, porque cuando se instala el Estado de Israel, no existía ninguna estructura política ni administrativa, ni ideológica ni cultural con capacidad de resistencia en todo el mundo árabe, que venía de muchos siglos de control otomano, primero, y de varias décadas de colonización occidental, después.
Ahora la situación es muy distinta. Funcionan Estados y movimientos a los cuales se les pueden atribuir innumerables defectos y limitaciones. Pero desde el nacionalismo árabe-sirio hasta los movimientos islamistas, existen estructuras que han demostrado disponer de una extraordinaria capacidad de resistencia en circunstancias internas y externas extremadamente adversas.
Estamos, pues, llegando, al punto en que será imposible, aun para la atormentada conciencia europea democrática-occidental, continuar fingiendo ignorar que el enfrentamiento árabe-judío no es una continuidad -en otro escenario- de la "guerra civil europea", sino la consecuencia lógica final de esa guerra. La relación Israel-Occidente, u Occidente-Israel, por una serie muy larga de acontecimientos históricos perfectamente conocidos, se instaló en el seno del mundo árabe-musulmán en un momento en que éste vivía circunstancias de extrema debilidad. El genocidio que los judíos practican contra los árabes es la masacre -física y espiritual- de un pueblo -de una raza- que fue totalmente ajena a los avatares de la segunda guerra civil europea. Más bien iba a ser la víctima insoslayable y necesaria de esa guerra, cualquiera hubiese sido su resultado.

La opción estratégica

La única opción estratégica que tiene el Estado judío es culminar un proceso de toma del poder dentro de la propia "potencia hegemónica". Ese control de los centros decisionales de los EUA es vital para la estrategia judía, ya que desde allí pueden lograr lo que le está vedado a un Estado de Israel existiendo como mero "aliado" de Washington. El 20 de agosto de 1998 la estrategia judía logró un éxito trascendente: los bombardeos americanos contra Afganistán y Sudán provocaron en grave sisma entre Estados Unidos y el mundo árabe-musulmán. Tal sisma puede ser el origen de una "guerra de civilizaciones" y, por lo tanto, de la única opción de supervivencia del Estado de Israel.
La situación actual del mundo árabe musulmán (y turco-persa) es muy distinta a la que existía en 1949 y, aún, en 1967. Ahora hay tanto elementos de diversidad como elementos de cohesión, es decir que hoy existe la posibilidad, anteriormente negada, de realizar alianzas y contraalianzas.

En primer lugar existen diferencias étnicas e idiomáticas evidentes, tomando como "extremos" a persas y turcos, por ejemplo. En segundo lugar existe asimismo una geopolítica del Islam, hasta ahora inexplorada, que diferencia sustancialmente a los musulmanes del Índico de los musulmanes del Mediterráneo. No estamos hablando de los musulmanes del Magreb ni mucho menos de los de Indonesia o de Filipinas, que están afectados por un entorno geopolítico, étnico, cultural, lingüístico e histórico totalmente diferente. Esas diversidades determinan comportamientos políticos y económicos también muy distintos. Pero vamos a limitar el análisis al segmento asiático de la Isla Mundial (1).
Un musulmán del Índico está normalmente más afectado por los hindúes que por los judíos del Mediterráneo. El propio mundo árabe-musulmán del Mediterráneo oriental está fraccionado en etnias, ideologías y regímenes políticos -en suma, en Estados. Exceptuando por el momento a Turquía, observamos que aún entre dos Estados laicos -que gobiernan una población mayoritariamente musulmana- como los de Siria e Irak (cuya modernidad ha sido originada inclusive por el mismo tronco partidario: el Baas) existió en el pasado inmediato una rivalidad mucho más aguda que entre ambos y Egipto, por ejemplo (2). Actualmente el gobierno sirio está desarrollando una política orientada hacia la apertura y el logro de una cierta integración con Irak. Ella es una de las consecuencias importantes de la progresiva consolidación del hecho estratégico decisivo de los últimos tiempos en el región: el establecimiento de una Alianza entre Damasco y Teherán. Es decir que una situación crónica de rivalidad está desapareciendo en los tiempos actuales: donde antes sólo hubo crisis ahora hay atisbos de cooperación.
Las causas políticas y, aun, económicas y religiosas de la diversidad y del antagonismo existente, sobre todo en el pasado inmediato, han sido largamente señaladas por una gran cantidad de autores, abarcantes de un muy amplio espectro ideológico. Pero lo que aún no ha sido lo suficientemente analizado es el factor geopolítico en esta atomización del mundo árabe y, aún, del mundo musulmán del segmento asiático de la Isla Mundial. No se ha dicho aun que existen dos grandes polos geográficos que tienden a actuar a la tracción sobre ese espacio: el polo del Océano Índico y el polo del Mar Mediterráneo (3).
A lo largo de la historia ambos polos han actuado de manera clara y terminante, tanto en la expansión del Imperio Persa hacia el oeste cuanto a movimientos antagónicos desde el Mediterráneo hacia el este. Desde Alejandro hasta los tiempos del Profeta Mahoma. Inmediatamente después de su muerte se produce una expansión militar multidireccional del Islam. Es en el actual territorio iraquí (Babilonia) donde se establece una frontera entre persas y árabes que muchos siglos después vino a coincidir, aproximadamente, con el frente de guerra Irak-Irán, que en definitiva no pudo ser atravesado por ninguno de los dos ejércitos Ver Mapa: Frontera Irak-Irán). La expansión del Islam hacia el sur llega a dominar toda la actual India septentrional y central. La desislamización de la India es la principal idea-fuerza de la hinduidad actual.
Los problemas que se originan a partir de la expansión incial de Islam hacia la India no finalizan en la "partición" del espacio indio (el mismo año en que los vencedores de la segunda guerra civil europea "decretan" la "partición" de Palestina); se proyectan hasta nuestros días y se materializan en la existencia de dos potencias nucleares: una musulmana (Paquistán) y otra aria-védica (India). Ambas zonas en conflicto reconocen vínculos con Irán: religiosos los primeros, y raciales y culturales los segundos.
En el segmento árabe afectado por el Mediterráneo oriental -Siria, Jordania, Líbano y Palestina (la importancia geopolítica del Irak reside en que está "a caballo" entre el Mediterráneo y el Índico), todos ellos Estados que vivieron durante siglos bajo la soberanía del Imperio Otomano (4), existe un fraccionamiento que en gran parte, aún, se deriva de la decadencia y de la desaparición final de ese Imperio, como consecuencia -entre otros factores- del resultado de la primera fase de la guerra civil europea (derrota de la "potencias centrales" en 1918). Aquí tenemos un vínculo muy importante entre la Mitteleuropa -y, más concretamente- entre la geopolítica alemana y el mundo árabe-mediterráneo en general (5).
Naturalmente el fraccionamiento que ocasiona la desaparición del Imperio Otomano se incrementa al límite a partir de 1918, con la colonización de la región por los Estados de la Europa occidental, los Estados vencedores de la "primera guerra mundial". Sobre la base de ambos impactos actúan posteriormente las particularidades -para denominar al fenómeno de alguna manera- que le imprimen a la región las diferenciaciones asumidas por los Estados independientes. La instalación simultánea del Estado judío, al finalizar la "segunda guerra mundial", no es una circunstancia ajena a este cuadro de situación. Desde un punto de vista puramente físico, Israel reemplaza, con una perspectiva teológica, y a partir de la victoria aliada de 1945, la acción colonizadora de Europa Occidental en Oriente Medio y zonas contiguas. Pero esta vez la historia se repite "como tragedia": Israel no es un simple Estado colonizador, sino un Estado teológico expansivo.
Entre el segmento árabe-mediterráneo y el segmento musulmán-índico actúa la tracción geopolítica antes señalada, que hasta el momento fue determinante en la evolución histórica y política de ambas zonas. Recién en los últimos años se han producido una serie sucesiva de hechos que, en su conjunto, pueden modificar progresivamente la implacabilidad del factor geopolítico. Sólo el Estado iraní -la sociedad persa- puede hoy amortiguar las tensiones entre el Índico musulmán y el Índico ario-védico. Y en lo que respecta a la ribera Mediterránea del Asia Central, la alianza sirio-iraní es, en ese sentido, y bajo su forma actual, es el hecho determinante para el futuro de la región (6).
Coincidiendo aproximadamente con la derrota ideológica y militar de la OLP en 1982, despierta en el sur del Líbano la comunidad chiíta, con una profunda vocación de justicia. El ingreso a la historia del chiísmo libanés cooincide con el punto de máxima expansión ideológica de la Revolución Islámica Iraní. Ello no puede sino renovar -después de un muy largo período histórico- el interés -ahora vital- de Teherán por el Mediterráneo oriental. Es así que el interés geopolítico iraní es requerido y "tironeado" desde los dos extremos marítimos de la región: desde el Índico y desde el Mediterráneo, al mismo tiempo.



Hoy los actores directos del conflicto del Medio Oriente se han multiplicado cuantitativamente, y además se ha complejizado hasta el límite el propio escenario del conflicto. La implosión soviética liberó Estados, naciones, tribus, etnias y culturas en el amplio espacio del Asia Central musulmana. De tal manera que ese mapa es hoy, particularmente allí, radicalmente distinto al de la época del mundo bipolar. Es asimismo lo contrario del mapa del "mundo global". Es un nuevo mapa, inédito en la historia, cuyas fronteras están fuertemente tensionadas hacia una búsqueda de la máxima identidad, dentro de la cual se debe comprender las crisis de crecimiento del mundo musulmán en su totalidad, la del espacio ario-védico-hindú y el correspondiente a la raza-cultura sino-confusiana.
En las mismas puertas de la Europa del sureste está la primera contradicción representada por la reislamización de Turquía, el paradigma de lo que fue la modernización oriental en los comienzos de este siglo XX (primera derrota de las "potencias centrales" europeas). Turquía es una de los casos que muestran el insólito paralelismo entre ambos extremos de la larga guerra civil europea de treinta años, ya que Turquía y las enormes contradicciones que encierra su actual situación política, su especialísima ubicación geográfica (frontera euroasiática) y su insostenible posición estratégica dentro de una OTAN cada día más carente de contenidos, es también el extremo occidental de una masa terrestre fuertemente influenciada por la geopolítica del Océano Índico (perfectamente diferenciada de los grandes espacios ruso-chinos, pertenecientes a la dinámica del Océano Pacífico).
Pero la importancia de Turquía no finaliza en el Mediterráneo Oriental. Turquía se proyecta en profundidad en el Asia Central musulmana y turcófana, porque es un Estado que también representa una forma de gestionar el Islam contrapuesta no sólo con el chiísmo iraní, sino además con otras muchas corrientes musulmanas. También en este caso el Islam se convierte en un vínculo político y geopolítico de primerísima importancia.
La influencia del Índico sobre el Mediterráneo Oriental es un tema bien conocido por los geopolíticos israelíes. Es por ello que se encontraban capacitados para intentar establecer una conexión estratégica con el movimiento induísta (hinduidad) en paralelo a la alianza militar con Turquía.
La masa marítima predominante en el Asia Central continental es el Índico y no el Pacífico. Las grandes obras de infraestructura que hoy está encarando la República Islámica de Irán tienden a unir las aguas de las costas del Golfo con las tierras del interior del Asia Central, al mismo tiempo que la estrategia de Teherán está cada vez más engarzada con el Mediterráneo Oriental, a través de Siria y Líbano. La relación tierra-mar dentro del espacio musulmán es hacia el Índico y hacia el Mediterráneo, y no hacia el Pacífico. Es por ello que la conexión de las Cuencas del Índico y del Pacífico, a través de la tierra, actualmente en curso, "rutas de la seda" y otras, es uno de los proyectos geopolíticos más importantes que se haya encarado en la historia de la humanidad.




Pero el Índico ario-védico, ahora bajo una inédita forma de hinduidad, es también una amenaza en otros tiempos inexistente para el espacio árabe-musulmán. Sólo el Estado persa-iraní puede actuar, en este caso, como amortiguador de conflictos. Y ello tanto por su ubicación geográfica cuanto por el componente racial -ario-persa- de su sociedad. Paradógicamente la identidad india, la hinduidad, emerge en el escenario regional como un factor claramente antimusulmán y, por lo tanto, coyunturalmente favorable al desarrollo de alianzas con el Estado judío.
El desprendimiento de un gran segmento geográfico del Asia Central del ex espacio soviético también produjo una mutación poco menos que irreversible en la antigua concepción zarista orientada hacia la expansión territorial en dirección de los puertos de "aguas calientes". El Asia Central, como unidad geopolítica crecientemente diferenciada, representa una alteración profunda de las viejas tendencias geopolíticas de las antiguas potencias blanco-europeas.
El Asia Central, entendida como el espacio físico y político comprendido entre el Oriente Medio y China y como región potencialmente independiente, engancha muy bien con la lógica de la geopolítica alemana clásica. Se trata de una región que ha sido visionada de una manera muy concreta en el pensamiento del general Haushofer. Este es un punto de la máxima importancia al que ya hemos hecho referencia.
Como toda región geopolítica que aún se encuentra "en construcción", el Asia Central musulmana es altamente inestable. La percepción de esa inestabilidad por parte de Washington es un elemento muy importante en la cada vez más compleja articulación que existe entre los EUA e Israel, y que determina las mutaciones constantes de lo que en un trabajo anterior habíamos llamado el "tercer Estado" interpuesto entre EUA e Israel: el lobby judío-(norte)americano. Se trata de un grupo que concentra un extraordinario poder que está cada vez más diferenciado de los intereses "nacionales" de los EE.UU.
Ante el crecimiento del polo calvinista del lobby judío-norteamericano vuelve a ser necesario señalar las diferencias históricas entre calvinismo y luteranismo. Hoy el luteranismo se convierte una vez más en la fuente del renacimiento del nacionalismo alemán, mientras que el calvinismo contemporáneo sella su alianza original con el judaísmo. Las relaciones entre política y religión son dinámicas y reflejan con toda exactitud las pulsaciones más profundas de las estrategias en pugna.
Aplicando este razonamiento a la "falla" existente entre los espacios hindú (hinduidad) y musulmán, vemos que sólo los persas tienen elementos comunes con ambas culturas: raciales con la "nueva" India ario-védica, y religiosos con el resto del mundo musulmán. Se sobreentiende que el concepto "elementos comunes" tiene también un dimensión geopolítica y económica, además de racial y religiosa.
Pero ese lobby judío-norteamericano no es ajeno a la crisis intra-judía. Se diferencia y se enfrenta -a sí mismo- en la exacta medida en que la crisis intra-judía se desarrolla. El lobby judío-norteamericano liberal-sionista de la Costa Este ya representa un sistema de intereses muy distinto al lobby judío-calvinista, el sionismo-evangélico norteamericano. La propuesta de restaurar las relaciones entre Washington y Teherán no es un factor ajeno a esta situación ni es una iniciativa sustentada sólo por Irán.
La sociedad persa-shií es el enemigo estratégico y teológico de Tel Aviv y no tanto el enemigo de Washington. Esta diferenciación sólo cobró un perfil inequívoco a partir de la crisis del llamado "Plan de Paz". A partir de ese momento Teherán actúa de elemento compensador en la crisis entre el Likud y el Partido Demócrata norteamericano, para mencionar a esa crisis a partir de su perfil más bajo. Y no sólo Irán se coloca en esa franja de "compensación" ante los desequilibrios geopolíticos provocados por el Estado judío, en ella también están, aunque parezca paradójico, los palestinos de la OLP. En el futuro esa franja será más amplia cuanto mayor sea la distancia entre los sectores laicos-sionistas y los sectores fundamentalistas del judaísmo, y sus aliados naturales respectivos dentro de la potencia hegemónica. Es un nuevo espacio de la política mundial que podría devenir en mortaja para los más débiles.
Ambos polos del lobby judío-norteamericano determinan, simultánea o alternativamente, tanto la política (norte)americana sobre Israel cuanto la política israelí sobre los EUA. Parte de la campaña electoral norteamericana ya se desarrolla en Israel (Partido Republicano), y parte de la política interior israelí tiene por objetivo el electorado norteamericano (Netanyahu versus Clinton).
Este reposicionamiento persa sobre el Mediteráneo tiene naturalmente una muy larga historia. En la actualidad se reinició impulsado por el factor religioso. Pero de inmediato los actores percibieron que la política iraní se encuentra y encaja estratégicamente con el (decreciente) poder sirio, derivado sobre todo de su enorme valor de posición y de situación contiguo al Estado judío. Siria es un Estado oficialmente laico que gobierna una sociedad mayoritariamente islámica. Con la particularidad que el núcleo de poder de ese Estado -el ejército- está comandado -desde la revolución baasista- por oficiales alauitas, con muchas similitudes teológicas con el chiísmo. Pero sobre todo está ubicado en una región clave, desde la cual se pudo influir sobre el desarrollo de numerosas civilizaciones, a lo largo de una larguísima historia.





El alauismo, también llamado nosairismo, es una visión del Islam de origen shiíta. Ha jugado y juega un rol político capital en la Siria moderna. En el siglo IX Ibn Nasair propaga por la Mesopotamia una doctrina compleja que enriquece y desarrolla la teología shiíta. Los alauitas son perseguidos y buscan refugio en el norte de Siria, instalándose en Latakie y en las montañas del Jebel Ansariyé. En 1317 ensayan una insurrección que es aplastada. Se repliegan sobre ellos mismos, a la defensiva, y son aislados por del resto de la Umma islámica, que los consideran herejes. Sin embargo resisten innumerables campañas de persecución que lanzan contra ellos los diferentes poderes sunnitas. Hacia 1922 (Mandato francés) representaban el 12% de la población. La influencia que el alauismo tiene dentro del actual ejército sirio, y que ya no tiene en absoluto ninguna connotación anti-sunní, es el producto de un proceso histórico muy complejo que no es posible analizar aquí.
La política israelí se ha basado en el presupuesto de que es posible desintegrar al mundo árabe, y no sólo al Líbano, a partir de su fragmentación en "pequeños reinos confesionales", todos ellos controlados por un poder centralizado en una Jerusalén plenamente judaizada. Este hecho ha inhibido a muchos autores sinceramente amigos de los árabes a no hablar sobre los problemas confesionales. Pienso que ello es un error. En primer lugar porque ellos realmente existieron (y, en otra dimensión, aún existen) en la historia del mundo árabe y son perfectamente conocidos por los estrategas israelíes (al respecto existe una extensa bibliografía de autores judíos). Pero fundamentalmente porque en la actualidad están recibiendo un tratamiento políticamente correcto por parte de todos los gobiernos árabes, ya sean ellos musulmanes o laicos, con en el caso sirio. Ya nadie habla de confrontaciones interconfesionales en el momento actual. La pertenencia a la "nación árabe" y/o la pertenencia a la religión musulmana, es hoy el valor predominante y, por fin, compatible. Y esto es algo que el autor de este trabajo comparte plenamente, pensando, por ejemplo, que la unidad alemana actual no se verá afectada por ningún análisis histórico que se realice sobre la guerra de los 30 años. La estrategia israelí fundamentada sobre la desintegración confesional de los Estados árabes vecinos fue definida de la siguiente manera: "Las estructuras étnicas de Siria la exponen a un desmantelamiento que podría permitir la cración de un Estado chiíta a lo largo de la costa, de un Estado sunnita en la región de Alepo, de otro en la región de Damasco y de una entidad druza que podría constituir su propio Estado -puede ser sobre nuestro Golán- pero en todo caso con el Huran y el norte de Jordania...Un tal Estado sería a largo plazo una garantía de paz y de seguridad para la región. Es un objetivo que ya está a nuestro alcance" (Kivunim, Nº 14, julio de 1982, Jerusalén.
La confluencia sirio-iraní en el Mediterráneo sur-oriental es un hecho que tendrá, de cara al futuro, una enorme trascendencia. En primer lugar porque se realiza sobre la base del reconocimiento de las tres partes -Teherán, Damasco y Beirut-Baalbek- de que Siria es el elemento dirigente - en el flanco mediterráneo-oriental- de esta alianza árabe-persa del mundo árabe-musulmán. De la misma manera que Irán es el elemento hegemónico dentro de la totalidad del sistema Mediterráneo-Golfo Pérsico-Índico.
Esto sí parace haberlo comprendido la Unión Europea "Nosotros tenemos una absoluta necesidad de lograr un nuevo punto de partida con Irán, por eso es que no habrá ruptura de relaciones diplomáticas, lo que constituye una posición común de todos los europeos" (Klaus Kinkel, en Luxemburgo, el 29 de abril de 1997). La posición de Teherán respecto de la crisis suscitada por el "juicio de Berlín" fue sumamente crítica con Europa. "La actitud de Europa confirma que ella no puede ser el socio comercial más importante para Irán". A partir de allí los dirigentes islámicos buscan un reequilibrio de fuerzas dentro de Asia, aunque reconocen que "... la Unión Europea desea mantener relaciones cordiales con Teherán (pero que) desgraciadamente está sometida a la presión norteamericana e israelí". "No nos interesa mantener un canal unilateral con Europa que sólo le permita imponer sus puntos de vista a Irán... Los europeos deben saber que no tenemos necesidad de ellos ...y que las representaciones diplomáticas europeas sólo sirven para albergar espías y gentes indeseables" (Fuentes: Tehran Times y Jomhouri-Islami, última semana del mes de abril de 1996). Se supone que esta posición se va a modificar a partir de la presidencia de Jatamí.




La importancia histórica y geográfica de la "plataforma giratoria" siria, según Toynbee, ha sido enorme durante milenios:
El caso de Siria ha sido aun más extraordinario. Para empezar, en e inmediatamente alrededor del Creciente fértil, las civilizaciones se apiñaron en áreas muy próximas. Siria quedó repartida entre los hogares de las dos civilizaciones más primitivas: la sumeroacadia, en el Irak, y la egipcia, en el valle inferior del Nilo. Asia Menor, cuna de la civilización hitita, satélite de la sumeroacadia, se asoma a Siria por el Norte. Siria está asimismo abierta a las incursiones de los nómadas de Arabia y a los navegantes del Mediterráneo. Los éxitos sirios en la creación de una civilización propia característica, que ha dejado una huella profunda en la subsiguiente historia de la humanidad, constituye una notable proeza. La medida de la realización cultural siria viene dada por sus vicisitudes políticas, que sobrepasan las sufridas por la cuenca del Oxo-Yaxartes. En el tercer milenio, los imperios surgidos en el mundo sumeroacadio y en el egipcio ocuparon el norte y el sur de Siria, respectivamente, de vez en cuando, sin entrar en colisión. En la segunda mitad del segundo milenario, los egipcios ocuparon primero toda Siria hasta alcanzar, por el Nordeste, la curva occidental del río Éufrates. Entonces se vieron forzados a repartirse Siria con los hititas, pero aunque los egipcios dejaron una huella política más profunda que los arcadios, fue mayor la influencia cultural de la civilización acadia en el segundo milenio.
Durante este milenio, una civilización siria característica estaba luchando por nacer. Por fin, tuvo su oportunidad merced a una Völkerwanderung (migración) que cayó sobre Levante desde Arabia., Europa y el noroeste de África a la vez. Egipto, Asiria y Babilonia quedaron fuera de combate por el momento, y en el vacío espacial y temporal floreció una civilización siríaca. Contaba con una rica herencia, surgida de fuentes acadias, egipcias, egeas e hititas. Fue creadora desde el punto de vista cultural y estuvo desunida políticamente, como su contemporánea la civilización helénica. Los sirios inventaron el alfabeto, realizaron viajes por mar que empequeñecieron los que nos consta hicieron sumerios y egipcios, y en el ámbito de la religión llegaron al monoteísmo, lo cual representó una hazaña espiritual e intelectual.

La duración de la independencia política de la civilización siríaca fue breve, y todas las comunidades, excepto los samaritanos y los judíos, perdieron el sentido de la identidad común, tras la destrucción del Imperio aqueménida por los helenos. Pero el "compuesto cultural" depositado por la mezcla de los restos de las civilizaciones siríaca y helénica desintegradas, resultó ser de la máxima fertilidad. En este suelo germinaron las civilizaciones cristiana ortodoxa, occidental e islámica, mientras que Siria pagó una vez más el precio político de ser la "encrucijada" más activa en el mapa del Viejo Mundo. A partir del siglo VIII a. de J.C., Siria fue incorporada a una serie de Imperios, o dividida entre ellos: asirio y su Estado sucesor, el Imperio neobabilónico; aqueménida y sus sucesores tolemaico y seléucida; romano y árabe; el califato fatimita y el Imperio romano de Oriente; los principados latinos y sus vecinos islámicos; el Imperio otomano y sus sucesores los Estados árabes e inraelí. Sólo dos de esos Imperios -el seléucida y el omeya- han sido gobernados desde una capital situada en el territorio sirio. Sólo en tres ocasiones Siria ha vuelto a ser, en el plano polìtico, un complejo de Estados locales independientes entre sí. Esto sucedió en los intervalos entre la decadencia de los Seléucidas y el ataque romano, entre el declinar de los Fatimitas y el surgimiento de los Ayubitas, y tras la disolución del Imperio otomano a raíz de la primera guerra mundial. Sin embargo, a través de todas estas vicisitudes políticas, Siria ha desempeñado un papel rector en los asuntos humanos desde el tercer milenio antes de nuestra era, y tal vez desde el fin del último avance glaciar.Fuente: El Estudio de la Historia.
En Occidente existe una bibliografía abundante sobre Siria, no siempre favorable al régimen baasista (7). Siria, a pesar de la indigencia de su sistema político, de su crisis ecómico-social galopante y de la parálisis mental de sus funcionarios, es aún el elemento dirigente en el flanco Mediterráneo Oriental, porque aún mantiene un sólido liderazgo (Assad) y por una acumulación sucesiva de hechos objetivos, entre otros:
*La posición histórico-geográfica de Siria, su potencial militar y su extraordinario crecimiento demográfico. La dinámica demográfica contrasta notablemente con el estancamiento político y económico. De 1963 a 1995 la población Siria pasa de 4,9 millones a 15 millones de habitantes. En 1963, año en que el Baas asume el poder, Damasco contaba con 675.000 habitantes, contra los actuales 2.000.000. El 48% de la población tiene menos de 15 años. La tasa actual de crecimiento anual de la población es del 3,5%, factor que la duplicará en los próximos 22 años.
*Su "relación especial" con Líbano y, en general, con el espacio histórico cananeo-palestino [Sobre la relación Siria-Líbano ver: Noami Joy Weinberger, Syrian intervention in Lebanon: the 1975-76 civil war, Oxford University Press, Nueva York-Oxford, 1986. Noami Joy Williams, Intervention by Syria in the Lebanese Civil War of 1975-1976, Ann Arbor, Michigan, Columbia University, 1981].
*Su política dura respecto de Israel -Golán-, no carente de extraordinario flexibilidad en algunas circunstancias.
*Su ideología baasista (socialista).
*La preeminencia del alauismo en la oficialidad militar (es decir, la idea de "dinastía").
*La capitulación de Egipto en Camp David.
*La situación del régimen de Sadam Hussein.
*Su control sobre el frente militar y cultural del sur del Líbano-Galilea (shiísmo versus judaísmo).
*La capitulación de la OLP.
*Su constante apelación a la unidad de la "nación árabe".

La alianza árabe-persa actualmente planteada y en proceso de desarrollo tiene un componente militar de suma importancia, tanto en lo estratégico como en lo tecnológico. Irán se ha convertido en la profundidad defensiva del ejército sirio. En su auténtica reserva estratégica. Mientras que Siria es el frente Mediterráneo del potencial iraní (8). Una situación inaceptable para Israel. Esta alianza es un ejemplo casi de laboratorio que demuestra -una vez más- que los factores político-culturales pueden torcer el curso del "determinismo" étnico y geográfico.

Del fracaso de la paz, a la "pacificación"

Cuando comienza el llamado "plan de paz" (Madrid-Oslo) la sensación predominante en la opinión pública occidental y, aún, en la del mundo árabe e Israel, es la de un optimismo inmoderado, aunque la realidad desmentía sistemáticamente ese estado de irrealismo al que habían sido conducidas las sociedades, especialmente en Occidente. "Sólo la formidable potencia del sistema mediático internacional... permite ignorar este dato fundamental. El observador es impulsado a pensar que los movimientos islamistas que practican la ‘violencia terrorista’ no son más que residuos (del pasado) dentro de un orden regional nuevo... Una abundante y repetitiva literatura sobre las especificidades de los movimientos islamistas... contrasta con la indigencia de informaciones sobre el funcionamiento efectivo de las sociedades árabes... El análisis de los sucesos de los últimos años en el Próximo Oriente muestra como la Realpolitik de las potencias puede carecer totalmente de realismo, ya que sus efectos sobre el terreno se convierten en fuentes de nuevas tensiones, de desestabilizaciones cada vez más profundas" (Georg Corm, Le Proche-Orient Éclaté - II. Mirages de la paix et blocages identitaires 1990-1996, La Décuverte, París, marzo de 1997).

Así, las acciones de Occidente sobre el Oriente Medio, basadas todas ellas en la falsa percepción de que la sociedad israelí carece de tensiones internas insuperables y que, por lo tanto, esa sociedad es totalmente asimilable a una democracia posindustrial normal, es decir, pacífica; esa pretensión fue lo que condujo a la imposibilidad de la paz. Esa estrategia occidental fue la que provocó el reemplazo de la paz por su contrario, la "pacificación". "Esa pacificación de las poblaciones (árabes, muchas veces impuesta por la propia dirigencia árabe, algunas de ellas aliadas incondicionales de Israel) se apoya cada vez más sobre los regímenes políticos (árabes) que los Estados Unidos y Europa sostienen para obtener sus propios objetivos regionales"
Resulta curioso pero no sorprendente que justo en este momento el poder mediático occidental le recuerde a la "opinión pública" que en Israel existe la tortura institucionalizada, algo que siempre se silenció en la medida de lo posible. El 9 de mayo se difundió por agencias de prensa la apelación del Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura a "cesar inmediatamente su aplicación" en Israel y territorios ocupados. La noticia incluye asimismo la denuncia de Paul Burns, redactor del Comité, contra la "legitimación" de la tortura ("métodos crueles, inhumanos y degradantes") realizada en noviembre de 1996 por la Corte Suprema de Justicia de Israel (Fuente: L’Orient-Le Jour, Beirut, 10 de mayo de 1997, p. 16. Ver asimismo: Presos políticos palestinos en Israel y Áreas Autónomas, editado por el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, Madrid, febrero de 1997). Hoy en Oriente Medio hasta las piedras saben que existe un proyecto israelí, ya planificado hasta en sus más mínimos detalles, para "trasladar" a la totalidad de la población palestina de Cisjordania hacia Jordania. Y que ese proyecto de limpieza étnica cuenta con el OK del rey Hussein y, por supuesto, con el del Departamento de Estado de los EUA.
La hipocresía del pensamiento occidental sobre esta cuestión, se refleja en un "editorial" publicado por El País de Madrid, el día 14 de mayo de 1997, bajo el título "Cambio de juego". La idea es que Netanyahu cambió las "reglas de juego" irracionalmente aceptadas por la "comunidad internacional" en Madrid-Oslo; por lo tanto ahora la "comunidad internacional" deberá adaptarse a ese cambio de los humores teológicos de la mafia Likud. Estamos hablando de la misma "comunidad internacional" que "consensuó", en épocas recientes, feroces bombardeos contra poblaciones civiles para castigar a gobiernos que habían desafiado con mucho menor intensidad a la "comunidad internacional". Ahora, naturalmente, "Washington no se atreve, por razones internas, a presionar a Israel... para que suspenda esos nuevos asentamientos, pero está claro que habrá que reinventar un camino hacia la Paz.". El hiperjudaísmo es el amo del juego en el mundo Occidental.

Geopolítica del conflicto: mecanismos de "pacificación"

El factor "ejército turco"

El ejército laico turco reaparece en la escena de la mano del pilar norteamericano de la "nueva" OTAN. Su aliado natural es el Estado de Israel, y su enemigo central, Siria y el régimen del presidente Hafez al-Assad.
De tal manera que Damasco es, desde hace muchos años, el camino obligado, en el punto de paso de la estrategia defensiva árabe-persa, por un lado, y de la estrategia ofensiva israelí-ejército turco-EUA, por otro. Siria es, entonces, y una vez más a lo largo de una historia que debe ser datada en decenas de milenios, la frontera real, el centro de gravedad del amplio conflicto que actualmente se desarrolla en un vasto escenario estratégico, que tiene como actores primarios regionales a la propia Siria, a Israel, al Líbano (Hezbollah), al ejército turco y a Irán. Y como actor primario extrarregional a los Estados Unidos de Norteamérica. Y como actor secundario, o de reparto, a la llamada Unión Europea.
La situación que hoy vive la Unión Europea incapacita absoluta y radicalmente a esta región del mundo para jugar un papel activo en la crisis permanentemente incrementada que se desarrolla día a día dentro del escenario estratégico que estamos analizando, desde el extremo oriental del Mediterráneo hasta las masas continentales de la Cuenca del Índico. Es evidente que Europa no puede hoy jugar un papel militar activo en el Mediterráneo; tampoco podrá desarrollar una acción político-diplomática medianamente efectiva, en las actuales circunstancias límites. La OTAN se escindirá una vez más, como en Bosnia, entre sus dos componentes: el norteamericano y el europeo. Es decir, Europa necesita más que nadie la mediación de Irán en la zona; de todo su enorme peso geopolítico puesto al servicio de la estabilización regional. Pero para que exista estabilidad en la zona debe haber un freno total del expansionismo israelí. Es decir, se debe pensar en la desaparición del Estado judío, que es impensable sin fundamento teológico, esto es, sin proyecciones expansivas.



Los tiempos se acortan de manera vertiginosa. La ofensiva militar israelí contra Siria, en la primera fase, que es siempre la del discurso, ya ha comenzado (9). El fracaso de la paz conduce necesariamente a la pacificación. Y la pacificación, para el componente norteamericano de la OTAN, conllevaba, hasta hace muy poco tiempo, la exigencia de la neutralización del potencial militar sirio, a pesar de que éste se comportó siempre como elemento de moderación en la región. Este es el núcleo de la cuestión: existió un grupo mesiánico judío muy fuerte dentro del actual gobierno demócrata norteamericano, ese grupo está ahora fracturado y enfrentado entre sí. Ello explica el "reversement des alliances" practicado por Washington en junio de 1998. La Administración demócrata juega la "carta iraní" porque su conflicto con el fundamentalismo judío es ya insostenible.
Dentro del mecanismo de pacificación que se está montando, el ejército turco, con el total apoyo del brazo norteamericano de la OTAN (10), está destinado a jugar un rol esencial en esta estrategia anti-Siria, aprovechando antiquísimas desconfianzas mutuas y varias disputas fronterizas aún pendientes. Ya se realizaron maniobras militares conjuntas entre las fuerzas terrestres y aeronavales de Estados Unidos, Turquía e Israel, que tuvieron como escenario "algún lugar" del Mediterráneo oriental. En una de ellas el ministro de asuntos exteriores libanés, Farès Boueiz, se mostró inquieto "por la alianza estratégica que se diseña entre los Estados Unidos, Israel y Turquía", en alusión a las maniobras del Mediterráneo. Para el ministro libanés esas maniobras "revelan una alianza político-militar destinada a agredir las posiciones de ciertos Estados árabes". Y finalmente subraya: "Nosotros pensamos que Turquía tiene un pasado lleno de intereses comunes con los árabes en todos los campos y que ella no debe otorgarle a sus relaciones con Israel una profundidad que la convertirá en parte activa de una agresión contra un Estado Árabe." (Fuente: L’Orient-Le Jour, Beirut, 8 de mayo de 1997, p.16). Unos 100.000 árabes musulmanes alauitas viven en la región de Alejandretta, actual provincia turca. Desde hace años Ankara viene realizando grandes obras hidráulicas sobre el nacimiento del Éufrates, que afectan el curso sucesivo del río dentro de territorio sirio y las obras de irrigación existentes o proyectadas. Existe además el problema kurdo (PKK).
Para ello existe un intenso y múltiple intercambio de Inteligencia entre Israel y el ejército turco, que incluye, entre otras cosas, información técnica sobre el Mig 29 (a cambio de obtener contratos de modernización de material militar turco, aeronáutico, terrestre y naval), ya incorporado a la fuerza aérea siria. Israel dispone de tres ejemplares del avión que actualmente se fabrica en Bielorusia. Los detalles técnicos de esa aeronave fueron comunicados a los responsables militares turcos. Los acuerdos de cooperación militar entre Turquía e Israel se firman el 23 de febrero de 1996. En abril de 1996, mientras Israel bombardeaba el sur del Líbano (matanza de Qana), al mismo tiempo realizaba ejercicios aéreos conjuntos con la fuerza aérea turca, en las proximidades de Ankara.
Todas estas manipulaciones político-militares y estratégicas se realizan invocando la defensa de la democracia y de la laicidad del Estado (turco). Y explicitando a cada paso que de lo que se trata es de destruir al gobierno sirio quien, según el ministro turco de la defensa, Turhan Tayan, se "... ha convertido en el cuartel general del terrorismo que agrede a Turquía y a Israel, ya que Irán sostiene ese terrorismo" (Fuente: AFP, 4 de mayo). Total coincidencia con el señor Netanyahu: "La cooperación militar entre Israel y Turquía debe ser incrementada para hacer frente a la amenaza del terrorismo y asegurar la estabilidad de la región".




"Pacificación" y conflicto

El comportamiento internacional y regional de Siria, bajo la conducción del presidente Hafez al-Assad, es perfectamente conocido. Desde la firma de los acuerdos de Camp David, es decir desde la capitulación de Egipto, hasta las "conversaciones" de Oslo, la posición Siria fue la de evitar compromisos irreversibles con Israel, que es un Estado que se caracteriza por no cumplir ninguno de sus compromisos. Hasta este momento todo compromiso con el Estado judío implicó una fuerte crisis para la parte negociadora árabe, porque ellos se hicieron, y no podía ser de otra manera, a la medida de la estrategia israelí. Hafez al-Assad sabe muy bien que un pacto con Israel en las condiciones impuestas por Israel significaría el fin de su régimen, o lo que es lo mismo, la desaparición de Siria como potencia militar regional. Que ha sido, en definitiva, la espectacular transformación introducida por su gobierno, junto al logro de tranquilidad y estabilidad interior.
Son precisamente esos dos grandes logros los dos grandes obstáculos que la Israel mesiánica de Netanyahu necesita eliminar. Sin la Siria actual el Estado judío sería el dueño absoluto de la totalidad del mundo árabe con fronteras con el Estado judío. Entre el señor Netanyahu y su mesianismo agresivo, político y teológico, está interpuesta la figura histórica de Hafez al-Assad.
Siria ha pasado por situaciones difíciles en los últimos tiempos. Ni en Camp David ni en Oslo -para volver a recordar sólo dos de ellas- Damasco careció ni de disposición ni de capacidad de negociación. Sólo que los términos negociadores israelíes eran inaceptables, porque significaban la rendición, es decir, la desaparición del régimen baasista (11).
Hafez al-Assad aceptó inclusive mantener contactos extraoficiales y bilaterales con los israelíes. El último de ellos -al menos de los conocidos- fue la reunión que mantuvieron en Washington (22 de diciembre de 1994) -es decir, con presencia americana- los generales Hikmet Chéabi, jefe del estado mayor sirio, y su homólogo israelí, Ehud Barak. Allí se discutieron problemas de seguridad existentes a lo largo de la frontera entre los dos países. Al poco tiempo los sirios consideraron inaceptables las proposiciones israelíes, basadas en que, por cada 1 km2 desmilitarizado en su parte territorial, existieran 9 km2 desmilitarizados en la parte siria de la frontera. Fin de la negociación.
Hoy más que nunca, los territorios del Golán representan y simbolizan la resistencia de la nación árabe ante el expansionismo mesiánico israelí (Ver Mapas). Esa resistencia no es meramente simbólica, sino que expresa un hecho fuertemente arraigado en la sociedad siria y árabe en general. Ninguno de los 16.500 habitantes sirios que aún viven bajo soberanía judía en el Golán quiso aceptar la ciudadanía israelí. Este es uno de los grandes valores morales del régimen baasista. Sus 1.675 km2 (donde hay instalados 13.000 prósperos colonos israelíes nucleados en 33 asentamientos) de superficie constituyen, además, un enclave estratégico de una importancia capital.
Si Siria renuncia tanto al mito como a su potencialidad estratégica -que es el objetivo de la política israelí- sufriría una fractura interior irreversible. Y quedaría eliminado el último gran obstáculo existente ante el expansionismo judío-mesiánico en el Mediterráneo oriental. Las presiones militares tripartitas actualmente en curso (Israel, EUA y ejército turco) tienen de hecho por objetivo reducir ese último "obstáculo" con la "pacificación" de la región.
La "pacificación", esto es, la acción militar represiva, resta hoy en día como la única estrategia posible ante el fracaso sistemático de todos los acuerdos y pactos realizados en los últimos años entre los EUA y un grupo determinado de potencias locales, todos ellos orientados a estructurar, en todo el mundo, una serie sucesiva de nuevos órdenes regionales, entendidos como los eslabones de una cadena llamada nuevo orden mundial. La opción al fracaso de esos acuerdos locales es la "pacificación".



En los Balcanes vemos día a día cuál es la evolución de los Acuerdos de Dayton (noviembre de 1995). La pretensión de crear en Bosnia-Herzegovina un Estado multirracial (existe un fuerte paralelismo con algunas ideas que surgieron sobre Palestina entre Madrid y Oslo) está derivando hoy hacia una nueva catástrofe racial. Ninguna de las "instituciones comunes" multirraciales creadas funcionan y todo parece conducir a que la única alternativa para soslayar una próxima guerra balcánica parece ser la división étnica definitiva entre dos Estados "grandes" (Serbia ortodoxa y Croacia católica) y uno "pequeño" (Bosnia musulmana). Simplemente el "nuevo orden mundial" no funciona en ninguna región del planeta. Ni siquiera en Europa, donde nos encontramos ante una doble crisis, francesa y alemana: las más agudas desde la "Liberación" de Europa. Fuera, por el momento, de Europa, la "pacificación" es la opción inexorable a la paz.
El presidente Hafez al-Assad tiene hoy menos opciones reales que en otras coyunturas críticas de la historia. La alternativa a la "pacificación" es la aceptación de que es necesario convivir con un conflicto permanente, y ganar tiempo incrementando el campo de los aliados y explotando las crisis que seguramente estallarán en el campo del enemigo (en Turquía -poder civil islamizado versus poder militar otanizado- y dentro de la propia sociedad israelí). Todo ello sobre la base del incremento permanente del potencial militar disuasivo propio. El presidente sirio es un maestro reconocido en el manejo de situaciones límites. Pero debemos recordar, sin embargo, que hoy hay un nuevo actor en el escenario: la agresividad expansionista del mesianismo judío.
El mesianismo o fundamentalismo judío pretende incrementar la política establecida por el sionismo. El objetivo del mesianismo es la destrucción del oponente árabe-musulmán, y no sólo su mero debilitamiento. Michel Gurfinkiel (Israël, géopolitique d'une paix, Michalon, París, 1996, ps. 270-71) explica muy bien el fundamento teológico de esa estrategia:
"¿La paz con su enemigo? Seguramente, pero con su enemigo vencido. Fue necesaria la invasión hasta el corazón del Reich, la destrucción de Berlín, los horrores de la ocupación rusa, para que Alemania, después de 1945, aceptara la paz, a la vez rigurosa y generosa que le ofrecieron los americanos y sus aliados occidentales. Ha hecho falta Hiroshima y Nagasaki para que Japón aceptara transformarse en imperio comercial. Ha hecho falta, a la vez, la Iniciativa de Defensa Estratégica ("Guerra de las galaxias") y Chernobil... para que la URSS,... renunciara a aquella lucha final para la que había sido programada por Lenin y Stalin, y por Iván el Terrible y Pedro el Grande. Israel se impondrá al mundo árabe e islámico en la medida exacta de su fortaleza. Si el Estado hebreo no hubiese ganado la guerra de la independencia en 1948, el plan de partición elaborado por la ONU en 1947 no sería recordado hoy en día más que por algunos archivistas; si Israel no hubiese extendido sus fronteras en 1967, nadie hoy sostendría seriamente las líneas del armisticio de 1949; si no hubiese intensificado el poblamiento judío en Cisjordania y en Gaza, jamás habría surgido la idea de una administración conjunta palestino-israelí sobre esos territorios; si no se hubiese dotado de un potencial nuclear, jamás sus vecinos hubiesen aceptado ver en él un fait accompli".
Sin embargo queda pendiente la cuestión: ¿Cuán grande es el cambio en la estrategia (entre el sionismo y el nacional-judaísmo y cuán fuertes son sus elementos de continuidad? A esta pregunta nos lleva la lectura del voluminoso libro de Charles Enderlin, que -documentos sobre la mesa- demuestra la permanente y sistemática negativa de todos los gobiernos israelíes, a tratar con los árabes una paz de conjunto, que implicara la autonomía palestina, dentro del marco de las Naciones Unidas. Enderlin (Paix ou guerres. Les secrets des négociations israélo-arabes, 1917-1997, Stock, París, 1997, 730 pgs.) expone una larga lista de propuestas de negociaciones secretas de paz elaboradas por los árabes, que Israel rechazó o abortó sistemáticamente, siempre en instancias anteriores a una coyuntura dramática, que posteriormente condujo a los tan buscados hechos consumados israelíes. Casi todas las crisis entre Egipto e Israel estuvieron agravadas por la actitud del rey Hussein de Jordania. Antes de la guerra de 1973 mantuvo numerosos encuentros con jefes políticos y militares israelíes. En uno de ellos, fechado el 25 de setiembre de 1973, el monarca hachemita previene a sus interlocutores sobre la inminencia del ataque sirio-egipcio, que se produjo en el mes de octubre del mismo año (Enderlin, op,cit.).
Enderlin reproduce documentos que demuestran la permanente voluntad de todos los gobiernos judíos de colonizar la Cisjordania y la franja de Gaza. A pesar de ello la OLP acepta, ocho años antes de las reuniones de Oslo, también secretas y bilaterales, la iniciativa israelí de firmar un acuerdo sobre el principio de soberanía transitoria sobre los territorios ocupados.





Un ejemplo impresionante: un año antes de la "guerra de los seis días" el jefe del Mossad fue invitado a El Cairo por el propio Gamal Abdel Nasser para discutir un plan de paz... el gobierno Levy Eshkol rechaza la posibilidad del encuentro. "... Cuando Israel atacó en aquel entonces los Estado árabes no tenían ni siquiera la intención de atacar. Para ser breve quiero remitirme a las declaraciones que pronunciaron cuatro miembros del Estado Mayor General israelí (Rabin, Weizmann, Pedel y Bar Lev), quienes estaban convencidos de que no estaban expuestos a un ataque árabe antes de que estallara la Guerra de los Seis Días. La invasión israelí de los territorios árabes fue una vilolación del derecho internacional al igual que el ataque iraquí a Kuweit. Lerch escribe que el Presidente egipcio Nasser había "cerrado el Estrecho de Tiran para estrangular a Israel". Esta afirmación no es creible. Nasser declaró que el Estrecho de Tiran quedaría cerrado a todos los barcos israelíes y extranjeros que transportaran material bélico. Las estadísticas comerciales israelíes de 1966 muestran que, a excepción de suministros de petróleo, el cierre era prácticamente insignificante para Israel. En esa época, la Marina mercante israelí apenas utilizaba esa vía marítima, si es que la utilizaba. Si se iban a bloquear suministros de petróleo era una pregunta abierta. Para salir de la duda, el Pemier británico Wilson y el Presidente Johnson sugerieron pasos de barcos en plan de prueba. En caso de cierre, Israel debería haber tomado la ruta alrededor del continente africano -como antes de la guerra del Canal de Suez en 1956. Incluso en caso de un bloqueo por parte de los egipcios Israel no quedaría "estrangulada". Se supone que Nasser habría aceptado ese arreglo. En aquella época, Nasser subrayaba en sus discursos que no estaba dispuesto a tolerar el pabellón israelí en sus aguas jurisdiccionales. El motivo de la declaración de bloqueo eran las amenazas israelíes de derribar el régimen en Siria. Eso fue un duro desafío para Nasser. No sólo había firmado un pacto de defensa mutua con Siria, sino como caudillo del mundo árabe debía tomar cartas en el asunto contra Israel. Si Israel hubiese retirado las amenazas referentes a Siria, el motivo de una declaración de bloqueo habría desaparecido. A eso hay que añadir que Nasser sabía por experiencia propia que los árabes no podían competir militarmente con Israel. El gobierno israelí rechazó la sugerencia de compromiso. El embajador israelí en las Naciones Unidas comunicó al Presidente Johnson que Israel insistía en el paso de sus barcos. Seguidamente, Israel atacó". Fuente: Profesor Dr. Kenneth Lewan, Frankfurter Allgemeine Zeitung - 24-6-97.
Sea que prime la continuidad o bien la discontinuidad estratégica entre el sionismo y el nacional-judaísmo, ya no cabe la vieja táctica de "golpear para negociar", como se pretendió hacer a partir de la ofensiva militar del 6 de octubre de 1973. La decisión egipcia de buscar una paz unilateral con Israel fue determinante en esa coyuntura. La agresión militar del mesianismo judío puede además fundamentarse, ahora, en una tecnología militar desconocida en conflictos anteriores. La guerra de los misiles será el primer capítulo de un próximo conflicto. Sólo posteriormente serán movilizados los grandes ejércitos terrestres, blindados incluídos, o lo que quede de ellos (12).

2. IRÁN Y EL GOLFO PÉRSICO

"La creencia en la inmortalidad de un Estado universal constituye una sorprendente alucinación que confunde una institución mundana con la tierra prometida; con la propia Civitas Dei"


El principal enemigo del "mundo global"

Dadas las condiciones de inestabilidad vigentes, generadas por el comportamiento apolar del sistema internacional (Ver: El Estado Homogéneo Universal, en la Tercera Parte de este libro), los sucesos en el Mediterráneo Oriental deben ser relacionados con una probabilidad muy alta de que eclosione una nueva crisis de alcances globales, ya que asimismo abarcará el escenario geohistórico de la región del Golfo Pérsico, con centro de gravedad en Irán, que es el único territorio musulmán con influencia sobre la "nueva" India aria-védica.
La "carta iraní" que juega la Administración demócrata hacia mediados de junio de 1998 tiene el mismo fundamento económico y está orientada por los mismos principios estratégicos que marcaron, en su momento, la política de Washington hacia Rusia y hacia China. Irán hoy contituye el único segmento del mercado mundial aún no "globalizado". Muchos son los factores que inciden en afianzar esta perspectiva. Señalaremos los dos más importantes. En primer lugar la concepción globalizadora, que se ha convertido en hegemónica dentro de la política exterior de los Estados Unidos de América. En esta cuestión la inluencia del lobby judío/norteamericano ha sido decisiva. Para los "globalizadores", occidentales y no occidentales, Irán constituye hoy un obstáculo múltiple, porque es un segmento importante del mercado mundial, ya que:
*goza de un crecimiento demográfico sostenido;
*es un mercado relativamente autónomo;
*constituye uno de los centros de gravedad de una constelación de nuevos Estados Centroasiáticos con presencia simultánea en el Océano Índico (recordemos que en el Mediteráneo Oriental, Turquía se encuentra en un acelerado proceso de reislamización);
*mantiene relaciones fluídas y positivas con todas las potencias regionales (Pakistán, India, China y Rusia) y con otros grandes Estados con alta capacidad de re/polarización internacional futura (Alemania y Japón, particularmente);
*constituye un poder moderador respecto de Afganistán y otros conflictos de zona;
*dispone de una capacidad militar relativamente importante y de una impresionante historia pre-islámica y, sobre todo;
*porque aún representa, aunque de manera declinante, el fenómeno religioso/cultural más impermeable de cara a la posmodernidad occidental (13).
Todos estos factores se potenciaron notablemente desde los inicios del llamado "Plan de Paz" israelí/palestino, por un lado, y desde la eclosión nuclear en región del Índico. Es decir, ambas situaciones, una en el Mediterráneo Oriental y la otra en el Océano Índico, refuerzan el valor de posición de Irán, "fronterizo" con ambas.
El fracaso de ese "Plan" tuvo por virtud no sólo provocar un cisma nunca visto en el interior de la sociedad israelí; también dislocó profundamente al llamado "campo árabe". Ambos fenómenos tuvieron dos efectos simultáneos: reforzar la penetración de Tel Aviv sobre Washington, por un lado, y , por otro, realzar el rol geopolítico de Irán, una potencia musulmana no árabe que plantea un modelo cultural poco compatible con el globalismo [Samuel Huntington & otros no perciben la enorme fuerza resistente que puede desprenderse de la interconexión entre una historia Antigua e Imperial (la historia Persa en sus diferentes grandes etapas: aria, griega, mongólica, árabe e iraní) y una religión que es trascendencia y a la vez norma jurídica y guía de acción social].

La nuclearización de ambos segmentos de lo que en su momento fue el territorio británico de la India, el segmento musulmán (Paquistán) y el segmento hindú (India) realza significativamente la posición de Irán, quien dispone de vínculos importantes con ambos: religiosos con el primero, y raciales e históricos con el segundo (No se debería descartar que haya habido transferencia de tecnología nuclear israelí a la India, dos Estados (Paquistán es el tercero) no firmantes del Tratado de no Proliferación Nuclear). Es por ello que ante la opción "paz" o "pacificación", los EUA -a diferencia de Israel- hayan optado por la primera, lo que implica un largo proceso negociador muy similar al ya experiemntado con China. Pero en todo caso es la confluencia de ambos escenarios de conflictos (el del Mediterráneo y el del Índico) y la presencia desestabilizadora de Israel quien apura la decisión.
La opción que presenta el fundamentalismo judío respecto de Irán parece haber quedado descartada por Washington, al menos por el momento (Clinton aún resiste el desalojo; de allí la lucha del lobby judío por cooptar el poder dentro de la "potencia hegemónica). Y en ese giro estratégico Israel ha quedo muy expuesta, especialmente en su antiguo papel de potencia nuclear regional y principal socio de Washington. Para esta alianza el gran problema se originó en la solidez de la estructura de lo que podríamos llamar el "Modelo Iraní". Este "socialismo teológico" con vocación nacional es una concepción útil para muchas sociedades periféricas, en especial para las sociedades periféricas musulmanas que rodean y penetran a Israel. La solidez del modelo iraní es inversamente proporcional a la inviabilidad del "Plan de Paz" israelí/palestino. Esta relación es una de las grandes claves para el futuro de la región (14).
De todas formas la erradicación del modelo iraní, prevee acciones militares. Pero en el caso iraní no se conjugan los dos factores que hasta el momento han modificado la doctrina militar: capacidad de guerra virtual y presencia de "ejércitos contiguos". Israel no es un "ejército contiguo" respecto de Irán como lo es con respecto de Siria: de haberlo sido muy otros habrían sido los acontecimientos.
Sin embargo, lo inverso es cierto. Israel, de hecho, está afectada por una contiguidad militar con Irán, a partir del sur del Líbano-Golán (Hezbollah+Ejército sirio), lo que para ella representa un importante handicap estratégico.
La geografía, esta vez, ha producido una de las grandes debilidades de los globalistas. En rigor de verdad no existe alrededor de la República Islámica de Irán ningún ejército contiguo propiamente dicho, y puede descartarse su existencia futura dada la irrepetibilidad estratégica de la llamada "Operación Tormenta del Desierto", primer escenario de una acción conjunta entre guerra virtual y ejércitos contiguos. Ambos factores determinan una misma y única doctrina militar.




El mundo apolar, el Mediterráneo Oriental y el Golfo Pérsico

El actual sistema internacional continúa en estado no de unipolaridad sino de apolaridad. En él no existe capacidad de decisión o, lo que es lo mismo, el poder material no puede traducirse en control político, salvo en circunstancias excepciones, cuando la totalidad del ambiente está dominado por una indecisión manifiesta.
La decisión en un mundo unipolar tiene un marco específico: el vacío geoestratégico provoca la inacción de otras grandes potencias y la inexistencia de un ejército contiguo con capacidad y, sobre todo, con voluntad, para actuar sobre el terreno. Los ejércitos contiguos (o sustitutos), finalmente, transforman la guerra virtual en operaciones militares convencionales, y vuelven a recordarnos todos los conceptos militares clásicos (derrota, victoria, conquista de espacio, táctica, estrategia, armamentos tradicionales y, sobre todo, relación hombre/arma).
Para que el sistema apolar actúe provisoriamente como sistema unipolar (como lo hizo en el caso balcánico) deben verificarse, entonces, dos condiciones básicas: la existencia de vacío geoestratégico (esto es, inexistencia de voluntades opuestas a la del polo hegemónico en el nivel de las grandes potencias) y presencia de ejércitos contiguos/sustitutos (esto es, ejércitos convencionales con intereses vitales en la región, dotados de la capacidad necesaria para tomar la decisión táctica). Los ejércitos contiguos son los que definen el conflicto que puede ser tratado por el polo hegemónico sólo a nivel de una guerra virtual (que a su vez tiene como marco externo la incapacidad o la imposibilidad de acción de un amplio conjunto de grandes potencias).
La impotencia rusa y la recíproca anulación de intereses -contradicciones entre los principales Estados de la Europa Occidental- fueron los principales elementos que conformaron el vacío geoestratégico antes mencionado. Ese vacío, y sólo él, es el que posibilita la acción unipolar del sistema. Así y todo existe una enorme diferencia estratégica entre las alianzas consolidadas en la llamada "Operación Tormenta del Desierto", y la imposibilidad de concretar alianzas en los conflictos actuales. Se trata de dos escenarios completamente opuestos. El futuro escenario, el que corresponderá a la eventual crisis en la región Mediterráneo Oriental / Golfo Pérsico / Océano Indico, será asimismo esencialmente distinto a los dos anteriores.
La apolaridad geopolítica tiene asimismo una vigorosa proyección en el campo de la epistemología. El pensamiento occidental enfrenta una crisis de ininteligibilidad, que sobreviene cuando desaparece, como es el caso, toda la estructura conceptual que tradicionalmente acompañó al racionalismo en su voluntad de comprenhensión. El mundo filosófico racional occidental se derrumba porque ya no existen ni certidumbres ni proyectos colectivos. Es decir ni Fe (lo Bueno enfrentando a lo Malo) ni solidaridad, ni lealtad.. Después de las mutaciones sociales, tecnológicas y geopolíticas sufridas en los últimos tiempos -en verdad, en un muy corto período de tiempo- el pensamiento occidental encuentra de que carece de un sujeto para hacer la historia, para oponerlo al "curso normal de los acontecimientos".




La guerra virtual y el "último hombre"

Una guerra virtual es, sobre todo, una guerra a distancia. Busca producir víctimas en el oponente con casi ningún riesgo para las fuerzas propias. Es "virtual" sólo para el observador, para el operador de las armas y para el televidente que sigue la guerra a tiempo real. Para el agredido puede ser tan destructiva como cualquier guerra anterior. Pero finalmente no es una guerra que pueda producir decisiones: a partir de ella no se puede "destruir" -en términos clausewianos- a un ejército oponente bien instalado sobre el terreno y dotado de una fuerte voluntad de resistencia. Esas armas, en sus diseños actuales, carecen de verdadera letalidad, mientras que sus "inteligencias" aún deficientes, limitan su precisión -contra toda la publicidad que en sentido contrario realizan sus fabricantes.
Se trata de un nuevo tipo de guerra tecnológica ya aplicado contra Irak y contra los serbio-bosnios. En base a relevamientos topográficos satelitales y en función de que el "transgresor" no dispone de la capacidad de respuesta adecuada, la fuerza aeronaval atacante destruye puntualmente todo el sistema C3 y los dislocamientos militares que considera ofensivos. Muchos habitantes del planeta ven estas acciones por sus televisores. Una vez realizado el ataque misilístico puntual, los ejércitos contiguos, elementos insustituíbles en esta nueva estrategia (sin los cuales este tipo de guerra resulta absolutamente improductiva), toman el terreno y alcanzan los objetivos, como en cualquier otra guerra anterior. La acción del o de los ejércitos contiguos (sustitutos) se realiza a partir de una previa desarticulación del sistema electrónico del "transgresor".
Pero en el futuro habrá más. No sólo habrá virtualidad desde el punto de vista del teleespectador, lo que implica asegurar el respaldo político a las operaciones en curso, siempre y cuando ese teleespectador sea un elector del gobierno que dispone de la capacidad aeronaval, y siempre y cuando no vea en sus pantallas sangre de sus conciudadanos. Con la primera sangre con-nacional se produce casi automáticamente el "Síndrome de Mogadiscio", sobre el que hablaremos más adelante.
En el futuro se piensa operar sobre el "transgresor" en base a una desarticulación no sólo electrónica sino además informática, introduciendo virus informático en las centrales telefónicas, canales de radio y TV, etc. Lanzando armamento "lógico" -y no sólo "inteligente", como hasta ahora- convenientemente temporalizado con capacidad para destruir los sistemas electrónicos que guían el tráfico terrestre, fluvial aéreo, etc. Los oficiales que se enfrentan a la fuerza aeronaval agresora no saben si las órdenes que reciben por radio son verdaderas o falsas. De allí que una de las contramedidas lógicas a este nuevo tipo de guerra consiste en articular la defensa a partir de unidades que dispongan del máximo de autonomía posible: desarticulando la tradicional "cadena de mandos" y ubicando la decisión lo más próxima posible al centro de gravedad de los combates.

Una futura guerra que puede tener como marco geográfico el espacio existente entre el Océano Indico, el Golfo Pérsico y el Mediterráneo Oriental será, inexorablemente, un enfrentamiento entre una fuerza aeronaval y una fuerza terrestre ("continental"), con cierta capacidad de respuesta en los planos aéreo y marítimo. En la guerra de 1982 contra la Task-Force británica, el mando argentino no comprendió que era vital poner énfasis en el combate terrestre, al cual se debe llegar inevitablemente en algún punto del conflicto . Sin embargo, en esa guerra, se logró afectar seriamente la capacidad naval de la fuerza atacante y ello es demostrativo de que el "Síndrome de Mogadiscio" se puede generar allí de donde viene el ataque: el espacio (aero)naval.
La de la guerra virtual es una doctrina que sólo puede surgir en sociedades que ya han accedido a la cultura del "último hombre". Los ciudadanos de esas sociedades -ubicadas en el "occidente capitalista"- se consideran usuarios finales de sí mismos. Su propia vida es una vida terminal. Es un hombre sin retorno y estéril a perpetuidad. Ello está en el núcleo de la parálisis mental que hoy afecta a Occidente. Del "último hombre" surge el "soldado virtual", que es la imagen final del hombre civilizado, cuyos desafíos y valores colectivos ya han desaparecido y cuya existencia ya no se puede sacrificar por nada.
La sociedad occidental ha entrado en un decline irreversible, ya que se encuentra afectada su capacidad para poner en peligro -al menos en lejanas latitudes- la vida de uno solo de sus soldados. Occidente en su conjunto no tiene capacidad para traducir su enorme capacidad militar material en decisión estratégica. Sus únicas guerras posibles serán guerras virtuales, guerras de imágenes complejas con un soldado virtual cuya vida debe ser preservada a cualquier precio porque su muerte será sinónimo de catástrofe política en el interior de las sociedades de donde provienen. En ese sentido la civilización occidental ya se ha convertido en rehén de otras civilizaciones.
Los futuros conflictos militares entre fuerzas aeronavales y fuerzas terrestres todas ellas probablemente apostadas en el amplio espacio Pérsico-Indico serán, en un sentido estricto, confrontaciones entre dos morales: una dura de núcleo religioso (fuerzas terrestres) y otra blanda de naturaleza racional-humanista (fuerzas aeronavales).
El soldado virtual señala el pasaje entre el poder real y el poder ilusorio. Representa la fantasía de una victoria sin costos, es decir, sin sangre, indolora. Pero no hay victoria sin sufrimiento -no hay vida sin sufrimiento. Los ya mencionados ejércitos contiguos o sustitutos (Clausewitz hoy los denominaría Ersatzheer) son los soldados reales -de carne, sangre y huesos- que intermedian entre el soldado virtual y la victoria ilusoria. Sólo que en el caso iraní no existe el Ersatzheer: El ejército iraquí ya no es nada y será imposible reflotarlo como fuerza agresora contra Irán. Tampoco será posible rehacer una alianza árabe/occidental como la que actuó en la "Tormenta del Desierto". En la región, en definitiva, sólo hay Amo sin Esclavo. Virtualidad sin huesos y sin sangre.





Los principales elementos de la defensa en el Golfo Pérsico

El centro de gravedad del sistema defensivo iraní debería ser de naturaleza político+estratégico, y no sólo estratégico + militar.
En primer lugar se debe mantener e incrementar las relaciones y las alianzas -allí donde las hubiere- con las grandes potencias (regionales o no) con capacidad de repolarizar el sistema internacional. Cuanto mayor sea el espectro ideológico abarcante por la política exterior iraní, mayor será su capacidad de supervivencia en caso de conflicto. Falta relativamente poco tiempo para que en Alemania y en Japón una nueva generación desplace a las actuales dirigencias de posguerra, afectadas por una transferencia de culpa que hasta este momento limitó el movimiento ascendente de esos dos grandes Estados.
Esa misma política de amplio espectro se debería continuar aplicando, sin ningún tipo de fisuras, al campo regional. Su objetivo último y principal debería ser evitar el establecimiento de "ejércitos contiguos". Eliminando la posibilidad de establecer en la región ejércitos sustitutos lindantes con la frontera iraní, se le estaría privando al imperialismo oceánico y a su aliado israelí, de uno de los componentes vitales de la nueva estrategia global.
Otros elementos vitales de la defensa son:

1. Provocar rápidamente el "Síndrome de Mogadiscio". Si fuese posible, en los propios espacios marítimos. Como lo ha demostrado la fuerza aérea argentina en 1982 los buques modernos son tan "hundibles" como lo fueron todos los buques a lo largo de la historia naval militar de la humanidad.
La flota británica, a pesar de su modernísimo armamento, sólo pudo evitar por muy poco la derrota. Los cazabombarderos del ejército del aire argentino, con bombas de acero relativamente antiguas, estuvieron muy cerca de destruir el núcleo de la armada británica. Como se ha podido comprobar en su momento, el peligro principal no lo representaron los misiles franceses Exocet. Por ejemplo, aquel Exocet que destruyó el destructor Sheffield, no explotó en el interior del buque, sino que la fase de impulsión del misil continuó ardiendo. Y el buque se incendió por fallas en el sistema de extinción.
Otros cinco ataques con misiles Exocet fueron interceptados por los británicos a través de simuladores metálicos ("chaff") que engañaron el radar de búsqueda de los misiles. La guerra de Las Malvinas pudo haber terminado con la victoria de los cazabombarderos argentinos, que lograron romper, en vuelo bajo y repetidamente, el cinturón de defensa de los misiles AA británicos. Esos aviones hundieron con sus bombas de 500 y 1000 kgs. no solamente al destructor Coventry, a las fragatas Antélope y Ardent y el portacontenedores Sir Galahad. También alcanzaron a otros 14 barcos de las 23 unidades de combate del núcleo de la Task-Force.
Un balance que podría haber sido absolutamente decisivo en esa guerra, si las bombas hubiesen tenido espoletas adecuadamente temporalizadas. Si sólo cinco o seis bombas hubiesen estallado (de las que dieron en el blanco en esos 14 navíos), toda la operación de las Malvinas habría terminado en una clara victoria de las armas argentinas.





Pero de hecho ninguna bomba estalló dentro de los cascos de los 14 barcos británicos que se salvaron. Algunas de esas bombas, de camisa de acero, perforaron los delgados tabiques de las fragatas y destructores, cayendo la mayoría de las veces al mar, después de atravesar netamente al barco. Fue un instante glorioso que sin embargo no logró, desgraciadamente, resultados militares. Un número importante de bombas simplemente no estallaron, quedando alojadas en el interior de los buques, como por ejemplo, en el portacontenedores Sir Lancelot y en la fragata Alacrity. En la fragata Argonaut una bomba hizo impacto por debajo de la línea de flotación. La bomba siguió su trayecto a través de la sala de máquinas y el depósito de combustible diesel hasta la sala de municiones, allí explotó no la bomba sino un cohete antiaéreo. Esa explosión mató a dos guardias de la sala de municiones, mientras que un incendio en la sala de máquinas, fue sofocado milagrosamente, por una cascada formada por un escape de aceite. La fragata Plymouth, que fue sorprendida en su camino hacia el estrecho de Las Malvinas por un escuadrón de Mirage, sufrió cuatro impactos simultáneos, ninguno con orificio de salida.
La sociedad norteamerica hoy no soportaría pérdidas similares a las sufridas por la flota británica en el Atlántico Sur en 1982 (sin hablar de las enormes pérdidas potenciales que acabamos de mencionar). Esas pérdidas -o similares- actuarían de potenciadores de las líneas de fractura que hoy la atraviesan en múltiples sentidos y direcciones, como ya hemos visto.
2. Negarle al agresor el uso del mar. O, al menos, limitar al máximo su libertad de movimientos allí. Cortar el Estrecho de Ormuz es una acción básica para limitar la libertad naval del oponente. Ello no sólo alteraría de manera dramática los flujos petroleros. Implicaría colapsar los principales pasajes estratégicos hacia el Mediterráneo, el Pacífico y el Atlántico.
Desde un punto de vista estrictamente estratégico el control del Estrecho de Ormuz le permitirá a Tehrán mantener "relaciones especiales" con países amigos potencialmente afectados por un eventual corte de sus flujos energéticos (Alemania, Japón, etc.). Un escenario de ese tipo dota al gobierno Iraní de un amplio paraguas de protección diplomática, que puede ser esencial en caso de conflicto militar (en este mundo apolar).
Ello realza la importancia estratégica de los espacios Continentales del Asia Territorial, cuyos caminos, oleoductos y cualquier otra vía de tránsito de personas o de mercancías, deben ser entendidos como un sistema vital para mantener comunicaciones fluídas e intercambios económicos ininterrumpidos con China, Rusia, Asia Monzónica y Asia "off shore" (Japón). El ferrocarril que ya une el Mar Caspio con el Estrecho de Ormuz es un buen ejemplo de una conexión "hacia Tierra" que Irán debe mantener e incrementar.
Al igual que Alemania, Rusia y China, Irán es básicamente una "potencia continental". Su historia y, más aún, su historia militar demuestra fehacientemente esta realidad. Con anterioridad a Maratón, el Imperio Persa había anexionado grandes espacios costeros: Jonia, Siria, Fenicia y Egipto. Y con ellos una importante flota. Tal situación representaba un enorme peligro para Atenas, una potencia marítima por excelencia, que dependía en gran parte de sus rutas navales exteriores para lograr su aprovisionamiento, de trigo proveniente de la Rusia Meridional y de metales del Cáucaso. Es cierto que la tempestad que se declaró a la altura del monte Atos acabó con la mitad de la escuadra de Darío en su primera expedición naval contra Grecia. Sin embargo logra realizar un desembarco (operación anfibia) que es la base militar de la conquista de Eretria.
Pero cuando en el 490 AC Darío desembarca en Maratón, el ejército ateniense lo estaba esperando, inicia combate y logra una victoria de enorme significado histórico. Las operaciones anfibias fracasaban, entre otras cosas, por la debilidad de la flota persa, hecho que afectó muy posteriormente a muchas otras grandes potencias continentales (Rusia y Alemania, sobre todo).
Diez años después de Maratón, en el 480 AC, Jerjes -el sucesor de Darío- atraviesa los estrechos con una gran Armada compuesta por más de 1200 embarcaciones que transportaba unos 100.000 combatientes. Esa flota representaba una alianza estratégica de cuarenta y seis naciones, sometidas o aliadas a Persia. Jerjes envió un destacamente terrestre hacia Atenas. Esta vez en alianza con Esparta, los atenienses se enfrentan a los persas en el desfiladero de las Termópilas. Esas tropas terrestres griegas son derrotadas por los persas, quienes asaltan y conquistan Atenas. Según el general alemán von Fischer la batalla fue simultáneamente terrestre y naval, pero con centro de gravedad en ambas flotas: "A ambos lados se mantenían las comunicaciones entre las tropas de tierra y las fuerzas marítimas, y las operaciones de tierra y mar se complementaban como un juego de ajedrez".
Pero finalmente fue la flota griega quien tomó disposiciones para defender el istmo que une el Peloponeso con el continente. Las naves fenicias, egipcias y jónicas que componían en gran parte la flota persa fueron destruídas en Salamina, una victoria naval "occidental". La batalla terrestre de Platea, dada un año después, marca el comienzo de una nueva era en la historia de la humanidad y el principio del fin del imperio persa.

Todo comienza con el fracaso de la flota naval persa -un Imperio eminentemente continental- en Salamina. Darío III no percibe el enorme potencial estratégico que tenía, literalmente hablando, a sus espaldas: la enorme masa continental del Asia Central. Hoy ese vasto espacio vuelve a estar presente en el magno escenario histórico donde se representa la lucha a muerte de la globalización contra las identidades. Es esa retaguardia estratégica la que puede suplir debilidades tecnológicas y deficiencias operativas de costas afuera.
Inversamente, la marina iraní es empleada con mucha eficacia unos 2500 años más tarde, durante la guerra de agresión de Irak. La dimensión marítima devino capital en esa guerra ya que otorgó el único factor de movilidad ante el estancamiento de la situación en tierra. Irán logra eliminar casi totalmente el movimiento marítimo irakí, mientras que sus propias fuerzas navales conservaron abiertos los canales de acceso hacia y desde el exterior. A partir de la amenaza de minar el Estrecho de Ormuz, Teherán logra enfriar el apoyo de otros países árabes a Irak.
3. Sistema de C3. Es necesario que esté compartimentado al máximo posible. Es vital que exista, para lograr una defensa eficaz, una importante dislocación geográfica del mando militar y de la defensa civil en general. Debe localizarse una fuerte capacidad decisional en los escalones realmente operativos del sistema defensivo. Lo que la doctrina militar alemana llamó el "Alto Mando" es una figura que hoy casi carecerá de significado a partir del momento en que se desencadenen las operaciones. El Alto Estado Mayor General jugará su rol formativo y planificador con anterioridad al desenlace operativo, y con posterioridad al mismo, reorganizando a las unidades de combate en un Ejército pos/guerra virtual. En la fase operativa propiamente dicha se debe eliminar la tradicional cadena de mandos. Hoy la naturaleza de la guerra virtual y las "agresiones informáticas" hacen imposible mantener tales cadenas de mando militar.
Es necesario encontrar la forma organizativa militar que presente la probabilidad más alta de provocarle al agresor aeronaval, desde un primer momento, la mayor cantidad posible de bajas, y de lograr la eclosión en el más corto plazo del ya mencionado "Síndrome de Mogadiscio". Para ello es imprescindible contar con un sistema de defensa de costas con capacidad misilística de corto y mediano alcance que actúe con independencia sectorial en el plano del C3. Otra arma decisiva será la submarina. Todos los elementos submarinos -convencionales o no convencionales- desde minas tecnológicamente elementales hasta la utilización de los sistemas más complejos, todo eso debe ser utilizado con la máxima intensidad en la primera línea de defensa. Esa es otras de las enseñanzas básicas que se deriva de la batalla del Atlántico Sur de 1982.
4. Disponer de importantes stocks de tecnología militar almacenada bajo la forma de armamentos y equipos operativos. Estos deben provenir, por un lado, de los contactos, acuerdos y alianzas internacionales antes mencionados y, por otro, de la producción interior de esas armas y pertrechos.
5. Finalmente es absolutamente vital para el triunfo de la defensa la disponibilidad de capacidad de represalia nuclear. La capacidad nuclear y la credibilidad de que la misma será utilizada efectivamente en última instancia, constituye la defensa en profundidad propiamente dicha.



3. LÍBANO Y PALESTINA

Breve historia de las agresiones israelíes "Al norte del río Litani"
El comunicado oficial del ejército israelí, emitido poco después de la catástrofe de la Tsahal en El Líbano, el día 5 de setiembre de 1997, hizo referencia a un enfrentamiento entre las fuerzas judías agresoras y "... un grupo de terroristas libaneses al norte del río Litani". Tanto el comunicado como la casi totalidad de la prensa occidental omitieron el hecho de que esos "terroristas libaneses" eran patriotas que defendían su tierra. Omitieron el hecho de que, por primera vez, el Ejército Libanés -que formaría parte del "grupo terrorista" según el gobierno judío-, coordinó sus acciones con las milicias de Hezbollah y de Amal: ambas organizaciones armadas son legales en el Sur del Líbano y, por supuesto, no son palestinas -como pretende confundir la prensa internacional- sino de nacionalidad libanesa y confesión shiíta.
Esta gran victoria del mundo árabe-musulmán en su conjunto no puede ser vista ni presentada ante el mundo occidental con excusas por la muerte de los bandidos que invadieron, una vez más, un Estado soberano, con la clara intención de destruírlo de manera sistemática.
Fue la anterior debilidad de la conciencia árabe la que impulsó hacia el fatal laberinto del llamado "plan de paz", en el cual una parte del mundo árabe se presentó ante Israel como "sus hoy arrepentidos asesinos se ayer" (Edward Said). Y no como lo que realmente son: las víctimas principales de un Estado criminal; como si los muertos, los torturados, los expatriados, el robo de tierras y el robo de aguas, la destrucción de aldeas, la ocupación militar fueran hechos que debieran olvidarse. Como si la defensa de la vida árabe fuese, de por sí, un "acto de terrorismo".




Los Cedros del Líbano

Enfocando el problema exclusivamente desde El Líbano, las agresiones israelíes hacia ese país comenzaron muy pronto, en 1948 (masacre de Houla). Desde un comienzo el judaísmo intentó destruir al país de Los Cedros, tal como lo prescribe el Antiguo Testamento o Torah: La madera del bosque será cortada a hierro, y echados a tierra los cedros del Líbano "... Lo que quede de los árboles de su bosque, será tan poco, que un niño los podrá contar" -Isaías, 10- 17, 34).
El terrorismo judío en Líbano hasta el día de hoy ha causado cientos de miles de muertos, en su mayoría civiles, destrucción de aldeas, escuelas y hospitales, devastaciones económicas inimaginables y la ocupación de una "zona de seguridad" que es una verdadera ofensa al llamado "mundo civilizado". Ente 1967 y 1974 el saldo oficial de la agresión es el siguiente: 138 civiles asesinados y 300 heridos, más decenas de raptos y destrucciones físicas. El 28 de diciembre de 1968 un comando israelí destruyó 13 aviones civiles de la compañía Middle East, en el mismo aeropuerto de Beirut. En abril de 1973 se produjo la masacre de Hanin, en el sur del Líbano, donde los comandos civilizadores israelíes degollaron a 20 civiles inocentes. Antes habían asesinado, en el barrio Verdún de Beirut, a un importante grupo de líderes palestinos.

"Operación Litani"

En la madrugada del 15 de marzo de 1978 Israel invade al Líbano con 30.000 hombres: es la llamada "Operación Litani". El asalto tuvo por objetivo la destrucción de 358 aldeas en los distritos de Hasbayya, Bint Jbeil, Marjeyoun, Yiro y Nabatiyeh. La invasión y los asaltos duraron 7 días. Se acuparon 1.100 kilómetros cuadrados de territorio libanés. De los 560 civiles muertos la mayoría fue víctima de bombardeos aéreos mientras oraban en una mezquita. En Khiyan las milicias de Lahad asesinaron a 50 ancianos que se resistieron a abandonar la aldea. Un cuarto de la población de Yaroun fue asesinada. Las aldeas totalmente destruídas por lo ataques aéreos fueron: Ghandourien, Abbasieh, Izzieh, Kantara, Deir Hanna, Numeirieh y las granjas de Churaiheb.
Los israelíes destruyeron 2.500 (totalmente), y 6.200 casas (parcialmente), 5 escuelas, 10 hopitales, redes eléctricas, acueductos y redes telefónicas, 20 mezquitas y 150.000 plantas de olivos y naranjas. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emitió la Resolución 425, "ordenando" a Israel detener las operaciones militares y retirar sus fuerzas del territorio libanés. Los judíos ignoraron esta decisión y continuaron sus ataques desafiando a las fuerzas de intervención de las Naciones Unidas (FINUL). Finalmente las tropas israelíes se retiran, pero dejando sobre territorio libanés a las tropas mercenarias de Lahd, que cubrieron una llamada "zona de seguridad" sobre una franja de 8 a 10 kilómetros, dentro de territorio libanés, en la frontera norte de Israel, de este a oeste.

La guerra de destrucción de junio de 1981

El 14 de junio de 1981 Israel lanza una nueva guerra de destrucción sobre Líbano, que dura hasta el 28 de junio de ese mismo año. Los aviones judíos bombardearon 46 ciudades y aldeas en los distritos de Tiro, Saida, Nabatiyeh. Zahrani, Hasbayeh, Rashayah Al-Wadi, Shouf y Beirut. Fueron destruídos 8 puentes en el sur y el oeste de la Beeka y gran parte de la refinería petrolera de Zahrani. En los ataques aéreos murieron 252 civiles y 920 quedaron heridos. Se destruyeron 380 casas y vastas áreas de tierras arables fueron devastadas.

La invasión del 6 de junio de 1982

El día 4 de junio de 1982 dio comienzo el bombardeo aéreo de Beirut que fue el prólogo de la invasión masiva del 6 del mismo mes. El ejército libanés ocupó las dos terceras del territorio libanés y Beirut fue sitiada durante 83 días. Fueron arrojadas miles de bombas que produjeron 73.000 (Setenta y tres mil) civiles libanes y palestimnos muertos o heridos. Veinte y tres ciudades y aldeas fueron totalmente destruídas. En el pueblo de Ansar los israelíes crearon un gran campo de concentración donde fueron encarcelados más de 6.000 libaneses y palestinos. El daño económico causado fue el equivalente a 2.000 millones de dólares.
En esta invasión se produjeron las "célebres" matanzas de Sabra y Chatila, que fueron comentadas por Gabriel García Márquez de la siguiente manera: "Lo más increíble de todo es que Menahem Beguin sea Premio Nobel de la Paz...(lo que) le ha permitido la ejecución metódica de un proyecto estratégico que aún no ha culminado, pero que hace pocos días propició la masacre bárbara de más de un millar de refugiados en un campamento de Beirut. Si existiera el Premio Nobel de la Muerte, este año lo tendría asegurado sin rivales el mismo Menahem Beguin, y su asesino profesional el general Ariel Sharon". Gabriel García Márquez, en el "Expreso", de Guayaquil, el 3 de octubre de 1982.

Los ataques del 25 al 31 de junio de 1993

Durante esos siete días las fuerzas invasoras israelíes atacaron más de 60 ciudades, pueblos y aldeas libanesas, que fueron alcanzadas por más de 27.000 obuses de artillería y 1.000 ataques aéreos. Murieron 108 civiles y otros 597 fueron heridos. Doscientos cincuenta mil personas fueron desplazadas y perdieron sus hogares.

Qana, sur del Líbano, 18 de abril de 1996

En la operación "Viñas de Ira" -un nuevo acto de terrorismo del Estado de Israel contra el Líbano realizado durante el mes de abril de 1996-, que en verdad fue una matanza indiscriminada, salvaje e irracional contra la población civil libanesa, vuelven a confluir -una vez más- los elementos mítico/religiosos del judaísmo con los objetivos seculares permanentes del sionismo. Es en la masacre perpetuada en Qana (18/4/96), antigua ciudad del sur del Líbano, donde queda fijado con absoluta claridad la naturaleza del nuevo mesianismo pos-sionista.
Reproduzco a continuación algunas notas aparecidas en períodicos israelíes que marcan el sentido profundo del "crimen contra la humanidad" (que es un concepto reiterativo de la propaganda judía de las últimas décadas) cometido en Qana.
"Hemos asesinado a esas personas a causa de la discriminación detestable que nosotros hacemos entre la importancia sacrosanta de nuestra vida, y aquella -muy limitada- que acordamos a la vida de los demás". Ari Shavit, escritor israelí, en "Haaretz", traducido por "Liberation" el 21 de mayo de 1996.
La justificación rabínica de los asesinatos de Qana fue expuesta en el periódico israelí "Haaretz" del 24 de marzo de 1996. Allí se expone una discusión en la que participaron dos rabinos (el rabino Aviner es uno de los más influyentes de la Cisjordania ocupada), un profesor de la Universidad judía Bar-Ilan, y un magistrado. Esta discusión que transcribimos tuvo lugar a propósito de un artículo del rabino Elba sobre "Lo que dice la Ley religiosa judía sobre el asesinato de gentiles por judíos".
El rabino Aviner afirma que la tesis del autor, por la cual un delito cometido contra un judío es siempre más grave que el mismo delito cometido contra un no judío, está de acuerdo con la enseñanza de la Torah.
"Pregunta. ¿Evoca la ley religiosa y en qué términos, el caso donde estaría en contradicción con la ley del Estado?...
Respuesta. La ley religiosa debe prevalecer sobre toda ley humana. Puede legitimar la ley del Estado si la juzga de acuerdo con el Talmud. Si existe una contradicción es la ley del Talmud la que debe prevalecer.
P. El autor declara que en tiempos de guerra se recomienda matar a todos los gentiles del campo adverso, inclusive a las mujeres y los niños, aunque no representan ninguna amenaza inmediata, con el fin de evitar que se conviertan más adelante en cómplices de los otros...
R. Este es el principio de la guerra total que opone un pueblo a otro. En este caso, si un judío tiene piedad de su enemigo, los demás judíos lo pagarán con su vida.
El rabino Aviner insiste en la distinción que conviene hacer entre la ley religiosa -eterna y absoluta- y las "ordenanzas" de aplicación que pueden tomar en cuenta el contexto histórico del momento:
P. ¿No existe el peligro de que la frontera entre los dos ámbitos sea tan tenue que llegue a ser invisible?
R. Este peligro existe siempre. Pero no podemos censurar a la Biblia, a Maimónides y al Talmud... Además, para los judíos religiosos el hecho de que las reglas sean antiguas o recientes no tiene importancia..."



El mismo artículo subraya que en los funerales de Hoss -ayudante del famoso rabino Levinger de Hebrón- muerto por palestinos, su ataúd fue colocado al lado de la tumba de Goldstein, antes de cantar el salmo 94 ("El Señor es el Dios de la venganza"). Cuando un periodista del Jerusalem Post preguntó al rabino Ginsburg por la razón de este gesto, éste contestó: "¡Quizás esto despierte el espíritu de venganza de los judíos!"
La masacre de Qana es un "crimen contra la humanidad", ordenado, por motivos meramente electorales, por los más altos dirigentes del Estado de Israel y ejecutado con alegría por la jerarquía militar. La siguiente es una entrevista realizada después de la carnicería de Qana, por un periodista de Kol Ha'ir con 5 soldados de la batería responsable de este acto: ninguno de ellos manifestó el más mínimo remordimiento...
- Ellos contaron que se habían enterado, algunos minutos más tarde, dónde habían caído los obuses. El comandante los reunió para decirles que habían actuado bien y que debían continuar... "Aquí nadie ha hablado de un "error". Después de todo no son nada más que Arabushes (término despectivo compuesto de la palabra "árabe" y "rata" -en hebreo "Akhabaroshim")... ¡Arabes, los hay millones!"
Pregunta. ¿No han tenido Vds. ningún problema de conciencia?
Respuesta. ¿Por qué? Sólo hemos hecho nuestro trabajo. Hemos obedecido las órdenes. Además, nadie nos pide nuestra opinión...
P. ¿Y si se la hubiesen pedido?...
R. Habríamos tirado aún más obuses y matado a más árabes...
P. Y la "pureza de las armas" (de la que se enorgullecía en un tiempo el ejército sionista)?
R. No sé de qué está Vd. hablando... Nosotros somos artilleros y no podemos perder el tiempo discutiendo tales estupideces. Lo que se nos enseña es portarnos como soldades profesionales.
(Kol Ha'ir del 10 de mayo de 1996).
Dos corresponsales de Davar han relatado (19/4/96) las impresiones del coronel Ruby, quien supervisó de lo alto de una colina el bombardeo intensivo de los puebles vecinos, y quien se sentía "¡como Zeus en el monte Olimpo distribuyendo el rayo alrededor de él!"
(Davar - 19 de abril de 1996)
El análisis del profesor Israel Shahak (Universidad Hebraica de Jerusalén) sobre las motivaciones reales de la operación "Uvas de la Ira".
- Vaciar el Sur del Líbano de su población para afirmar allí la soberanía que Israel sigue ejerciendo sobre los territorios "autónomos" de Gaza y la Cisjordania ocupada.
- Levantar el pueblo libanés contra la presencia siria haciéndole ver que esa presencia es incapaz de asegurar la protección de su seguridad y de su territorio. (De ahí las incursiones próximas a las bases sirias sin que ellas reaccionen...)
- Frenar la reconstrucción de la economía libanesa, que ha llegado a ser competitiva, y desanimar a los libaneses ricos -particularmente los cristianos- a invertir en ese sector.
- Aumentar la eficacia del ejército y su confianza en sí mismo. "... Cuanto más hablaba el gobierno de paz, más inflaba el presupuesto de Defensa que llega este año a un tal volumen que hace pensar más bien en los preparativos de una próxima guerra que en una paz global.
Según Alex Fisher, corresponsal militar de Yediot Aharonot, la operación del Líbano ha sido para la aviación la ocasión de adquirir una experiencia preciosa a través de un ejercicio a la vez "real" y sin peligro. Es por eso que la aviación ha convocado a la mayor cantidad posible de pilotos jóvenes para ayudarles a superar el miedo que provoca la primera misión de bombardeo... Los hombres encargados de operaciones "más complejas" igualmente se beneficiaron de una enseñanza suplementaria.
Shahak concluye: "Conviene inscribir esta operación las "Uvas de la Ira" en el contexto de los objetivos estratégicos regionales de Israel. A no ser que se produzca un cambio radical en las circunstancias actuales, es de esperar dentro de poco, a pesar del alto el fuego, una ofensiva del mismo género y aún peor..."
Este plan implica visiblemente un cerco metódico de Siria. "Los bombardeos del Líbano han sido precedidos de aquellos que representan el tratado de paz israelo-jordano y el acuerdo militar con Turquía..." ( Middle East International -MEI, 7/6/96). Ariel Sharon ha revelado crudamente sus puntos de vista sobre Siria en la revista norteamericana Middle East Quarterly y en el Jerusalem Post. Se pueden resumir así: "Hace falta ganar tiempo hasta que Hafez al Assad haya abandonado el poder (abandono al que "hay que ayudarle en este sentido") - esperando que sea reemplazado por un hombre que goce del favor de Israel.(...) En ningún caso hay que devolver el Golán. Entre Netanyahu y Peres no existe ningún desacuerdo fundamental sobre la colonización de los territorios ocupados.

Los campos de concentración
En el sur del líbano las fuerzas israelíes construyeron numerosos campos de concentración donde fueron torturados miles de prisioneros libanes y palestinos. El de Khiyam es el más grande de todos ellos, pero no el único. Existen además el "Centro 17", en Saff Al-Hawa y las barracas de Marjeyoun y Zaghele. Sobre estos campos existe una abundante documentación producida por Naciones Unidas y organizaciones humanitarias internacionales.

El robo de aguas del Río Litani

Desde 1983 las aguas del río Litani son bombeadas hacia territorio israelí. Constitruye el robo de aguas más importante de todo el Oriente Medio. El agua robada del Litani equivale a tres veces el volumen que Israel desvía del río Jordán y del lago Tabaraya.

Conclusiones

1. Las victorias militares árabes conseguidas en el sur del Líbano tendrán importantes consecuencias, en lo inmediato recuperando y reforzando un necesario sentimiento de autoconfianza que durante mucho tiempo pareció perdido. Con absoluta seguridad, el enemigo es vulnerable, en el flanco donde más fuerte parecía: su capacidad militar.
2. Pero la consecuencia más importante de esa victoria está localizado en el interior del Estado de Israel. La crisis política que allí se está almacenando no podrá ser superada con un simple cambio de gobierno, con una vulgar transferencia del poder de la coalición Likud al laborismo. Detrás y por encima de ambos está el fundamentalismo judío: los colonos, el ejército, los servicios de seguridad, los levíes que proclaman el Eretz Israel. Cuando caiga Netanyahu se abrirá, simplemente, la Caja de Pandora: preveer una guerra civil en Israel es ya algo compatible con el realismo político.




Líbano y Palestina. Escenarios polarizadores de una misma dinámica histórica
Del fracaso del Plan de Paz se podían derivar dos guerras civiles: una intrapalestina y otra intrajudía. La ofensiva israelí sobre el Líbano es, por un lado, una transferencia "hacia afuera" de uno de esos conflictos interiores y, por otro, tiene por objeto destruir económicamente al Estado Arabe más eficiente de la región.
Una historia que debió haber sido política devino en historia militar propiamente dicha. Dos de los principales actores regionales buscaban cosas distintas: pacificación en su entorno (Israel) y un territorio nacional diferenciado (OLP/ANP). De inmediato se produjeron hechos dramáticos a una velocidad vertiginosa como los atentados terroristas que aseguran el triunfo de Netanyahu, a pesar del "esfuerzo" militar de Péres en el Sur del Líbano (Matanza de Qana).
Luego de los hechos terroristas (Atentados de Jerusalén) se producen los cierres de fronteras y las expediciones punitivas de Israel en los "territorios autónomos". Simultaneamente se confirma que el Estado de Israel "no cumplirá con todos los puntos del Plan de Paz, como la retirada del ejército judío de Hebrón", para no hablar de Jerusalén. El mundo entero vio por sus televisores cómo unos dos millones de palestinos quedaron como rehenes de un Estado judío que progresivamente se decantaba hacia una posición de NO paz por territorios.
Se gobierna en Israel en nombre de principios territoriales eternos, o fronteras perennes, sistemáticamente opuestos a la naturaleza misma del Plan de Paz. En un sentido muy estricto se puede decir que ya hubo en Israel un Golpe de Estado Virtual. La situación ha llegado a un punto tal que ya resulta imposible resolver los problemas más urgentes de la coyuntura -"flexibilización" de fronteras, por ejemplo, hoy impermeabilizadas por las fuerzas de seguridad israelíes- dejando de lado la cuestión de fondo. La refundamentación ideológica del Estado de Israel es el dato esencial que impide que Palestina se transforme en un Estado Nacional Independiente (y no sólo "autónomo") asentado en un territorio continuo (en un mapa racional) definido y reconocido internacionalmente.
La libre circulación de bienes y de personas a través de los bordes de un espacio con forma de archipiélago (o "manchas de tigre"), como lo es hoy el territorio que sostiene a la "autonomía palestina" (Ver Mapa "Allón Plus"), en una coyuntura de conflictos múltiples, es una situación que no tiene antecedentes. La historia, no sólo de Europa, señala con absoluta claridad que la unificación de territorios discontinuos presupone o desata, en todos los casos, conflictos militares.
El conjunto de elementos diponibles señala con claridad que no puede existir un Estado Palestino en las actuales circunstancias, ni ausencia de guerra en el escenario geográfico y cultural del Oriente Medio. La existencia independiente de un Estado nacional palestino con base territorial propia y continua es un hecho innegociable, dada la naturaleza de la fractura que hoy enfrenta entre sí a la sociedad israelí. Esa fractura marca los límites de lo negociable: una "autonomía" palestina asentada en espacios territoriales discontinuos, todos ellos "a mano" de la acción militar israelí.
El mapa actual de Palestina -el de sus "territorios autónomos", que se asemeja a islas, bantustanes o gulags indefensos ante la acción militar israelí demuestra, básicamente, que esa geografía no se podrá trascender porque es el punto de máxima tolerancia que admite la sociedad israelí dentro de la dicotomía paz/territorios, que es teológica y geopolítica, al mismo tiempo.

Eso quiere decir que la guerra en la región será el paisaje dominante no porque estén "trabadas" las negociaciones entre palestinos e israelíes (los palestinos de la OLP han sido los grandes derrotados de los años 80), sino porque en el interior de la sociedad y del Estado judío se ha llegado al punto de máxima tensión previo a una guerra civil. Los gobiernos de Israel optaron siempre por transferir una "guerra civil virtual" al campo árabe/palestino, a una guerra exterior con un enemigo satanizado y perenne.
La guerra no estuvo nunca ausente de la región, aún en épocas de "paz". Esta se manifestó de diferentes maneras, incluyendo atentados dramáticos de macroterrorismo. Hoy vuelven a la memoria las sucesivas invasiones militares al Líbano que incluyeron las masacres de Sabra y Chatila, organizadas y ejecutas por el actual superministro general Sharon. "Guerra" y "Paz" nunca constituyeron tiempos diferentes. Fueron más bien tiempos de no/paz y tiempos de no/guerra.
Un punto claro de inflexión entre la no/guerra y la no/paz estuvo constituído por el asesinato de Rabin. De la lectura del informe oficial sobre el magnicidio se desprende que la estructura de todos los servicios de inteligencia y seguridad del Estado de Israel funcionaron "defectuosamente" durante un largo período de tiempo, antes y después del asesinato, que a su vez fue un punto de partida para lograr la impermeabilización de las fronteras palestinas y la destrucción del Líbano. Esa información señala que los comportamientos internacional y regional del propio Estado judío están escindidos en función del proyecto que anima al fundamentalismo armado israelí.
Los bombardeos israelíes sobre el Líbano comenzados a mediados del mes de abril de 1996 fue una jugada obligada -finalmente infructuosa- que debió adoptar la dirigencia social-sionista israelí para evitar o posponer una situación de derrota electoral. La secuencia de los bombardeos israelíes sobre el Líbano en el mes de abril de 1996 muestra con claridad la existencia de una geopolítica de recursos hídricos y energéticos. La destrucción de grandes depósitos libaneses de agua dulce y de centrales eléctricas trabajosamente reconstruídas es parte de una estrategia de robo de aguas que tiene su máxima expresión en la condena de un Líbano perpetuamente subalterno.
La no victoria del ejército israelí en el Líbano (abril de 1996), en primer lugar fortalecerá el peso político de Hezbollah en toda la región, y con ello pondrá en evidencia que el chiísmo es una ideología adecuada para enfrentar al enorme poder teológico y militar del hiperjudaísmo. Las proyecciones estratégicas de un chiísmo reforzado por un gran éxito militar serán enormes en toda la escala regional. Demás está decir que esa consolidación ideológico/religiosa reforzará la posición y el "valor de situación "de la República Islámica de Irán.
Recientemente consolidado con la puesta en marcha de todo un sistema ferroviario de integración asiática, una nueva "ruta de la seda" de vital significación estratégica, ya que coloca a Irán en el centro de gravedad de la ruta entre Rusia y China, entre el Mediterráneo y el Indico, y entre el Asia continental y el puerto de "aguas calientes" de Bandar Abbas. Obra de vital significación estratégica ya que realiza una de las grandes profecías de la geopolítica clásica: la preeminencia del espacio continental euroasiático sobre el mundo marítimo. Haushofer definía ese espacio unificado entre Europa continental y Asia "como una ruta sobre la tierra que está libre de lo anglosajón". "El control y la organización de espacio terrestre posibilita movimientos entre Europa Central, China e India que dejan de depender del consentimiento del Imperialismo Oceánico, representado por las diferentes armadas (marinas) anglosajonas" (Haushofer, Geopolítica del Océano Pacífico).
Argelia, Egipto, Túnez, Jordania y otros países musulmanes mediterráneos verán incrementados sus respectivos procesos populares, insurreccionales e identitarios, lo que provocará importantes efectos dentro de la política europea, que es un auténtico espacio contiguo de la civilización islámica (Fernand Braudel, El mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II).
En el movimiento palestino también ocurrirán hechos significativos. La autoridad "laica" de la OLP/ANP debe justificar lo injustificable: haber pactado una "paz" con Israel que le niega al pueblo palestino cualquier viabilidad nacional, comenzando por su fundamento geográfico. Es innegable que el "fundamentalismo" palestino incrementará su poder en forma correlativa a la decadencia del liderazgo de Yasser Arafat.

Dentro del Estado de Israel la opción "paz por territorios" tropezará con obstáculos insalvables. Esta situación podría convertirse en el detonante de una crisis interior que viene creciendo inexorablemente en los últimos tiempos, siendo la misma relativamente independiente de cualquier coyuntura electoral.
Finalmente, una fractura en el proceso globalizador en el Medio Oriente tendrá consecuencias estratégicas en la escala global, precisamente en un tiempo en el que la estabilidad del gran espacio ruso será duramente cuestionada. Occidente sabe que la caída del neoliberalismo ruso será el fin inexorable del "Nuevo Orden Mundial".
El consenso internacional sobre el llamado "Plan de Paz" condujo al sistema internacional hacia un callejón sin salida. A partir de allí la política interior de Israel se sustenta cada vez más sólidamente en principios racistas, como el presupuesto de la pureza de la sangre aplicado recientemente sobre judíos negros de origen etíope. Consiguientemente el Estado "de derecho" de Israel deviene rápidamente en Terrorismo de Estado, hacia el exterior, a través de agresiones a Estados vecinos (Líbano), y hacia el interior, al haber sido autorizada la tortura por la Corte Suprema de Justicia de Jerusalén. Israel es el único caso conocido en el mundo contemporáneo donde se practica una tortura legal justificada por razones de Estado.
Hasta la derrota de la OLP en el Líbano en 1982, no había contigüidad geográfica entre el chiísmo y el judaísmo. Esta surje recientemente, durante la última década, con la recomposición del chiísmo libanés que representa la versión más aguda de una revolución posible en este desorden mundial de la posguerra fría. Emergió un punto en el planeta donde las dos grandes estrategias antagónicas, religiosas y sociales se tocan: el Sur del Líbano. El Sur del Líbano, hoy, es el arco de bóveda de la política mundial. De allí nacerá el choque decisivo. Allí se decidirá el resultado de la primera guerra mundial intercivilizaciones.
En la derrota y en la dispersión que sufre la OLP en 1982 -"caída de Beirut"- ya estaban impresas las señales principales, los "signos" que fueron eclosionando hacia mediados de los años 90. Cuando el lunes 30 de agosto de 1982 Yasser Arafat abandona Beirut, por lo menos dos grandes hechos futuros estaban ya pre/diseñados. Lo que luego se llamaría "Plan de Paz" (Acuerdos de Oslo), que se realizaría sobre la base de dos grandes definiciones militares israelíes, y la confesionalización de las estrategias regionales.
-General Rafael Eytan, Jefe de Estado Mayor, 30 de mayo de 1982: "Sólo después de haberles asestado un gran golpe (a la OLP) podremos negociar imponiendo nuestras condiciones" (Revista "Estudios Arabes", Número 5/6, Buenos Aires, enero/junio de 1984).
-General Ariel Sharon, Ministro de Defensa, jueves 3 de junio de 1982: "El peso político de la OLP ya ha sido parcialmente neutralizado por los Acuerdos de Camp David, pero ésto no es suficiente: debemos actuar para lograr su destrucción definitiva; sólo ésto permitirá la terminación del proceso iniciado en Camp David, así como la conclusión de otros tratados con el resto de los vecinos de Israel" (Revista Estudios Arabes, op.cit.).






Las operaciones de los ejércitos de Israel contra el Líbano comenzaron el viernes 4 de junio de 1982, a las 15.15, hora local. Hacia el otoño de ese mismo año la derrota militar de la OLP era un hecho consumado. Con la OLP desaparece de la escena política mundial una determinada concepción -limitada culturalmente- de "antisionismo", que pretendió ser abarcante del fenómeno judío en general. El antisionismo es la manera de enfrentar la voluntad de poder y de dominio judío en las condiciones culturales específicas de la bipolaridad, donde hablar de "progresismo" aún tenía cierto sentido. El "antisionismo" es la forma "progresista" que adoptaron muchos movimientos revolucionarios de la época, sin advertir que esa era una visión estrecha de una cuestión integral llamada judaísmo. Dada la voluntad de poder y de dominio del judaísmo, éste debe ser entendido como una parte indisociable del Imperialismo. Tal vez, como su verdadero núcleo.
La derrota palestina de 1982 es también la derrota de una concepción del mundo que cae con la caída de Moscú, y arrastra tras de sí a toda una época histórica. Para el Israel de Menahen Beguin representó un nuevo paso en la construcción de un Estado de base racial, con ciudadanos de primera y de segunda, y con ningún propietario de tierras no judío. ¿Por qué razón ahora, en 1997, ese mismo Estado, sin enemigos de envergadura a la vista (con su misma capacidad de destrucción), estaría dispuesto a cambiar tierras por paz? El "Plan de Paz" y la "Autonomía Palestina" ¿no serían, en estas condiciones, un acta de defunción de una lucha ya perdida?
Uno de los líderes de la época del chiísmo libanés, citado al comienzo, Mohammad Hasan al-Amin reflexiona, en 1984, sobre la derrota en el Líbano y la posterior dispersión del movimiento palestino, que hasta ese momento había adoptado la forma de la OLP:
"Desde la iniciación de la lucha armada en 1965, no he dejado de ser solidario con el movimiento palestino de liberación. Esa solidaridad fue creciendo después de la llegada de los primeros combatientes al Líbano en 1969, y sobre todo después de los acontecimientos de septiembre de 1970 en Jordania. Se trataba entonces para nosotros de acondicionar una estructura de acogida para los palestinos y de movilizar a la población para defenderlos contra ciertas unidades del ejército libanés. Mi calidad de dignatario religioso me permitía actuar eficazmente en los medios musulmanes. Consideraba la defensa de la Resistencia como un deber sagrado, tanto en el plano patriótico como en el religioso. Consideraba también que la Resistencia era el único movimiento susceptible de sacar a los árabes del subdesarrollo y de la decadencia. A nuestro modo de ver la lucha por la liberación de la tierra usurpada podía tener un desenlace inmenso, pero de todas maneras primero había que intentar alcanzar constante y rigurosamente ese objetivo.
"Hoy, desgraciadamente, me veo obligado a constatar que las esperanzas fundadas en la Resistencia se quebraron en el camino. Esos hombres que un día estremecieron al mundo, esos hombres a quienes queríamos por encima de todo, ¿Son los mismos que hoy, errabundos, van de una capital árabe a otra, divididos y debilitados? Debo decir que la práctica palestina durante estos últimos años permitía presagiar este doloroso final" (Revista Estudios Arabes, op.cit).


Hezbollah es el movimiento chiíta/libanés que ha hegemonizado, luego de un largo y complejo proceso político y militar, el movimiento de la Resistencia contra Israel en el Sur y en otras regiones del Líbano. Se ha convertido en el auténtico ejército nacional del Líbano en esas regiones y, como tal, tiene el respaldo de la mayoría de la población de ese país, independientemente de su credo religioso o su ideología política. Hoy Hezbollah asume la Resistencia nacional, lo que incluye su autonomía respecto de otros Estados, de Siria y de Irán, especialmente. Como ha quedado demostrado en los últimos tiempos, el movimiento de Resistencia nacional ante la ocupación militar israelí del Sur del Líbano trata de ponerse siempre en pie de igualdad entre gobiernos por negociaciones concernientes a la totalidad del conflicto (Siria, Israel y EEUU por el Golán, por ejemplo):
"Los Estados Unidos no diferencian entre Resistencia legítima, reconocida por las convenciones internacionales, y el terrorismo. De allí que los Estados Unidos perciban a la Hezbollah como una milicia, como la milicia de Michigan, por ejemplo. Nosotros somos claros, hemos tomado las armas para responder a una agresión. Todas las milicias han sido disueltas en el Líbano, excepto la de la Resistencia. Su existencia está justificada por la ocupación. Cuando ella cese la Resistencia examinará nuevos métodos para tratar los datos de la próxima etapa. En cuanto a pretender que las armas de la Resistencia deben ser retiradas antes del fin de la ocupación, es una ilusión imposible de aplicar. Nada puede interferir el derecho de un pueblo a liberar su tierra." (Muhammad Raad, diputado por Hezbollah en el parlamento libanés, miembro del Bloque de la Fidelidad a la Resistencia).
En 1982 muere la OLP como Movimiento de Resistencia laico que había sido representativo, hasta ese momento, de un Renacimiento árabe momentáneamente frustrado. De esa derrota y de esa frustración nace el "Plan de Paz", en un comienzo bajo la denominación de "Acuerdos de Oslo". Pero también nace, por otro lado, un nuevo Movimiento de Resistencia fundado en presupuestos totalmente distintos: el Movimiento de la Resistencia Islámica con centro de gravedad en el Sur del Líbano:

"En este contexto, la lucha contra Israel ya no tiene el sentido limitado que tuvo antes. Forma parte de un jihad conducido por el recto camino del apostolado islámico, una obligación moral para todos los musulmanes, determinada a su vez por su relación con Dios, por su relación con la vida y por su relación con los seres humanos... Nuestra lucha tiene en cuenta, en primer lugar, los fundamentos de la dominación imperialista en nuestra región y en el mundo. Asestamos golpes partiendo de la idea de que existen dos mundos, el de los dominantes y el de los dominados... La fe forja la personalidad islámica e insufla en el corazón del creyente una energía espiritual que, al estar completamente ofrendada a Dios, se convierte en una fuerza poderosa, indestructible." (Muhammad Husain Fadlallah, gran dignatario chií libanés).
Este perfil religioso tan vibrante y acerado tiene su contraparte -al otro lado de la frontera-, en el mito del excepcionalismo hebreo, que es el fundamento último (es decir, teológico) de las relaciones especiales que se establecieron, desde hace décadas, entre los Estados Unidos e Israel. El mito de la excepcionalidad del pueblo judío es el leit motiv del Deuteronomio, componente central de la Biblia Hebrea. Israel es el "pueblo elegido" (Deuteronomio 6, 6-7); está unido a Dios por un pacto llamado "Alianza".
Este enfrentamiento transfronterizo entre dos concepciones del mundo irreductibles se verifica en una época en que una nueva guerra civil puede verificarse dentro de la sociedad y del Estado que albergan al "pueblo elegido". Inmediatamente después de la muerte de Salomón, el reino fundado por David se desintegra rápidamente. En principio se conforman dos Estados distintos, el reino de Judá en el Sur y el de Israel, en el Norte (920 a.d.c). En el Norte (reino de Israel) se producen numerosas convulsiones y golpes de Estados violentos. Finalmente Nabucodonosor sitia Jerusalén, en el año 587 ac. y destruye el Templo. Había desaparecido el reino de David y, con él, toda la visión politizada e ideologizada (mitificada) desarrollada en el Deuteronomio.

Palestina: Una geografía inviable

El incremento de la capacidad de Hamas ha marcado un giro en la actitud de los palestinos con respecto a los acuerdos de Oslo. Cada vez más de impone la idea según la cual el seguimiento por la Autoridad Palestina de la línea que se ha seguido en los últimos cuatro años, tendría consecuencias funestas. De hecho, las posibilidades de recuperar territorios vitales para la construcción del país, lejos de crecer, no dejan de disminuir.
Poco antes de finales de 1996, un informe oficial palestino fue sometido a Yasser Arafat con las últimas estadísticas globales sobre el procentaje de las tierras confiscadas por Israel en Cisjordania y en la franja de Gaza. (Cifras citadas por la edición por correo electrónico de Palestine Report, 13 de septiembre de 1996). La cifra adelantada -aproximadamente 3.000 km2, es decir el 50% de los territorios palestinos ocupados en 1967- merece ser tomada en serio, ya que puede ser verificada por un cálculo independiente. Lo más inquietante es que el 10% de ese total -o sea una superficie comparable al conjunto de la actual región autonómica de Gaza- ha sido tomada, según el informe, durante los años correspondientes, en líneas generales, a la puesta en marcha de los acuerdos de Oslo. Se trata esencialmente de tierras limítrofes de las treinta principales colonias judías de Cisjordania.
En el plano político, 1997 ha marcado también un avance en el sentido antedicho. En enero, el jefe de la fracción parlamentaria del Likud, Michael Eitan, y el ex ministro Yossi Beilin, uno de los principales dirigentes del Partido Laborista, llegaron a un "acuerdo nacional con respecto a las negociaciones sobre el arrreglo final con los palestinos". En este documento se concluía la lógica del texto refrendado en marzo de 1996 por Yossi Beilin y el negociador palestino Abou Mazen (Mahnoud Abbas) con la siguiente concesión crucial palestina: Israel podría incorporar los asentimientos donde vive el 70% de los colones judíos, dejando el 94% de Cisjordania bajo una autoridad palestina dotada de apariencias de un Estado...
Durante la última campaña electoral de Peres y de Netanyahu, el laborista Yossi Beilin -quien estuvo muy implicado en las preparaciones de los acuerdos de Oslo- tenía como interlocutor al rabino Yoel Ben-Nun (representante de Netanyahu) del asentamiento de Ofra (fundado por el movimiento extremista del Gush Emunim), cuyo nombre "hijo de Nun" se refiere a Josué, jefe de los israelitas en la conquista de Canaan.




"Beilin y Ben-Nun se ponen efectivamente de acuerdo sobre las condiciones que sirven globalmente a los intereses de los colonos. Sin ir tan lejos como Netanyahu -quien ha prometido la implantación de medio millón de nuevos colonos en la Cisjordania ocupada- el Sr. Beilin se comprometió, en nombre del Sr. Peres, a conservar los asentamientos existentes y a responder a sus necesidades en cuanto a seguridad y su "desarrollo natural" - una fórmula vaga que permite su extensión masiva. (Beilin afirmó que su partido había llegado a aceptar, en el curso de los años,este principio del "desarrollo natural"...). Este acuerdo recibió la aprobación del Sr. Peres quien declaró con ocasión de una reunión electoral: "Los colonos nos han complicado a menudo la tarea... No obstante, los defenderemos". En el periódico del Partido nacional religioso Maimad precisó: "Pienso que el arreglo final permitirá mantener todos los asentamientos existentes y no tenemos la intensión de "desecarlos". Por el contrario, no soy partidario de la construcción de nuevas implantaciones, lo que haría de Israel un Estado binacional." (Información de "Middle East International" del 24-5-1996).
Extracto del acuerdo Beilin-Ben Nun (según Yediot Aronot, 17/5/96):
"No existe ningún desacuerdo entre el PTI y el NRP en lo referente a los derechos del pueblo de Israel sobre la tierra de Israel y su derecho a instalarse en cualquier lugar de ese territorio. La discusión entablada después de 1967 se fijaba en la preferencia acordada a determinadas zonas para la construcción de implantaciones...Cualquier arreglo final con los palestinos debe garantizar la soberanía de Israel sobre las principales regiones de Judea-Samaria. Se llevarán a cabo los esfuerzos correspondientes para garantizar la seguridad de los asentamientos existentes y para responder a sus necesidades de expansión natural. Aquellos que no se encuentren emplazados bajo la soberanía israelí guardarán una vinculación con Israel referente a su seguridad y su status civil. Los habitantes seguirán siendo ciudadanos israelíes. Se realizarán esfuerzos especiales para asegurar el estatuto de los lugares históricos y religiosos entrañables al pueblo de Israel. Una delegación oficial de judíos religiosos participará en todas las negociaciones sobre su porvenir...Si se traza una línea de separación, ésta no coincidirá con la antigua "línea verde"... y el arreglo permanente será sometido a referendum antes de la ratificación definitiva."

Según Nekuda, la revista de los colonos, el gobierno laborista ha hecho más en favor de las implantaciones que los anteriores. El gobierno del Likud que ha dejado el poder en 1992 había dedicado 250 millones de dólares, mientras que la coalición actual evalúa en 1.400 millones de dólares el montante de las subvenciones acordadas para la construcción de carreteras y de unidades de viviendas, sin hablar de las "compensaciones por pérdidas ocasionadas por los acuerdos de Oslo."
Según Yediot Aronot (14/3/96), el número de colonos ha pasado en los territorios (sin contar el sector de la "Jerusalén unificada") de 112.000 a 147.000 en los primeros tres años del gobierno PTI-Meretz. De los acuerdos Beilin-Nun emergen los acuerdos Beilin-Eitan. Del pacto Beilin-Eitan surge el mapa llamado Allon Plus, que representa el fraccionamiento de la Cisjordania "palestina" en un 50%.
La aceptación por parte de los palestinos de la tesis, según la cual las colonias no serían incompatibles con un compromiso territorial, ha representado un jalón en la vía de una reducción drástica de sus aspiraciones territoriales en el acuerdo Beilin-Eitan. Esa aceptación ha empujado al gobierno israelí a reivindicar más del 50% de Cisjordania y a exigir que se mantengan todas las colonias en ese territorio.
Poco después, un diario revelaba el contenido de un mapa titulado "Allon Plus" (Ver mapa), que el Primer Ministro isralí Benjamin Netanyahu habría mostrado al Presidente americano William Clinton en Washington para indicarle cuales eran los territorios que deberían seguir siendo israelíes por razones de seguridad. (Haaretz, 5 de junio de 1997). En julio de 1967, el viceprimer ministro Igal Allon popuso colonizar, por "razones de seguridad", una parte de Cisjordania -principalmente en el valle del Jordán. Además, preconizó un reparto de los territorios con Jordania en el marco del acuerdo de paz). El mapa en cuestión es apenas la fiel traducción del estatuto final enfocado por el acuerdo Beilin-Eitan: "Dividir igualmente Cisjordania, la mitad bajo control israelí, la otra mitad bajo control palestino. Las ciudades, los pueblos y aproximadamente el 99% de la población quedarían bajo control palestino" (Abraham Michael, A.M. Rosenthal, Israel's Red Line Map, New York Times, 18 de febrero de 1997).
Con algunas adaptaciones menores (alrededor de las colonias de Elon Moreh y Eli-Shilo), la línea de división del mapa "Allon Plus" sigue precisamente la mayoría de las tierras expropiadas por Israel después de los acuerdos de Oslo, siendo Kiryat Arba y Talmon las únicas grandes colonias rodeadas de territorios palestinos - pero sus carreteras de circunvalación están practicamente terminadas" Jan de Jong, Le Monde Diplomatique, septiembre de 1997).
"... El control de la tierra ha estado y sigue estando en el corazón del conflicto israelo-palestino. El movimiento sionista ha podido poner los cimientos de su Estado adquiriendo, desde el siglo pasado, un determinado número de tierras.... Ello ha representado una de las claves del éxito del movimiento zionista, la creación de Israel: los nuevos colonos que llegaban en 1948 eran ya "propietarios" al menos de parte de la tierra (Ver mapas 1 y 2). Poco después del comienzo de la guerra de 1967, las autoridades de ocupación ordenaron la detención de una operación jordana de regularización iniciada quince años antes: expertos jordanos procedían al catastro de Cisjordania y definían un código reglamentario para la tierra. Frenando netamente esta inicativa, el gobierno israelí ha podido disponer abusivamente de tierras bajo el estatuto jurídico incierto. Este estatuto incierto, que impedía a los propietarios vender sus pedazos e tierra, llegó a ser realmente poblemático a patrtir de los años 80, cuando Israel declaró "tierra de Estado" todo terreno no registrado o no cultivado, lo que resultaba en confiscar tierras que en términos legales, y no de hecho, no tenían propietario. Esta práctica autorizaba a los propietarios a vender unas tierras legalmente invendibles, al mismo tiempo que permitía a Israel adquirir discretamente y sin procedimiento oficial, vía los intermediarios, lotes enteros de territorios ocupados. Si la mayoría de las tierras ha sido confiscada por la autoridades de ocupación, una parte ha sido vendida directamente los judíos. La compañía Hemanuta, filial del Fondo Nacional Judío, ha inicidido sus compras en 1971 y las ventas a particulares han comenzado en 1979. Peor, las ventas han continuado después de la firma de los acuerdos de Oslo: en 1996, el grupo Bat-Hen Tshuva, instalado en Tel-Aviv, ganó 35 millones de dólares comprando, para judíos no israelíes, tierras en Cisjordania y en Jerusalén Este. El grupo ha comprado igualmente por su cuenta terrenos en Hebrón y Jerusalén Este, por sumas atronómicas (Michael R. Fischbach, Una autonomia parcelada, Le Monde Diplomatique, setiembre de 1997).



LA GEOPOLÍTICA EN ACCIÓN

Un "Estado Palestino": ¿Donde?
La superficie total del Estado de Israel es de 22,2 millones de "dounams". Lo esencial -92%- es de propiedad bien del Estado (14,6 millones) o del Fondo Nacional Judío (en hebreo Keren Kayemet, 2,4 millones), o de la Oficina de Desarrollo que detiene las tierras (y otros bienes) de los refugiados palestinos declarados "ausentes" (2,6 millones). Todas estas tierras (19,6 millones de "dounams") dependen desde 1961 de una sola autoridad: la Administración de tierras de Israel (en hebreo Minhlq meqarq'é Israel. Sólo 1,3 "dounams" son propiedad privada. El status de las tierras restantes queda por determinar. (Fuente: Joseph Algazy, Haaretz). Esta especificidad -es decir, el 92% de la tierra perteneciendo bien al Estado o a organismos zionistas paraestatales- tiene una importante consecuencia: la gran mayoría de los israelíes que se encuentran en el campo (en los kibuzim colectivos y en los moshavim cooperativos) o en las ciudades, viven en tierras arrendadas por el Estado, el Fondo Nacional Judío o la Oficina de Desarrollo, y ello por un tiempo (renovable) de 99 años. Cualquier cambio de mano requiere el consentimiento formal de la administración de tierras. El hecho de que lo esencial de la tierra queda así "nacionalizada", no hay que verlo bajo una óptica socialista, sino zionista: se trata de afirmar el derecho del "pueblo judío" como tal en la tierra de Israel (Eretz Israel). "Sharon, subrayó el periodista Gideon Reicher (Yediot Aronot, 7/5/97) quiere vender lo esencial de las tierras estatales, principalmente en la zona central del país, a aquellos (cerca de la mitad de la población israelí) que las tienen arrendadas del Fondo Nacional Judío". Este último, continúa el artículo, se opone firmemente a una privatización que "pone en peligro la existencia judía en Palestina. Los propietarios judíos de la tierra privada podrían venderla a no judíos y amenazar así al sionismo".
Ahora bien, el punto en el cual todo el mundo está de acuerdo, es la necesidad de prohibir a los "extranjeros" comprar tierras, sean privadas o no. Extranjero es -precisa el proyecto de la comisión constituida por el ministro de infraestructura Ariel Sharon para una reforma de la política de la Administración de las tierras de Israel, presidida por el profesor Boaz Ronen- cualquiera que no sea ciudadano del Estado de Israel y que no tenga derecho a serlo en virtud de la ley de retorno: en cambio, los judíos ciudadanos de otro Estado podrán adquirir tierras en Israel incluso antes de venir a vivir a Israel, de llegar a ser oleh hadach (nuevos inmigrantes) y obtener la ciudadanía.
La propiedad de la tierra es reservada a los judíos, lo mismo que su utilización. En virtud del contrato de arrendamiento firmado por cada individuo o institución con el Fondo Nacional Judío, queda prohibido transferir el derecho de explotación a un no judío, incluso cuando éste sea ciudadano del Estado de Israel. Según la ley, los ciudadanos árabes no pueden ser miembros de los kibuzim, de los moshavim o de localidades comunitarias.
Los árabes que se han quedado en Israel después de la expulsión de 1948-1949 y sus descendientes suponen cerca de la quinta parte de la población del país. Teóricamente son ciudadanos con pleno derecho. Pero la cuestión de la tierra simboliza hoy las discriminaciones a las que están sometidos. "La desposesión de los palestinos se ha llevado a cabo por etapas. Con la creación de Israel en 1948, los palestinos perdieron más de la mitad de sus tierras. Cincuenta años después, el gobierno de Netanyahu piensa atribuirse la mitad que queda, Cisjordania ocupada en 1967. ¿Dónde construir un Estado palestino?" (Jan de Jong, La tierra de Palestina confiscada, Del Plan de partición de 1947 al plan "Allon Plus" de 1997, en "Le Monde Diplomatique", 16/9/97).

MAPAS

1. Tierras judías en Palestina en 1942.
2. La "partición de Palestina", 1947.
3. Expansión militar judía ("segunda partición"), 1949.
4. La expansión territorial de 1967.
5. Tamaño comparativo de la Cisjordania.
6. Cisjordania: propiedad de la tierra en los territorios ocupados.
7. Asentamientos de las colonias judías.
8. Rutas terrestres en poder de Israel.
9. Judeización de Jerusalén.
10. Judeización de Jerusalén.
11. El Golán: fronteras originales y acuerdos de separación de 1974.
12. El Golán: poblaciones judías y druzas en 1993.
13. Importancia estratégica del Golán.
14. Estructura topográfica del Golán.
15. El Golán: distancias relativas entre alturas dominantes.
16. Palestina: el mapa "Allon Plus". ¿Dónde construir el Estado Palestino?

El Mundo árabe entre una Europa "otanizada" y una Rusia judaizada
En términos estratégicos nunca ha sido tan difícil la posición del mundo árabe-musulmán, atenazado por el imperium judaico hoy gobernante o cogobernante -a nivel práctico y/o ideológico- en los Estados Unidos de América, Europa Occidental y Rusia. Esta situación arranca desde finales de la Segunda Guerra Mundial y se consolida en los últimos tiempos, con la implosión del "socialismo real".
Sin embargo ni Occidente ni Rusia fueron -ni son- sinónimos de judaísmo. Por ello cuando hablemos de diálogo entre el Islam y Occidente (incluyendo en este concepto al espacio eslavo-ortodoxo) nunca debemos olvidar que el mundo cristiano-occidental sufre en estos momentos una crisis importante, que facilita de manera decisiva la hegemonía ideológica del judaísmo en su interior.
El núcleo de la crisis del mundo cristiano-occidental está localizado en su securalización, es decir, en un avance ya casi irreversible de la "erosión de la Fe". El mundo cristiano-occidental ha perdido la Fe, y a partir de allí surgen las políticas sin el hombre (o a partir de un hombre des-almado o des-espiritualizado, que es lo mismo): surge el "crecimiento económico" al margen de las necesidades humanas, surge un "mundo virtual" que promete goces sin límites al margen de los sufrimientos reales del mundo real. Surge, en definitiva, lo que es hoy la cultura occidental: un hecho aberrante que se mantiene en base a una posición de fuerza material, exclusivamente.
Asimismo, la influencia judía sobre Occidente produce una evidente distorsión sobre su percepción en torno a lo que ocurre en el mundo árabe y musulmán. A partir de su extraordinaria influencia lograda con el control de los sistemas informativos occidentales (prensa, radio, televisión, cine, editoriales, etc.); y sobre instituciones fundacionales del mundo occidental, como la Iglesia Católica Romana, el judaísmo distorsiona la visión de Occidente, que es impulsado a pensar que los movimientos islámicos practican la "violencia terrorista" y no son más que "residuos del pasado" dentro de un "nuevo orden mundial".
La política europea sobre el mundo árabe y musulmán está particularmente afectada por esa distorsión lograda por la creciente influencia del judaísmo sobre Occidente. Es por ello que en estos momentos es tan importante clarificar la posición del Islam en Occidente como reforzar la propia historia y cultura occidental contra la influencia judía. Occidente y judaísmo no son la misma cosa. Por el contrario, durante largos períodos históricos fueron realidades antagónicas.




La "otanización" europea

En apariencia, nunca la existencia de una organización internacional careció tanto de sentido como la OTAN en estos últimos tiempos de poscomunismo. Ninguna de las causas que -formalmente- originaron su creación, ya existe. Excepto una, la más importante en términos reales: la incapacidad e impotencia geopolítica (militar+diplomática) de Europa Occidental.
La proyección de poder norteamericano sobre su rivera occidental del Atlántico Norte sigue siendo una condición indispensable para continuidad de la "Unión Europea", dentro de sus actuales moldes organizativos. Y la continuidad de la "conexión atlántica" bajo dirección norteamericana una condición indispensable para mantener el control occidental, en primer lugar, sobre sí mismo, en segundo lugar sobre el inestable espacio eslavo y, finalmente, sobre el estratégico Mundo Antiguo.
En este último segmente geopolítico, las relaciones entre Europa Occidental e Israel e, inversamente, entre Europa Occidental y el espacio árabe-musulmán, seguirán siendo relaciones permanente y sistemáticamente intermediadas por el poder político, financiero y teológico instalado en la "Costa Este" de los EUA, que es el fragmento del poder norteamericano más beneficiado por la "globalización".
La permanencia y la expansión de la OTAN (es decir, la continuidad de la presencia militar norteamericana en Europa) a partir de la desaparición del "agresor" (la URSS) que dio origen a esa organización, sólo puede entenderse a partir del trazado de un paralelismo con la política adoptada por el Congreso de Viena de 1815 a partir de la derrota definitiva de Napoleón en Waterloo. En estos momentos, como entonces, alquien piensa que la "paz pentárquica" de Viena de 1815 es un modelo aplicable para la restauración del mundo de la posguerra fría, en estos finales del siglo XX.
La permanencia y la ampliación de la OTAN bajo control norteamericano, la potencia insular de estos tiempos, tiene un objetivo principal y dos metas secundarias. Las dos metas secundarias son: controlar la progresiva desintegración del poder central-continental ruso y respaldar al Estado de Israel en tanto "Estado tapón" en el Mundo Antiguo.
Estas dos metas secundarias serían incumplibles si dentro de la propia Europa se produjera una "alteración de la paz". Es decir, si en ese espacio insurgiera una potencia que considerara ilegítimo el actual orden de la posguerra fría. La presencia de una OTAN ampliada con hegemonía norteamerica sólo es explicable para evitar que dentro de Europa surja esa potencia, o grupo de potencias, cuyo interés (expansión) consista en "alterar el orden" jerárquico en la actual distribución del poder mundial.
Se piensa que la OTAN bajo control "insular" norteamericano es la única garantía existente para evitar la insurgencia de una potencia "revolucionaria", como lo fueron la Francia napoleónica, en el siglo XIX, y la Alemania nacionalsocialista y la Rusia soviética en el XX.
Lo primero, entonces, es evitar que surja una potencia europea, "revolucionaria", que no acepte el sistema jerárquico establecido. "Siempre que exista una potencia que considere opresivo el orden internacional o la forma de su legitimación, sus relaciones con otras potencias serán revolucionarias. En tales casos no será el ajuste de diferencias dentro de un sistema dado, sino el sistema mismo quien se ponga en tela de juicio. Los ajustes son posibles, pero los mismos se concebirán como maniobras tácticas para consolidar posiciones con miras a un enfrentamiento inevitable... El rasgo distintivo de una potencia revolucionaria no es que se sienta amenzada -ese sentimiento es inherente al carácter de las relaciones internacionales basadas en estados soberanos- sino que nada puede tranquilizarla. Sólo la seguridad absoluta -la neutralización del oponente- se considera una garantía suficiente, y por lo tanto el deseo de una potencia de contar son una seguridad absoluta significa la inseguridad absoluta para todas las demás" (Henry Kissinger, La Europa restaurada).

Globalización y fin de las soberanías nacionales

Los procesos anteriormente desciptos deben ser analizados dentro de un cuadro más amplio: el 22 de septiembre de 1997 el presidente de los EUA William Clinton propuso, en las Naciones Unidas, la creación de un "tribunal permanente" transnacional sobre "crímenes contra la humanidad", un hecho un hecho aterrador y único en la historia universal, que pretende "legalizar" la hegemonía de la globalización y el fin de las soberanías nacionales.
Durante esa misma semana de septiembre de 1997, el Fondo Monetario Internacional (FMI) clausuró su simbólica asamblea de Honk Kong, a partir de la cual "...la globalización ha dejado de ser simplemente una tendencia y se ha convertido en un doctrina económica, con sus normas y sus jefes. El FMI internacional ha cambiado su naturaleza jurídica y ha añadido competencia a su añejo pasado: a partir de ahora es, oficialmente, el regulador mundial del movimiento de capitales: el boss" ().
Como un hecho altamente simbólico dentro del proceso de liquidación de las soberanías nacionales, vemos una progresiva intrusión de corporaciones globalistas en el financiamiento -léase: manejo- de la Organización de las Naciones Unidas. La inversión virtual anunciada por el ex propietario de la CNN International es significativa, y debe entenderse como un hito en el proceso de globalización -gobierno mundial-, ya que cuanto más global sea la conciencia de la "humanidad", más ojos verán la CNN.
Bajo cualquier circunstancia es posible afirmar que existe una conexión lógica entre el mantenimiento de la estructura militar de la OTAN (con un sólo centro decisional en los EUA), la continuidad del proceso de "unidad europea" según el criterio "economicista" fundador, y la preeminencia (en verdad, hegemonía) de la fuerza globalizadora con mayor poder existente hoy en el mundo: la "Costa Este" de los EUA.
La "construcción" europea fue encarada desde un comienzo, por los llamados "padres fundadores", desde el punto de vista no sólo económico, sino sobre todo, economicista. La tesis central era y es que la unificación progresiva de las economías de los Estados miembros conducirá inevitablemente a su unificación política.
El hecho demostrado y demostrable es que la unificación económica progresiva no trajo ningún tipo de unidad política, y que los nacionalismos se rebelan contra la razón burocrática de Bruselas. El incremento de un "superestado" artificial, cada vez más costoso y cada vez más dentro de la órbita de poder de los grandes conglomerados económicos no estatales, fue en paralelo con la exigencia, en parte cumplida y en parte no, de la disolución de los caracteres nacionales de los pueblos europeos.

A comienzos de los años 50 el judío alsaciano Robert Schuman planteó el problema de la unidad económica europea como una cuestión de "guerra o paz", en términos muy similares a como lo hizo recientemente el canciller democristiano alemán Helmut Kohl.
Hasta el desmoronamiento de la URSS hubo "unidad" europea (occidental) garantizada por la presencia nuclear de los EUA. Cuando estalló la primera guerra estrictamente europea poscomunista, la de Yugoeslavia, europa occidental de dividió, y fueron los EUA los que impusieron, muy provisionalmente, la pacificación regional, que es algo muy distinto a la Paz. La capacidad militar, es decir, política y estratégica de la "unión europea" es nula.
Ello privilegia la hegemonía de la "Costa Este" norteamericana, desde donde opera el más grande centro de poder judío, con total preeminencia -hoy- en todos los niveles de poder en Washington. Ese centro de poder no sólo hegemoniza a Europa, sino que sus incitaciones globalistas dividen profundamente a la propia sociedad norteamericana.
El impacto de la globalización sobre las instituciones norteamericanas y sobre sus diferentes grupos étnicos y sociales es profundamente desigual. Sociedades financieras, empresas de servicios, universidades y todo tipo de "consultoras" se benefician enormemente de la globalización. Los grupos más beneficiados por la globalización son aquellos que disponen de las relaciones, los talentos y los recursos necesarios. Pero la base de esa sociedad, la inmensa mayoría de sus habitantes, negros, latinos y "pequeños blancos", se encuentra cada vez más perjudicada por la globalización. Esto significa fracturas territoriales cada vez más definidas. Como no podía ser de otra forma, la fractura es etnoterritorial. Hay una relación directa entre la impotencia europea y la fractura etnoterritorial norteamericana.
La preeminencia de lo económico y la disolución política y cultural de Europa son los presupuestos que están en la base de la imposición de la "unidad monetaria", siempre en nombre de la paz por sobre la guerra. Por primera vez en la historia europea se pretende imponer de manera burocrática y artificial una moneda. Ello significa la adopción de una reforma monetaria sui géneris, que llevará -en el corto plazo- a una pérdida del 35% del ahorro nacional en cada uno de los Estados afectados por esta "reforma".
Naturalmente, el país más afectado será Alemania "unificada", el único país de la "unión" en el cual el DM es el símbolo de la identidad nacional. La "unidad europea" será un precio demasiado alto para pagar por la "unidad alemana". Además están allí, en Bonn, todos lo días, las organizaciones judías internacionales exigiendo nuevos pagos indemnizatorios.
Este esquema, que privilegia lo económico y propicia la disolución de las culturas nacionales fundacionales, es un esquema eminentemente judaico. Sus principios ya fueron analizados por Karl Marx y Werner Sombart.

EL "PLAN DE PAZ", SEGÚN NIZAR QABBANI

Han caído las últimas paredes de la verguenza.
Nos alegramos... y bailamos
y nos bendecimos con la firma de la paz de los cobardes
ya nada nos asusta
ni nada nos avergüenza
se han secado en nosotros las venas del orgullo.
Nuestra virginidad ha caído por quincuaguésima vez
sin movernos... ni gritar...
ni asustarnos de la visión de la sangre...
entramos en el tiempo de la premura
y nos paramos en colas, como ovejas delante del matadero
y corrimos... y jadeamos
y competimos para besar las botas de los asesinos.
Han hambreado a nuestros niños cincuenta años
y nos tiraron al final del ayuno...
una cebolla.
Ha caído Granada
-por quincuagésima vez de manos de los árabes.
Cayó la historia de manos de los árabes
han caído las columnas del alma, y las piernas de la tribu
han caído las coplas de la heroicidad
ha caído Sevilla...
ha caído Intáqiya...
ha caído Hittín sin lucha
ha caído Amúriya
ha caído la Virgen María en manos de las milicias
y ningún hombre salva el símbolo celestial
y no hay virilidad...
No queda en nuestra mano ninguna Andalucía que nos pertenezca
robaron las puertas, las paredes, las esposas, los hijos,
el olivo, el aceite, y las piedras de las calles.
Robaron a Jesús, hijo de María
siendo todavía un lactante...
robaron la memoria del limonero...
y el albaricoque... y la hierbabuena de nosotros
y las lámparas de las mezquitas.
Dejaron una lata de sardinas en nuestras manos
que se llama (Gaza)...
un hueso duro llamado ( Aríha)
un hotel llamado Palestina...
sin techo ni columnas
nos dejaron un cuerpo sin huesos
y manos sin dedos.
No quedan ruinas para llorar sobre ellas
¿Cómo llora una nación a la que le robaron los lacrimales?
¡¡Después de esta secreta seducción en Oslo
salimos estériles...
nos otorgaron una patria más pequeña que el grano del trigo
una patria que tragamos sin agua
como las aspirinas!!
¡¡Después de cincuenta años
nos sentamos ahora, sobre las ruinas
no tenemos albergue
como miles de perros!!
Después de cincuenta años
no encontramos una patria en la que vivir, salvo el espejismo
no es paz, aquella paz que entró en nosotros como un puñal...
es una violación.
¿Para qué sirve la premura?
¿Para qué sirve la premura?
Cuando queda viva la conciencia del pueblo
como el filamento de una bombilla
no valían todas las firmas de Oslo...
¡¡Grano de mostaza!!
¡Cuánto soñamos con una paz verde
y una luna blanca
y un mar azul... y castillos inmensos
y nos encontramos de repente en un basural!
¿Quien les pregunta sobre la paz de los cobardes?
No la paz de los fuertes poderosos
¿Quien les pregunta sobre la paz de la venta a plazos
y el alquiler a plazos... y los negocios...
y los comerciantes y los explotadores?
¿Quién les pregunta sobre la paz de los muertos?
Enmudecieron la calle... y asesinaron a todas las preguntas
y a todos los preguntadores
Y nos casamos sin amor...
con la hembra que un día se comió a nuestros hijos...
masticó nuestros hígados
y la hemos llevado de Luna de Miel
y nos emborrachamos .. y bailamos
y recordamos todo lo que sabemos de los poemas de la seducción
luego dimos a luz, por mala suerte, a hijos inválidos
que tienen forma de ranas
y vagabundeamos en las aceras de la tristeza
¡¡Y no hay país para abrazar
o un hijo!!
No hubo en la boda baile árabe
o comida árabe
o canto árabe
o vergüenza árabe
se ausentaron del cortejo nupcial los hijos del país.
Fue la mitad de la dote en dólares
fue el anillo de diamantes en dólares
fue la tarifa del Ma azun en dólares
y la tarta fue una dádiva de América
y el velo de la boda, y las flores, y las velas,
y la música del marinz
todo se fabricó en América
Y se acabó la boda...
y no se presentó Palestina en la boda
sino que vio su foto divulgada a través de todos los canales
y vio su lágrima atravesando las olas del océano...
hacia Chicago... y Jersey... y Miami
y ella como un pájaro degollado grita...
no es esta boda mi boda
no es este vestido mi vestido
no es esta deshonra mi deshonra...
nunca... ¡oh América!
nunca... ¡oh América!
nunca... ¡oh América!
Por todo ello Nizar Qabbani dice:
ESTOY CON EL TERRORISMO
Nos acusan de terrorismo
si defendemos la rosa... y la mujer
y la poesía meritoria
y el azul del cielo
de un país en cuyo espacio no queda
agua ... ni aire
No queda en él ni una tienda... o camella
o café negro
...
Nos acusan de terrorismo
si escribimos sobre los restos de una patria
desplazada, separada y gastada
cuyos pedazos se esparcen en trozos.
De una patria que busca su destino
y de una nación que no tiene nombres.
De una patria de la que no queda de sus primeras grandes poesías
sino las poesías de Al-Jansa
De una patria en la que no queda en su horizonte
libertad roja.. o azul o amarilla.
De una patria que nos prohíbe comprar el periódico
o escuchar las noticias
de una patria en la que a todos sus pájaros
se les prohibe siempre cantar.
De una patria...
en la que sus escritores se acostumbraron a escribir
de tanto terror...
en el aire.
...
De una patria
que camina hacia las negociaciones de paz
sin honor
y sin zapatos.
De una patria
cuyos hombres de miedo se han orinado sobre sí mismos
y no queda más que las mujeres.
La sal... está en nuestros ojos...
la sal... está en nuestros labios
la sal... está en nuestras palabras
¿acaso la sequía está en nuestras almas
como una herencia que nos viene de la tribu de Qahtán?
y ni siquiera en nuestra nación queda Mu áwiya...
ni Abu Sufyán
ni queda quien dice no
en el rostro de quien renuncia
a nuestra casa... y a nuestro pan... y a nuestro aceite
y convirtieron nuestra historia floreciente...
en una tienda.
No queda en nuestra vida ni un poema
que no haya perdido su honradez
en la alcoba del sultán.
Nos hemos acostumbrado a nuestra ofensa
¿Qué queda del hombre
cuando se acostumbra a la insignificancia?
Busco en los archivos de la historia
a Usamát Bin Munqit
y a Uqbat Bin Nágic
a Umar ... o Hamza
busco a Mucataem bin-llah
a Jallid que se arrastra hacia Al Sazam
para salvar a las mujeres del salvajismo de la ofensa
y de las lenguas del fuego
Busco a los hombres del fin del tiempo
y no veo en la noche salvo gatos miedosos
cuyas almas sólo temen
el poder de las ratas.
¿Acaso nos atacó una ceguera nacional?
¿O nos quejamos de la ceguera de los colores?
Nos acusan de terrorismo
si rechazamos nuestra muerte
con las escobas de Israel
que destruyen nuestra tierra
que destruyen nuestra historia
que destruyen nuestra Biblia
que destruyen nuestro Corán
que destruyen las tierras de nuestros profetas.
Si fuera esta nuestra culpa
¡Qué hermoso es el terrorismo!
Nos acusan de terrorismo
si rechamos borrarnos...
entre las manos de los mongoles... y los judíos... y los bárbaros
si tiramos una piedra
en el cristal del Consejo de Seguridad que
ocupó el César de los Césares
Nos acusan de terrorismo
si rechazamos negociar con el lobo
y tendemos nuestra mano a una prostituta
América
está contra las culturas de la humanidad
y ella no tiene cultura
Está contra las civilizaciones de las civilizaciones
y ella no tiene civilización.
América es un edificio gigante
que no tiene paredes
Nos acusan de terrorismo
si defendemos la tierra
y el honor de la arena
si nos rebelamos contra la violación del pueblo
y nuestra violación
si protegemos las últimas palmeras
de nuestro desierto
y las últimas estrellas de nuestro cielo
y las últimas letras de nuestros nombres
y las últimas gotas de leche en los pechos de nuestras madres.
Si fuera ésta nuestra culpa
¡Que hermoso es el terrorismo!
Yo estoy con el terrorismo
si puede salvarme
de los inmigrantes de Rusia
y Rumania, Hungría y Polonia.
Yo estoy con el terrorismo
si puede liberar a Cristo
y a la Virgen María
y a la Ciudad Sagrada
de los mensajeros de la muerte y de la ruina.
Ayer
estaba la calle nacional en nuestros países
relinchando como un caballo
y estaban las plazas como ríos
desbordados de vitalidad
y después de Oslo
no quedaron dientes en nuestra boca
¿Acaso nos hemos convertido en un pueblo
de ciegos y de mudos?
Nos acusan de terrorismo
si defendemos con toda la fuerza
de nuestra herencia de poemas
de nuestra pared nacional
de la civilización de la rosa
de la cultura de plantas en nuestras montañas
y de los espejos de ojos negros.
Nos acusan de terrorismo
si defendemos con nuestra escritura
el azul del mar
el olor de la tinta
y de la libertad de la letra
y la santidad del libro
Estoy con el terrorismo
si puede liberar al pueblo
de los crueles y de la crueldad
y salva al hombre del salvajismo de lo humano
y devuelve los limones y el olivo y el jilguero
al sur del Líbano
y devuelve la sonrisa al Golán
Estoy con el terrorismo
si puede salvarme del César de los judíos
o del César de los romanos
Estoy con el terrorismo
mientras este nuevo mundo
está dividido en dos mitades
entre América e Israel.
Estoy con el terrorismo
con todos los poemas y la prosa que tengo
y los colmillos
mientras este nuevo mundo
está en manos de un carnicero.
Estoy con el terrorismo
mientras dure este nuevo mundo
que nos clasificó
en el género de las moscas.
Estoy con el terrorismo
si el congreso de los senadores en América
tiene en sus manos
el juicio final
y es él quien decide la remuneración: el premio y el castigo.
Estoy con el terrorismo
mientras este nuevo mundo
odia desde sus entrañas
el olor de los beduinos.
Estoy con el terrorismo
mientras este nuevo mundo
quiere degollar a mis hijos
y tirar sus restos a los perros.
Por todo esto
levanto mi voz en alto
estoy con el terrorismo
estoy con el terrorismo
estoy con el terrorismo.




El diálogo cristiano-musulmán propuesto por el shiísmo libanés

Fuente: L'Oriente-Le Jour, Beirut, 6 de mayo de 1997. Hassan Nasrallah: Un discípulo de Cristo sólo puede condenar la injusticia que encarna Israel. "Nada permite decir que los partidarios de una República Islámica en el Líbano -si es que existen- quieran echar a los cristianos", añade el secretario general de Hezbollah.
Pregunta: El Vaticano insiste en el carácter pastoral de la visita del Papa. ¿No piensa Vd. que esa visita tendrá un carácter político?
Respuesta: A pesar de los esfuerzos desplegados por los partidos correspondientes para dar un carácter pastoral a la visita, el hecho de que ésta tenga lugar en un momento y en una región tan turbada tiene que traer necesariamente consecuencias políticas. Más aún cuando todos saben que esta visita oculta los sufrimientos de los libaneses.
P.: ¿Por qué en este caso se pretende a cualquier precio darle un carácter pastoral? ¿Será por miedo a las reacciones de determinados partidos?
R.: Esta pregunta habría que hacerla a los partidos encargados de la organización de la visita. A lo mejor ellos temen en efecto que determinados aspectos políticos de la visita puedan suscitar algunas susceptibilidades, más aún porque se cree en general que los problemas políticos son muy complejos. Estos partidos desearían quizás evitar que esta visita se interprete como si estuviera en el interés de un partido de los libaneses en contra los demás.
P.: ¿Comparte Vd. estos temores?
R.: Evocando una visita de esta importancia, esperamos que pueda servir el interés de todos los libaneses y no solamente el de los cristianos. Porque, desde nuestro punto de vista, ya no se puede hablar de desencanto en las filas de los cristianos, ya que este sentimiento se ha convertido en común para todos los libaneses. En el Líbano existe un problema general que afecta a los libaneses y no a una comunidad. Creo que, si la visita es bien organizada, podrá ser en el interés de todos los libaneses, consolidar la unidad nacional y levantar la moral de los ciudadanos. Debe estar también a la altura de los desafíos que aguardan la región, que se encuentra actualmente en una situación peligrosa. Incluso la Secretaria de Estado de los EE.UU., Madelaine Albright, habla de un desmoronamiento del proceso de paz y de los acuerdos de Oslo, mientras que todo el mundo teme una explosión de violencia en la región. Ahora bien, sabemos cuál es normalmente la parte del Líbano de este tipo de explosión. Si el Papa apoya la causa del Líbano (que reivindica la liberación de su territorio ocupado por Israel), su visita tendrá repercusiones políticas positivas. Sobre todo, porque atraerá necesariamente las miradas sobre nuestro país.
P.: Entonces, ¿Vd. no mantiene una posición de principio y espera la visita propiamente dicha para evaluarla?
R.: En principio, la hemos acogido favorablemente. El Líbano, un país de apertura por excelencia, es el terreno ideal para este tipo de visitas, sobre todo para aquellas de grandes responsables religiosos. Pero esperamos la visita tal cual y los discursos que la marcarán para poder emitir un juicio más profundo. Esperamos además que los demás partidos lo hagan como nosotros.
P.: Este deseo, ¿se refiere particularmente al Jeque Said Chaabane?
R.: Se refiere a todo el mundo.
P.: A propósito del Jeque Chaabane, ¿no piensa Vd. que las críticas que el Jeque ha pronunciado le han podido ser sugeridas por determinados partidos deseosos de hacer una advertencia al Papa?
R.: Tal vez debería precisarse que los sectores cristianos han echado más importancia a las declaraciones del Jeque Said Chaabane de lo que realmente tienen. Esta "ulema" ha adoptado estas posiciones en circunstancias muy particulares y muy tensas, en relación con ciertas desavenencias en el escenario islámico sunnita. Lo que (el Jeque) ha dicho, hay que verlo por tanto en este contexto, tanto más, porque a continuación ha aportado concreciones al respecto. En mi opinión, este dossier debe cerrarse y hay que evitar resucitarlo cada tanto para evitar suscitar disenciones confesionales.



P.: Entonces ¿ya no se mantiene que el anuncio de la visita del Papa haya despertado los temores de ciertos musulmanes, sobre todo en relación con una voluntad de los partidos cristianos de restablecer a su favor el equilibrio perdido, tal como ellos lo ven, tras el acuerdo de Taef? ¿Qué piensa Vd. al respecto?
R.: Lo he dicho: en principio, nosotros no tenemos reservas ni inquietudes en relación con la visita del Papa. Pero todo depende de lo que diga el Santo Padre en el Líbano. En cuanto a los diversos partidos libaneses, cada uno tiene sus propios cálculos y opiniones. Yo sé por ejemplo que la oposición instalada en Paris es en realidad hostil a la visita, a pesar de sus declaraciones de bienvenida. Porque, desde su punto de vista, ella confiere una cierta legitimidad a la situación y al poder actual que ella misma rechaza. Otros partidos pueden creer que esta visita podría dar un nuevo aliento a la causa cristiana a despensas de los musulmanes... Personalmente creo que esta visita es necesaria, sin reservas ni prejuicios. Que el Papa diga lo que quiere decir y sólo despuéscada partido podrá emitir un juicio. Porque, en mi opinión, la cancelación de esta visita no está en el interés del Líbano.
P.: ¿No cree Vd. que esta visita consagra la ocupación del Sur (del Líbano) y del Oeste del Valle de la Bekaa.
R.: Todo depende de lo que diga el Papa. Pero yo no tengo temores en este sentido.
P.: El llamamiento final del sínodo había suscitado críticas por parte de determinados polos musulmanes. ¿Piensa Vd. que la exhortación apostólica lo tendrá en cuenta y, si no lo hace, cuál será su postura?
R.: No sabemos si la exhortación apostólica tendrá en cuenta estas observaciones o no. Pero sí sabemos que determinados partidos habían transmitido sus reservas mediante notas remitidas a la Nunciatura Apostólica. Estas observaciones han llegado por tanto al Vaticano seguidas de promesas. Esperemos. Pero, de todas maneras, si hay observaciones, deseo que sean formuladas con calma y objetividad. Ya que este tema debe ser tratado en un marco de debate y diálogo entre los difierentes partidos, en lugar de servir para atizar las disenciones confesionales.
P.: ¿Se encuentra Vd. entre aquellos que han hecho observaciones a continuación de la publicación del llamamiento final?
R.: Hemos publicado un comunicado en el cual hemos expuesto nuestras observaciones de forma objetiva y hemos subrayado con cuidado que no queremos atizar de ninguna manera las disenciones confesionales.
P.: ¿Está Vd. en condiciones de imponer esta líonea de conducta a todos sus partidarios?
R.: Por supuesto.
P.: ¿Cómo, entonces, se explica Vd. las declaraciones má o menos ardientes del Jeque Sobhi Toufayli?
R. El Jeque Sobhi Toufayli expresa sus propias opiniones. Es absolutamente libre de hacerlo.
P.: ¿Es (el Jeque) miembro de Hezbollah?
R.: En términos generales, sí. Pero ya no tiene ninguna responsabilidad en el seno de nuestro movimiento. Por lo demás, todos los responsables del partido se adhieren a las directrices de nuestro mando.
P.: El Vaticano, que es también un Estado, ha reconocido recientemente a Israel y acogido a sus responsables. ¿No le lleva esto a ser más reservado frente a la visita del Papa?
R.: Este reconocimiento ha generado ciertamente observaciones por nuestra parte. Pero no tiene nada que ver con la visita del Papa al Líbano. Se puede acoger favorablemente esta visita y tener reservas sobre la política del Vaticano. Este último es un Estado, pero, en el fondo, es un recurso religioso muy importante para los cristianos. Su importancia se debe, además, al hecho de que se presenta como el representante de Cristo y como depositario de su mensaje en la tierra. Lo que sabemos de Cristo es lo que hemos leído en el Nuevo Testamento. Y allí aparece claramente que Cristo rechaza la injusticia, la violación, el robo, el asesinato, la ocupación por la fuerza de la tierra de otro y la apropriación de sus bienes. Aquel que representa a Cristo debe por tanto ser fiel a ese mensaje. No puede puede por tanto estar conforme con equilibrios regionales o internacionales, ya que está por encima de tales consideraciones. Incluso si estuviera solo, debe predicar a favor del derecho y de la justicia y denunciar la injusticia. En lo que se refiere a Israel, este Estado no existía antes de 1948. Muchos judíos han venido desde el mundo entero, han formado bandas ("gangs") y han procedido a atacar a los palestinos en Palestina. Han perpetrado masacres, han violado la tierra y los bienes y han combatido en todos los alrededores. Este Estado ha sido creado por tanto sobre la base de masacres, de agresiones y de ocupación por la fuerza de la tierra de otro. Ningún otro Estado en el mundo tiene la misma trayectoria. Y nosotros tenemos el derecho de esperar de todas las autoridades religiosas en el mundo, sea de Nayaf o de Qom, de la Mezquita al-Azhar o de al-Zeytoun, del Vaticano... que reconozcan este derecho. No comprendemos cómo el mensaje de Cristo pueda estar en armonía con el establecimiento de relaciones diplomáticas con un Estado como es Israel.




La masacre de Qana

P.: ¿No se basa el cristianismo también en el perdón?
R.: ¿Por qué no ha perdonado Cristo a aquellos que violaron el templo y a los religiosos judíos, lo que les empujó a tramar un complot contra él? Ciertamente existe un mensaje de perdón en el marco de faltas personales. Pero no creo que Cristo pueda personar a los "gangs" (bandas) que matan y ejercen el pillaje. No creo que alguien pueda atreverse a decir que Cristo perdonará a Shimon Perez la masacre de Qana.
P.: No obstante, el Papa perdonó a aquel hombre que intentó asesinarle..
R.: Se trata de un asunto personal.
P.: Pero el culpable no quiso matar a la persona del Papa. Lo que quería era quebrar al símbolo que él representa.
R.: Se trata también de un asunto personal. El Papa puede perdonar a aquel que le quería matar. Pero no puede absolver a quien ha agredido al pueblo del Líbano o de Palestina. Estos dos pueblos sí que lo pueden hacer, pero nadie puede encargarse de ello en su lugar. Repito, sin embargo, que esto no tiene nada que ver con la próxima visita del Papa.
P.: El Santo Padre ha declarado recientemente que Cristo era parte del pueblo de Israel. ¿Qué piensa Vd. al respecto?
R.: He leído esta declaración y creo que se trata sobre todo de cuestiones que conciernen a la Iglesia (Católica). No tenemos la intención de abrir un debate sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento y el vínculo entre los dos, e ignoro los términos usados en este tipo de discusiones. Ciertamente,, por parte materna, Cristo es hijo de Abraham, de Isaac y de Jacob que son israelitas. Pero decirlo hoy día podría provocar una confusión entre los cristianos del mundo que creerán que se trata del mismo Israel que agrede a las poblaciones y viola los territorios.. De todas formas, las relaciones entre cristianos y judíos son una cuestión religiosa. Pero esto no significa que si determinados judíos atacan a cristianos y musulmanes, se les debe perdonar, inclinarse delante de ellos y cederlesm nuestros bienes para evitar ser acusados de antisemitas.
P.: El Vaticano preconiza la transformación de Jerusalén en ciudad abierta, bajo tutela internacional. ¿Qué piensa Vd. al respecto?
R.: Esta propuesta es inaceptable, porque Jerusalén es la capital de Palestina. Y, por lo menos a nivel de derecho, Palestina pertenece a los palestinos. Por lo tanto debe permitirse la emergencia de un Estado palestino. Naturalmente, estoy hablando en términos generales, porque no hago de ninguna manera un llamamiento a la creación de un Estado palestino bajo la presidencia de Yasser Arafat. Si Jerusalén es la capital de Palestina, ella debe estar bajo la soberanía de ese Estado que le debe garantizar la libertad de culto.
P.: ¿Piensa Vd. decir esto al Papa?
R.: Estamos preparando un documento que será presentado a la Nunciatura Apostólica antes de la llegada del Papa. En este documento expresaremos claramente nuestra visión de las cosas y nuestras convicciones.

La República Islámica

P.: Según los primeros resultados del Sínodo , el Papa piensa dirigir a los cristianos un lenguaje moderado, insistiendo en la importancia de su presencia en la región y de la necesidad de buena convivencia con su entorno. ¿No altera esta intención su proyecto final de instaurar una república islámica en el Líbano y no preferiría Vd. que emplease un lenguage extremista con el fin de justificar sus planes?
R.: Nada permite decir que el partidario de la creación de una República islámica en el Líbano - si es que existe -bajo el pretexto que ella resolvería los problemas de este país, quiera echar a los cristianos. Esto es absolutamente falso. El Islam y los movimientos islámicos no son responsables de los conflictos que han surgido en el Líbano. Ellos han surgido mucho antes de la emergencia de estos movimientos en el Líbano. Lo que pasa en este país no tiene nada que ver con el proyecto de establecer un Estado islámico. Los conflictos confesionales existen desde hace mucho tiempo en el Líbano, antes del despertar de los movimientos islámicos. En nuestra opinión, el interés del Líbano exige que no haya ningún discurso provocador. Al contrario, hace falta usar un lenguaje que les dé confianza a los libaneses y los estimule a quedarse en su país, caulquiera que sea su sentimiento de abandono o de frustración. Debo decir a este objeto que los habitantes del Sur del Líbano y del Oeste del Valle de la Bekaa se han quedado en sus tierras a pesar de las terribles condiciones de supervivencia allí. En nuestra opinión, los libaneses deben quedarse en su país y no encontrarán en ninguna otra parte del mundo un refugio y una tierra que les convendría mejor.

P.: ¿Cualquiera que sea su pertenencia religiosa?
R.: Ciertamente. Nosotros no defendemos solamente un lenguaje interno moderado. En nuestros proyectos cuidamos también de no herir a nadie.
P.: ¿Es esto realmente lo que piensa o es sólo una táctica política?
R.: No somos ningún movimiento secreto con un doble lenguaje. El Corán encarna nuestra fe que está al alcance de todo el mundo.Ahora bien, el Corán nos prohiber combatir a aquellos que no combaten, cualesquiera que sean nuestras divergencias religiosas con ellos. Por el contrario, nos impone combatir a aquellos que nos agreden. Si hubiese judíos en el Líbano que no nos agrediesen, habríamos establecido buenas relaciones con ellos, independietemente del hecho de que sus correlegionarios ocupen Palestina. Las cuestiones religiosas no se resuelven mediante la lucha, sino por el diálogo. Nadie puede imponer sus creencias por la fuerza.
P.: En resumen, ¿el objetivo del diálogo islamo-cristiano es bien convertir a los cristianos al Islam o bien a la inversa?
R.: Nosotros buscamos sobre todo puntos en común. Pero no existe una condición previa que consista en intentar convertir al otro. Por otra parte, el diálogo elimina al fanatismo, coloca el debate en un plano espiritual y permite descubrir numerosos puntos en común a los cristianos y a los musulmanes. Ya existen muchos.


Notas

1.- "Isla Mundial"; según definición de Sir Halford Mackinder: la "isla mundial" es el continente euroasiático, que constituye la masa terrestre continua más extensa del planeta.
2.- Eberhard Kienle, Ba’th v. ba’th: the conflict between Syria and Iraq 1968-1989, Tauris, London-New York, 1990.
3.- Sobre la influencia del Océano Índico en la estrategia global ver: Hervé Coutau-Bégarie, Géostratégie de L’Océan Indien, Fondation pour les études de la défense national, París, 1993. Sobre la atracción geopolítica del Mar Mediterráneo sobre el Índico ver la clásica obra del historiador francés Fernand Braudel El Mediterráneo y el Mundo Mediterráneo en la Época de Felipe II.
4.- Parte de los conflictos actuales entre Siria y Turquía se derivan de la época de la "primera guerra civil europea" (1914-1918), es decir, de los primeros enfrentamientos entre el nacionalismo árabe sirio y el Imperio Otomano. Es a partir del comienzo del Mandato francés sobre Siria (1922) que se produce la arbitraria transferencia de la provincia de Alejandretta a las auroridades turcas. Ver : David Kushner, Conflict and accomodation in turkish-syrian relations. En: Syria under Assad, Edited by Moshe Ma’oz and Avner Yaniv, Croom Helm (London and Sydney) in association with the Gustav Heinemann Institute of Middle Eastern Studies, University of Haifa, 1986.

5.- Lo que se llama "geopolítica alemana" fue en lo fundamental el trabajo de un hombre, el mayor general doctor profesor Karl Haushofer, fundador y director hasta su muerte (Dachau, 1945) del Institut für Geopolitik, de Munich. El Institut publicó desde 1924 hasta el final de la "segunda guerra civil europea" una revista mensual llamada Zeitschrift für Geopolitik (ZfG). En esas publicaciones, y en los libros de Haushofer aún no traducidos al idioma castellano, está contenida la práctica totalidad de la Geopolítica Alemana. Durante muchos años, y con prolongada anterioridad a la llamada Segunda Guerra Mundial, el propio Haushofer y muchos otros investigadores del Institut publicaron, en la ZfG mucho material sobre la región que hoy llamamos mundo árabe-musulmán. Consideramos que ese material tiene una actualidad sorprendente. En primer lugar, la región, tiene un valor vital para el pensamiento geopolítico alemán; con palabras de Haushofer se trata nada menos que de "...la unión entre los espacios geográficos del Atlántico y del Pacífico" (ZfG, Vol. XVIII, p. 48, 1941). El control que en esos momentos mantenía Inglaterra sobre él constituía uno de los eslabones vitales que mantenía la unidad del Imperio. Proyectada esa idea al día de hoy, es absolutamente lícito decir que la región continúa siendo vital para la unidad del imperio norteamericano, sucesor del británico, que dispone en la región de un sistema de control que nunca estuvo disponible para la Gran Bretaña, que es el Estado de Israel. Sólo cuando ese Estado se "independiza" de los dictados del lobby judío-norteamericano de la Costa Este, Washington restaura sus relaciones con el otro Estado clave de la región: Irán, nexo entre el mundo musulmán y el ario-védico-hindú. Es tan importante la posición geopolítica del Estado de Israel como "llave" de una región vital, que la dirigencia nacionalista judía -o hiperjudía- ha encontrado, a su vez, la clave para controlar a sus primitivos controladores, el establishment político de Washington. Y es tan importante la posición y el "valor de situación" de Irán-Persia, puente entre el Islam Continental y Mediterráneo y el Océano Índico, que es a partir de allí que el Estado Islámico lograr restaurar el equilibrio con Occidente. Para Haushofer, una vez quebrado el dominio de Inglaterra sobre esa área, la totalidad del poder imperial británico entraría en rápido declive. Además comprendía que la posición británica en el mundo árabe-musulmán ya estaba seriamente socavada, dada la existencia de movimientos populares "pan-arábigos" que buscaban una alianza estratégica con Alemania para sacudirse el yugo británico. Los movimientos "pan-islámicos" y "pan-arábigos" de la época fueron señalados por el Institut como claramente anti-británicos. La figura de Ibn Abdul Aziz Saud fue presentada, por la ZfG como el futuro libertador de los árabes oprimimidos, mientras que el "pan-islamismo" fue visto como un gran movimiento de protesta de un Oriente revitalizado ante la "... decadente cultura materialista de occidente" (Hans Lindenmann, Der Islam im Aufbruch und Angriff, ZfG, Vol. XVI, p. 784, 1939). Un levantamiento general de los pueblos árabes musulmanes significaría en final del control de las potencias occidentales sobre la región. "Después de la Primera Guerra Mundial, las Potencias Occidentales estaban demasiado agotadas para negarle a Egipto, Irak y Arabia sus reclamos por una independencia formal... (la actual guerra) en cambio está destinada a hacer realidad esta independencia" (H. A. Facoussa, Aegyptens auswärtige Politik, ZfG, Vol. XVII, p.125, 1940). Ubicando una vez más los conceptos de la geopolítica alemana a la situación actual, podríamos afirmar, con total seriedad, que el general Haushofer, desde 1924, anticipó el hecho de que el mundo árabe-musulmán es la gran "falla" del globalismo norteamericano actual. De allí emergen las políticas anti-Likud de Washington. Ellas representan el intento por restaurar esa "falla", en especial en un momento caracterizado por la proliferación nuclear y atendiendo al hecho de la existencia de intereses comunes entre el Irán chiíta y la India nuclear ario-védica.
6.- Hussein Agha y Ahmad Khalidi (Syria and Irán: rivalry and cooperation ,Royal Institute of International Affaires, Pinter, London, 1995) desarrollan la historia de esta relación, desde los inicios de la guerra civil libanesa, bajo un óptica prooccidental. En el Capítulo 1 de esta obra los autores subrayan la importancia de la "conección shía-alawita" en todo ese proceso. Ver también: Yair Hirschfeld, de la Universidad de Haifa, The Odd Couple: Ba’thist Syria and Khomeini’s Iran, en Syria under Assad, op. cit.
7.- Citaremos algunos títulos, los más recientes, utilizados en esta investigación que responden a diversas orientaciones ideológicas, en general hostiles a Siria. Pierre Guingamp, Hafez El Assad et le Parti Baath en Syrie, L’Harmattan, París, 1996. Daniel Le Gac, La Syrie du général Assad, Complexe, Bruselas, 1991. Derek Hopwood, Syria, 1945-1986: politics and society, Unwin Hyman, Londres, 1989. Patrick Seale, The struggle for Syria: a study of post-war arab politics, 1945-1958, Tauris, Londres, 1987. Patrick Seale, Asad of Syria: the struggle for the Middle East, Tauris, Londres, 1990. Eberhard Kienle (Ed.), Contemporary Syria: liberalization between cold war and cold peace, University of London: School of Oriental and African Studies, Centre of Near and Middle East Studies, British Academic Press, Londres, Nueva York, 1994. Daniel Pipes, Syrie, l’après Assad, en Politique Internationale, Nº 59, París, 1993. Daniel Pipes, Las bazas de Damasco, en Política Exterior, Vol. 5, Nº 24, Madrid, 1991. Sobre las últimas formulaciones estratégicas de la política norteamerica respecto de Irán ver: Zbigniew Brzezinski, Brenton Scowcroft y Richard Murphy, Contención diferenciada en el Golfo Pérsico, en Foreing Affairs y Política Exterior, Vol. VI, Nº 58, Madrid, julio-agosto de 1997. Este trabajo contiene una referencia a Turquía que es de la máxima actualidad: "Estados Unidos deberá consultar con mayor detalle a Turquía en todo lo referente a zonas de interés común. El apoyo continuo de Turquía a la política norteamericana en el norte de Irak es crucial y para asegurárselo Washington debería asesorarse sobre cómo estabilizar mejor la situación en el Kurdistán iraquí".
8.- La demografía shiíta y su distribución geográfica: 1 millón en el sur del Líbano, 9 millones en Irak y 60 millones -hacia fines de siglo- en Irán, para señalar sólo los núcleos más importantes; constituyen un significativo potencial. Una fuerza compatible con el nacionalismo árabe-sirio, y un vector de gran importancia en el acercamiento de los polos Índico y Mediterráneo del mundo árabe-musulmán. Independientemente de su trascendencia estratégica y militar, la Alianza Sirio-Iraní expresa asimismo una confluencia positiva y vital entre arabidad e islamidad, es decir, entre "... las dos fuentes principales y naturales de la cultura y el pensamiento árabe islámicos, de su existencia y su identidad". Pedro Martínez Montávez, El Reto del Islam, Temas de hoy, Madrid, 1997, p. 164. Durante el desarrollo de la Conferencia Islámica de Damasco (7-9 de julio de 1997), y en reuniones privadas realizadas en días sucesivos, presencié las apasionadas discusiones que mantuvieron entre sí prestigiosos representantes del shiísmo y del sunnismo. Según pude comprobar todas ellas se realizaron en un plano de absoluto respeto mutuo. Han quedado atrás los días de las confrontaciones interconfesionales. Actualmente estamos viviendo la etapa de la confluencia entre arabidad e islamidad, representada por la convergencia sirio-iraní.
9.- El 4 de mayo de 1997 el jefe de estudios estratégicos de la inteligencia militar israelí, general Amos Gilad, declara: "Siria prepara verdaderamente una opción militar y el ejército de Israel la debe tener en cuenta. No es que estemos ante un Yom Kippur (ofensiva sorpresa lanzada por Siria sobre las planicies del Golán en octubre de 1973) pero los sirios preparan una opción militar que se puede concretar" (Fuente: AFP, 4 de mayo). Por su parte, el general Amnon Shahak, jefe del estado mayor del ejército israelí, dijo que con el actual presupuesto militar, las fuerzas a su mando no están en condiciones de prepararse adecuadamente para una guerra que tendrá lugar "en un año" (Fuente: AFP, 4 de mayo). Un alto funcionario del gobierno civil subrayó: "Sabemos que Siria prepara una opción militar" (Fuente: AFP, 4 de mayo). Dentro de la misma estrategia, el antiguo jefe del estado mayor, general Barak, señaló: "A partir del momento en que el proceso de paz se ha frenado, la cuenta atrás para una confrontación es indeclinable" (Fuente, AFP, 4 de mayo). El mismo día y prácticamente a la misma hora, el jefe de la diplomacia israelí, David Levy, puso su cuota de espanto, alertando contra un ataque de armas bioquímicas por parte de Siria. "Siria pagará muy caro un ataque de armas químicas contra Israel". Quedó implícita la idea de que Israel empleará armas nucleares contra Siria. Un día antes el ministro de la defensa judío general Yitzhak Mordehai había acusado a Siria de estar produciendo, con el apoyo de técnicos ex-soviéticos, un tipo de gas altamente letal, el llamado "VX", que sería lanzado sobre Israel con misiles tierra-tierra de nueva tecnología. El presidente sirio Hafez al-Assad respondió desde la ciudad egipcia de Charm-el-Sheikh (Charm-el Sheikh se hizo famosa en el mundo entero por haber albergado, en marzo de 1996, a una cumbre antiterrorista árabe-israelí - sin la participación de Siria - que institucionalizó el final efectivo del "plan de paz" y lanzó la estrategia de la pacificación. En esa cumbre tuvieron una participación decisiva los representantes del Estado de Israel. Allí se definió la pacificación como "la erradicación de toda forma de protesta contra el nuevo orden regional en el Oriente Medio", a la exacta medida de la filosofía del Likud), donde se encontraba reunido con el rais Mubarak: "Quien dispone de armas nucleares no puede criticar a los que se preparan para su defensa".
10.- Desde hace muchos años Israel y los Estados Unidos vienen manteniendo un programa conjunto de cooperación tecnológica en el campo de los misiles antimisiles, habida cuenta del fracaso de los Patriots, que fueron incapaces de interceptar la incursión de los vetustos Scuds iraquíes durante la operación "Tormenta del Desierto". Recientemente ambos Estados han decidido acelerar ese programa que debería dar lugar al misil anti-misil Hetz ("flecha", en hebreo). El costo de la fase actual de ese desarrollo ha sido estimado en 322 millones de dólares. Estados Unidos financiará el 72% de esa cifra. El 11 de marzo de este mismo año se realizó la cuarta experiencia de tiro de ese misil, sin éxito, ya que su ogiva no llegó a explotar (Fuente: Diario del Ejército del Aire de Israel, del 3 de mayo de 1997).




11.- Sobre el conflicto sirio-israelí ver: John Chipman, Israel-Sirie-Liban: l’heure de la réconciliation?, en Politique Internationale, Nº 71, París, 1996. Ze’ev Schiff, Peace with security, Israel minimal security requirements in negotiations with Syria, The Washington Institute for Near East Policy, Washington, 1993. Benyamin Netanyahu, Fighting Terrorism. Utilizamos la traducción francesa publicada bajo el título: Paix et Sécurité, por en finir avec le terrorisme, L’Archipel, París, 1996. Laure Becque, Les négotiations israélo-syriennes et la question du Golan, en Relations Internationales et Stratégiques, Nº 20, París, 1995. Brian S. Mandell, Getting to peacekeeping in principal rivalries: antidipating an Israel-Syria peace treaty, en Journal of Conflict Resolution: Journal of the Peace Science Society, Newbury Park, 1996. Aryeh Shalev, Israel and Syria: peace and security on the Golan, Boulder -Colorado; San Francisco; Oxford: Westview Press, Jerusalén, The Jerusalem Post, 1994. Mohamed Zuheir Akkad, La posición Siria en el proceso de paz del Oriente Próximo, en Política Internacional, Vol 5, Nº 24, Madrid, 1991. Moshe Ma’oz and Avner Yaniv, Syria under Assad, op. cit. Moshe Ma’oz, Syria and Israel: from war to peacemaking, Clarendon Press, Oxford, 1995.
12.- Sobre armamentos y grandes potencias en el conflicto sirio-israelí ver: Hirsh Goodman, The future battlefield and Arab-Israeli conflict, Seth Carus-New Brunswick, Londres, 1990. Petra Sabrina Ramet, The Soviet-Syrian relationship since 1955: a troubled alliance, Westview Press, Colorado, 1990. Helena Cobban, The Superpowers and the Syrian-Israeli Conflict: beyond crisis management?, publicado en colaboración con el Center for Strategic and International Studies, Washington, DC., Praeger, Nueva York, 1991. Anthony H. Cordesman, Weapons of mass destruction in the Middle East, Brasey’s, Londres, 1991.
13.- "En Irán Estados Unidos se enfrenta a un país con una capacidad militar y econónica notable, con una tradición imperial y que además ocupa una posición crucial tanto para el Golfo como para las relaciones futuras entre Occidente y el Asia Central. Si Irak representa (para los EUA) una amenaza inmediata, nítida y sencilla, Irán plantea un reto geopolítico de magnitud y complejidad muy superiores". Zbigniew Brzezinsky, Brent Scowcroft y Richard Murphy, Contención diferenciada en el Golfo Pérsico, Foreing Affairs-Política Exterior, Nº 58, Vol.XI, Madrid, julio-agosto de 1997.
14.- "La revolución islámica, dirigida en Irán por el Imam Jomeini, no se asemeja a ninguna revolución anterior. Durante el curso de la historia existieron revoluciones dispuestas a cambiar un régimen político, revoluciones sociales orientadas por los miserables contra los poderosos, revoluciones nacionales dirigidas contra un opresor colonialista. "La revolución iraní lo contiene todo: ella es política porque puso fin a la tiranía del Sha, ella es social porque liberó a las masas oprimidas por una oligarquía de la riqueza, ella es nacional porque hizo revivir una de las más viejas y más bellas culturas del mundo contra la idolatría del dinero, impuesta con el Sha y el neocolonialismo norteamericano. Pero la revolución iraní tiene una significación inédita: ella cuestiona y transforma no solamente un régimen político y social neocolonial sino, más allá de él, toda una civilización, toda una concepción del mundo y de la vida. Fue hecha contra esa religión que no osa decir su nombre, pero que se llama monoteísmo de mercado, y que pretende regir, en el mundo entero, todas las relaciones sociales y humanas, bajo la dirección de los Estados Unidos de América. Contra la idolatría del dinero, el pueblo iraní, guiado por el Imam Jomeini hizo triunfar la revolución en nombre del Islam. Es decir, de la sumisión a Dios, que es el principio de toda fe, ya que Dios, como dice el Corán, 'a transmitido su espíritu en el primer hombre', recordando, al mundo entero, su vocación primera, que es su vocación divina. Es por ello que la revolución iraní provoca la ira de todos aquellos en los que prima el sentido del 'crecimiento', no del crecimiento del hombre y de lo divino que habita en él, sino el crecimiento de la riqueza para los privilegidos, y de la miseria para las multitudes, y no permitiendo, ni a los unos ni a los otros, más que un bienestar de supermercado". Norberto Ceresole, Conferencia Islámica de Damasco, 7 y 8 de julio de 1997. Esta conferencia fue pronunciada el día 8 de julio, en el Aula Magna de la Biblioteca Nacional de Damasco, abarrotada de dirigentes e intelectuales musulmanes provenientes del mundo entero.




EL ESTADO HOMOGENEO UNIVERSAL


"¡Señores! Estamos situados en una época importante, en una formación donde el espíritu ha dado un salto hacia adelante, ha superado su forma concreta anterior y ha adquirido una nueva. Todo el conjunto de ideas y de conceptos que han servido hasta aquí, los vínculos mismos del mundo, se disuelven y se hunden como la visión de un sueño. Se prepara una nueva salida del espíritu: la filosofía debe saludar su aparición y reconocerla, en tanto otros, en una resistencia impotente, permanecen adheridos al pasado..."
Hegel, Lecciones de Iena, alocución final.

Socialismo real = socialismo pagano = Estado primitivo
La caída del sistema socialista se basa en el hecho de que quedó empantanado en una forma anterior de la historia. A esa forma Hegel la llama Mundo Pagano = Estado Primitivo. En lo esencial se trató de un mundo sin individualización (particularización), donde la vida social transcurría en dos planos separados. Lo general (Estado) y lo particular (individuo) discurrían en niveles y en compartimientos estancos: eran dos planos diferentes de la existencia. Finalmente se planteó un conflicto insuperable entre esos dos niveles de la existencia.
El no reconocimiento de lo particular por parte de lo general, excepto como elemento de una relación Esclavo/amo produce insatisfacción. El Esclavo/particular del Estado Pagano Primitivo no es un bürger, un "ciudadano", esto es, un Esclavo-sin-Amo. Este último, el ciudadano, alcanza una satisfacción "razonable". "El Estado primitivo excluye la particularidad; la acción particular será criminal. El crimen = oposición activa de lo Particular en tanto que Particular en el orden social y político (= universal) dada la negación de lo Universal con miras a la Particularidad, es un crimen" (Kojeve, La dialéctica de Hegel, p.112).

El marxismo y el fin de la historia

La objetivización soviética del marxismo fue vencida porque había perdido el fervor que la había lanzado como Idea en los comienzos de la revolución. Quiso entrar en competencia con la economía del mundo capitalista sin comprender que, finalmente, la vida social y económica, especialmente el trabajo, son actividades premoldeadas por una cultura. El trabajo humano, a través del cual el Esclavo adquirirá un conocimiento que lo llevará posteriormente a la liberación (en lucha a muerte con el Amo) tiene sentido (es "productivo") sólo dentro de cierta ética y enmarcado dentro de cierta cultura. Y allí se localizó la crisis económica del sistema socialista, en todos los Estados que lo adoptaron. El trabajo humano, bajo todas sus formas concretas y específicas, es expresión de una cultura que impulsa al conjunto histórico/social. Una Idea es siempre la "locomotora de la Historia". Ella representa (reproduce) la vida social real.

El socialismo real pretendió representar la forma más avanzada del "progreso" y de la "razón". No rompió -no podía hacerlo- con la cultura del capitalismo, esto es, con la ideología judía que origina al capitalismo. El socialismo real sólo pretendió ser la forma más avanzada de esa ideología, de ese mundo cultural. Bajo esa forma se propone como "ideología universal". "El Dios de los judíos se ha secularizado, se ha convertido en Dios universal. La letra de cambio es el Dios real del judío. Su Dios es solamente la letra de cambio ilusoria... Lo que de un modo abstracto se halla implícito en la religión judía, el desprecio de la teoría, del arte, de la historia... es la virtud del hombre de dinero... La quimérica nacionalidad del judío es la nacionalidad del mercader, del hombre de dinero en general. La ley insondable y carente de fundamento del judío no es sino la caricatura religiosa de la moralidad y del derecho en general, carentes de fundamento e insondables, de los ritos puramente formales de que se rodea el mundo del egoísmo... El judaísmo no podía crear un mundo nuevo; sólo podía atraer las nuevas creaciones y las nuevas relaciones del mundo a la órbita de su industriosidad, porque la necesidad práctica, cuya inteligencia es el egoísmo, se comporta pasivamente...El judaísmo llega al apogeo con la coronación de la sociedad burguesa... (Karl Marx, La cuestión judía).
Pero cuando esa Idea se instala en el "mundo excluido", fuera de las murallas del Castillo, lo hace en forma invertida. Llega a la periferia dependiente no como realidad sino como imagen. La felicidad, el "pleno consumo", es una realidad inalcanzable en la posmodernidad periférica. Lo que es una apropiación en el mundo homogéneo central, queda como mero deseo de apropiación en el mundo "aún empantanado en la Historia". Esa es la crisis de Rusia.

La Idea es el proyecto histórico. Es lo que antecede. Es lo que origina. El mundo material "real" es la materialización de esa idea. La vida material real es el resultado de un estadio previo de acondicionamientos y de deseos. La Idea es anterior a lo "real". El socialismo real quedó prisionero del prejuicio materialista del racionalismo moderno, esto es, del judaísmo propiamente dicho, en tanto ideología fundacional del capitalismo. Concibió una superestructura ideológica relegada al mundo de lo irreal. No se pudo independizar de la filosofía de la Ilustración y del Racionalismo, esto es, del judaísmo.
Esa dependencia del marxismo respecto del racionalismo fue lo que provocó finalmente la crisis del sistema, porque aceptó de hecho la cultura que generó el capitalismo y la ideología "distribucionista" del protestantismo, que ve al hombre como un eslabón racional en un sistema maximalizador de beneficios.
La burocratización del sistema socialista impulsa una concepción por la cual la actividad social e histórica quedaría reducida a un conjunto (muy amplio) de iniciativas materiales racionales. De tal forma, la idea revolucionaria original, el "mito", perdió impulso. El gran proyecto revolucionario dejó de regir el cambio de la historia. El "nuevo hombre" dejó su lugar al cálculo económico: pero la economía socialista no pudo competir con el capitalismo. El valor del trabajo carecía de la proyección de una ética alternativa.
La derrota del sistema socialista demuestra que una forma de trabajo no puede funcionar ni explicarse a partir de la acción impersonal de las "fuerzas materiales". La ausencia de mito elimina el impulso de vencer. "Sólo en el mito reposa el criterio de si un pueblo o un grupo social tienen una misión histórica... Desde la profundidad de instintos vitales reales, no del razonamiento ni de la consideración de oportunidad, surge el gran entusiasmo, la gran decisión moral..." (Carl Schmitt, Sobre el parlamentarismo).
La victoria del "espíritu del capitalismo" se fundamentó en que éste finalmente logró concebir el mundo material de la producción no como "base" sino como "superestructura" de la sociedad. Basó su afán de victoria en una forma cultural modelada sobre la ética judío-protestante. Es por ello que ahora su principal oponente surge de las filas de las religiones identitarias, y de los nacionalismos: dos grandes "mitos" ideo/lógicos de este fin de siglo.
El pensamiento de Marx es parte inseparable del racionalismo del siglo XIX. Conecta a Hegel con el pragmatismo económico inglés. Su pensamiento estuvo contenido, culturalmente, por el "espíritu del capitalismo". "Marx, en su raciocinio, es inglés puro... Aún la moral de Marx es de origen inglés... Su teoría económica es consecuencia de un sentimiento ético fundamental y la comprensión materialista de la historia constituye el capítulo final de una filosofía cuyas raíces alcanzan a la revolución inglesa con sus citas bíblicas que han orientado el pensamiento inglés... Conocía la esencia del trabajo sólo desde el punto de vista inglés, como un medio de adquirir fortuna, como un medio carente de profundidad moral, pues sólo el éxito, el dinero, la gracia de Dios hecha visible, eran de significado ético... Su pensamiento es manchesteriano... Marx ha ampliado a toda la humanidad las condiciones de la Inglaterra industrial... La comprensión materialista de la historia es comprensión histórica inglesa. La manifestación de un pueblo de vikingos y de mercaderes independientes..." (Oswald Spengler, Prusianismo y socialismo).
En función de esa base ideológico/cultural es que el socialismo real no logró generar un modelo económico alternativo. A partir de los años '50 los soviéticos intentaron construir más máquinas y más bienes de consumo que el sistema capitalista. El impulso revolucionario original ya había sido derrotado. Habría que haber construido otras máquinas y otros objetos de consumo. Pero el socialismo real (la sociedad rusa, la sociedad china, etc.) no disponía ni de la filosofía ni de la cultura para encarar esa tarea. Pero sobre todo no disponía de una teología alternativa a la del Antiguo Testamento, punto de confluencia de judíos y protestantes.
Además actuaron -naturalmente- condiciones históricas objetivas. Ni la URSS ni China podían enfrentarse industrialmente al núcleo del capitalismo central. Sólo la nunca realizada revolución alemana podría haberlo intentado, amparada en una filosofía diferenciada respecto de la revolución francesa y del pensamiento económico inglés. Pero la "revolución alemana" no era la del comunismo, sino la del nacional-socialismo. La guerra germano-eslava fue el triunfo del espíritu del capitalismo. Allí se inicia lo que hoy se llama globalidad, esto es, el Estado Homogéneo Universal. La cultura común existente entre el espíritu del capitalismo y el marxismo, es decir, el judaísmo, impidió que el socialismo real desarrollara modelos económicos alternativos.
El llamado "atraso estructural ruso" no fue lo que causó la caída final del socialismo real. La caída de Moscú fue el producto de no haber comprendido la naturaleza de ese llamado "atraso estructural". Fue el producto de la nefasta idea marxista de creer que el capitalismo era la forma superior de producción económica y social.
Esa idea marxista impulsa al Partido a destruir los tejidos sociales "del atraso": es decir, a la sociedad campesina rusa. Para ello el marxismo ruso, que nunca pudo liberarse del pensamiento de su padre fundador, el judío Plejanov, rompe con el llamado "populismo" agrario del siglo XIX. A partir de allí la crisis del socialismo real fue inevitable.
El populismo ruso proponía un camino inverso al marxismo: desarrollar y no destruir las células básicas de la sociedad campesina rusa. El llamado "socialismo real" fue un impulso orgánico judío dentro de una sociedad campesina cristiano-oriental, recubierto por un mesianismo laico (el marxismo-leninismo), que fue la ideología de la inteligentzia sin raíces en el pueblo. Ello no pudo sino producir un socialismo pagano. Esto es, una forma política correspondiente a una cultura "primitiva".
Uno de los principales componentes dogmáticos del marxismo señalaba que todas las revoluciones nacionales y populares debían pasar por el tamiz de la "revolución burguesa", esto es, por la vigencia anterior de un capitalismo dependiente de un centro exterior. Sólo ese estadio generaría condiciones para lograr la victoria, muy posterior en términos de tempos históricos, del socialismo. No podía haber socialismo sin un desarrollo pleno y previo de un capitalismo que, a partir de las condiciones que genera la primera revolución industrial, era necesariamente transnacional.
Es hoy absolutamente claro que Marx, desde su estudio londinense, trataba de subordinar dialécticamente a todos los movimientos nacionales de liberación, desde el subcontinente indio hasta las mesetas mexicanas, a la victoria del capitalismo británico, entendido como la ancha avenida del "progreso universal", en términos del positivismo del siglo XIX. Ese "progreso" era, según él, el único medio de generar proletarios finalmente victoriosos. Desgraciadamente para los miles de millones de desposeídos que se distribuyeron sobre el Planeta, no hubo clase social más fiel a la Corona Británica -especialmente en su fase de expansión globalizante- que el proletariado británico.
La extraordinaria originalidad histórica del Populismo Ruso del siglo XIX, componente histórico esencial de lo que hoy (fines del siglo XX) resurje como nacional-comunismo (en Rusia y en otros Estados de la Mitteleuropa), consistía, precisamente, en que obviaba la etapa "burguesa" de la revolución, y centraba su accionar en una "ida hacia el pueblo", hacia las instituciones comunitarias naturales del campesinado (la obshina) entendido como motor principal de la revolución.





Marxismo y religiosidad. Partido e Iglesia

El sistema socialista combatió la religiosidad. La excluyó. La ubicó dentro de la categoría de individualidad (particularidad) y la declaró criminal. Los bolcheviques, decía Spengler, no vieron el poder revolucionario del cristianismo ruso. Ello tuvo tanto que ver con la filosofía del marxismo cuanto con las particularidades religioso/ culturales existentes en Rusia y en Asia (cristianos ortodoxos y musulmanes). Ese fue el punto donde con más claridad se manifiesta la contradicción entre el judaísmo-capitalista y la religiosidad popular campesina, tanto en su variante cristiana cuanto musulmana ("asiática").
Pero en definitiva el sistema socialista solidifica esa visión de "criminalidad particular" desde el punto de vista de su cosmovisión de Estado primitivo/pagano. El Estado primitivo, primero se desentiende del mundo religioso,y luego lo reprime. No es que no lo quiera: no puede aceptarlo, porque lo particular y lo general son dos niveles opuestos de la existencia. Ello contribuye a incrementar el límite de la insatisfacción del ciudadano particular. El marxismo ruso-occidental no pudo ver en el cristiano la materia prima del revolucionario. No pudo comprender que la desdicha del mundo cristiano prepara la revolución.
"El Cristiano es el Pagano devenido conciente de su insuficiencia; pero en tanto que cristiano, permanece en un estado de desdicha. Pero ve también el conflicto, lo vive y es él quien prepara la revolución... La conciencia cristiana es una conciencia desgarrada. Mundo de descontentos, de pre/revolucionarios..." (Kojeve, op. cit.). Desde esa conciencia desgarrada, desde ese mundo pre/revolucionario puede surgir ahora una verdadera cultura resistente ante la victoria provisoria del liberalismo. La Teología y la Profecía católicas visionaron la nueva forma que hoy adopta la historia: su forma homogénea universal. Es el tiempo del Anticristo: "El Anticristo usurpará simplemente este ideal de unidad del género humano en la institución perversa del Imperio Universal..." (Leonardo Castellani, El Apokalipsis de San Juan, 248).
En las Profecías, el Anticristo está representado por la Fiera del Mar, con una fuerza militar implacable fundamentada en el poder naval. Ese poder naval/militar se expanderá: "Tendrá por todas partes ejércitos potentes, disciplinados y crueles... Ya no habrá guerras extranjeras: la contraparte es que habrá operaciones policiales que serán peor que la peste" (Leonardo Castellani, op.cit.).

La estructura básica del discurso del "fin de la historia"
Occidente en su conjunto pretende estar ya más allá del "fin de la historia.
"Por lo tanto las guerras y revoluciones son de ahora en adelante imposibles. Es decir, que ese Estado (Homegéneo y Universal) no se modificará más, permanecerá eternamente idéntico a sí mismo..." (Kojeve, 158).
Las características principales del "momento" llamado Fin de Historia, son las siguientes:
* Existencia de un grupo de Estados y Sociedades (los "realmente significativos") donde se ha eliminado el conflicto. La nueva dogmática señala que en esos Estados -y entre esos Estados- se han generado las condiciones para la potencial absorción de todos los conflictos. Los conflictos remanentes dentro de los "Estados del Fin de la Historia", son el producto de su propia premodernidad, como por ejemplo, la mala relación de los negros y chicanos norteamericanos con la ética protestante del trabajo.
* En el espacio y tiempo del "Fin de la Historia" no debería haber ya más ni "guerras ni revoluciones". Los conflictos se plantearían desde esa área hacia las zonas del mundo aún "empantanadas en la Historia". Los conflictos principales remanentes entre los "Estados del Fin de la Historia" y el resto del mundo son producidos por el nacionalismo y la religión. Ambos son hoy las contradicciones principales porque el racionalismo sistémico del marxismo ha sido vencido.
* La eliminación/absorción de conflictos se lograría a partir de un generalizado "estado de satisfacción" del tipo de ciudadano que se origina en la Revolución Francesa, el Imperio Napoleónico y la sucesiva extensión del igualitarismo protestante norteamericano.
* En el grupo de Estados "del fin de la Historia", los "ciudadanos satisfechos" reducen sus acciones humanas a la actividad económica primaria. Lo único que permanece como estructura social es esa actividad económica primaria. En el Estado Homogéneo Universal no hacen falta ni generales ni hombres de Estado, ni artistas ni filósofos. Sólo técnicos y científicos relacionados con la actividad económica.
* "El fin de la historia será un tiempo muy triste". El final de la historia es el final del pensamiento y del arte. El final de la creación humana. Es la forma final de gobierno humano. El EHU disuelve las contradicciones, satisface las necesidades por la vía del consumo o por la vía abstracta del deseo de consumo. El Fin de la Historia es "... el último paso de la evolución ideológica de la humanidad y de la universalización de la democracia liberal occidental, como forma final de gobierno humano" (Fukuyama).
* La victoria del liberalismo se produjo inicialmente en el campo del conocimiento, fue una victoria cultural. "Sigue siendo incompleta en el campo del mundo material. Pero hay poderosas razones para creer que será el ideal que gobernará el mundo material a largo plazo."

Verdad y realidad

La nueva forma que adoptó la Historia, antes de la generalización de los conflictos, produjo un retorno al concepto hegeliano de realidad. Ello genera un efecto específico en las sociedades ubicadas en la periferia del mundo "aún empantanado en la historia". Allí se invierte y se transforma el concepto de realidad. La vida cotidiana ya no es aquello que existe. La vida cotidiana comienza a estar gobernada por una imagen, que habla de lo que se supone debe ser la vida en función de la satisfacción por el consumo.
La sociedad es gobernada por la imagen de "...una cultura de consumo verdaderamente universal, que se ha convertido, a la vez, en símbolo y fundamento del Estado Homogéneo Universal" (Fukuyama).
El deseo de acceder a una cultura de consumo universal es lo que determina la realidad de la vida social del mundo periférico/excluido. Ese deseo es más fuerte que cualquier forma de esperanza, ya sea antropológica o teológica, que era el núcleo del proyecto que ofertaban las fuerzas revolucionarias. La "libertad de comercio" es defendida con pasión por vendedores callejeros en estado de desnutrición física y moral. Obreros y pensionados al borde del hambre votan por candidatos que prometen inserción en el modelo de consumo universal.
El nuevo nivel de realidad, en el mundo excluido, es un deseo, una idea aún no realizada orientada a insertarse en una corriente de consumo universal. El ha reemplazado al concepto de realidad anclado en la "vieja dignidad de la vida". En la periferia empantanada de la historia, la vida no es lo que existe sino lo que se supone debe ser según la imagen introyectada del consumo universal. En la hora de tomar decisiones políticas pesa más en la opinión pública (y especialmente en los sectores sociales más "bajos") las promesas de un ministro de economía lanzando imágenes futuras de satisfacción, que las angustias económicas actuales y cotidianas. Lo real es la promesa de felicidad, no el dolor actual.
Esa transmutación del concepto de realidad sólo es posible porque una Idea está gobernando el mundo material. Sin embargo, en esa dicotomía entre deseo y apropiación, está ubicado el límite del actual momento histórico. Ya nos encontramos en esa zona fronteriza que está signada por la extensión de los conflictos y la "feudalización" del sistema internacional en su escala global.
El concepto de "Fin de la Historia" estuvo en el núcleo del pensamiento marxista y es la base de todas las Teologías monoteístas. "No se puede hacer ni pensar la Historia sin pensar en su fin, el cual en todo momento gobierna la dirección. La filosofía de la historia es simplemente imposible sin la Teología y, nominalmente, sin la Profecía" (Leonardo Castellani, op. cit.).
Para Hegel y Fukuyama el fin de la historia es el triunfo de la forma final racionalizadora de la sociedad y del Estado. Desde la batalla de Iena hasta hoy, la historia de la humanidad no es más que una extensión de los principios del liberalismo. "Las distintas provincias de la civilización humana alcanzaron el nivel de Norteamérica, que se halla a la vanguardia de la civilización, y se vieron obligadas a poner en práctica su liberalismo" (Fukuyama).
Así, en un sentido muy estricto, el Estado Homogéneo Universal es una "proyección de poder" del Estado norteamericano. Liberal, judío-protestante y capitalista. La forma del Estado determina la realidad de la sociedad, mientras la Idea predomina y contiene.

La organización de la actividad económica primaria

Es una figura que permanece relativamente oculta en el discurso. Es una superestructuración económica del capitalismo a través de conglomerados empresariales que están en condiciones de unificar sectores del mercado mundial. Sin embargo no existe un único centro de decisiones en esa superestructuración. Hay contradicciones entre varios centros de gravedad. Cada uno de esos centros decisionales abarca regiones geopolíticas con potenciales zonas de conflicto dentro del Estado Homogéneo Universal. Esto señala que el conflicto no ha sido totalmente eliminado. Alemania y Japón son sólo dos dentro de muchos otros puntos de inflexión. Esas "fronteras de crisis" pueden señalar el camino de un retorno a la Historia por la vía de conflictos no resueltos.
La existencia de conflictos dentro del EHU revelará que la realidad no está acabada, y que guerras y revoluciones serán aún posibles.
Pero el hecho que nos afecta es que luego de ponerse en marcha un amplio proceso que intentó darle coherencia y orden a los hechos de la historia, se invirtió la marcha, y el sistema internacional se encuentra enfrentado a conflictos globalmente desestabilizadores. La victoria del liberalismo sobre el marxismo, para Fukuyama, fue la victoria ante el Apokalipsis de la guerra nuclear. Sin embargo, nunca estuvimos tan cerca de esa guerra como en los momentos actuales, luego de la caída del sistema soviético. El triunfo del liberalismo pretendió demostrar, ante todo, el agotamiento total de alternativas sistémicas a su propio mensaje. Y ello no era una alternativa contingente. Fue pensado como el final de la historia en sí, es decir, "...el último paso de la evolución ideológica de la humanidad y de la universalización de la democracia liberal occidental, como forma final de gobierno humano" (Fukuyama).

Los conflictos dentro del "Mercado Común de los Estados"

La "profecía liberal" sostiene que entre los Estados que están en el "fin de la historia", existirá una probabilidad cada vez menor de que se produzcan conflictos a gran escala. La "profecía" sostiene que los conflictos se localizarán entre esos Estados poshistóricos y los Estados históricos. Entre racionalismo y religión.
El mundo estaría dividido entre una parte histórica (atrasada, excluida, subdesarrollada, dependiente y religiosa) y una parte poshistórica: el Mercado Común de los Estados. Entre ambas partes habrá una frontera de conflictos, y serán engendrados por dos factores básicos: la religión y el nacionalismo.
Ambos factores tienden a conformar una unidad sistémica en el plano de una cultura resistente ante el nuevo proyecto devastador del Imperialismo Oceánico. Un proyecto cultural resistente ante la "Fiera del Mar", que exige disponer de una visión de la historia que también incluya un cierre. Y no sólo una esperanza meramente antropológica. Ella ya no alcanza, aún en su versión más elevada, que es la de Ernst Bloch (Das Prinzip Hoffnung). No alcanza porque la "profecía liberal" anuncia una destrucción y una desolación muy grandes: "La abominación de la desolación". La esperanza antropológica del judío-marxista-alemán Ernst Bloch debe ser reemplazada por una esperanza teológica, por una Parusía con proyecciones sociológicas. Esa desolación infame exigirá una restauración absoluta. La Parusía es la forma que adopta la esperanza de los oprimidos en los tiempos actuales, que son terminales.
Para salir de la desolación es necesario aceptar que todo Estado nacional individual debe incluir el principio de "satisfacción de sus ciudadanos". Pero no el principio "burgués" de satisfacción que conduce al no/Esclavo. Hablamos de un principio de satisfacción en que el Esclavo devenga libre a través de una lucha a muerte contra el Amo.
El alineamiento con el Amo conduce inevitablemente a la etapa del espanto. "El fin de la historia será un tiempo muy triste" (Fukuyama). El mundo poshistórico será azotado por grandes males. El mundo prehistórico vivirá de una falsa ilusión. A él le será escatimado el nivel de realidad. No podrá vivir en la modernidad pero fingirá hacerlo.
En el mundo poshistórico, en el "Mercado Común de los Estados" finalizará, falsamente, la dialéctica Amo/Esclavo: "La lucha por el reconocimiento, la disposición a arriesgar la propia vida en nombre de un fin puramente abstracto, la lucha ideológica universal que daba prioridad a la osadía, al atrevimiento, a la imaginación y al idealismo, se verá sustituida por el cálculo económico... En la era poshistórica no existirá ni arte ni filosofía; nos limitaremos a cuidar eternamente de los museos de la historia de la humanidad" (Fukuyama).




La profecía liberal del "fin de los tiempos"

Así, el discurso racional/universal finaliza dejando al hombre en la más abominable de las angustias. Ante una tribulación tan grande, casi todas las fidelidades estarán a punto de perecer.
La victoria del Estado Homogéneo es una destrucción bajo la forma de creación. Será el falso imperio mundial. "Tendrá en todas partes ejércitos potentes, disciplinados y crueles...y en ninguna región del mundo podrán escapar los hombres a la coacción de ese culto" (Castellani).
Desde el pensamiento católico, y tanto desde la Teología como desde la Profecía, se tenía conocimiento de que la Fiera del Mar -Capitalismo- destruiría a la Fiera de la Tierra -Comunismo- (Ver: Leonardo Castellani, op. cit.).
Hegel, en su Fenomenología, subraya que el Emperador, el "Gran Racionalizador", el que "Cierra la Historia", es la encarnación del Pecado, el Anticristo. La interpretación que hace Castellani del Apokalipsis es clara: el triunfo de la "idea occidental" es el inicio de la más grande tribulación en la historia de los hombres. El EHU es una falsa profecía. En definitiva no será otra cosa que una "felicidad nefanda" (Castellani). Será un reino de canallas y falsos profetas. El placer de la posmodernidad se realiza bajo la supresión de la conciencia.

Historia, fin de historia y retorno a la historia

El Esclavo del Estado Homogéneo Universal se institucionaliza en la figura del Estado dependiente. Pero éste no debe aferrarse a una resistencia impotente, y permanecer adherido al pasado (Hegel). A partir del derrumbe del sistema soviético no podrán existir los sistemas pagano/primitivos, las sociedades que eludan la necesidad de la satisfacción particular.
La forma patológica que un Estado puede asumir para buscar reconocimiento y satisfacción para sus ciudadanos es la del alineamiento automático. Ella no modifica el status del Esclavo. El Esclavo no obtiene reconocimiento. Finalmente tampoco obtiene satisfacción. No hay trabajo, ni conocimiento, ni lucha a muerte contra el amo. No hay liberación.
El Estado excluido debe disponer, en primer lugar, de un modelo cultural resistente y sistémico. Ese modelo debe incluir la satisfacción de lo personal en un ámbito no destructivo. Ese ámbito será lo que lo diferenciará de la destrucción y la desolación que implica la esclavitud del alineamiento automático.
El modelo cultural resistente y sistémico, en esta nueva etapa de la historia, será nacionalista con proyección religiosa. Nacionalismo y religión son los dos únicos procesos sociales no absorbibles por el Estado Homogéneo Universal.
Si en 1806, como sostiene Hegel, se produce un cierre de la Historia, tres Estados europeos se relacionan de tres maneras distintas con el imperio napoleónico. Así quedan determinados tres modelos distintos de conflicto militar, que son tres formas diferentes de relacionamiento entre Estados en-la-historia y Estados poshistóricos.
Hay un conflicto entre España y la Revolución Francesa, un conflicto entre Rusia y la Revolución Francesa y, finalmente, un conflicto entre Prusia y la Revolución Francesa (la Revolución Francesa objetivada en el Estado Homogéneo Universal napoleónico).
A partir de ese conflicto, España y Rusia quedan "empantanadas en la historia", conforman una resistencia impotente (Hegel) ante el Imperio porque "permanecieron adheridas al pasado" (Hegel). Luchan contra el Imperio para restaurar el pasado, no para superarlo. Vuelven atrás: su resistencia fue victoriosa pero impotente.
Por el contrario, Prusia, venciendo también a Napoleón, se integra "en el fin de historia napoleónico", alumbrando una nueva Nación, Alemania, con capacidad de competir por el control de Europa y el dominio del mundo. Y lo hace porque, a diferencia de las religiosidades primitivas de Rusia y España, Prusia había elaborado una forma especial de enemistad, apoyada en una filosofía que había absorbido -y no meramente rechazado- a la Ilustración Francesa. Había logrado pensar la lucha contra el Imperio sin caer en retrocesos históricos, superando al Imperio. En Prusia, la espada se había fundido con la filosofía y con la Teología. Y de allí surgen no sólo guerreros desesperados, sino generales pensantes.
Clausewitz es uno de los exponentes de esa forma de enemistad fundada en la Wahrheit (verdad objetiva) hegeliana. "La de Prusia -dice Carl Schmitt- era una auténtica enemistad, un instinto filosóficamente fundado. La enemistad española, en cambio, era un puro instinto" (Clausewitz como pensador político).
"Fichte ha formado el espíritu de las guerras alemanas de liberación contra Napoleón por lo menos en lo que respecta a Prusia". La fundamentación de una enemistad desesperada en una Gran Idea fue lo que logró el milagro del renacimiento militar luego de la derrota. La élite militar que reconstruye el Estado y la Nación "...habían encontrado en Koenigsberg y en Berlín el contacto con la filosofía del idealismo alemán... La filosofía del idealismo alemán tenía conciencia de su superioridad, como Idea, respecto del Iluminismo francés del siglo XVIII. Una filosofía revolucionaria, desde Prusia, se enfrentó con el ex/revolucionario (Napoleón), con la pretensión de comprender a Rousseau, a la revolución y a su hijo, mejor de lo que ellos se comprendían a sí mismos" (Carl Schmitt, op. cit.).
Spengler hace referencia al "modelo ruso" de no entrar en la historia. Define el incendio de Moscú como una "obra grandiosa de un pueblo primitivo". El pueblo ruso se vio obligado a entrar en una "falsa historia" ajena totalmente a su realidad social y religiosa.
El modelo prusiano de reingresar en la historia parte de asumir la dialéctica Amo/esclavo. Es el modelo que se contrapone, por excelencia, al alineamiento automático, que sostiene que el ingreso en la historia se tiene que dar por ósmosis, ésto es, sin modificar los status ni del Amo ni del Esclavo. El alineamiento automático hace que el Esclavo no devenga Amo. El Esclavo sigue sin ser reconocido por el Amo, en la medida en que no hay liberación sino, a lo sumo, supresión.
La supresión origina un nuevo Amo y un pseudo Esclavo, por lo tanto sigue sin haber reconocimiento ni satisfacción. "El Esclavo no se libera sino para ser libremente Esclavo, para ser más esclavo aún de lo que era antes de haberse formado la idea de la libertad" (Kojeve, op. cit.). El alineamiento dependiente es la puerta falsa del reingreso en la historia.

Los movimientos de la historia y la geopolítica del "último hombre"
La importancia de la crisis general que hoy se vive en Europa, y entre Europa y el Asia central, radica en la posibilidad -cada día más evidente- de que ella se convierta en el freno que revierta el "...impulso humano fundamental que ha provocado las revoluciones liberales de fines del siglo XX" (Fukuyama, Le début de l'Histoire)
El proceso que originó el concepto de Nuevo Orden Mundial, íntimamente ligado a la filosofía del "fin de la historia" es indisociable de la desintegración estatal del comunismo soviético. Sin la menor duda, la idea de "fin de la historia", que se usó con toda claridad para señalar la vigencia de un Nuevo Orden Mundial bajo la primacía absoluta del capitalismo y del liberalismo, tiene un fundamento político y geográfico perfectamente determinado. No estaba evidentemente referida a países relativamente periféricos como Taiwán, España o Corea del Sur.
Sólo la crisis del Estado Soviético podía asegurar que el "triunfo del liberalismo" constituiría un hecho universal, y que a partir de allí comenzaría, en verdad, el "fin de la historia".
La crisis que actualmente sacude a los cimientos de la ex/URSS, pero sobre todo la emergente en el Mediteráneo oriental y el Asia central, y que encierran importantes derivaciones militares para la totalidad del planeta, no es sólo una cuestión que atañe simplemente a una reestructuración del sistema internacional. Es también un enorme desafío filosófico y, sobre todo, teológico. La evolución de esa crisis nos brindará la posibilidad de asistir al final de una época.
Si en verdad la crisis que se ha establecido entre el mundo judío y el "mundo gentil" (a través, curiosamente, de la eclosión islámica) deriva en una confrontación militar a escala europea o global, podremos atestiguar, sin margen de error, que las fuerzas del nacionalismo fracturaron al Nuevo Orden Mundial. Esto quiere decir que no habrá hegemonía liberal porque la opción capitalista no es aceptada universalmente. La trascendencia de este hecho es de una evidencia sin precedentes. Tal vez estemos en vísperas de asistir a la "emergencia internacional" más importante de la historia de la humanidad. Los cambios que ella podría introducir en nuestra vida nacional (y en nuestra vida cotidiana) serían inéditos y trascendentes.
En la coyuntura crítica que abrió la IIGM compitieron básicamente tres grandes pensamientos sistémico/universales. En la actualidad se trata de saber si el único de los supervivientes, el liberal/capitalismo, está en condiciones de constituirse en ideología auténticamente universal y hegemónica. Si ello ocurriese, entonces, en verdad, estaríamos ante el "fin de la historia".
La desintegración del comunismo soviético no parece ser la antesala de un nuevo "mundo feliz". Fue la liberación de una crisis aún más universal: una crisis que divide dos mundos en términos teológicos. En la misma y exacta medida en que el comunismo burocrático fue lo más lejano que se pueda imaginar del "paraíso sobre la
tierra". La crisis que estamos observando, precisamente, surge de la creciente inadaptación de sociedades enteras al nuevo orden liberal/capitalista que se suponía triunfador en la escala universal. De esa inadaptación surge una nueva ideología de base religiosa.
El Nuevo Orden Mundial está tropezando con la principal rugosidad de la historia: las religiones resistentes al "universalismo" judío-capitalista. La existencia de un "estado de guerra" en grandes regiones del mundo, de gran significación estratégica, implica que millones de hombres, que habitan una geografía geopolíticamente valiosa, se están resistiendo a las consecuencias del vasto impulso histórico que generó las revoluciones liberales de los últimos años.
Los grandes conflictos intra e inter-religiosos que conmovieron a la humanidad expresaron diferenciaciones raciales: el cristianismo romano "occidental" respecto del mundo judío-oriental y, aún, respecto del propio cristianismo oriental original; el Islam "organizado" de los Omeyas respecto del "anarquismo" irredente de los "beduinos" (pastores) chiítas, la guerra civil alemana de los "treinta años", sur católico versus norte protestante, o más bien: tribus germanas romanizadas contra tribus germanas "bárbaras", y así un larguísimo etcétera.
Una etnia es un subconjunto humano dentro de una raza. Y son las razas -entendidas como un conjunto de etnias- las que producen las grandes culturas, es decir, las religiones. ¿Cómo separar el Islam de la raza productora de esa religión: los árabes, un verdadero conjunto de etnias? El mismo concepto es aplicable a todas las grandes religiones existentes hoy en el mundo. "Los hombres no se entregan a Dios en abstracto... sino como entidades absolutamente concretas, como individuos, y además como individuos que viven en una colectividad, inmersos en una situación religiosa. Ahí acontece el hecho de la diversidad. Cada religión está inscrita en su situación religiosa..." (Xavier Zubiri, El problema filosófico en la historia de las religiones, Alianza, 1994, p.120). Cada raza conforma una diferenciación: "Son cuerpos sociales absolutamente distintos, y es natural .... que lleven a religiones distintas".




La religión es siempre de un pueblo, de alguien, ".... Una religión es esencial y formalmente nuestra religión... Por "nuestra" se entiende ante todo que pertenece a ese pueblo. Esto es lo que constituye su diferencia, su estructura formal. Y a este no hace excepción ninguna religión en la historia. Ni tan siquiera la religión de Israel. La religión de Israel es universal sólo al final, poco tiempo antes de Cristo. A ningún israelita del tiempo de Jeremías o del tiempo de los profetas anteriores se le ha ocurrido pensar que el yahvismo es una religión a la que debe acceder todo el mundo. Al contrario: es la religión de ellos, de Israel. Solamente al final aparece cierto universalismo, y en forma muy determinada: se trata de un universalismo cuyo centro es sin embargo el propio Israel. Tampoco el cristianismo... hace excepción a esto, pues la vida de Cristo sobre la tierra no es una 'comedia'. Cristo quiso convencer de su función y de su persona a los israelitas. Si hubieran creído en él, la función de la religión de Israel hubiera sido esencialmente distinta de la que ha sido después. Ninguna religión hace excepción a este carácter de ser nuestra religión" (Zubiri, 121-122).
La historia corre a una velocidad vertiginosa. Cuando aún no se acallaron los ecos de esa revolución liberal, que fue legítima porque fue real (y fue real porque fue necesaria), comienzan los estertores del sistema liberal. Nacimiento y muerte casi se confunden en lo que en verdad es un espacio infinitesimal de la historia humana. El impulso desestabilizador de la "revolución liberal" no se pudo consolidar como sistema social, como forma estable de vida.
Son muy pocos los observadores que perciben que en los tiempos recientes, y en un lapso inéditamente breve, se produjeron dos grandes impulsos históricos: el que aseguró la revolución liberal y el que comienza a resistirse a la vigencia del sistema liberal. Este último se verifica bajo el aspecto de una guerra religiosa contra el etnocentrismo racionalista europeo.

La guerra es la forma que adopta la desesperanza. Las antiguas sociedades socialistas, al igual que la totalidad del llamado mundo excluido comenzaron a vivir (o continuaron viviendo) un capitalismo patológico, mafioso y corrupto, y un liberalismo que incluyó la humillación nacional y el vaciamiento cultural. Para esos Estados y para esos pueblos, el "nuevo orden" vino a re/destruir la vieja dignidad de la vida. Entraron en lo que se dio en llamar el "fin de la historia" bajo la más profunda corrupción y desdicha. Bajo la apariencia de una obra constructiva, el Estado Homogéneo Universal esconde la más profunda destrucción: "Los pecados se hacen hondos porque triunfan en sus empresas temporales" (Leonardo Castellani).
La respuesta de los pueblos a la desdicha es la guerra. Ella significa el rechazo a las consecuencias de la democracia liberal y, consecuentemente, a la vigencia universal de un nuevo orden capitalista. Para Hegel la Historia está fundada en una lucha por el reconocimiento. El significado de esta concepción está en el comienzo de la historia, es decir, en el "primer hombre". El autor de la Ciencia de la Lógica concibe el estado de naturaleza ubicado en las antípodas del concepto "naturaleza humana permanente e inmutable". Por el contrario, el "primer hombre" ingresa en la historia libre y no determinado. Crea su propia naturaleza en el curso de los tiempos, es decir, a través de la evolución de la Historia.
El "primer hombre" de Hegel se diferencia del estado de naturaleza animal porque desea "objetos no materiales". Sobre todo desea el reconocimiento de otros hombres. Este deseo de ser reconocido como hombre por parte de otros hombres es lo que constituye su identidad. En función de esa característica exclusivamente humana los hombres son capaces de arriesgar su vida.
El encuentro del "primer hombre" con los otros hombres conduce a una lucha violenta, en la cual cada combatiente busca imponerse al otro para que lo 'reconozca'. En esa lucha pone en juego su propia vida. Los seres humanos son orgullosos de ellos mismos y su orgullo los conduce no a una sociedad apacible, sino a una constante lucha a muerte por la adquisición de "prestigio". El comienzo de la Historia, para Hegel, es una batalla por el reconocimiento.
Este "comienzo de historia" está planteado de manera muy diferente en la filosofía anglo/sajona, el principal producto del racionalismo judío, que está en la base del liberalismo norteamericano. La filosofía anglo/sajona, impregnada de mesianismo viejo-testamentario, reemplaza el deseo de reconocimiento (que implica un combate a muerte) por el deseo de conservación física. Es en esa proyección cultural que el último hombre, nuestro contemporáneo, se siente definitivamente reconocido. Pretende conservarse a perpetuidad. Es un producto final, usuario de sí mismo.
Sin embargo también Hobbes comienza la historia a partir de una guerra de cada hombre contra cada hombre. Pero la diferencia fundamental entre Hobbes y Hegel reside en que el primero no encuentra ningún elemento de redención moral en el orgullo del Amo. Por el contrario, la violencia que separa al Amo del Esclavo es la causa de toda miseria humana. Hobbes pretende crear una situación contraria a la "ley natural", una situación que comience por preservar la propia existencia física de los individuos.
El instinto de conservación es el hecho moral fundamental de la filosofía anglo/sajona, base del liberalismo norteamericano. Todas las ideas de justicia y de derecho son fundadas en la búsqueda racional de la conservación. Toda esa Weltanschauung tiene su origen en un "primer contrato" entre el "hombre elegido" (el Amo propiamente dicho) y Yahvé. Hobbes, Locke y los redactores de la Constitución Norteamericana sostienen que el único gobierno legítimo es aquel que puede proteger la propia vida de manera adecuada. La teoría de la sociedad liberal sostiene que los hombres deben reconocer, a cambio de la seguridad para su vida y sus propiedades, la injusticia de su orgullo y de su vanidad. El Estado liberal propuso originalmente la subordinación de la voluntad de reconocimiento a una especie de "deseo racional", al "interés bien entendido" de Tocqueville.
Hegel concibe la democracia liberal moderna en términos diferentes a los de Hobbes y Locke. Ese es el punto que diferencia la civilización germánica de la civilización occidental, propiamente dicha. Cuando Spengler se refiere a la civilización germánica como "fáustica", está señalando esa profunda diferencia con Occidente. La civilización fáustica asume el cristianismo del Viejo Testamento como algo exterior a sí misma: ese ensamble con ese cristianismo no elimina del todo sus orígenes paganos, como ocurre en el "verdadero" Occidente romano o romanizado. Locke enuncia principios liberales de los cuales va a nacer el producto típico de esa sociedad: el "burgués". El burgués es "una enfermedad" que se ocupa de su propio bienestar material. El no se consagra ni a la virtud ni al bien público: es un egoísta. Por el contrario, Hegel ofrece una concepción de sociedad liberal "fundada sobre la parte no egoísta de la personalidad humana y busca preservar esa parte como núcleo del proyecto político moderno" (Fukuyama, op. cit.).





Liberalismo hegeliano y liberalismo anglo/sajón

Esa concepción alternativa del liberalismo que ofrece Hegel "es a la vez más noble y más pertinente" (Fukuyama). Para él la batalla por el reconocimiento no se acaba en una batalla principal sangrienta sino que continúa por el resto de la historia de los hombres. Esta batalla no se resuelve organizando la sociedad civil, como pretendían Hobbes y Locke, sino en la construcción y consolidación de un mundo dividido entre Amos y Esclavos.
El liberalismo hegeliano es más honesto que el liberalismo anglo/sajón original. El "idealista" Hegel describe con el máximo de realismo la situación política contemporánea. El mundo es un mundo dividido, son "dos mundos". El mundo de los amos y el mundo de los esclavos. Este último está conformado por aquellos individuos, sociedades y naciones que no han luchado, cediendo al temor natural a la muerte.
Todas las sociedades existentes en el curso de la historia humana fueron inigualitarias. La desigualdad genera sociedades -y sistemas internacionales- inestables. La inestabilidad surge de la inexistencia de reconocimiento hacia el mundo de los esclavos. La sociedad liberal que nace de la revolución francesa y de la revolución americana pretende basarse en un arreglo recíproco entre los ciudadanos, que debería incluir el reconocimiento mutuo.
No es casual de que fueran los judíos el primer grupo humano en el mundo moderno en constituirse en "burguesía". Ellos eran el pueblo elegido, luego adquirieron naturalmente la "conciencia dominante" y finalmente se convirtieron en "clase dominante" (1) porque previamente se habían autoasumido como pueblo, es decir, como raza dominante (2). La esencia del dominio o de la dominación en la historia (la vieja dialéctica hegeliana de la relación amo-esclavo) es, en primer lugar, el ejercicio de una superioridad racial (3) proveniente de una autoconciencia de superioridad espiritual, en este caso, de origen teológico.
Hubo un judaísmo sin tierra, sin lengua y sin Ley. Fue el judaísmo de la Diáspora. Fue un judaísmo sin historia. "El pueblo judío no posee cronología propia para contar sus años. Ni el recuerdo de su historia ni las épocas que jalonaron sus legisladores le sirven de medida del tiempo porque el recuerdo histórico no representa aquí un punto fijo en el pasado al cual pueda sumársele un año más por cada año que pasa. El pasado es más bien un recuerdo que siempre está a la misma distancia, un recuerdo que no es un hecho pasado sino una realidad eternamente actual: cada individuo considera la salida de Egipto como si él mismo hubiera salido con ellos. No hay legislador a quien quepa el honor de haber renovado la ley con el paso del tiempo: hasta lo que se representa como novedad hay que entenderlo como estando ya presente y escrito en la ley eterna y revelada" (4).
Ahora hay un judaísmo con tierra, lengua y Ley. Es decir, un judaísmo histórico. Hay un paralelismo casi abrumador entre el retorno de la élite hebrea de Babilonia, y la llegada del sionismo a Palestina. En ambas coyunturas los israelitas tuvieron dos posibilidades. Dedicarse a rehacer el templo y restaurar las grandes tradiciones religiosas de Israel, lo que significaba incrementar los rasgos diferenciados del judaísmo, o bien no construir un Estado y marchar al desierto para la práctica escrupulosa de la Ley.

optaron por la primera opción. En ambos momento hubo una renovación del Pacto, es decir, una reconstrucción del Templo, o sea: la guerra contra los otros. Hay un hilo invisible que une a Esdras con Netanyahu. "Y por eso Israel se va a referir a Dios no solamente como nación sino como una cosa distinta, que no es ni nación ni pura comunidad religiosa, sino iglesia nacional. Ahí es donde está la gravísima nueva situación que a Israel se le va a plantear... Dios aparece no solamente como Dios del cosmos y como Dios de la historia de Israel, sino como Dios de la historia entera" (Zubiri, op. cit, pgs. 224-225)
"La autoconciencia de los judíos como 'pueblo elegido' fue en parte aceptada y en parte rechazada por los cristianos... En la Europa del medioevo los judíos -en parte libre y en parte forzosamente- constituían por lo general minorías mercantiles, y fueron así un elemento imprescindible en la formación de la economía monetaria y del 'capitalismo'" (5).

Esa sociedad liberal con un núcleo teológico original no elimina la desigualdad, sino que la racionaliza. "El Estado democrático liberal nos estima según nuestro propio sentido del mérito, del mérito que nosotros nos atribuimos" (Fukuyama). Esta estima del Estado hacia el individuo también proviene del "contrato original". Pero esto no significa que el liberalismo organice sociedades igualitarias. Todo lo contrario, significa que reconoce el principio por el cual cada persona, cada sociedad y cada nación se valora a sí mismo en forma desigual. De tal manera que la distribución de reconocimiento es desigual en el sentido de que cada autopercepción es desigual. El liberalismo moderno aplica el siguiente principio: "A los iguales, cosas iguales; a los desiguales, cosas desiguales" (F. Nietzsche, El ocaso de los ídolos). Junto con Nietzsche la moderna sociedad liberal proclama algo que el judaísmo había comprendido desde sus orígenes: "que ésta es la verdadera fórmula de la justicia".
El principio judaico de no igualar nunca cosas desiguales, está en la naturaleza de la democracia moderna, ya sea que ésta funcione en el interior de un Estado o en el plano de las relaciones inter/nacionales. Quien no tiene reconocimiento (poder) es quien no necesita reconocimiento. Una nación no reconocida no busca ser reconocida. Una clase social postergada es "feliz" en su marginalidad. Una raza excluida no necesita otro lugar en el mundo. Bajo este principio las potencias triunfantes en la segunda guerra civil europea organizan la "partición" de Palestina en 1947.
La ideología liberal moderna parte del "primer hombre" hegeliano para llegar al "último hombre" nietzschiano. El primer hombre encuentra su naturaleza en la historia, el "último hombre" encuentra su realización en la dominación.
"¿Qué es lo bueno? Todo lo que eleva en el hombre el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo.
"¿Qué es lo malo? Todo lo que proviene de la debilidad.
"¿Qué es la felicidad? El sentimiento de lo que acrece el poder: el sentimiento de haber superado una resistencia.
"No contento, sino mayor poderío; no paz en general, sino guerra; no virtud, sino habilidad... Los débiles y los fracasados deben perecer... Y hay que ayudarlos a perecer" (Nietzsche, El Anticristo).
El Estado Homogéneo Universal es una sociedad internacional eminentemente jerárquica y desigual. Es la consecuencia última última del "contrato original": "La igualdad, una cierta efectiva asimilación que se expresa en la teoría de los derechos iguales, es esencialmente propia de la decadencia: el abismo entre hombre y hombre, entre clase y clase, la multiplicidad de los tipos, la voluntad de ser quien se es, de distinguirse, todo lo que yo llamo pathos de la distancia, es propio de toda época fuerte." (Nietzsche, El ocaso de los ídolos).
El Estado Homogéneo Universal pretende ser la época más fuerte de la historia, la etapa final, el reino del "último hombre", la consolidación de la diferencia entre Amo y Esclavo basada en una batalla ya dada, y en la aceptación, por parte del Esclavo, de tener necesidades mínimas de reconocimiento. El Estado Homogéneo Universal se basa en el hecho de que el Esclavo reconoce el poder del Amo.
La desigualdad se transforma en deseo de reconocimiento desigual. El deseo de un reconocimiento desigual es el fundamento de la democracia moderna, y ello afectó decisivamente a la vida internacional de los Estados. El estado final de reconocimiento universal es el dominio del "último hombre" de Nietzsche. La identificación con el "último hombre" gana espacio entre los ciudadanos y las clases medias de las democracias prósperas y tranquilas, poseedoras de armas modernas. Ellos pretenden ser, en verdad, los "últimos hombres" dominadores de enormes masas de excluidos repartidos por el mundo entero.

La igualdad y la caridad, esto es, el socialismo y el catolicismo, primero, y el Islam en los últimos tiempos, son los enemigos principales del "último hombre". Apliquemos la siguiente cita de Nietzsche al mundo musulmán actual: "¿Qué es lo más perjudicial que cualquier vicio? La acción compasiva hacia todos los fracasados y los débiles: el cristianismo... El cristianismo tomó partido por todo lo que es débil, humilde, fracasado... Conserva lo que está pronto a perecer: combate a favor de los desheredados y de los condenados de la vida, y manteniendo en vida una cantidad de fracasados de todo linaje, da a la vida misma un aspecto hosco y enigmático" (Nietzsche, El anticristo).
Fukuyama sostiene que fue el deseo de reconocimiento la fuente profunda de las revoluciones anticomunistas de los últimos tiempos. Ese impulso liberal que se verificó en el Este de Europa ha devenido actualmente en conflictos militares profundos, que asumen múltiples formas: desde las guerras civiles hasta las guerras interrepublicanas. Fue la caída del comunismo quien libera el impulso de reconocimiento más importante de la historia de la humanidad hasta nuestro días: la irrupción de un mundo musulmán organizado y sediento de igualdad.
El Islam de nuestros días asume el rol del cristianismo primitivo: toma partido por todo lo que es "débil, humilde y fracasado". Es lo contrario al judaísmo liberal occidental. Ello genera conflictos que se están convirtiendo en el freno del impulso liberal y en el comienzo del fin de la efímera hegemonía del Estado Homogéneo Universal.
Cuando tantos millones de hombre irrumpen en la historia con una certeza religiosa, trascendente, la desigualdad ya no puede fundamentarse en la aceptación de la desigualdad, en la aspiración de un bajo perfil de reconocimiento para los excluidos. Cambian las reglan de los procesos históricos, y la filosofía del "último hombre" aparece como lo que realmente es: una filosofía de dominación que pretendió desterrar la guerra manteniendo la desigualdad esencial entre Amos y Esclavos.
El fin del comunismo es el principio del reconocimiento universal principalmente porque en la historia irrumpen millones de hombres con una Fe, y a partir de allí convierten la geografía que ellos dominan en un bastión resistente al Estado Homogéneo Universal. Es por ello que esa resistencia viene acompañada por una nueva cultura. Hay una nueva acumulación de fuerzas y de poder en el "mundo excluido", porque hay una nueva cultura en ese mundo. El poscomunismo no es la aceptación del liberalismo. Es un componente de un nuevo universo que crece contra la hegemonía dominadora del "último hombre" occidental.
Occidente no sabe qué hacer ante la "crisis del futuro". Sus filósofos buscan certezas cada vez más débiles. Están angustiados ante la crisis del futuro. El futuro angustia porque Occidente está en un período de extraordinaria incertidumbre. Todos los acontecimientos importantes son impredecibles. Sin embargo y ante la angustia de Occidente nace una nueva certidumbre religiosa. Pero ahora ella no está basada en un "contrato" realizado entre una élite y un dios tribal con pretensiones universales. La nueva certidumbre religiosa está basada en la fuerza de millones de desposeídos que sostienen que Dios es el Dios de todos los hombres. Las reivindicaciones nacionales y las reivindicaciones sociales tienen ahora un fundamento y una proyección religiosa -de allí su fuerza- que se basa en que el Dios de los "elegidos", simplemente, ha muerto. He aquí el germen de la gran revolución que se avecina: la victoria de la identidad (hombre-Dios) y de la solidaridad (hombre-hombre) ante el Estado Homogéneo Universal.







2. LA CRISIS DEL "NUEVO ORDEN MUNDIAL"EL ENTORNO GLOBAL: UNA NUEVA APOLARIDAD ANTISISTEMICA

"En lugar de la monótona imagen de una historia universal en línea recta, que sólo se mantiene porque cerramos los ojos ante el número abrumador de los hechos, veo yo el fenómeno de múltiples culturas poderosas, que florecen con vigor cósmico en el seno de una tierra madre, a la que cada una de ellas está unida por todo el curso de su existencia. Cada una de esas culturas imprime a su materia, que es el hombre, su forma propia; cada una tiene su propia idea, sus propias pasiones, su propia vida, su querer, su sentir, su morir propios".
Oswald Spengler, La decadencia de Occidente

Los acontecimientos internacionales señalan que el proceso de transición que en la escala planetaria comienza con la ruptura de la bipolaridad, ha llegado a un punto muy próximo al estadio apolar, que puede definirse a partir de una nueva y específica "distribución del poder" dentro del sistema internacional.
Esa nueva distribución del poder se produce no sólo de manera desigual sino en niveles distintos. El poder se distribuye en nichos diferentes: la velocidad del desarrollo tecnológico no coincide con la capacidad militar y el crecimiento económico no siempre logra traducir o expresar control político. Ni la capacidad militar, ni el crecimiento económico ni el control político pueden traducirse, finalmente, en hegemonía ideológica (religiosa, cultural, etc.). Ello quiere decir que los alineamientos internacionales ya no se producen por consenso, sino por necesidad o conveniencia y, por ello mismo, son esencialmente transitorios.
En definitiva, el mundo global ha dejado de ser -definitivamente- un mundo blanco-occidental. Las estructuras internacionales (políticas, económicas, militares, culturales, etc.) ya son incapaces de contener las enormes presiones que sobre ellas ejerce la emergencia de multitudes -una inmensa mayoría de la demografía mundial- no blancas. Todas -o casi todas- ellas se asoman a la estrategia global provistas de culturas y religiones diferenciadas y en oposición a la cultura blanca-occidental (¿judeo-cristiana?). Esas masas están además excluidas por la economía global. Su participación en ella es meramente virtual, es decir tiene que ver más con una imagen que con una realidad concreta.
Durante unos ocho siglos -dentro del área geográfica de lo que hoy se llama "mundo occidental"- existió una bi-polarización del poder entre dos razas-culturas: la árabe-oriental-musulmana, y la europea-occidental-cristiana. A partir de finales del siglo XV -descubrimiento de América- uno de esos polos crece y el otro decrece. El pensamiento de la raza occidental se había potenciado, mientras que el de la raza oriental se había estancado. Ello provoca, entre otras cosas, el fracaso militar otomano ante las puertas de Viena.
A partir de ese momento el dominio de la raza blanca-occidental se fue globalizando progresivamente, al mismo ritmo en que judaísmo se iba conviertiendo en polo de poder alternativo. También a partir de ese momento muchas de las guerras fueron guerras civiles europeas. Por eso mismo fueron guerras intra-raciales e intra-culturales dentro del mundo blanco-occidental (a excepción de las acciones japonesas contra Rusia y contra China-Manchuria, antes y después de la primera guerra civil europea). La totalidad de la "política internacional" se desarrolló dentro de ese escenario, que perduró hasta las "revoluciones raciales" del "tercer mundo" que eclosionan a partir de la última guerra civil europea (llamada II Guerra Mundial -IIGM).
Tomando como paradigma esos acontecimientos - limitados por sólo tres siglos de historia universal - el pensamiento político occidental elabora modelos de comportamiento internacional, a los cuales le atribuye una valor metafísico, es decir, eterno. Todo lo demás eran "cuestiones coloniales". El Islam sigue siendo tratado, al día de hoy, como una "cuestión colonial".
El simple ingreso a la política mundial de tres grandes razas-culturas, la china central-confusiana, la árabe-musulmana y la hindú aria-védica - todas emergencias provocadas por la Segunda Guerra Civil Europea - altera totalmente el panorama reinante durante los tres siglos precedentes. Lo que comienza a cambiar es la propia lógica del sistema: se deja atrás un escenario racional-positivista y se entra de lleno en el escenario de la incertidumbre.
La crisis de la IIGM abre la "caja de Pandora". Hasta la "caída de Moscú" (Perestroika) todas las interpretaciones giraban en torno a aquellos viejos modelos racionalistas: proletariado mundial versusu burguesía global. A partir de la crisis y autodestrucción soviética ya no es posible ocultar la envergadura del "nuevo mundo". Millones de hombres "distintos" - provistos de su religión y de su cultura, y agredidos por una misma economía global - se convierten en actores de la política mundial, que comienza a girar sobre ejes también distintos.
Hasta el día de hoy no existe la interpretación adecuada para preveer acontecimientos futuros bajo esta nueva circunstancia. Estamos en presencia de un "antisistema", que no permite construir alianzas estables entre las potencias del mundo central orientadas a gobernar por un largo plazo y a estabilizar globalmente al Planeta. El sistema pentárquico que siguió a la Europa posnapoleónica es, absolutamente, un modelo irrepetible. La imposibilidad de formalizar alianzas estables y de largo plazo entre centros de poder se manifiesta en todos los niveles de la actividad internacional. Hay intereses divergentes entre sí en el plano económico, político, estratégico, religioso, cultural y militar.
Una de las principales fuentes de divergencia se manifiesta en la forma de actuar sobre los "conflictos regionales" (muchos de ellos ya han escapado a esa definición: la mayor parte de los "conflictos regionales" se están transformando en "conflictos internacionales"). A esos conflictos se los pretende "licuar" haciendo que su componente racial pase inadvertido.
Otros conflictos internacionales de transforman en globales. Ello es particularmente válido para el caso del Medio Oriente -conflicto entre el espacio sirio-palestino y el espacio judío implantado- que tiene en la religión judía -, en las interacciones judeo-cristianas- y en la resistencia musulmana, una gran capacidad de transmisión hacia el Occidente. Y a partir del Islam una gran capacidad de transmisión hacia el Oriente. Las tres grandes religiones monoteístas abrahámicas asumen así una función sociológica de transmisoras de conflictos hacia el "resto del mundo".


Las nuevas fronteras de la política mundial

Las fronteras reales de la política internacional -globalmente considerada- están volviendo a las antiguas líneas de conflicto, en su triple dimensión: étnico-racial, histórica y geopolítica. Las viejas culturas absorben a las nuevas (p.e: el eslavismo cristiano ortodoxo al comunismo soviético, el judaísmo al sionismo, el Islam al "orientalismo" árabe, etc.), no las expulsan totalmente, las integran a la manera hegeliana. Las crisis políticas en el interior de los grandes Estados están produciendo un sinceramiento histórico y geopolítico, un retorno a los viejos moldes. Una Turquía reislamizada tendrá seguramente muchas dimensiones, pero seguramente todas estarán incluídas en las tres básicas antes señaladas: la étnico-racial, la histórica y la geopolítica.
El sistema internacional no es unipolar porque está sometido a una tensión devastadora entre las fuerzas globalizadoras (élites incluidas de todo el mundo) y las fuerzas fragmentativas (pueblos excluidos del todo el mundo). El conflicto entre incluídos y excluídos, entre dominadores y humillados, entre judíos (y aliados de Israel) y no judíos (enemigos de Israel) está en el núcleo de esa tensión. Las modificaciones que se perciben en el comportamiento del sistema internacional (la intensidad y los ritmos nunca vistos de esas modificaciones) son el producto de una tensión que predomina sobre todas las demás: la existente entre los factores fragmentativos y los factores globalizadores. El conflicto entre el nacional-judaísmo y el mundo árabe-islámico es una especificidad de esta lucha entre globalización e identidad.

Los factores globalizadores: El gobierno oligárquico/global como proyecto. La infalibilidad ideológica del "Imperium Mundis"
A pesar de la creciente importancia de los elementos fragmentativos existe hoy un proyecto (y un proceso) de gobierno mundial de facto integrado no sólo por instituciones internacionales como el FMI, el Banco Mundial, el Grupo de los 7 (G7), el ex/GATT (Organización Mundial del Comercio), el proyecto Maastricht y demás organizaciones diseñadas para servir a los intereses de los grandes grupos multinacionales. Por sobre el funcionamiento de esas instituciones el proyecto de gobierno mundial pretende ofrecer una nueva conceptualización sobre el "manejo del mundo", condensada en tres conceptos básicos sobre los que se sustenta el Nuevo Orden Mundial (NOM): la soberanía limitada, el derecho a la ingerencia y las intervenciones humanitarias. Dentro de este proceso está el proyecto de legitimar un Tribunal Internacional de Justicia dentro de los moldes del Tribunal Militar Internacional de la última posguerra.
Hasta este momento todas las experiencias existentes respecto a limitación de soberanía e ingerencias militares, fueron acciones comandadas por el mundo blanco-occidental contra el "otro mundo".
La forma de gobierno mundial que se pretende imponer se asemeja mucho más a la idea de Imperio que expone Dante en su De Monarchía que a la visión de muchos imperialistas nacionales del siglo XIX. El "Imperialismo nacional", como el británico, el norteamericano, el francés o el ruso, es una imagen del pasado. Ahora no puede haber imperio universal sin infalibilidad ideológica, sin teología de la globalidad, como muy bien lo señaló en defensa de Roma y dentro del exiguo espacio de la cristiandad, ese gran pensador imperial que fue Santo Tomás. En su momento conocimos muy bien la exigencia de infalibilidad que presentó sistemáticamente la Iglesia Comunista de Moscú, hasta su extinción hace pocos años.
El Imperio Mundial es una figura que exige la aceptación universal de la infalibilidad de sus decisiones. Esta actitud cultural es cada vez más evidente a medida que pasa el tiempo. Es la cultura blanca-occidental la que pretende constituírse en el Totem de todas las "tribus" del mundo. A diferencia de los antiguos emperadores nacionales, la autoridad del "Imperium Mundis" pretende ser propia, como la luz del sol. Los viejos "imperios nacionales", en cambio, eran como la luz de la luna: extraían su brillo de la luz del sol (Santo Tomás, De Regimene Principium). La infalibilidad ideológica contemporánea, la nueva "luz del sol" es una "nueva ingeniería" basada en desarrollos tecnológicos que permiten operar concentraciones económicas transnacionales, manipulaciones políticas y sociales globales e intervenciones militares. En definitiva, el "nuevo sol" es la posibilidad de controlar en exclusivo las nuevas tecnologías emergentes.
Ya no se trata de las viejas expansiones nacionales que en un punto de su desarrollo se transforman en expansiones imperiales. Ahora se pretende estructurar, desde "lo alto" y desde un principio, un gobierno mundial trans/nacional, legitimado -cuando ello es posible- en la figura de las Naciones Unidas. Ese gobierno mundial será la expresión política tanto de "gobiernos nacionales" como de grupos trans/nacionalizados cuyo poder se asienta en un específico proceso de innovaciones tecnológicas y transformaciones productivas.
El "gobierno mundial" es cada vez más urgente, dada la creciente incapacidad de Washington para ejercer un verdadero liderazgo mundial. Esa urgencia es lo que aún une a las diferentes etnias de la raza blanca, y lo que pretende convertir a la cultura occidental en el tramo final de la historia humana.
Es cada vez más evidente que una nueva "contradicción principal" sacude los cimientos del sistema internacional. Ella se localiza en las luchas de las "razas marginales", de las naciones y de las culturas excluídas contra las intervenciones religiosas, políticas, económicas y militares -en definitiva, raciales- de una nueva forma imperial que se pretende imponer sobre el Planeta.
Debemos recordar que en el estrecho marco geopolítico del "renacimiento" italiano, el primer gran teórico de la liberación nacional contra el proyecto del "imperio mundial" del Papa romano, fue Maquiavelo. Habrían de pasar muchos años desde la muerte del gran florentino hasta que otro europeo marginal, Herder, un judío eslavo-germánico, continuara desarrollando la trama teórica de la "cuestión nacional". Escribió:
"La civilización humana no vive realmente en sus manifestaciones generales y universales, sino en las nacionales y particulares. Cada nacionalidad es un organismo vivo. Todas las nacionalidades son igualmente sagradas, las que aparentemente han progresado y las llamadas 'primitivas'. A través de todas ellas se cumple el destino de la humanidad. Ningún individuo, país, pueblo, estado, son parecidos. Todo queda sofocado si uno no busca su propio camino y si se toma ciegamente a otra nación como modelo. Cada nacionalidad es la portadora original de una humanidad común, que vive y se despliega en todas las nacionalidades. Nada es tan repugnante al espíritu humano como la actividad de los conquistadores. No puede negarse que alguno de ellos han demostrado valor en el peligro, pero lo mismo puede decirse de los asaltantes de caminos y de los piratas. Es de esperarse que los asesinos y ladrones de pueblos y naciones sean un día objeto de la infamia y la deshonra, de acuerdo a los principios de una verdadera historia humana".

Polarización versus globalización

En un mundo globalizado, naturalmente, tienden a desaparecer los polarizadores internacionales (centros con gran capacidad de acción económica y/o estratégico/militar) y, en especial, los polarizadores clásicos, que son los que operaron en los últimos tres siglos de historia occidental, antes de la irrupción masiva de las razas "coloniales". La globalización es la hegemonía de un solo polarizador. Los actores principales de la globalización tienen como objetivo la maximalización de los beneficios y no la potenciación de su propio Estado, aunque se trate de los Estados Unidos. Como entidad política y geográfica, el antiguo país central puede entrar en declive por el mismo proceso mediante el cual sus principales empresas logran beneficios crecientes.
Un ejemplo concreto. La General Motors ha cerrado plantas de producción dentro del territorio norteamericano, al mismo tiempo en que se ha convertido en el principal generador de empleo de México. También abrió una planta de montaje en Alemania Oriental, donde una mano de obra muy calificada y disciplinada está dispuesta a trabajar más horas que sus connacionales de la parte occidental, por sólo el 40% de los salarios que aquellos exigen. Estamos en presencia de un fenómeno de dislocamiento empresarial a escala global, lo que significa un vasto traslado de empresas del centro hacia la periferia. Es por ello que la desocupación, tanto en el centro como en la periferia, es un factor directamente proporcional al crecimiento de las llamadas variables macroeconómicas. Cuanto mayor sea el "crecimiento", según los parámetros del modelo neoliberal, mayor será la desocupación.
La naturaleza del sistema internacional actual tiende a definir, en la escala global, sólo dos "países", con sus geografías y recursos desigualmente distribuidos: el país de los ricos o incluidos, y el país de los pobres o excluidos. Las instituciones estatales de los países excluidos, o "desgarrados", como las fuerzas armadas, deben definir -en primer lugar ante sí mismas- qué "país" aspiran a defender. Queda fuera de toda discusión, dentro de este modelo de gobierno mundial, que todo intento de integrar "fronteras adentro" del Estado/nación, es una actitud penalizada por la lógica del modelo. Uno de los objetivos principales de los actores transnacionales es lograr la privatización y la liberalización de los servicios -en especial de los servicios financieros-, más la eliminación de los principios básicos de la defensa nacional, con el objeto de eliminar cualquier amenaza de planificación económica nacional y de desarrollo independiente.
Todas las instituciones integrativas dentro del Estado/nación deben ser destruidas, "desprotegidas" de los "favores" del Estado. Desaparece la "vieja" configuración "nacional" del Estado. Queda vigente una nueva configuración "estatal", la mayoría de las veces fragmentada o desgarrada. Es por ello que no desaparecen todas las formas de proteccionismo. Los mecanismos de protección son rediseñados para aumentar el poder y la riqueza de las grandes corporaciones transnacionales (que no necesariamente son multinacionales: gran parte del "capitalismo nacional" hoy se ha transnacionalizado sin multinacionalizarse).
La geografía de la pobreza en lo que alguna vez se llamó el "primer mundo" determina un paisaje realmente impresionante. En los Estados Unidos la caída de los ingresos y el estancamiento salarial descendió violentamente a partir de mediados del '80, en una parte importante debido a la reducción de los gastos de defensa. Más de 17 millones de trabajadores se encuentran sin empleo o semiempleados. De la escasa riqueza creada en la década del '80, un 70% fue a parar al 1% más rico de la población, mientras que los sectores de menor poder adquisitivo sufrieron una pérdida en términos absolutos. En los años 90 ese proceso se hace aún más agudo, en la escala global.
En el período considerado, comienzan a generarse, muy por debajo de la superficie, los condicionantes de la pérdida progresiva del potencial del poder militar norteamericano en la escala global. Esa pérdida de potencial se encuentra en relación directa con la expansión de la crisis socioeconómica en el interior de la "potencia hegemónica".
Esa crisis económica tiende a localizarse -en el interior de las sociedades centrales blancas- en los sectores excluídos integrados por "otras razas": negros, mexicanos, árabes, etc. Existe incluso un conflicto de intereses entre el proletariado blanco y los semi-proletarios no blancos. Aquí también el conflicto adquiere una inconfundible dimensión racial y cultural.
La globalización como modelo de gobierno mundial es una estructura oligárquica que condena a la marginalidad al vasto "país" mundial de los excluidos, a los pobres y sin poder, dentro y fuera de los países centrales, dentro y fuera del espacio blanco-occidental. En el plano político interno opera dejando grandes vacíos en el ordenamiento democrático, de tal manera que la capacidad de decisión siga en manos de los que Adam Smith, en el siglo XVIII, llamaba "los amos del universo", quienes se manejan "con el vil principio: Todo para nosotros, nada para los demás".
La organización oligárquica global succiona riquezas para el "país de los incluidos" que está desigualmente distribuido por toda la superficie del globo. Adam Smith acusaba a los fabricantes y comerciantes de su época de "infligir horribles infortunios y de perjudicar al pueblo de Inglaterra". Hoy en día, el 40% del comercio exterior de los Estados Unidos se realiza entre compañías dirigidas en forma centralizada. Esas companías pertenecen a los mismos grupos que controlan la producción y la inversión.
El efecto que provoca la acción de la oligarquía global sobre la totalidad del "país de los excluidos" es auténticamente devastador. El abismo que separa a las regiones ricas de las pobres se ha duplicado en las últimas dos décadas. La transferencia de recursos del "sur" al "norte" fue de 400.000 millones de dólares entre 1982 y 1990.

La fragmentación antioligárquica

Los factores de fragmentación son los elementos que pueden llegar a conformar, en líneas generales, nuevas opciones para las razas oprimidas, las culturas marginales y los Estados periféricos. Los factores de fragmentación se manifiestan en diferentes niveles:
*En la inviabilidad político/estratégica de los grandes espacios económicos. Inviabilidad significa desigualdades crecientes dentro de cada espacio económico.La formación de espacios económicos ampliados es, en la mayoría de los casos, una relación entre una misma empresa monopólica ubicada en dos puntos geográficos distintos. Dentro de esos espacios se producen enormes transferencias de recursos de las regiones más pobres a las más ricas. Esto sumado a las grandes disparidades culturales existentes, produce el fenómeno de la imposibilidad de traducir "poder económico" en "poder político/militar", como es el caso evidente de la Unión Europea, que nunca dejará de ser un simple "Mercado Común Europeo". En la Zona de Libre Comercio del Atlántico Norte (NAFTA) uno de los objetivos principales de los Estados Unidos es desarticular completamente la existencia nacional de México. Las reacciones secesionistas del Quebec es un ejemplo impresionante de fractura cultural dentro de un espacio económico central. En el Mercosur la desigualdad entre Brasil y la Argentina es creciente y directamente proporcional a los poderes nacionales relativos. La Comisión Norteamericana para el Comercio Internacional estima que las empresas de ese país obtendrían un beneficio adicional de 61.000 millones de dólares anuales provenientes del Tercer Mundo, si la OMC tuviese capacidad para aplicar las exigencias proteccionistas norteamericanas con la misma intensidad que lo hace Washington dentro del NAFTA. La protección de la propiedad intelectual está constituida por un conjunto de medidas diseñadas para que las multinacionales norteamericanas controlen la tecnología del futuro, por lo menos en una determinada región del mundo.
*En el creciente vacío de poder y en el incremento (ampliación y profundización) de los conflictos regionales. La mayoría de los conflictos regionales son respuestas militares de naturaleza racial y cultural desde los pequeños espacios a los grandes espacios (Chechenia versus Rusia, caucásicos musulmanes versus ortodoxos eslavos).
*En las crisis económicas nacionales dentro del mundo central, y las luchas interbloques e intrabloques.
*En la incidencia creciente de las variables demográficas (mayor crecimiento relativo de las razas marginales).
*En la expansión de religiones y culturas conformadoras de una concepción del mundo no/occidental. La expansión demográfica conspira contra el modelo oligárquico de gobierno mundial, ya que los ricos blancos son cuantitativamente cada vez menos. Tanto en el mundo musulmán como en el mundo eslavo la confluencia de factores religiosos y demográficos está llegando a niveles críticos para la estabilidad de las democracias protestantes y/o weberianas.
*En la evolución relativa de los poderes militares.
*En la consolidación de potencias regionales con gran capacidad de acción y en el nacimiento de potencias intermedias. Estamos viviendo el nacimiento de potencias medianas regionales habitadas. Ellas no sólo disponen de una adecuada ubicación geográfica o de alguna tecnología militar, como Turquía e Irán, dos polarizadores intermedios en el Nuevo Mundo Apolar. Ellas disponen sobre todo de una cosmovisión "finalista" de la acción política.
*En la naturaleza de las crisis en los centros decisionales y en el desarrollo de "guerras comerciales".
Este cuadro es particularmente claro en la configuración actual del mapa europeo y en el conjunto de tensiones dentro de la OMC (ex GATT).
La crisis económica actual tiene notables similitudes con la que sacudió al mundo hacia finales de los años '20 y comienzos de los años '30 de este siglo. Ella comenzó, al igual que ahora, con un descenso del PB global real, lo que impulsó a los países más importantes de cada región a restringir las importaciones por el mecanismo de crear bloques comerciales en cada una de sus zonas de influencia. También, al igual que ahora, el funcionamiento de la economía a través de bloques comerciales restringió los flujos comerciales y los movimientos financieros internacionales (lo que hoy se llama "globalidad económica"). La consiguiente recesión transformó a los bloques comerciales en bloques militares. Los bloques comerciales vuelven a conformarse con el objeto principal de limitar las importaciones e incrementar las propias exportaciones fuera de los mecanismos multilaterales. En el límite de esta dinámica comercial y política estarán, de nuevo, e inexorablemente, los bloques militares. Es decir, la guerra.
Pero también tiene importantes diferencias. El escenario es ahora, por primera vez, global. Importantes actores son ahora no occidentales y no blancos. No se trata de la globalidad del siglo XIX, en cual el mundo colonial era un puro mercado, es decir, observador pasivo de los sucesos del mundo blanco central. China, India, Irán, Brasil, entre otras potencias intermedias, juegan un rol activo en la política mundial, y sus intereses -en diversos grados- son muchas veces discordantes y otras francamente antagónicos respecto de los intereses del centro.





Estamos hablando de cambios profundos en la historia y en la estrategia global. La periodicidad de los cambios se ha modificado abruptamente. Los tiempos históricos deben ahora medirse no por decenios ni por años, sino por meses y semanas. Este incremento inusitado en la velocidad de los cambios se debe a la inclusión de nuevos, pero sobre todo de distintos actores en el escenario de la política mundial.
Hubo un punto en que fue posible registrar con gran exactitud el enorme viraje estratégico de la historia: en enero de 1993 la "potencia hegemónica" de un "mundo unipolar" no pudo reeditar una segunda campaña contra Irak (señalado como el "perturbador del sistema", en ese momento). La estructura de las alianzas que se había construido un año antes ya carecía de viabilidad, se había derrumbado, se había modificado total y absolutamente. En sólo un año el mundo era otro. Era para el otro. Comienza a ser para los que dispongan de voluntad de existir. Yugoslavia es otra región de conflicto donde se pone de manifiesto la imposibilidad de un "gobierno mundial", bajo cualquiera de las formas hasta ahora conocidas: unipolar, bipolar, pentapolar, etc.
Los conflictos y las coincidencias se entrecruzan, no coinciden ni en tiempo ni en espacio. En Bosnia, ex Yugoeslavia, existe una coincidencia objetiva de intereses, hoy, entre Alemania, Estados Unidos algunos Estados musulmanes que por otra parte mantienen importantes conflictos entre sí. La convergencia entre EUA y Alemania se hizo extensiva a la ampliación de la OTAN hacia el este europeo (imposición alemana a los EUA). La alianza militar "occidental" actuará de pantalla protectora de la pretendida expansión económica de Alemania hacia el este (pero existen también cada vez más conflictos económico/comerciales entre Alemania y Estados Unidos). Inversamente, esa alianza nacida en Bosnia, difícilmente se pueda extender hacia el espacio árabe-persa.
La no percepción de la profundidad y de la velocidad de los cambios, de la drástica modificación de los ciclos históricos, del inexorable retorno a los viejos moldes raciales, étnicos, geopolíticos e históricos; la no percepción de las implicancias que conlleva el vertiginoso surgimiento de nuevas oportunidades para las nuevas razas-culturas transformadas en potencias emergentes; la no percepción o la negación de esos fenómenos es lo que provoca la perpetuación en la dependencia de los hegemonizados, de los esclavos que optaron por la esclavitud.

La despolarización del sistema internacional

El sistema internacional siempre se transformó a través de procesos de re/polarización. Los agentes polarizadores emergían a través de un conflicto complejo que adoptaba múltiples formas, incluyendo la militar. La polarización, la formación de polos de poder, fue siempre el resultado de un conflicto entre actores. Desde el siglo XVIII y hasta finales de la segunda guerra civil europea, el escenario geográfico dentro del cual se producían esos procesos de repolarización era increíblemente pequeño y abarcaba a un muy reducido número de personas, en su totalidad pertenecientes a las diferentes etnias y culturas de la raza blanca del mundo occidental. Los procesos de repolarización se producían dentro de ese marco geográfico-cultural, ya que representaban conflictos internos dentro del occidente blanco (aún aquellos que se referían a los "problemas coloniales"). Esos conflictos adoptaban distintas formas, pero todos admitían una misma base: diferenciaciones étnicas, culturas y geopolíticas.
La característica del momento actual es que el número de actores se ha incrementado, al mismo tiempo que cada uno de ellos tiene mayor poder relativo. Sobre todo existe una diferenciación de intereses y de lógicas políticas entre los nuevos y los viejos actores (y entre los nuevos entre sí y entre los viejos entre sí). Los actores que predominan no pueden controlar la totalidad del sistema. Ese descontrol no origina un "orden" sino un desorden.
El mundo árabe, Irán, China, India, Turquía, etc., son todas potencias emergentes dentro de la gran Isla Mundial. Cada una de ellas intenta controlar espacios limitados de poder y ello, naturalmente, delimita intereses específicos, muchas veces contradictorios entre sí, pero sobre todo contradictorios con los intereses de los viejos actores de la cultura blanca occidental.
Los viejos actores, a su vez, aún no han podido definir ni muchos menos consensuar dentro de sus sociedades, el tipo de estrategia más adecuada a esta época tumultuosa. La llamada Unión Europea carece en absoluto de una estrategia unificada. Hacia el mundo eslavo, todos los Estados europeos y, aún, los EUA siguen detrás de Alemania, quien busca seguridad para sus negocios en el este. De allí la llamada "ampliación" de la OTAN.
Para cada crisis específica, Europa inventa, sobre la marcha, una política de emergencia. Casi siempre ligada a un pasado colonial o de despojo: Italia en Albania, Francia en algunas -cada vez menos- regiones de África, Alemania en Croacia y Eslovenia, Gran Bretaña en el Atlántico Sur, y así sucesivamente. La política americana aún no ha resuelto, ni mucho menos, sus opciones históricas -excluyentes entre sí: (neo)aislacionismo, euro-atlantismo o Asia-Pacífico. A pesar de ser, sin duda alguna, la primera potencia del mundo, en cada coyuntura parece ir a remolque de los acontecimientos. No tiene capacidad de suscitar lealtades profundas hacia el exterior, ni consenso perdurable hacia el interior. La sociedad americana es crecientemente multirracial -es decir, policultural. Vive, por lo tanto, en una situación creciente de desgarro interior. Con cada vez mayor frecuencia las decisiones de la élite -blanca, rica y protestante- son contestadas por las distintas razas, etnias y culturas que integran esa sociedad contradictoria.
El drama permanente de África, los genocidios constantes y las más terribles acciones contra los "derechos humanos", son los resultados presentes no sólo de un pasado colonial, sino sobre todo de la multipolaridad decisional instalada en el Occidente blanco (aquí la definición racial blanco-negro cobra su auténtico significado, su criminal significado malthusiano).




Todo ello significa que el proceso de repolarización tradicional -en la escala blanca-europea- ha devenido en proceso de despolarización en la escala global actual: y el estado final de la despolarización es la apolaridad. Hoy asistimos a una etapa de la historia mundial en que el "orden" internacional se encuentra en estado de apolaridad por la acción de factores infinitamente más complejos que los que afectaron a la política occidental entre los siglos XVIII y XX. Ningún centro decisional controla hoy todos los segmentos que conforman la estructura de las relaciones internacionales; ésta ha sido desbordada por los acontecimientos, por el factor racial-demográfico, en primer lugar. EUA debe compartir poder con el resto de los actores en distintos segmentos del sistema (ciencia, tecnología, finanzas, comercio, capacidad militar, etc.).
El factor racial, y la carga cultural que de él se desprende, produce un descontrol que se generaliza a partir del nacimiento de conflictos que se manifiestan como "rupturas del mapa". Al haber desaparecido el viejo sistema, y al no haber sido reemplazado por uno nuevo, hoy no existe estructura como fundamento de un orden definido. Hay licuación del poder, es decir, apolaridad, ya que toda estructura es siempre la confirmación de un poder (orden) internacional relativamente estable.
Ninguno de los antiguos polarizadores del sistema -ni, por supuestp- los nuevos- tiene capacidad para imponer un orden, ni a escala global, ni dentro de cada uno de los segmentos de poder que integran la dinámica política internacional. Y, debido a que los cambios se producen a un ritmo muy acelerado, tampoco existe consenso acerca de cuáles deben ser las reglas aceptables para la estabilidad de un nuevo sistema internacional.
En todo caso hoy estamos afectados por un "antisistema", que es algo muy próximo a un des/orden. Dentro de él, un conjunto cada vez más numeroso de "polarizadores menores" o actores secundarios (las antiguas razas inferiores de la ciencia occidental) pugnan por establecer reglas en cada uno de los segmentos de poder, básicamente, en los estratégico/militares, en los científico/técnicos y en los económico/financieros. Esa pugna aún no se ha resuelto, por lo que no hay orden global (autoridad ordenante) que impere sobre la totalidad de los segmentos de poder. La apolaridad es la anulación respectiva de poderes entre un número relativamente alto de polarizadores secundarios. No es multipolaridad porque la apolaridad no permite la realización de alianzas estables y largo plazo entre actores.
Hay una multiplicación cualitativa y cuantitativa de actores/polarizadores. No sólo más, sino también nuevos actores con capacidad de influencia. Ellos van desde la banca acreedora (occidente blanco) hasta la emergencia de nuevos Estados (razas marginales hasta la segunda guerra civil europea). Ahora, las relaciones mundiales no son sólo inter/estatales, sino inter/nacionales e, inter/organizacionales, inter/culturales pero, sobre todo, inter/étnicas.
La modificación de la estructura global -el pasaje de un orden a un des/orden- se realiza a través del control, por parte de actores secundarios, de los distintos segmentos de poder que la conforman. Los actores pugnan por el control de las áreas más importantes que integran la actividad mundial global. En muchas áreas o segmentos no hay un actor predominante porque se está iniciando un conflicto de licuación de vastas proporciones.
Actualmente la actividad mundial se caracteriza por tener una "autoridad ordenante" cada vez más débil a medida que los conflictos que se avizoran se hacen cada vez más reales, esto es, a medida que el factor racial cobra más incidencia. Ello conlleva una creciente desconcentración del poder; éste se hace difuso. La difusión (licuación) del poder es el resultado de una "represión recíproca entre adversarios cada vez más numerosos e iguales". Cada vez es menor la "autorepresión de potenciales disturbadores". Esto último comenzará a evidenciarse, por ejemplo, con la recomposición y potenciación que en estos momentos se realiza en el mundo árabe musulmán y en otros muchos puntos del planeta.
Hasta ahora hemos hecho referencia al concepto "mundo o espacio árabe-musulmán" pretendiendo indicar no tanto una "unidad geopolítica" cuanto una zona del planeta con cierta uniformidad étnica y cultural. Usamos ese concepto intentando abarcar tanto al mundo árabe como a Irán, relativamente unificado por el Islam.
Sin embargo es preciso reconocer las fragmentaciones existentes.

La estructura global y los segmentos de poder. Alemania, el Oriente Medio y el Asia Central
En abril-mayo de 1997 se produjo una crisis y una muy rápida solución de esa crisis entre Alemania (y, por arrastre, la UE) e Irán. Esa crisis y la forma y velocidad con que la misma se resolvió pone en evidencia los mecanismos del funcionamiento real del actual sistema internacional, en especial el relativo desinterés de Irán por Europa, que es asimétrico respecto del interés de Europa (Alemania) por el Asia Central.
Ese relativo despegue de Irán respecto de Europa, aunque en parte es una ficción de la política exterior de Teherán, se debe, naturalmente, al enorme peso geopolítico que adquirió el espacio persa a partir de su reinserción en el Asia Central (incluyendo a China, India y Rusia). Ello no viene sino a demostrar que un orden internacional con poder difuso ofrece a los actores no hegemónicos un grado de permisibilidad que en gran parte está delimitado por la propia capacidad del actor no polar (no polarizante) para realizar conductas independientes o autonómicas. Estas conductas autonómicas se potencian al distribuirse, por ejemplo, tecnologías militares estratégicas a partir de la desintegración de la ex URSS.
Estas conductas se miden tanto en términos de potencial propio, como en términos de capacidad de alianzas. Hay una relación entre el grado de permisividad que debe tolerar la "potencia hegemónica" y el grado de capacidad del actor secundario dentro de su propia "esfera de influencia". Cuanto mayor sea la "difusión" del poder mundial, mayor será el potencial del "grado de capacidad" del actor secundario, quien a su vez demandará sucesivas ampliaciones del grado de permisividad de la "potencia hegemónica", que para ella será directamente proporcional a la pérdida de poder propio. Asimismo, cuanto mayor sea el grado y el alcance del conflicto, menor será la capacidad de control de la "potencia hegemónica".

Cuando el sistema bipolar anterior había alcanzado el punto máximo de consolidación ("guerra fría"), dentro de ambos bloques el grado de permisividad y el grado de capacidad eran, prácticamente, igual a cero. En un sistema tendencialmente apolar, o de distribución difusa del poder, tiende a ocurrir lo contrario, ya que en ese tipo de sistema el "orden" se basa en un equilibrio o balance de poder con cada vez mayor número de actores con capacidad equivalente de poder. Las alianzas centro-periferia son temporarias y se formalizan permanentemente nuevas alianzas periferia-periferia, cuando los equilibrios anteriores se rompen. La difusión del poder anula la permanencia de las primeras.
Desde hace un tiempo se viene percibiendo esta situación que podríamos definir como de eliminación del principio de las alianzas permanentes la potencia hegemónica y su Hinterland. Ello impulsa a la individualización de los actores en todos los segmentos del sistema, aún en el estratégico/militar. Actores menores buscan alianzas ad-hoc con otros actores menores dentro de una ampliación constante de los grados de permisividad y de capacidad.
La apolaridad es el límite de la difusión del poder, y por su naturaleza impide o dificulta la formación de bloques de seguridad colectivos, en beneficio de un equilibrio y de un balance nunca estratificado. El "orden" que se avecina, entonces, parece ofrecer lo contrario a alianzas permanentes y seguridades colectivas.
Si aplicamos estos principios al ámbito del "mundo occidental" en su conjunto comprenderemos la trascendencia de los cambios y la magnitud de las modificaciones estratégicas que originará la transición. A partir de ellos ya es posible imaginar una repolarización de Europa en un escenario con conflictos militares crecientes. Sobre ese espacio comenzarían a actuar actores y factores completamente distintos a los existentes durante la etapa bipolar. Fue precisamente la bipolaridad lo que desvió provisoriamente el curso de la historia en el mundo colonial, transformando las revoluciones raciales emergentes en meras "revoluciones nacionales".
Es altamente probable la emergencia de una crisis en el diseño de la Europa de posguerra, que finaliza en Maastricht, y no en la Europa de las Naciones. Tal fractura podría producirse a lo largo de la frontera que divide la Europa continental de la Europa marítima. Dentro de la Europa continental existen innumerables fracturas menores que perdurarán hasta que surja un nacionalismo hegemónico. De la Europa continental surgirá un polo euroasiático (PEAS) y de la Europa marítima un polo euroatlántico (PEAT).
La larga cadena de sucesos que vienen atenazando a la política interior y exterior francesa tienen su origen en su progresiva asfixia geopolítica. Desde hace muchos años, y a diferencia de lo que sucede con Alemania, Francia no encuentra la posición adecuada a su potencialidad. Excluída de África, sin posibilidades de mayores penetraciones ni en Asia ni en Iberoamérica, dentro de un diseño europeo contrario a sus tradiciones de gran potencia marítima y/o continental, según las circunstancias, está aparentemente condenada a ser un "Estado más" dentro de Maastricht. Contra esto surje la rebelión del Frente Nacional, que es lo más alejado que existe de una expresión política meramente coyuntural.

Francia se aleja de la nueva dinámica europea que se produce dentro del siguiente concepto estratégico enunciado por Colin Gray, en base a los presupuestos de la geopolítica clásica: "El mundo, reducido a sus elementos esenciales relativos al poder, está formado por una superpotencia de la región central que está en una lucha continua y permanente con la superpotencia marítima e insular, en relación al control efectivo de las regiones periféricas y de los mares marginales de la 'isla mundial'" (La geopolítica en la era nuclear).
Lo novedoso de estos tiempos es que el polo euroatlántico no necesariamente será la prolongación de los Estados Unidos en Europa, como lo es hoy la Europa de Maastricht ("El pilar europeo de la OTAN"). La clave de este problema está localizada en la relaciones futuras que se establezcan entre Francia y Alemania. Una Francia re-nacionalizada (victoria electoral del Frente Nacional) puede o no coincidir con una renacionalización de Alemania. Si Alemania continúa siendo el principal aliado europeo de los Estados Unidos, la línea de conflicto será "la frontera del Rihn". Si Alemania también se re-nacionaliza, no habría, en ese caso, un polo euroatlántico en contraposición a un polo euroasiático. En ese caso habría un "nacionalismo" hegemónico "bipolar", con capacidad de acción hacia el Atlántico y hacia el Pacífico (Mediterráneo e Índico). Tal sería el resultado probable de una nueva alianza franco-alemana, con ambos Estados re-nacionalizados, es decir, fuera de los proyectos OTAN/Maastricht.




Como lo veremos en el capítulo correspondiente, la re-nacionalización de Alemania pasará inexorablemente por la recuperación de su identidad. Ello exige una operación previa, que es un "ajuste de cuentas" con una falsa historia impuesta por los vencedores de la segunda guerra civil europea (II GM). En ese sentido el trabajo sistemático de intelectuales como Ernst Nolte no sólo es de una extraordinaria importancia para el futuro de Alemania y de Europa: asimismo mantiene una estrecha relación con las alternativas que emergen en Oriente Medio, Asia Central, Rusia y otras zonas de crisis en esta época de tránsito hacia la apolaridad.
No existe hoy en el mundo ni una sóla cuestión que pueda ser analizada de forma aislada respecto del funcionamiento global de la estructura. Muy por el contrario, muchos factores de crisis, aparentemente regionales o locales, unifican y relacionan escenarios aparentemente distantes unos de otros. Es imposible aislar , en ese sentido, la evolución de las políticas interiores de Francia y de Alemania -por ejemplo- de la crisis cada vez más aguda que vive el Oriente Medio. La evolución de la "cuestión judía" a lo largo de la historia contemporánea de Alemania es algo que hoy no puede escindirse del comportamiento político del Estado de Israel, a partir de su fundación en la inmediata segunda posguerra civil europea. Quiérase o no, el mundo árabe-musulmán depende en grado sumo -y viceversa- de la forma a través de la cual Alemania reasuma esa cuestión en un futuro inmediato, en su proceso de re-nacionalización en búsqueda de su verdadera identidad.
Esa relación es asimismo directa para el caso francés. Mucha gente hoy en día confunde la presencia de 4 millones de musulmanes en territorio francés metropolitano, con las relaciones futuras entre una Francia re-nacionalizada y el mundo árabe-musulmán.
En ambos casos -Francia y Alemania-, y también en otros muchos (Estados Unidos, España, América del Sur, Rusia y Turquía, por ejemplo) la "cuestión judía" se ha transformado en uno de los nexos inexorables que relacionan antiguas situaciones históricas que han emergido violentamente a partir de la ruptura del mundo bipolar. Esas relaciones que hacen a la naturaleza del mundo actual no están simplemente dadas, es necesario descubrirlas y explicarlas. Ese es el camino que conduce, precisamente, a la adquisión de un nuevo conocimiento referente a un mundo nuevo.

La "ruptura del mapa"

Este concepto tiene una lectura estratégica y económico/institucional. Significa que sólo excepcionalmente (emergencia de una nueva alianza franco-alemana) pueden coexistir dos o más "centros de poder" dentro de un mismo espacio. Durante un cierto tiempo podrían compartir un mismo espacio económico (la antigua CEE, por ejemplo). Pero los ritmos de integración serán radicalmente distintos en el plano estratégico.
No es casual que Europa Occidental tenga espacio económico común al mismo tiempo que demuestra sus carencias en los planos de una política exterior y de una política de defensa común. No tiene ni tendrá política exterior común ni integración defensiva común. Y ello por una razón básica: porque Europa Occidental no conforma, en sí, una región estratégica. Fue el resultado de una construcción negociada de un mapa que reflejó una relación de fuerzas que ya no existe (la Europa de posguerra).
Ambas líneas de movimiento, la del PEAS (Polo Euroasiático) y la del PEAT (Polo Euroatlántico) estuvieron determinadas, en el pasado, por la capacidad de conectar los cuatro núcleos de poder continentales y los cuatro marítimos, respectivamente.

Los cuatro núcleos de poder marítimos son: a) el Mediterráneo; b) el occidente europeo hasta el Rhin; c) el Atlántico Norte (centro de gravedad del sistema); y, d) el archipiélago japonés.
Los cuatro núcleos de poder continentales son: a) El espacio del Eufrates, desde el Turkestán a Paquistán. Ese espacio ha sido el escenario sucesivo del Imperio Persa, del Imperio Sasánida, del Califato de Bagdag y del Imperio Otomano; b) Mongolia y Norte de China, donde se ha desarrollado el imperio Han, el imperio de Genghis-Jémidas y el imperio de los To-Tsing; c) la región central rusa (imperio de los zares); y, d) la Europa Central (Mitteleuropa), con base en la potencialidad germánica. El proyecto geopolítico alemán, propuesto por el general Haushofer, era un diseño geográfico destinado a conectar políticamente esos cuatro grandes polos de poder continental. Esa área de poder era ampliable al archipiélago japonés, transgresor por excelencia, a través de China.
Estamos presenciando una nueva etapa de la política mundial, en la cual los dos componentes básicos del poder global (Mundo Marítimo/Mundo Continental) iniciarán una competencia planetaria totalmente desprovista de ropajes ideológicos. Por lo demás el Mundo Marítimo podría quedarse sin su componente europeo, en caso de producirse una convergencia de nuevo tipo entre Berlín y París.
En caso de que se reproduzca un conflicto franco-alemán, el polo continental y el polo marítimo volverían a actuar a la tracción sobre Europa Occidental, generando dos tipos de movimientos geopolíticos completamente distintos, ambos con sus respectivas proyecciones económicas y culturales. La prevista ampliación de la OTAN hacia el este, destinada a proteger los negocios de una Alemania "atlantizada", es un movimiento que conducirá inexorablemente a producir una línea de fractura en la "frontera del Rihn".
La "crisis del Golfo" de los años 90/91 pertenece a un escenario estratégico que ya no existe. Puede ser vista como una acción militar anglonorteamericana para evitar el intento de Bagdag de darle al espacio del Éufrates el valor de un polo continental, con un fuerte contenido militar. Los polos marítimos, excepto el del archipiélago de Japón, reaccionaron contra ese intento, mientras los polos continentales se abstuvieron.
El PEAS (Polo Euroasiático) está en condiciones potenciales de movilizarse hacia el Éufrates, que hoy está geopolíticamente vacío pero donde siempre hubo un poder terrestre muy significativo. El derrumbe del sistema soviético y la aún no articulada Mitteleuropa, hizo que el intento de Irak por llenar militarmente ese polo continental fuese tratado por el Mundo Marítimo como un acto de perturbación. Bagdag o bien se había atrasado, o bien se había adelantado a su época.
Es curioso que algunos a`pologistas del Apocalipsis de San Juan visionen la caída de la Europa moderna y liberal cuando se seque el Éufrates: "Europa apóstata amenazada por una barbarie no peor que ella misma". El Espacio del Éufrates es una región políticamente fragmentada desde la descomposición del Imperio Otomano en 1918. Fue otra de las obras maestras de la Inteligencia del poder naval británico, lograr la continuidad de esa fragmentación creando Estados artificiales e ilegítimos.
Dos sistemas de intereses antagónicos se abren ante el mapa de Europa diseñado a fines de la II GM y culminado en el Tratado de Maastricht. Por un lado, la recreación de los dos polos que tradicionalmente traccionaron y dividieron la geografía europea. Por otro, un nuevo acuerdo franco-alemán. La línea divisoria entre ambos está en la evolución de las respectivas políticas interiores de ambos Estados.




En el PEAT (Polo Euroatlántico) predominará la defensa del norte contra el sur. Ello es ya perfectamente visible en la actual estrategia de la OTAN. La desaparición del enemigo principal (este, mundo eslavo, orden comunista) conducirá necesariamente a la fragmentación de esa alianza militar, de mediar un cambio en la política interior alemana, en concordancia con la francesa. En caso contrario, la OTAN actuará no ya contra el orden comunista, sino contra el desorden poscomunista, percibido por la actual dirigencia de Bonn como inviabilizador de la expansión hacia el este.
Casi nada, en casi ningún lado, parece estar bajo control. Para no reiterar la cadena de sucesos dramáticos que sacuden a África, señalemos que ni Europa Occidental ni los Estados Unidos (de hecho, la evolución económica norteamericana está cada vez más tensionada por la bifurcación entre su economía real y su economía formal) escapan a este proceso de descontrol global, que es de naturaleza estratégica.
El creciente proteccionismo, la formación de bloques y el impulso de conflictos económicos dentro del mundo de los llamados Estados poshistóricos, representó un macroproceso que se fue enlazando progresivamente con el creciente deterioro económico y social del espacio poscomunista y, sobre todo, con la situación en Oriente Medio.
Una Rusia crecientemente humillada finalmente no buscó un nuevo diálogo (un "retorno a Rapallo") con una Alemania geopolíticamente satisfecha luego de haber extendido su protectorado sobre Eslovenia, Croacia e importantes zonas de Bosnia (pero sobre todo satisfecha por haber logrado la expansión de la OTAN hacia su zona de influencia "natural": el mundo eslavo). Por primera vez en la historia, teóricamente, la flota alemana podría tener acceso al Mediterráneo a través de la costa Dálmata. Este fue uno de los grandes sueños del almirante Von Tirpitz. Y no representa precisamente el colmo de la felicidad ni para Londres ni para París.




UN NUEVO CONOCIMIENTO DE UN MUNDO NUEVO

Una situación internacional de emergencia

La Inteligencia, entendida como conocimiento, debiera ser una expresión altamente sofisticada de una Cultura Nacional. No puede existir Inteligencia propiamente dicha, es decir, producción de conocimiento y de autoconocimiento, en condiciones de subordinación, de dependencia o de desgarro. Una cultura que no produce pensamiento, que no dispone de "filósofos" ubicados en el nuevo mundo, reconocidos y con influencia política real, no puede producir Inteligencia y, por lo tanto, no puede generar conocimiento (autoconocimiento).
La adquisición y producción de conocimiento, y su posterior transformación en Inteligencia, debe afrontar tres grandes desafíos que se presentan simultáneamente:
*Adscribir la Inteligencia dentro de una matriz de producción de poder.
*Aprehender los cambios y mutaciones trascendentales que se producen en el objeto a estudiar, ya sea éste "interior" o "exterior".
*Desechar viejas "tecnologías ideológicas" y adoptar las nuevas formas de conocimiento que irrumpen en el mundo cultural planetario: generar inteligencia estratégica exterior, conocimiento que es necesario adquirir para sobrevivir dentro de la nueva mecánica de funcionamiento del mundo.
La crisis en el mundo desgarrado/periférico se mantiene en directa relación con los principales acontecimientos que están transformando la naturaleza de las relaciones internacionales.



Estamos viviendo una etapa que podríamos denominar de "emergencia internacional". Esto quiere decir que las políticas de apertura económica instrumentadas en la mayoría de los países -tomemos como ejemplo- de América Latina, están encontrando su propio techo. La "apertura" de la periferia es una política sin futuro porque la crisis del "centro" derivó hacia confrontaciones crecientes entre nacionalismos económicos y bloques de poder. Esas confrontaciones eliminan cualquier posibilidad de éxito de una economía "abierta" y dependiente en función de flujos económicos que ya no pueden existir.
Una política global basada en la apertura -que no sólo fué económica sino fundamentalmente cultural- y el alineamiento automático, está llegando a su fin porque no existien los beneficios que originariamente se prometieron. Porque las víctimas de esa política son mucho más numerosas que sus beneficiarios. Pero básicamente porque el techo de esa política de apertura desemboca en una crisis intercapitalista y en una situación de cambio, con decline, dentro de los propios EUA.
La supervivencia de los estados desgarrados/periféricos en el nuevo escenario internacional exige superar rápidamente todos los elementos de crisis que históricamente los convirtieron en naciones subalternas y decadentes. Ello exige la presencia de un nuevo agente histórico, un nuevo grupo social con capacidad para modificar la estructura del poder. La emergencia de esa nueva fuerza política y militar es un hecho que dependerá, básicamente, de la evolución de la situación internacional. Al ser ella "de emergencia", los problemas prioritarios que plantea son problemas ligados a la defensa.

Llamamos "emergencia internacional" a una situación de conflicto con capacidad para alterar la totalidad del cuadro global y fracturar líneas preexistentes de "cooperación internacional". En una "situación de emergencia" es imposible cualquier forma de "realismo periférico", entendiendo por tal la búsqueda de una relación de "buen trato" por parte de un Estado dependiente/periférico.
Los estados dependientes/periféricos, especialmente los que carecen de interés estratégico prioritario para el "centro", deben redefinir rápidamente sus canales de inserción internacional.
Para muchos países de la periferia, un caso típico de "emergencia internacional" fue la II GM. El bloqueo económico a que fueros sometidos numerosas zonas del mundo por parte del grupo de potencias occidentales lideradas por EUA impulsó importantes tendencias autonómicas que finalmente no lograron continuidad histórica por falencias de la estructura socioeconómica entonces vigente.
Actualmente estamos enfrentando los inicios de una nueva "emergencia internacional". Debemos tomar conciencia de que, mínimamente, será necesario retornar a un modelo con mayor capacidad autonómica de desarrollo. El actual alineamiento automático resultará catastrófico para lograr un mínimo de viabilidad nacional en situaciones de "emergencia internacional".
Un modelo autonómico de desarrollo adaptado a las circunstancias contemporáneas y en situación de "emergencia internacional" debe partir de un nuevo concepto estratégico. De un nuevo pensamiento que trate la cuestión del poder como una confluencia de espacios y voluntades, de hombres concretos y tecnologías específicas. Esto es una "geopolítica de la autonomía" entendida como "nueva tecnología dinámica"
Ese nuevo pensamiento debe abarcar el dominio de los conflictos y de los cambios, la revolución y la evolución. No hay geografía sin drama. Ello quiere decir que no puede haber pensamiento geopolítico sin sentimiento heroico de la vida. Estamos hablando de una lucha por la supervivencia que en momentos de emergencia internacional será a vida o muerte.
Este nuevo pensamiento debe incluir un diseño económico y una concepción demográfica que se encuentran en las antípodas de las concepciones hoy existentes. La economía y la demografía deberán ser asumidas como técnicas subordinadas a una concepción del poder que emerge de una mutación profunda del sistema internacional.
La crisis internacional emergente exige el mantenimiento de un modelo de Estado/nación fundado en la autonomía. Ese modelo podría garantizar la existencia de países que hoy constituyen "comunidades periféricas" en relación al núcleo del conflicto. Ello exigirá una fuerte participación política de las nuevas estructuras militares asegurarando el principio de supervivencia dentro del escenario de futuro global más probable.
Las distorsiones concretas que afectan al sistema político generan actitudes específicas del Estado en el campo internacional, y colapsan los instintos básicos de la defensa. El sistema político y la decadencia cultural que nos agobia están objetivados, y consolida a Estados y Naciones dentro de un status dependiente dentro del sistema jerárquico internacional. El Estado dependiente presupone y acepta la desigualdad. No mantiene diálogo entre iguales, porque no es reconocido.
En definitiva, hay una nueva situación estratégica hoy en el mundo. Su nacimiento y consolidación debe ser considerado como el fenómeno emergente más importante de la pos-guerra fría. Es por ello que, en un sentido muy estricto, este trabajo es una nueva propuesta para elaborar nuevas metodologías de Inteligencia Estratégica (o conocimiento del mundo) aplicadas no sólo a los nuevos conflictos que provoca la apolaridad. La propuesta está basada en la plena vigencia de dos factores básicos:
1. La intensidad y la velocidad de los cambios ocurridos en la esfera de las relaciones internacionales.



2. La posibilidad objetiva de desarrollar "proyectos nacionales alternativos" que definan sistemas de intereses "autonomizantes" y una reubicación internacional en las antípodas del hoy llamado "alineamiento automático" (tomando como exclusiva referencia a la "superpotencia" (norte)americana, y tratando al sistema internacional como si éste se comportara de manera unipolar.
La nueva Inteligencia Estratégica no nace de un acto de voluntarismo político. Sería, simplemente, la respuesta adecuada para la compresión de las hoy imperantes condiciones globales de apolaridad (disolución de la capacidad de decisión de los centros de poder).

Intensidad y velocidad de los cambios
La combinación de la intensidad con la velocidad de los cambios ocurridos en el sistema internacional -pocas veces visto en la historia de la humanidad- condujo a la conformación de un sistema con poderes globales diluídos (difuminados): es decir, condujo a la instalación de un sistema apolar. La creciente disolución de los poderes hegemónicos conduce a gran número de sociedades, instaladas en diferentes puntos del Planeta, a visualizar la posibilidad (alternativa) de pensarse a sí mismas independientemente de cualquier forma de alineamiento. El denominador común que une a esas sociedades es su historia: siempre anidaron en su seno atisbos de gran nación; capacidad de "poder ser".

El anticomunismo fue la ideología compulsiva tanto en Occidente como en la periferia de occidente durante la etapa de la bipolaridad (conflicto Este/Oeste). Un conjunto muy amplio de intereses nacionales quedaron sepultados bajo esa ideología durante esa etapa. No pudimos pensar ni pensarnos. No pudimos adquirir conocimiento ni autoconocimiento.
La crisis del comunismo soviético fue asimismo causa y consecuencia del nacimiento y de la consolidación del nacional-judaísmo. La "cuestión judía" influyó decisivamente desde un primer momento en el proceso de la "Revolución de Octubre". Siguió presente en la toma del poder por parte del Partido Bolchevique -cuyos dirigentes, en su gran mayoría, eran judíos-; luego en la "rusificación" del Estado Soviético (Stalin), en la invasión alemana a la URSS y en la llamada desestalinización. La desestalinización puede ser lícitamente considerada como la principal estrategia judía de la época de la guerra fría (mundo bipolar). Fue un proyecto de largo aliento que alcanza la victoria con el mismo fin de la bipolaridad; es decir con la implosión de la URSS. El Estado judío alcanza enormes beneficios con la "caída de Moscú", que se manifiestan en dos planos principalmente: en la finalización de la apoyatura soviética a los movimientos revolucionarios árabes laicos, y en la calidad y cantidad de la inmigración de judíos rusos a Israel.
Luego vino la imagen de un "Nuevo Orden Mundial" que no pudo resistir mucho tiempo el pasaje de un tiempo histórico cada vez más veloz. La efímera ideología de la unipolaridad produjo formas aberrantes de "alineamiento automático". Y, en Oriente Medio, la existencia de una ideología de Estado basada en el fundamentalismo judío.
Durante ambos períodos imperó la aceptación del "principio dependencia", aún vigente, a través del cual a la Periferia de Occidente y a otras vastas regiones del mundo se las alimenta desde el exterior; esto es, se les selecciona desde afuera el tipo de información que ellas deberían obtener del mundo y de su propia sociedad. La concepción del "alineamiento automático" fue la predominante en una época en la que se dijo que el sistema internacional funcionaba de manera "unipolar". Se suponía que tal modalidad de "alineamiento automático", adoptada por un país "menor", debería aportar beneficios positivos, por ósmosis, en todos los niveles de la vida interior de ese país, y asu vez incrementar su nivel decisional "hacia afuera".
Se sostuvo y se sostiene que cualquier actitud "disidente" con el vértice jerárquico del sistema traería perjuicios incalculables. La "socialización" (distribución) de esa actitud de la cúpula dirigente del país "menor" hacia el interior de su propia sociedad deprimió y reprimió la búsqueda de alternativas culturales diferentes a la que exigía el "alineamiento automático".




La intensidad y la velocidad de los cambios ocurridos en la esfera de lo internacional muestran ya en forma incontrastable que el funcionamiento del sistema global es esencialmente distinto al que se dijo que era.
El balance de toda una etapa histórica señala que el "alineamiento automático" no sólo no produjo beneficios, sino que generó perjuicios sustanciales en los aspectos estratégicos que determinan la vida de cualquier sociedad sana. Al producir un modelo de crecimiento con decisiones externas preestablecidas, consolida condiciones inaceptables para la dignidad histórica del hombre nacionalmente instalado, para una determinada autopercepción de la sociedad, psíquica y físicamente sana, históricamente acumulada. El "alineamiento automático" debilita, enferma, reduce, indefiende y descerebra.


El pensamiento ideológico ya no crea conocimiento

La constatación de ese hecho en el interior de numerosas sociedades nacionales periféricas (luego haremos una referencia específica al caso español) fue un fenómeno paralelo al nuevo tipo de conocimiento que provenía del estudio de las nuevas condiciones que incidían sobre el sistema internacional.
El pensamiento ideológico se convierte así en la negación más drástica de lo que es la generación de conocimiento. Es por eso que a una falsa visión del mundo (comunismo/anticomunismo, izquierda/derecha, Este/Oeste, etc.) se le sobrepuso un mundo con problemas reales: identidad versus globalización, conocimiento religioso versus conocimiento ideológico, casaciones de ciencia con religiosidad. En el mundo occidental y en las regiones del llamado mundo antiguo una contradicción sobresale por encima de todas las demás: judíos versus no judíos. Es una contradicción que no puede igualarse a ninguna otra en Occidente, ya que expresa con una extraordinaria capacidad de síntesis todos los elementos que en la dialéctica hegeliana se resumían como relación amo-esclavo.
El nacional-judaísmo contemporáneo es la culminación de esa dialéctica. Expresa un mundo "naturalmente" dominante asentado sobre un vasto espacio dominado. Es la teología que reemplaza a la ideología hegeliana del "amo" en dos niveles simultáneamente: en el nivel racial y en el nivel económico. Es la raza "elegida", la "clase" fundadora y el Geist del capitalismo (en verdad es su mismo "espíritu"). La gran fuerza de ciertas corrientes del Islam consiste en están deviniendo en oposición radical a la Teología de la Dominación, de la cual el nacional-judaísmo se ha constituído en su verdadera columna vertebral.
Es muy difícil encontrar oposiciones radicales a la Teología de la Dominación fuera del Islam. El progresismo occidental, agónica etapa terminal del Iluminismo, es hoy una ideología patética en la cual el lugar del Hombre, orgulloso centro y eje del viejo universo racionalista, ha sido ocupado por un ciudadano-consumidor crecientemente cretinizado, por el hombre virtual, objeto y fin de sí mismo.
La ideología ya no crea conocimiento porque vivimos plenamente no un mundo no-ideológico, sino un mundo transideológico. La epistemología es hoy una cuestión que está más cerca de la teología que de la filosofía.

La epistemología no sólo trata de la forma e intensidad en que el "sujeto" conoce al "objeto". Trata sobre las transformaciones que experimenta el sujeto en el propio proceso del conocimiento de un objeto siempre cambiante y nunca totalmente aprehensible. El sujeto se transforma (a sí mismo) durante el mismo proceso del conocimiento. El sujeto filosóficamente bipolar no puede ni debe ser el mismo sujeto que trata de comprender la disolución del poder o la apolaridad. Una nueva forma de conocimiento debe reemplazar a la anterior ideología.
El sujeto filosóficamente impotente que defiende la teoría del alineamiento automático no puede ser el mismo sujeto que proponga una nueva forma de conocimiento que reemplace la patología antes señalada.
La elección del objeto de estudio se modifica sustancialmente al modificarse los ejes a través de los cuales nos ubicamos frente al mundo. Dentro de las dos modalidades de dependencia mencionadas, el productor de información o Inteligencia, se conformaba con percibir objetos aislados.
Las nuevas confrontaciones, los nuevos conflictos crean la posibilidad de generar pensamientos abarcantes, integrados e integradores. Estos conflictos no reemplazan a los anteriores sino que los abarcan. Los viejos conflictos se expresan de manera diferente. Surgen conceptos con capacidad para seleccionar, organizar y clasificar objetos en función de nuestras nuevas (propias) necesidades. Que no son en absoluto coincidentes con las necesidades de los otros sistemas de Inteligencia, que muchos hoy, pretenden tomar como modélicos.


La naturaleza del sistema internacional apolar

A partir de la "caída de Moscú", comenzamos a percibir y a analizar una gran cantidad de hechos que se producían en distintas partes del planeta y en diferentes niveles de la actividad humana (económicos, políticos, militares, etc.), y tratamos de relacionar esos hechos por medio de la frecuencia de un determinado ciclo histórico. Así comenzamos a descubrir la nueva naturaleza del sistema global. En primer lugar vimos que en absoluto era unipolar: la llamada potencia hegemónica no disponía de la voluntad necesaria para enfrentar y definir los innumerables conflictos existentes. Y la derrota del comunismo soviético se transformó de inmediato en el "agujero negro" del Estado Homogéneo Universal.
Pero asimismo esa derrota produjo fenómenos esencialmente nuevos. Tanto los movimientos revolucionarios como los contrarrevolucionarios que durante la etapa bipolar habían adoptado una ideología laica y racionalista no es que en estos momentos hayan dejado de enfrentarse; lo siguen haciendo pero bajo coberturas "culturales" distintas. Durante la anterior etapa bipolar, en muchas partes del mundo occidental el "anticomunismo" estuvo corporizado por un catolicismo institucional que, en estos momentos, sostiene que el judaísmo es el hermano mayor de ambos monoteísmos. La tercera rama de los monoteísmos abrahámicos, el Islam, en diferentes grados, tiempos y lugares, también jugó un importante rol anticomunista y antisoviético. El sionismo -de origen europeo, laico y racionalista- fue asimismo una fuerza anticomunista de primera magnitud.
Esa coincidencia en la ubicación del "enemigo" ¿originó, luego, un Mundo Homogéneo?
No se necesitó mucho tiempo para constatar que el funcionamiento de ese sistema internacional pretendidamente unipolar no respondía a los estímulos de ninguna forma de polarización de las hasta ahora conocidas.
Luego de acumular una masa importante de información empírica proveniente de puntos críticos muy distantes unos de otros, y de niveles de actividad internacional muy distintos unos de otros, pudimos llegar a la conclusión de que los antiguos centros decisionales del sistema internacional estaban afectados por una disolución del poder. Ya no había "poderes hegemónicos" en el sentido tradicional de la palabra. Estábamos en presencia de un sistema apolar.





Si la naturaleza del sistema se había modificado de raíz, la primera conclusión básica que había que extraer era que, para cualquier Estado menor (periférico/excluído), existía la inconveniencia absoluta de continuar fundamentanto la totalidad de las políticas sectoriales interiores en el caduco presupuesto del "alineamiento automático". El "alineamiento automático" es la piedra fundacional de todo proyecto establecido. Afecta a la totalidad de las políticas sectoriales, inclusive en sus más mínimas palpitaciones.
La segunda conclusión lógica tiene, en sí, un peso descomunal: había que desarrollar un proyecto alternativo como única posibilidad de sobrevivir en el mundo nuevo apolar. Nos encontramos en la situación de una especie zoológica a punto de desaparecer porque se ha producido una modificación (mutación) radical en el medio ecológico.

Nueva metodología para elaborar Inteligencia Estratégica o conocimiento del mundo
En función de lo dicho anteriormente surge en forma natural la necesidad de modificar los parámetros para la elaboración de inteligencia estratégica.
La primera exigencia se localiza en la propia modificación objetiva que se produjo en el sistema. La segunda exigencia surge del impacto que esa modificación produce en la percepción que se tiene de uno mismo ubicado en un medio diferente. En última instancia se trata de liberar el "inconciente", ese viejo instinto básico de supervivencia.
Estar ubicado de manera distinta en un medio diferente produce la necesidad de alimentar un sistema informativo con los elementos que contribuyan a adaptar la nueva ubicación que queremos lograr en un espacio en perpetua modificación. Ello exige producir una alteración esencial en la jerarquización de los problemas que comienzan a ser importantes, para así asegurar la permanencia de los espacios nacionales y su supervivencia diferenciada.
De día en día se hace más claro que la única -o la más importante- posibilidad de supervivencia en la nueva situación internacional afectada por una creciente disolución del poder (apolaridad) sólo se puede generar a partir de una nueva "posición", que en el mundo unipolar se llamaba transgresión.
Una nueva Inteligencia será entendida como base de un nuevo conocimiento de un objeto nuevo. Según percibimos al mundo nos percibimos a nosotros mismos. El mundo es lo que es, pero es también lo que nosotros pensamos que somos. Y según nos percibamos a nosotros mismos realizaremos, conciente o inconcientemente, una y no otra selección de información. Luego construiremos una y no otra organización de Inteligencia. A partir de allí terminaremos produciendo un específico tipo de conocimiento. Finalmente terminaremos distribuyéndolo socialmente (socializándolo) de manera que produzca efectos positivos en la expansión de la matriz de producción de poder (y no despilfarrándolo como conocimiento de y para grupos privados a cambio de la obtención de beneficios económicos y/o políticos).
La selección de la información está siempre relacionada, es dependiente de causa a efecto, con una determinada concepción del mundo (Weltanschauung) y con una determinada autoubicación respecto de él. El tipo de información sobre la que construiremos nuestro conocimiento del mundo depende de la forma en cómo vemos al mundo y, consiguientemente, de la forma en cómo nos vemos a nosotros mismos.
La geopolítica clásica utiliza el concepto valor de situación para definir una posición vista tanto desde su exterior como desde su interior. El valor de situación no es un mero dato geográfico, es también la forma en cómo nos perciben y la forma en cómo nos percibimos. Es un concepto que tiene equivalencias directas en casi todas las ciencias del hombre, y en especial en la psicología.
Lo que importa es que el conocimiento del mundo que nos debería aportar un sistema bien estructurado de Inteligencia estratégica, hoy, debería seleccionar las informaciones de tal manera que el tipo de conocimiento que se obtenga de ellas contribuya positivamente al desarrollo de una matriz de producción de poder.
Pensar en la relación nosotros/mundo (yo/otro) en términos de poder significa plantear la necesidad insoslayable de desarrollar una política nacional y un modelo de país alternativos.

Las nuevas formas del conocimiento
Están relacionadas con una gran "revolución cultural" mundial que está a punto de parir inumerables nuevas criaturas. Todas ellas serán el producto de la aceptación, en contra del viejo racionalismo europeo, de que son necesarias nuevas formas de conocimiento. Las viejas matrices de la ciencia ilustrada distorsionan en vez de explicar este mundo en que vivimos.
Vamos hacia un nuevo espacio de conocimiento. Hacia una compatibilización de universos hasta ahora incompatibles por el efecto distorsionador de la colonización positivista. La forma científica de conocer y explicar al mundo ya no puede estar segmentada de las otras formas del conocimiento, en especial, de la religiosa, de la artística y de la aún mal definida "psicología del inconciente". La estética, las tradiciones, la ética y la fe son ya formas específicas "positivas" de conocimiento.
La fragmentación del "pensamiento científico" de las otras formas del conocimiento fue una exigencia de una determinada evolución histórica, a través de la cual el mundo del iluminismo europeo coloniza multidimensionalmente -en lo cultural, en lo económico, en lo político, en lo epistemológico, etc.- al "resto del mundo", incluídos vastos sectores de su propio mundo proletario-industrial.
La mera secesión geopolítica de la periferia respecto del centro sería una solución transitoria si no estuviese acompañada por la creación de una nueva forma de conocimiento superadora de la matriz racionalista/iluminista originaria del mundo europeo.

Las nuevas formas del conocimiento surgen de la fractura de tres grandes "espacios tradicionales de conocimiento": El espacio marxista, el espacio weberiano y el espacio freudiano.
Hay una misma actitud en Marx y en Freud. Ambos pretenden reprimir el pasado. El primero lo visualiza bajo la forma de "feudalismo", o de "producción asiática", el segundo lo señala como "inconciente". Marx impulsó y defendió la primera gran globalización económica que realiza el mundo capitalista. Freud sostuvo hasta sus últimos días la primacía de lo "conciente" (bueno) sobre lo "inconciente" (malo), relegando lo inconciente a una especie de prehistoria de lo individual, a la que es necesario "racionalizar", es decir, reprimir. La Razón había ocupado el lugar de los "viejos dioses".
Ya ha sido señalado por numerosos autores -algunos como hecho positivo y otros como negativo: la cultura occidental se racionaliza en el sentido judaico que tiene el concepto "racional". La cultura que en Occidente se llama occidental es, en esencia, una cultura de raíz judía o judeo-cristiana con preeminencia judía, como ha sido explícitamente aceptado por el catolicismo institucional y, de hecho, desde hace ya mucho tiempo, por la mayoría de las Iglesias que tienen su origen en Lutero y en Calvino.
La historia del populismo ruso del siglo XIX se desarrolla por encima de determinadas formas productivas subalternizadas por Marx con el epíteto de "asiáticas": ellas son reivindicadas y hubiesen podido constituir las bases naturales de un socialismo "no científico", sin necesidad de destruir los tejidos sociales y culturales preexistentes. Es necesario decirlo claramente: la introducción del marxismo/leninismo fue una desgracia excepcional en la desgraciada historia de Rusia. En términos reales significó el fin de una revolución original, de base campesina, comunitaria, según lo proponían desde Herzen hasta la Narodnadya Volia.
Dentro del mundo occidental se desarrolaron otras formas de destrucción, basadas en la percepción de Freud por la cual el inconciente es el objeto central a reprimir. El inconciente freudiano es el feudalismo marxista, es algo que no tiene futuro, es un sector del cerebro o de la sociedad organizado a partir de células muertas. Es, como dice el filósofo judío-marxista-alemán Ernst Bloch, un sueño nocturno (El Principio Esperanza).
El inconciente freudiano pertenece al pasado. La tarea del psicoanálisis consiste en traerlo hasta el presente. El inconciente, para Freud, no es una forma de conocimiento que va despertando con contenidos nuevos, sino una conciencia anterior con contenidos también anteriores. El feudalismo para Marx es una forma aberrante de producción, una enfermedad sólo superable con la victoria del capitalismo.
El psicoanálisis fija en el inconciente la fuente de todas las enfermedades del espíritu, porque el inconciente queda ligado al pasado. Se esfuerza por hacer conciente lo inconciente, es decir, por impulsar el pasado hacia el presente. De allí nace la industria del psicoanálisis bajo cualquiera de las escuelas que desde hace mucho tiempo se disputan el mercado occidental de almas. De lo que se trata es de ajustar al individuo a este presente.



Marx negó enfáticamente la posibilidad de que Rusia pudiese realizar un tránsito de sus ancestrales formas productivas comunitarias hacia un socialismo moderno, sin antes pasar por la etapa capitalista. El capitalismo ruso se realizó bajo la forma de capitalismo de Estado y la colectivización agraria destruyó integralmente un espesor cultural positivo acumulado durante más de mil años. El marxismo/leninismo fue una de las caras del iluminismo cientificista.
Freud visualiza al inconciente no como una imagen que pre/dice el futuro, sino como una irracionalidad, como el origen de la enfermedad, que debe ser superada y reducida para adaptar al individuo al presente. Ello señala la raíz esencialmente conservadora de la teoría psicoanalítica: es un cientificismo que trabaja con el pasado y no con el futuro, con los sueños nocturnos y no con lo sueños diurnos.
El nuevo espacio del conocimiento en tanto revolución cultural ya anunciada, necesita recuperar la figura del inconciente no como lo olvidado que debe recordarse, sino como lo todavía-no-conciente. Ese gran heterodoxo del pensamiento filosófico que fue Ernst Bloch lo intuyó certeramente hacia finales de la década del 30: "No hay todavía una psicología del inconciente del otro lado, del lado del entrever hacia adelante. Este inconciente ha quedado ignorado, a pesar de que representa el espacio en sentido propio de la disposición hacia lo nuevo y de la producción de lo nuevo".
El psicoanálisis "oficial" terminó siendo una de las principales herramientas culturales en el proceso de autoperpetuación en el poder de las clases dominantes en Occidente. Y el marxismo/leninismo terminó generando en Rusia un estrato gerencial mafioso con aspiraciones a burguesía; y en Occidente una subclase proveedora de servicios de la burguesía dominante
La pretención de concientizar el inconciente, en tanto superstición positivista, fue lo que imposibilitó que el psicoanálisis se transformara en la ciencia básica del "hombre nuevo". La negación del inconciente como realidad positiva fue un lastre iluminista y racionalista. Bloch propone de que el inconciente se entienda como una de las maneras que adopta el conocimiento, especialmente cuando éste se produce bajo la forma de la Fe o del arte. "En esta dirección está dispuesto el sueño hacia adelante, con ello se halla saturado el todavía-no-conciente como forma de conciencia de lo que se aproxima; el sujeto no olfatea aquí el aire viciado de un sótano, sino el aire fresco del amanecer" (Ernst Bloch, El Principio Esperanza).

Inteligencia nacional versus comunidad informativa occidental
Se ha dicho que la Inteligencia es la forma más alta y perfecta que puede adquirir la política y el pensamiento político, y de hecho ha sido así en las etapas de esplendor de las grandes civilizaciones. Naturalmente no es este el caso de las sociedadas excluídas. Por ello debemos puntualizar algunas definiciones básicas y modestas.

Definiremos "Inteligencia" como la capacidad que tienen los Estados u otros actores sociales sociales (étnico-sociales) para comprender al mundo que los contiene y comprenderse a sí mismos en la constante interacción que exige la vida internacional contemporánea. No es una tarea que necesariamente exija alinearse con el mundo. Por el contrario, puede presuponer enfrentarse con él. La mayoría de las veces relacionarse con él, significa no esclavizarse ni siquiera plegarse a él.
De allí se desprende como algo lógico que no puede existir "la" Inteligencia sino "las" Inteligencias. La capacidad de conocimiento, entendida como prólogo a la capacidad de actuar (conocer el hecho no para adaptarse miserablemente a él sino para enfrentarlo y trans/formarlo), no puede ser independiente ni del tiempo ni del espacio. En especial no puede ser independiente de la cultura específica (antropológica) que expresa.



Los principales Estados, aquellos que tienen algún grado de hegemonía, modifican permanentemente la metodología empleada en la captación de informaciones, al mismo ritmo en que se modifica la naturaleza del objeto a ser comprendido. Para nuestro aquí y ahora, las modificaciones en la naturaleza de las relaciones internacionales son, o deberían ser, el gran regulador metodológico de la organización de la actividad informativa, esto es, de la metodología utilizada por los servicios centrales de inteligencia para captar información auténtica y de primera mano.
Cada país hace Inteligencia según como se percibe a sí mismo en relación con los demás. La actividad de Inteligencia es un instrumento preciso y complejo que mide el concepto que cada país tiene de sí mismo. Es su miseria o es su grandeza.
La Inteligencia es el reflejo de la capacidad cultural que dispone una comunidad. Es, o debería ser, la expresión más refinada de su "filosofía nacional". Naturalmente la inteligencia debería ser una actividad reservada a sujetos inteligentes. Debería ser el producto de cerebros independientes, creativos y audaces en áreas relevantes, tanto dentro como fuera del gobierno. Ello suele ser así en los países con vocación hegemónica, o en aquellos que se encuentran en un ciclo de esplendor histórico (crecimiento político). Suele suceder lo contrario con los países con vocación de pequeñez y de servilismo.
En relación a estos últimos se observa un fenómeno permamente, ya que todos ellos se encuentran en definitiva en regiones periféricas, aunque su ubicación geográfica parezca indicar lo contrario. Es precisamente en la vital actividad de inteligencia donde con más claridad se manifiesta no la ubicación central de esos Estados- tanto desde el punto de vista histórico-cultural como geográfico- sino la profunda vocación atlantista de una cantidad peligrosamente numerosa de sus grupos dirigentes.
Su actividad de inteligencia en áreas vitales para su seguridad nacional -como por ejemplo el Oriente Medio- está absolutamente alineada -y alienada- a una visión occidentalista extrema, al punto que los servicios de inteligencia norteamericanos y, en esta área específica, los israelíes, seleccionan previamente el tipo de información que esos Estados adquieren sobre Medio Oriente.
La mecánica a través de la cual funciona ese control supranacional y anticonstitucional sobre la inteligencia es muy simple. Los grupos israelíes y norteamericanos manipulan a los estamentos intermedios del servicio, es decir a los expertos en Oriente Medio, en este caso -con sobornos u otros medios-, e impiden que existan otros accesos de flujo informativo que contradigan la estrategia norteamericano-israelí sobre la región. Esos estamentos, y a través de ellos la completa actividad de una inteligencia que debiera ser nacional, se niegan a recibir información directa y fideligna de los actores del proceso regional que ya fueron previamente "excomulgados" por Jerusalén y Washington. A partir de allí la Nación desaparece de la escena, se convierte en un apéndice de tercer nivel dentro del bloque al cual pretende adscribirse.
La Inteligencia es causa y efecto de un pensamiento nacional. La Inteligencia es la consecuencia del conocimiento (en ningún caso su causa), y la calidad de ambos definirá con toda precisión quién es cada país y quién es quién dentro de cada país.
La Inteligencia no puede ser concebida sino como uno de los principales factores integrantes de una "matriz de producción de poder". La Inteligencia tiene por función máxima generar poder a través de una preparación adecuada del conocimiento exacto que se necesita en el aquí y ahora nacionales.
La Inteligencia así ubicada en una "matriz de producción de poder" sólo puede ser concebida como un todo orgánico: no puede haber compartimientos estancos (sólo diferenciaciones funcionales) entre inteligencia interior e inteligencia exterior, ni entre ineligencia táctica e inteligencia estratégica, ni entre inteligencia civil o inteligencia militar.
La Inteligencia debe ser el sistema superior de conocimiento que se estructure a nivel de Estado. La Inteligencia es el máximo grado de complejidad que puede alcanzar la institucionalización de un pensamiento científico interdisciplinario con vocación nacional, es decir, orientado a la diferenciación, es decir, a la supervivencia. Debe ser un pensamiento complejo no sólo para entender a un mundo complejo. Debe ser un pensamiento concebido para diferenciar y complejizar al espacio nacional respecto de otros.

El Estado/nación (o la tribu, o el imperio o el área cultural diferenciada, o cualquiera sea el parámetro que nos defina) es un "sistema" cuya supervivencia depende de las evoluciones de un "entorno" (resto del mundo). Las constantes modificaciones que sufre el "entorno" exigen diferentes respuestas por parte del "sistema". Cuando el "sistema" no está en condiciones de responder a los cambios que se operan en su entorno, en ese momento el sistema (la comunidad nacional o el Estado/nación, o la tribu) desaparece, se "gasifica, se licúa en el entorno. A partir de allí crecen en su interior los factores centrifugantes de su "unidad nacional". En este caso, se afianza la "barbarie" que representa el retorno de los "Estados visigodos".
En definitiva, lo que diferencia a un Estado central de otro periférico es la calidad de la información que elabora su servicio central de inteligencia. Los primeros abren todos los canales "de entrada" (input) posibles, en especial aquellos que contradicen las estrategias dominantes. Ello es vital para lograr diferenciación internacional, esto es, supervivencia nacional. Los Estados periféricos, en cambio cierran los canales de entrada, al ritmo exacto de las estrategias dominantes. Esa actitud es el prólogo inequívoco de una desintegración nacional inminente y evidente.

La Inteligencia entendida como "capacidad de anticipación" dentro de la "Teoría de los Procesos Irreversibles"
Los físicos ubican a la Termodinámica como modelo de "proceso irreversible". Casi ninguna "ciencia social" ha adoptado sistemáticamente ese modelo, lo que resulta teóricamente incomprensible, ya que las ciencias sociales deberían trabajar con objetos que por definición son "procesos irreversibles". La naturaleza de los procesos sociales es su irreversibilidad. Absolutamente todo proceso social es irreversible.
Al igual que en termodinámica, el tiempo es la variable capital. Así, la segunda ley de la termodinámica -entropía- es integralmente aplicable a cualquier sistema social. Todo sistema social pierde energía con el tiempo. Todo sistema social o termodinámico tiene pérdidas de energía: es entrópico por naturaleza. El mantenimiento de las constantes vitales del sistema, en esas condiciones, exige una constante alimentación, que en nuestro modelo será dada a través de la Anticipación o Inteligencia.
La Anticipación es una de las características principales que utiliza el "sistema" para diferenciarse del entorno. El objeto de la Anticipación es alimentar a la Diferenciación como única alternativa de supervivencia. En el límite de la no/diferenciación está la muerte. Un organismo o un sistema existe sólo si se diferencia.



Definiremos como "sistema social" a la organización específica que adopta un grupo de hombres que intercambia masa, energía e información con el resto del mundo. Fuera de las ciencias físicas, la masa es la capacidad global para producir poder, la energía es la forma en cómo ese poder se re/produce (fuentes de generación de ese poder), y la información es el modo en que el sistema conoce al entorno (conociéndose a sí mismo y des/informando al entorno)
La alimentación del sistema, su defensa permanente contra el frío entrópico (decadencia) , tiene por objeto primordial mantener y/o incrementar el grado de diferenciación del sistema (Estado o tribu), respecto del entorno (resto del mundo). Sin esa diferenciación, sistema y entorno sería un todo continuo. No existiría el Estado /nación, ni siquiera bajo la forma genérica de "pueblo" o "cultura". Sencillamente no existiríamos. Cuanto mayor sea la diferenciación, mayor será la capacidad del sistema para extraer poder del entorno.
Toda diferenciación implica un conflicto. La existencia de conflicto entre sistema y entorno nos habla de la vitalidad del sistema. El sistema, para sobrevivir, debe determinar la naturaleza del conflicto con su entorno, debe decidir sobre el tipo de conflicto que desea mantener con el entorno. Si desaparece el conflicto, desaparece la vida. El entorno percibe al sistema sólo si éste logra diferenciarse. Obviamente, el entorno tenderá a reprimir la diferenciación del sistema.
Pero sucede que en el entorno está instalada la incertidumbre (la apolaridad), como ha quedado demostrado en Europa a partir de las últimas elecciones parlamentarias francesas y desde el conflicto irreversible planteado entre el gobierno federal y el Bundesbank alemán. Esto quiere decir que gran parte de su capacidad del entorno para reprimir al sistema está anulada. La impotencia creciente del entorno respecto de la capacidad de diferenciación del sistema le hace posible al sistema retroalimentarse a través de la Anticipación, esto es, de la Inteligencia. La Inteligencia se convierte -o debería convertirse- en el principal alimentador de un sistema por naturaleza entrópico. Cuanto más incierto es un entorno, más complejo debe ser un sistema, la complejidad es la defensa del sistema ante un entorno incierto pero también agresivo. La incertidumbre (agresión) debe conducir al incremento de su capacidad de anticipación. La capacidad de anticipación es directamente proporcional a la producción de poder, y la producción de poder depende de la calidad de la Inteligencia.
La incertidumbre instalada en el interior del entorno significa que los parámetros de adaptación del sistema al entorno cambian constantemente. Para adaptarse a esos cambios, es decir para sobrevivir, el sistema debe autoreorganizarse en forma permanente. La mayoría de las veces, la supervivencia sólo se alcanza al lograr una "rebelión" contra el entorno.


Toda rebelión del sistema contra un entorno incierto permite la supervivencia del sistema. Toda rebelión es una "catástrofe" en términos de ingeniería y de evolución genética, esto es, una bifurcación. Es la ruptura de la linealidad, es el imperio de lo no lineal. Se deben producir tantas catástrofes (bifurcaciones) cuantas necesidades de adaptación surjan para asegurar la permanencia del sistema.
Las catástrofes permiten que el intercambio de masa, energía e información entre el sistema y su entorno se realice en beneficio de la diferenciación del sistema. Para ello debe existir una específica capacidad de anticipación que actúe como alimentación para estar en capacidad de oponer al sistema a la entropía del entorno.





"Entorno" y "sistema" entendido como sistema comunicacional

Elegir pertenecer a un sistema significa definir la "frontera" que nos separa de su entorno. Se trata de una superficie permeable al paso de informaciones en las dos direcciones: del sistema al entorno y del entorno al sistema.
La información que va del sistema al entorno es uno de los canales centrales de la "pérdida de energía del sistema". Se trata de un canal con muchas bandas: la información sale del sistema a través de la politica exterior, la inteligencia, la contrainteligencia, a través de empresas y servicios de inteligencia previamente subsidiarizados, al servicio de otros Estados o grupos de Estados, etc. La salida de información, así verificada, desenergiza al sistema, le quita poder.

La información que va del entorno al sistema también es de naturaleza múltiple. Se origina en distintos otros "sistemas" (Estados), organizaciones económicas internacionales, empresas multinacionales, distintos grupos de presión, etc. El tipo de información que entra al sistema desde el entorno tiene por objeto desdibujar las fronteras sistema/entorno y limitar al máximo las posibilidades del sistema para desarrollar su complejidad, es decir, su diferenciación.
En la periferia el intercambio comunicacional entre la parte y el todo, entre el Estado/tribu/nación y el Resto del Mundo, es doblemente entrópico. El sistema pierde energía cuando envía sus mensajes y cuando recibe los mensajes.
Ello es así por el sistema es un "sistema dependiente". Lo que significa que no ha logrado la suficiente diversidad de comportamiento respecto del entorno. Los mensajes que envía al entorno no logran penetrar la presión del "ruido" que produce el entorno. Su energía decreciente no logra producir mensajes con la suficiente redundancia. De tal manera, los sensores del entorno no son capaces de registrar los mensajes del sistema. Así, para el entorno, ese sistema no existe. No existe porque no es sensorializado, y no es sensorializado porque el mensaje emitido es débil.
La no sensorialización del sistema por parte del entorno significa con absoluta claridad que el sistema se debe reorganizar a sí mismo con el objeto de producir mensajes (información) lo suficientemente nítidas como para atravesar el ruido de un entorno sumido en la incertidumbre. La otra opción, inexorable, es la extinción del sistema, su absorción por el ruido y otras incertidumbres del entorno.
El tipo y la forma de Inteligencia -y de su contrapartida, la Contrainteligencia- que estamos tratando de definir como necesaria para la subsistencia tiene por función: a) unificar el mensaje del sistema y darle la redundancia (volumen) suficiente para atravesar el ruido que produce la incertidumbre del entorno y, b) producir una distorsión en los mensajes emitidos por el entorno (Contrainteligencia) de manera de protejer el proceso de diferenciación interior, que es el único escudo existente contra el incremento de la entropía del sistema que provoca su situación dependiente.
Uno de los mecanismos contemporáneos que más influyen en la desenergización de los sistemas (dependientes) está constituído por las acciones de los grandes centros educativos, como el Massachusetts Institute of Tecnology y la Harvard University. En esas instituciones, y en otras similares, los alumnos provenientes de universidades ubicadas en países periféricos son sometidos a procesos neoconductistas basados en investigaciones sobre procesos cerebrales que finalmente conducen a dotar de capacidad de gerenciamiento sobre procesos sociales llamados de "reingeniería". La reingeniería busca nuevos modelos de organización social, dando por supuesto de que en los individuos se ha producido una ruptura con las "tradiciones". Los individuos están desarraigados y por lo tanto ya no piensan, pueder ser conducidos, son intercambiables.

Esos individuos así reconstituídos luego serán los encargados de gestionar al Estado subalterno.
La forma de producir inteligencia es, o debe ser, distinta y hasta contradictoria respecto de países que ocupan diferentes posiciones jerárquicas en el (des)orden internacional.
La forma de producir Inteligencia debe reflejar con extrema exactitud la naturaleza de la Idea que anima a un país. Esta puede estar estructurada en función de aceptar una posición subalterna y miserable en el mundo. O bien puede expresar una voluntad nacional con un contenido muy diferente. En ese caso la Inteligencia debe estar orientada a producir conocimiento destinado a modificar esa actual posición subalterna.




Notas


1. "Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante". Marx, La Ideología alemana, Feuerbach, contraposición entre la concepción materialista e idealista.
2. El dominio y la sumisión son los dos polos inexorables del movimiento de la historia. No hay liberación para todos. Sólo para los oprimidos, que se "liberan" oprimiento a su opresor. Esa definición se autoexcluye, así, de pertenecer al cuerpo dogmático de los que sostienen un "fin de la historia". El final de la historia fue inicialmente planteado por el pensamiento religioso del "mundo antiguo". Fue el rasgo distintivo del judaísmo, que percibe el fin de la historia como el retorno del Mesías producido por la acción del pueblo elegido en la tierra prometida. Los cristianos y los musulmanes acentúan la Parusía como cierre de los movimientos históricos. En el mundo occidental dos son los grandes sistemas de pensamiento que pivotan sobre el cierre de la historia: el marxismo y el neoliberalismo, a partir de la sociedad sin clases, uno, y del ciudadano satisfecho, otro. Sólo la polarización dominio/esclavitud deja abierta la historia, especialmente en las tres dimensiones dramáticas que siempre tuvo la vida humana: infinitud, injusticia y revolución.

3. Desde sus mismos orígenes los judíos se percibieron a sí mismos como raza diferenciada, es decir, como pueblo elegido. Siempre acentuando tanto los rasgos físicos de diferenciación (la genealogía) cuanto los rasgos culturales, es decir, religiosos. El pueblo judío está conectado entre sí y se sustenta a lo largo de la historia por la presencia del "un Libro" que fue adoptado por varias etnias y razas, familiarmente unidas entre sí. Sin embargo hoy hay una etnia-raza dominante -la esquenazi- dentro del judaísmo, que se manifestó como tal a partir de la terrenalización del judaísmo, es decir, a partir de la construcción (política) del Estado de Israel. Esa relación entre dominación y sumisión -tan temida por tantos judíos religiosos no sionistas- dentro del mundo judío contemporáneo, es la base de los conflictos que actualmente sacuden a la sociedad y al Estado de Israel. La enorme fuerza que a lo largo de la historia propició la supervivencia del pueblo-raza judío -y la decadencia de otros, como los "arios"- está llegando a su fin: la teología se empantanó en la historia.
4. Reyes Mate, Memoria de Occidente, actualidad de pensadores judíos olvidados, Anthropos, Barcelona, 1997, pag. 167. 5. Ernst
Nolte, Nietzsche y el nietzscheanismo, Alianza, Madrid, 1995, p. 116




VIDEOS SOBRE EL JUDAISMO Y EL SIONISMO


http://www.youtube.com/watch?v=WU4lddHmzM0


http://www.youtube.com/watch?v=3MY7Xp8vVI0


http://www.youtube.com/watch?v=S6fjYP26Srg


http://www.youtube.com/watch?v=sLQHdxcGtlM


http://www.youtube.com/watch?v=gyjq_N6F1q4


http://www.youtube.com/watch?v=Q5GDbsQD93U


http://www.youtube.com/watch?v=tmx2vYiDOAA


http://www.youtube.com/watch?v=D44hQy4dqoE


http://www.youtube.com/watch?v=6Bx8t6dDZu0


http://www.youtube.com/watch?v=5xV3k76yybc


http://www.youtube.com/watch?v=yUAh-XA_VyQ


http://www.youtube.com/watch?v=bkjqXUePoHU


http://www.youtube.com/watch?v=hVLkDfihZIw


http://www.youtube.com/watch?v=XHhECvN2kQI


http://www.youtube.com/watch?v=gZvN5NPJR00


http://www.youtube.com/watch?v=CMkL7ae1yZo


http://www.youtube.com/watch?v=5TYh0eTUOD8


http://www.youtube.com/watch?v=crHiXJbeeZk


http://www.youtube.com/watch?v=_oBkWgSIs3Y


http://www.youtube.com/watch?v=gzOjMBe8ejY




2 comentarios:

Anónimo dijo...

por favor vean estos videos haber si los pueden publicar gracias...

http://www.youtube.com/watch?v=t48tvD47O7M



http://www.youtube.com/watch?v=rIxF1j5JU1s&feature=channel_page



http://www.youtube.com/watch?v=txvnVWGRN48&feature=channel




gracias

Benedicto XVI dijo...

doy la en hora buena al magnifico creador de este lindo blog...